Aunque Cervantes no quería acordarse, lo cierto es que Argamasilla de Alba y su Cueva de Medrano, Álcazar de San Juan, Campo de Criptana, con sus molinos, las Lagunas de Ruidera, la Cueva de Montesinos y El Toboso, la aldea de Dulcinea, localizaciones que hemos recorrido en nuestra última escapada, son solo algunas de las localidades de Ciudad Real, Toledo, Albacete y Cuenca, que se disputan y compiten por ser el lugar de la Mancha, o por formar parte de los escenarios reales de las andanzas de Quijote y Sancho, personajes de la inmortal obra de Cervantes.
Castillos, casas de hidalgos, corrales de comedias, molinos de viento, cuevas, pósitos y ventas nos esperan, grandes espacios casi siempre llanos, donde destacan los humedales y el paisaje lagunar de La Mancha.
Cruce de caminos entre fantasía y realidad, volvemos de nuestra escapada por tierras manchegas en estado de encantamiento. Llegamos a la Mancha sin planes, con libros en la maleta y ganas de descansar entre olivos, en Luz de Alba. Algo tienen estas tierras que hemos vuelto con la necesidad de indagar, leer, releer, de bucear en el universo que Cervantes dibujó con el Quijote.
En el fondo, viajamos a través de la literatura, de las historias, de la ficción, y eso hace especial nuestro itinerario, que necesariamente es incompleto, un inicio, que invita a futuras lecturas y visitas.
En el contexto actual, donde todo tiene que estar geolocalizado, situar en el mapa la Ruta del Quijote, marcando sus tres salidas y aventuras, dista de ser tarea sencilla, aunque varias oficinas de turismo, tienen una propuesta conjunta para recorrer el País del Quijote, en lo que llaman una ruta de ensueño y obtener el diploma de Dulcinea o Don quijote. Son Argamasilla de Alba, el lugar de la Mancha, Campo de Criptana, tierra de Gigantes, Alcázar de San Juan, cuna de Cervantes, y El Toboso, el amor cortés.
¿Por qué estas localidades y no otras son las elegidas? Esta es una de las muchas las preguntas que tenemos a la vuelta de nuestra escapada por tierras manchegas.
¿Es la vida de Miguel de Cervantes tan novelesca como la de sus personajes de ficción? Sus biógrafos, a falta de fuentes documentales, buscaron indicios sobre su vida en las obras cervantinas. La tradición se convierte en muchos casos en verdad indiscutible. Escritor y personaje, Cervantes y Don Quijote, se retroalimentan, se convierten en un mito y un arquetipo.
Miguel de Cervantes resultó, en parte a la fuerza, un viajero incansable. Nacido en Alcalá de Henares, los traslados de su familia fueron constantes: Granada, Valladolid, Toledo, Madrid. La mayor parte de su vida estuvo ligada a la corte de Felipe II. Vivió en Italia y fue soldado en la batalla de Lepanto, donde resultó herido y perdió el uso de la mano izquierda. En su vuelta desde Nápoles, el barco en el que viajaba fue atacado por corsarios y estuvo cautivo en Argel durante más de 5 años, junto con uno de sus hermanos. Cervantes protagonizó varios intentos de fuga; aunque su familia se endeudó para pagar el rescate, fueron los Trinitarios quienes recaudaron más fondos y lograron su puesta en libertad. Al volver a España, trabajó como recaudador, lo que le llevó a recorrer en muchas ocasiones los caminos entre Madrid, Toledo y Sevilla.
Soldado, funcionario y hombre de letras, buscaba un puesto en la corte, en las Indias, un reconocimiento que nunca llegó. ¿Imaginó alguna vez que su caballero de la triste figura le convertiría en inmortal?
Don Miguel reinventó la novela con El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, publicada en 1605. El quería triunfar en el teatro, pero en su época fue Lope de Vega quien dictó las normas de la escena con El arte nuevo de hacer comedias, que se publicó muy poco después del Quijote. Miguel de Cervantes apenas fue considerado algo más que un “autor de comedias”, sin llegar nunca a lograr la fama que tenía Lope. El libro sobre el Quijote se consideró solo como una burla hacia los libros de caballerías y tuvieron que pasar más de cien años para que los académicos dieran comienzo a las biografías sobre Cervantes, las investigaciones sobre su partida de bautismo, sus cautiverios, sus viajes y amores. Desde entonces, los detalles de la vida de Cervantes y las andanzas de sus famosos personajes de ficción, Don Quijote y Sancho Panza, dan lugar a no pocos equívocos y contradicciones para el lector desocupado y el viajero curioso.






























