Vamos con la segunda parte de nuestras 30 visitas imprescindibles en Roma. Si, Roma es caos, ruido, tráfico, multitudes, arcos de seguridad, colas y esperas, pero, a veces, en horas tempranas, en la hora azul, de noche, entre semana o fuera de temporada, vuelve a ser ese lugar que encandiló a los románticos, a los viajeros del Grand Tour. Se convierte un lugar alegre, bullicioso, en el que se come muy bien y donde nuestra atención se ve constantemente alterada por encontrarnos con “viejos conocidos” que han saltado de nuestros libros de arte a la calle.
Nuestro viaje es deliberadamente nostálgico (algunas de las fotos lo ilustran muy bien). No hablamos de los futuristas, del diseño, o del arte contemporáneo. Ya sabemos que los arquitectos actuales tienen presencia allí, pero nuestro foco sigue siendo la Roma que asimilaba las culturas de los lugares conquistados; la Roma que, emulando y compitiendo con Florencia, recuperó el Mundo Clásico en el Renacimiento; la Roma que con sus excesos extendió el Barroco y comenzó a crear fachadas curvas y teatrales interiores. La Roma cuyas esculturas en mármol cobran vida y los personajes de la calle se convierten en santos y mártires en los cuadros; la Roma del Trastevere, la Roma de las más de 900 iglesias; la Roma del Vaticano, de los excesos papales, de las colecciones y los museos inabarcables.
La Roma en la que Caravaggio, Borromini, Cánova, Miguel Ángel o Bernini, compiten con el fantasma de Nerón, la Boca de la Verdad, los cuernos del Moisés o con una piña gigante. Una Roma donde detenerse para admirar los mosaicos, los cosmati, o el culto a Mitra supone un enorme esfuerzo de atención. Leer y viajar, mirar el conjunto y admirar el detalle.
Completamos nuestra propuesta con estos nuevos 15 lugares que se suman al artículo anterior: "Roma, 30 visitas imprescindibles en la Ciudad Eterna". A veces, en lugar de sumar, multiplicamos, con algunos extras entre líneas... ¿Nos acompañas?





















