¿Que estamos haciendo con Van Gogh? El Arte Espectáculo Hoy nos apetece escribir sobre Van Gogh y nuestras impresiones después de muchos años, viajes y visitas a museos para contemplar y compa...

julio 01, 2019

¿Que estamos haciendo con Van Gogh? El Arte Espectáculo

Van Gogh, Autorretrato con Sombrero de Paja (detalle) - MET. Nueva York por El Guisante Verde Project

Hoy nos apetece escribir sobre Van Gogh y nuestras impresiones después de muchos años, viajes y visitas a museos para contemplar y comparar sus obras. El pintor holandés es una garantía de éxito, las múltiples exposiciones, películas, documentales, libros, subastas de arte de sus lienzos, que son siempre noticia, así lo atestiguan. Pero, ¿qué estamos haciendo con Van Gogh? El arte espectáculo.

¿Qué es lo que nos atrae de Van Gogh? ¿Sus colores, su obra, su aura de locura, su fama de atormentado? Es uno de los pocos pintores que tiene un museo propio de la envergadura del museo dedicado al artista en la capital de los Países Bajos: el Van Gogh Museum de Amsterdam. Para nosotros es especial ver sus obras y su pincelada directamente, no sólo en los libros, no en un audiovisual.

Nos cuestionamos el valor de aquellas exposiciones sobre la obra de Van Gogh que, buscando una inmersión visual, son imagen sin narrativa, y que apenas aportan información sobre su obra e influencias. ¿Hace que el visitante admire, quiera saber más, se interese por la obra y estilo del artista? ¿Es una película más? ¿Es sólo una forma de vender entradas gracias a la fama del artista?

Van Gogh, La Llanura de Auvers - Museo Belvedere, Viena por El Guisante Verde Project

Desde luego, no todo el mundo comparte nuestro interés por Van gogh, y no siempre uno tiene la opción de ir a ver sus obras en museos fuera de su entorno. Por ello, son bienvenidas todas las propuestas para dar a conocer su obra, aunque, en nuestra opinión, si lo que vemos es un montaje audiovisual, como el de ‘Van Gogh Alive’, que ocupa todas las paredes y pasa imágenes de sus obras a toda velocidad ante nosotros, durante media hora, con música de fondo, una música, además, descontextualizada, no hay tiempo para que nuestro cerebro dialogue con la obra. No hay tiempo para ver significados en la escala del cuadro, descubrir personajes o detalles que no habíamos visto. El recorte o el zoom impuesto por la película, apenas deja espacio a nuestros sentidos para interpretar lo que ve. Tal vez esta sea la razón de que el Museo Van Gogh contraataque con, 'Van Gogh Experience', una carpa itinerante que, en varias salas, intenta reproducir los escenarios y lugares que le inspiraron y donde trabajó el artista holandés, esta vez con una mayor atención al contexto e información sobre su vida y su técnica. Aun así, creemos que no hay mayor conmoción que acercarse en directo a sus obras. La museografía lleva años intentando adaptarse a los nuevos tiempos, aunque de ello hablaremos en otro momento.

Van Gogh, Olivos - MOMA, Nueva York por El Guisante Verde Project

Van Gogh provoca, suscita reacciones entre quienes miramos y admiramos sus creaciones. Ha existido siempre controversia, y algo de leyenda morbosa alrededor de su vida y su estado mental. Leyenda aprovechada para lograr mayor notoriedad e impacto entre el público. ¿Por qué no se cuenta que Van Gogh era un ávido lector de Zola, Víctor Hugo, Dickens, Shakespeare, Guy de Maupassant…, de Homero o la Biblia, y que hablaba y escribía en alemán, inglés y francés?

Siempre se habla de sus últimos años en París, Arlés, Saint-Rémy, Auvers-sur-Oise, y de sus problemas mentales. Pero apenas se habla de que también vivió y se formó en Londres, París, Amsterdam, Etten, Bruselas, La Haya, Drenthe, Nuenen, Amberes… ¿Era prisionero de su obsesión por la pintura?; ¿malgastaba el dinero enviado por su hermano en la tentación de la noche, en los cafés?; ¿consideraba a su hermano atado al negocio familiar y las convenciones?; ¿envidiaba a su hermano Theo por tener esposa y familia? Vincent solo tuvo relaciones fallidas con las mujeres. ¿Era la soledad causa o efecto de sus delirios?

Van Gogh, La Berceuse - MET, Nueva York por El Guisante Verde Project

Indagamos para intentar responder a algunos de estos interrogantes; hemos ido coleccionando una buena cantidad de textos y libros relacionados con Van Gogh, en los que revisar aspectos menos conocidos de su vida, detalles sobre su aprendizaje e influencias, de su relación con Japón y de su personalísimo uso de los colores… Esta entrada va a ser larga, tal vez de lugar a otras, ¿nos acompañáis?

Nuestra experiencia con Van Gogh
Nuestra primera visita a Amsterdam tuvo mucho que ver con Vincent, y en concreto con la exposición 'Los Colores de la Noche' en el Museo Van Gogh, una de las mejores propuestas museísticas que hemos visto. No sólo por la posibilidad de ver reunidas la mayoría de sus grandes éxitos, sino por verlas junto con las obras de artistas que le influyeron. Van Gogh siempre soñó con una comunidad de artistas, en la que aprender y crear.

Los Colores de la Noche, Van Gogh Museum - Amsterdam por El Guisante Verde Project

No era la primera ocasión en la que ver en directo su obra me había impresionado; uno de sus autorretratos, expuesto en el Jeu de Paume, en París, (actualmente su obra se expone en el Museo d’Orsay, dedicado a los impresionistas), me hechizó durante demasiado tiempo, y eso hizo que el vigilante se preguntase si no estaría pensando en robarlo. No tenía nada que ver con las reproducciones en un libro. Ver de cerca, y en directo, la mirada penetrante del artista, rodeada de minúsculas pinceladas de colores que acentuaban sus pómulos y que se movían en todas direcciones formando un todo con el fondo de infinitos azules y verdes, está fuertemente grabado en mi memoria, y es uno de los detonantes de una itinerancia viajera en torno al arte que nos acompaña desde entonces.

Es esa pincelada atormentada, retorcida, con relieve, la que hace sus cuadros identificables, y es…, lo que le hace diferente, aunque si hay algo que define al artista es su uso de los colores. Su estilo parece buscar tu atención, y destaca aún más si vemos su obra junto a la de otros pintores. Detenernos para apreciar en directo las pinturas de Vincent Van Gogh, nos lleva a hacernos muchas de las preguntas que, sin duda, acompañaron al artista con la carrera más corta y fructífera jamás conocida en la Historia del Arte. En apenas 10 años produce más de 1000 dibujos y 900 pinturas.

Máximo exponente del postimpresionismo, Van Gogh avanzó en el estudio de la luz y del color de forma obsesiva dejándonos una obra y una pincelada que nos hace buscar una y otra vez explicaciones a ese oleo tan empastado, derramado en el lienzo hasta alcanzar relieve. Son característicos esos movimientos circulares y el derroche de colores puros, en ocasiones vertía el color directamente del tubo y usaba muy poco aceite. Investigaba para obtener el mejor resultado de los pigmentos y lograr más con menos, el dinero siempre era insuficiente. Su mente se mantiene en alerta, en la búsqueda, el análisis del proceso creativo, tanto de su obra como la de otros artistas, consagrados o contemporáneos. La necesidad de encontrar un lenguaje propio, le lleva de la admiración más ferviente al abandono de cada técnica una vez asimilada y cuando comprueba que no le ofrece respuestas. Es un autodidacta.

Van Gogh, La Habitación de Arles - Art Institute, Chicago por El Guisante Verde Project

Van Gogh pinta de forma incesante durante unos 10 años, de 1881 a 1890, y de forma especialmente obsesiva en el último año; tenía solo 37 años cuando murió. Sus primeros dibujos y bocetos se remontan a 1862, pero tardó mucho en decidir su vocación. En realidad luchó durante años para encontrar un medio de expresión, un sentido a su vida; sus objetivos artísticos coinciden con sus objetivos espirituales. Arte y religión se fundían. La pintura, la creación artística, le permitía experimentar, trabajar y expresar las muchas ideas, influencias y contradicciones que sentía. El artista busca su propia voz a través de su especial interpretación del mundo. Con Van Gogh, el color adquiere códigos y significados propios. Van Gogh creaba no sólo desde sus lienzos, también en sus textos y sus cartas. La influencia de sus lecturas, el detallado análisis de la obra de otros artistas, su experimentación con distintas técnicas y materiales, su inconformismo frente al academicismo, le convierten en un artista con visión global, exigente en todo lo que rodea a la obra: el marco, el fondo, la tela, el bastidor, el lugar donde ha de colocarse, junto a que otra obra… Para Vincent, la pintura y la literatura forman un todo.

Fruto de su insatisfacción nacen muchas versiones de sus lienzos más famosos: La habitación de Arlés, El sembrador, Los girasoles… Son sólo pruebas, intentos de mejorar el cuadro anterior, nunca estaba satisfecho con los resultados, lo que ha permitido que los grandes museos puedan presumir de tener obra suya, y por eso es tan interesante el préstamo de obras, el arte viajero, para comprobar los cambios, las diferencias, las tentativas y avances, la degradación de los colores. Para Van Gogh 'La Noche Estrellada' sólo era un bosquejo. Si nos interesa Van Gogh tenemos que dejarnos llevar como él, viajar en busca de sus secretos, descifrarlos y contrastarlos, si es posible, en directo.

Van Gogh, La Noche Estrellada - MOMA, Nueva York por El Guisante Verde Project

¿Dónde podemos ver las obras de Van Gogh?
La lista es extensa, las obras de Van Gogh, además de la excelente colección del Van Gogh Museum de Amsterdam, están repartidas en otros importantes museos como el d´Orsay de París, el Art Institut de Chicago, el MOMA y el Metropolitan de Nueva York, la National Gallery de Londres, y destacan en exposiciones permanentes o itinerantes que incluyen sus lienzos. Uno de los primeros coleccionistas de su obra dio lugar al Museo Kröller-Muller en Otterlo.

Para ver la única obra que vendió en vida, 'El viñedo rojo', hay que ir hasta el Museo Pushkin de Moscú. Y para ver su famoso 'Retrato del Doctor Gachet', su primera versión, tendríamos que contactar con un coleccionista en Tokio. La escritora Matilde Asensi, en su libro Sakura, imagina un viaje aventura a Japón en busca de este cuadro.

¿Y si queremos saber más?
¿Qué sabemos de verdad sobre la vida de Van Gogh? ¿Quién nos lo cuenta, cuáles son los testimonios?

Durante su estancia en París, Van Gogh acudía asiduamente junto a otros artistas a ver exposiciones y mantuvo con ellos muchas conversaciones y discusiones de las que tenemos testimonio en las cartas que ya desde los 19 años dirige a su hermano, 'Cartas a Theo', y que nos han permitido, en parte, conocer sus teorías sobre la pintura y los colores, su admiración o su rechazo por las obras contempladas. Este libro con sus cartas, que ha sido objeto de varias y revisadas ediciones, es una lectura imprescindible para acercarse a la obra y obsesiones de Vincent. Así lo entendió el propio Van Gogh Museum, que dedicó una muestra específica a estos textos, y sigue trabajando en ediciones científicas. Las lecturas de las que se hace eco en estas cartas nos muestran su diversidad de gustos e influencias, y perfilan un Van Gogh extremadamente sensible, obsesivo y observador. En estas cartas comprobamos el impacto que para Vincent tuvo observar las obras directamente, no en los catálogos de arte. Cómo esa observación detallada le hacía avanzar en su búsqueda, cambiar sus opiniones previas adquiridas en lecturas, publicaciones y conversaciones sobre arte. Tiene una mirada analítica, una visión de conjunto y premonitoria de los avances de la pintura y el futuro del arte, es tan intenso mirando como pintando.

Dios Mio, que hermoso es Shakespeare. ¿Quién es tan misterioso como él?. Su palabra y sus modos equivalen a un pincel tembloroso de fiebre y emoción. Pero hay que aprender a leer, como debe aprenderse a ver y aprender a vivir”. – Cartas a Theo.

Van Gogh, Lirios - MET, Nueva York por El Guisante Verde Project

Su amigo y también pintor Èmile Bernard publicó las cartas que había recibido del artista al poco de su muerte. En ellas tenemos acceso a otra faceta del pintor, al dirigirse a un colega y fuera de las ataduras familiares, aparece la vida nocturna, los cafés, los burdeles, en la que había sido “iniciado” por otro compañero de formación, Henri de Toulouse-Lautrec. También comprobamos como Vincent quiere, de forma incansable, aprender y conocer, proponiendo intercambios de sus obras con las de sus compañeros artistas.

¿Fueron sus cartas seleccionadas, recortadas, censuradas...? El puzzle siempre estará incompleto, las traducciones varían, los investigadores descubren nuevos detalles, pero ¿qué pensaba de verdad Vincent?

¿Renegaba de su familia y los convencionalismos impuestos? La familia burguesa de Vincent marca su infancia y su juventud. Ser pastor de iglesia o marchante de arte es el destino de un 'van Gogh'. Los hermanos de su padre, "tio Hein", "tio Cor", "tio Jan" y "tio Cent", actúan como consejo familiar y son decisivos en su vida. Van Gogh nunca firmaba con su apellido. Un escueto Vincent acompaña a sus telas, así se distanciaba de una familia de burgueses beatos.

"Te pregunto con toda sinceridad (...) ¿cual es nuestra postura, el uno frente al otro: tu también eres un 'van Gogh'? Para mí siempre has sido Theo. En cuanto al carácter difiero bastante de los distintos miembros de la familia y, de hecho, no soy un 'van Gogh'" - Cartas a Theo.

El viaje de Van Gogh, un espíritu siempre en movimiento
Nació en el pequeño pueblo de Zundert, al norte de los Países Bajos en 1853. En realidad, es el “segundo Vincent”, sus padres le ponen el mismo nombre que el bebé que perdieron justo un año antes. Su vida estuvo marcada por un viaje incesante entre el norte y el sur, entre la vida rural y la urbana. Continuos traslados y cambios de domicilio. Viajes para visitar museos. Viajes en busca de una vocación. Una huida constante: de las convenciones, de los desengaños amorosos, de las discusiones familiares. Huía hacia la naturaleza, hacia el arte, que le inspiraba. Huía de la ciudad, que siempre suponía excesivos estímulos y tentaciones para él.

Van Gogh, Bebedores - Art Institutte, Chicago por El Guisante Verde Project

Su tío y padrino “Cent”, llamado igual que el pintor, Vincent Willem Van Gogh, le asegura un puesto de trabajo en la compañía de marchantes de arte Goupil & Cie. Esto le permitió viajar y familiarizarse con el negocio de la compra y venta de arte, un trabajo en el que se inicia con sólo 16 años, en 1872, en la sede de Bruselas. Las posibilidades de una empresa internacional parecían evidentes para alguien como Vincent que hablaba, leía y escribía en alemán, francés e inglés. Se convierte en asiduo visitante de museos y exposiciones, aunque ser marchante no es lo suyo.

Trabajando para la compañía en Londres, sufre un fuerte desengaño amoroso que le lleva a huir de vuelta a su casa. A su regreso a la capital londinense, no logra evitar las quejas de sus patronos, que le trasladan a París. Aunque aprovecha para visitar el Louvre y otros museos, seguirá sin adaptarse al negocio, y terminará por regresar a su casa por Navidad sin comunicarlo a Goupil. Es despedido en 1876.

Durante algunos meses prueba suerte como maestro, ayudante de predicador, da sus primeros sermones, trabaja en una librería… su familia está muy preocupada por su futuro. Vincent quería sentirse útil. Las discusiones con su padre, pastor protestante, eran continuas.

Observador detallista de la vida y estrecheces de los campesinos, lector ávido de poesía y de la Biblia, se sentía atraído por la ayuda a los necesitados y los incomprendidos. Van Gogh inicia estudios de teología en Amsterdam, aunque no pasó de los primeros exámenes. ¿Era extremadamente sensible o sólo un joven inconstante?

Van Gogh, Uvas, limones, peras y manzanas - Art Institute, Chicago por El Guisante Verde Project

En el seno de la familia se decide que continúe como pastor laico y él pone a prueba su vocación marchándose a trabajar con los mineros en Borinage, en la frontera entre Bélgica y Francia. Su temperamento extremo se pone de manifiesto allí. Conmocionado por las condiciones de vida de los mineros, reparte todos sus bienes y casi muere de inanición. Llega a ser conocido como “El Cristo de la mina de carbón”. Su contrato no es renovado, precisamente por esa falta de autocontrol en su comportamiento. Es casi un caso perdido para su familia.

¿Qué motivó entonces su decisión de dedicarse a la pintura? Cartas a Theo
Theo, cuatro años más joven que Vincent, comienza a trabajar en la sede de la compañía Goupil & Cie en Bruselas, también a los 16 años. Desde entonces parece llevar la vida que le correspondía al hermano mayor. Desde 1872 y hasta el final de su vida Vincent escribe a su hermano, y éste se convierte gradualmente en su confidente, asesor y principal apoyo financiero. La observación directa de las obras en los grandes museos y galerías en una edad temprana influye profundamente en ambos, y el lenguaje del arte, de los cuadros y de los libros que comparten, fluye en las cartas que Vincent envía a su hermano.

“¿A quién podría ser útil yo de alguna manera?”
“…tengo una pasión más o menos irresistible por los libros”
“Cuando estaba en otro ambiente de cuadros y de cosas de arte (…) sentí por ese ambiente una violenta pasión que iba hasta el entusiasmo”
“…siento a menudo la morriña por el país de los cuadros.”
“…hay algo de Rembrandt en Shakespeare y de Corregio en Michelet y de Delacroix en Victor Hugo” – Cartas a Theo.

Es Theo quien le propone hacer carrera como pintor. Estamos en 1880, Vincent tiene 27 años. Comienza su búsqueda, su obsesión por llegar a realizar una gran obra, por ser útil como artista. Poco dotado para lo que él llama la vida verdadera, se va a refugiar en el arte. Su desarrollo creativo irá en paralelo con su deterioro físico y mental. Van Gogh va a dejar una imborrable huella en todos cuantos le trataron. La convivencia con él no resulta fácil. Cuestiona a todos sus maestros, al llamado “arte oficial” y los métodos formativos, es ajeno a los convencionalismos, siempre se muestra crítico, exigente, perfeccionista.

“…una de las causas por las que estoy fuera de lugar (…) es simplemente porque tengo otras ideas que las de esos señores que dan los puestos a los sujetos que piensan como ellos.” – Cartas a Theo.

Grand Place - Bruselas por El Guisante Verde Project

Bruselas. El contacto con su primer profesor y mentor Anthon Van Rappard en Bruselas es propiciado por Theo, y así será en el futuro. Theo es su complemento, su soporte, su aliado. De nuevo un desengaño amoroso y una huida. En una visita a casa, sus padres viven en Etten, Vincent se enamora de su prima, mayor que él, viuda y con un niño, pero es rechazado de forma tajante por ella. “Jamás, nunca, jamás”, las palabras de Kee, aparecen una y otra vez en las cartas que Vincent envía a su hermano. Las relaciones con sus padres empeoran, sigue empeñado en casarse con Kee y sus ideas religiosas son cada vez más extremas.

La Haya. 1882. Las discusiones con su padre propician otro traslado, esta vez a La Haya.

Allí acude a las clases de pintura y dibujo con su segundo mentor: el pintor Anton Mauve, familiar suyo. Vincent se mostraba inseguro, no parecía tener la suficiente formación para dedicarse al oficio de pintor. No creía poder llegar a dominar el dibujo y la perspectiva. Recibe su primer encargo, dibujos con vistas de La Haya, que le permiten afianzar sus dotes de dibujante. Tercer intento de matrimonio. Es en La Haya donde recoge a Sien Hoornik, madre soltera y embarazada, lo que desata nuevas discusiones en la familia cuando Vincent habla de sus planes de matrimonio. La convivencia dura apenas un año.

La Haya - Paises Bajos por El Guisante Verde Project

Drenthe. Vincent se traslada de nuevo e insiste en mejorar su técnica pintando paisajes en Drenthe. Allí busca consuelo, un bálsamo, una cura, la naturaleza que el siente como reguladora de sus estados de ánimo. Ante cada nueva decepción se vuelca más y más en el trabajo, centrado ahora en las teorías del color.

Nuenen. 1884. Decepcionado con sus avances, Vincent es siempre impaciente, regresa a la casa familiar, ahora en Nuenen. Sufre un nuevo desengaño con otra relación fallida, es la cuarta. La chica intenta suicidarse. Su padre muere de un ataque de apoplejía en 1885. Durante su estancia en Nuenen pinta a los campesinos, y surge la que será su primera obra importante: 'Los comedores de patatas'. En Nuenen pasa casi dos años y pinta unos 200 cuadros, de colorido oscuro y terroso. Un escándalo con una de las modelos, que queda embarazada, lleva al pastor católico a prohibir que los lugareños posen para sus cuadros.

Grote Markt - Amberes por El Guisante Verde Project

Vincent se traslada a Amberes en, donde admira la técnica y el uso del color de Rubens. Se inscribe en la Academia de Bellas Artes, que era gratuita. La enseñanza académica es, para él, demasiado lenta, sus compañeros llevan allí 3 años sin apenas avances. Se presenta, sin éxito, a los exámenes de acceso a las clases superiores. Cree que debe aprender de otros, aprender haciendo, y planea su traslado a París en 1886, donde trabajaba Theo.

Es en París, donde descubre, por fin, de primera mano el impresionismo. Entra como alumno en la escuela de Fernand Cormon, donde conoce a Toulouse-Lautrec y a Emile Bernard. Theo le presenta a Monet, Renoir, Sisley, Pissarro, Degas, Signac y Seurat. Su paleta cobra luz, se aclara, y en su estancia de dos años pinta unos 200 cuadros de flores, bodegones y paisajes. Descubre la luz.

Son los dos últimos años de su vida, desde su traslado a Arlés, en 1988, a la Casa Amarilla, su estancia en el sanatorio de Saint-Remy y sus últimos días en Auvers, hasta su muerte en 1880, los que más han alimentado la leyenda, y el mito de creador enajenado, de la creatividad asociada a la locura.

Van Gogh, Campo de Trigo con Cipreses (detalle) - MET, Nueva York por El Guisante Verde Project

Su biografía nos habla de movimiento, de constantes traslados, de inconformismo, incomprensión, desengaños amorosos, soledad, falta de afectos y la obsesión por tener una ocupación con la que ganarse la vida. Excesos, caos, mala alimentación, desorden, temperamento extremo. Y de fondo siempre la precariedad económica, la carestía de los materiales, el mal pagado oficio de artista.

En su lista de gastos, los oleos, los lienzos, las estampas japonesas y obras de otros artistas que coleccionaba, tenían prioridad sobre su manutención. Apenas se alimentaba de café, pan y alcohol. ¿Exageraba su precariedad?

El encabezado que más veces se repite en sus cartas es el agradecimiento a Theo por su envío de otros 50 francos. Y la lista de pedido de colores, insistiendo en los imprescindibles.


"Mis cuadros todavía no me parecen lo suficientemente buenos como para compensar las ventajas que obtenido a través de tí. Pero creemé, cuando algún lo sean, serán tan obra tuya como mía, pues los hacemos entre los dos." - Cartas a Theo

¿Qué se esconde tras la pincelada de Vincen Van Gogh? Influencias.
Vincent es claramente un autodidacta, aprende practicando, tiene una insaciable curiosidad, una vez aprendida una técnica, se cansa pronto. Tiene una increíble capacidad de observación de la obra de otros artistas.

Pasión por los clásicos, el ciclo de la vida
Era permeable, muy influenciable y en sus cuadros podemos ver cómo trabaja experimentando con todas las técnicas, tanto de los grandes maestros, como de los movimientos del momento.

Como otros grandes pintores, se curte en el oficio con la copia y versiones de aquellos maestros a quien veneraba, como Millet y Bretón; ellos marcan muchas de sus composiciones y motivos: campesinos, segadores, almiares, trabajadores manuales... La figura del sembrador, que ya está en los escritos de sus primeros sermones como pastor, es un motivo reiterado y metáfora del esfuerzo, del ciclo de la vida, y vuelve con fuerza en las obras al final de su vida.

Van Gogh, Zapatos - MET, Nueva York por El Guisante Verde Project

Aunque mucho menos conocidas que sus obras de girasoles, Vincent, en sus comienzos se inspira en los grabados y en la paleta de Rembrandt para realizar, por ejemplo, su 'Comedores de patatas'. Esta obra es tan importante para Van Gogh que considera que no debería ser observada “sin sus instrucciones escritas”. Dedicó mucho estudio y esfuerzo a este trabajo. Quería que todos vieran una obra seria, que hablaba de las dificultades de estos campesinos, que no se viese sólo como algo bello. Arte y religión son, para él, la misma cosa. Su búsqueda artística adquiere una dimensión religiosa.

El fogonazo impresionista
Se presenta, en contra de los deseos de Theo, en el diminuto apartamento de este en París, dispuesto a formarse. Theo se vió obligado a buscar un apartamento más grande con la llegada de su hermano mayor. ¿Se imponía siempre la opinión de Vincent? ¿Qué importancia tenían los gustos de Vincent en la colección de obras que Theo compraba y en la incorporación de artistas a su catálogo?

Vincent investiga con la luz y la pintura al aire libre al modo de los impresionistas, él consideraba que Monet, Pisarro y Renoir ya habían hecho todos los avances posibles en la pintura de paisajes. Aunque les admiraba, pronto pasó a pensar que solo buscaban efectos visuales. Van Gogh aspiraba a lograr un uso del color como medio de expresión. El uso y el dominio del color eran, en su opinión, la forma de medir su contribución y la de otros artistas al Arte.

Los Retratos
Durante toda su vida, Vincent está obsesionado con la figura humana, con una representación que no busca “el parecido”, siempre se queja de la falta de modelos, hasta el final. La etapa de París es la más fructífera en autorretratos, 27 nada menos. No se sentía seguro, no conseguía modelos y pintarse a sí mismo era lo más barato.

Van Gogh, Autorretrato con Sombrero de Paja - MET, Nueva York por El Guisante Verde Project

El carácter huraño e inseguro de Van Gogh, le lleva a querer recompensar de alguna manera, a aquellos, muy pocos, de los que recibió algún apoyo y consuelo. Retrata a quienes le facilitaron materiales, espacio para exponer, compañía, comprensión y conversación: Tanguy, Agostina, Eugene Bosch, el cartero Roulin, el doctor Gachet. ¿Por qué nunca pinto a su hermano Theo?

Los pocos retratos pintados por Van Gogh tienen extrema importancia por la interacción con sus protagonistas, como puede verse en el retrato que realizó de Tanguy, el de Agostina Segatoni, dueña del café Le Tambourin, o el del poeta y pintor Eugene Boch, con el que quería expresar la unión de la pintura y la poesía. El fondo del cuadro es una noche estrellada.

Claude Pissarro fue quien, en la época final de su vida, después de su internamiento voluntario en el Hospital de Saint-Rémy, le recomendó los cuidados en Auvers del Doctor Gachet. Este era un médico aficionado a la pintura, que tal vez podría cuidar su melancolía, y con el que podía hablar de cómo se veía afectado en su proceso creativo por sus cambiantes estados de ánimo.

Van Gogh, Retrato de Joseph Roulin - MOMA, Nueva York por El Guisante Verde Project

El salón de los independientes, más allá del impresionismo
Van Gogh estudia y trabaja la descomposición de los colores y el puntillismo, muy influido por Seurat y Signac, cuyo estilo podemos ver claramente en algunas de sus telas, aunque más tarde evoluciona hacia una pincelada propia. Van Gogh aspiraba a crear una comunidad de artistas, en sus cartas comprobamos que proponía el intercambio de obras, para avanzar en su aprendizaje.

Vincent Van Gogh soñaba con una Asociación de Impresionistas, una especie de cooperativa, formada por pintores y expertos. Como expertos, contaría con su hermano Theo, marchante de arte y su antiguo jefe en Goupil & Cia, Teersteg. En cuanto a los pintores estaría liderada por Degas, Monet, Sisley, Pissarro y Renoir. Cada artista entregaría un número de cuadros y los beneficios de las ventas se repartirían entre todos. La precaria situación financiera, tanto de Vincent como de otros artistas, incluido Gauguin, propiciaban estos planes.

Vincent quería experimentar de forma conjunta con otros. Sólo consiguió la colaboración de Gauguin, aunque Van Gogh y el terminaron discrepando de forma extrema tras la convivencia de ambos en la Casa Amarilla, en Arlés. Estas discusiones y la reacción extrema de Van Gogh cortándose una oreja es una de las circunstancias más repetidas de su vida.

Los espacios fueron determinantes en la obra pictórica del pintor holandés: paisajes, cabañas, campos de trigo, los almiares, el horizonte, el camino. Habiendo vivido la euforia artística de París, huyó al sur en busca de su propio Japón, a Arlés, en el que encontraría las floraciones que imitan a las estampas japonesas que tanto admiraba.

Van Gogh, Autorretrato (1887) - Art Instiute, Chicago por El Guisante Verde Project

¿Improvisación o planificación?
Van Gogh siempre tuvo miedo de no estar a la altura de sus maestros, volviendo a realizar copias de las obras que admiraba al final de sus días. Van Gogh, recluido en el Hospital de Saint-Rémy, intentaba recrear las cabañas y paisajes del norte, de Holanda. Repetía obras y paisajes que mantenía en la memoria, en un intento de mejorar sus primeras versiones. Aunque es cierto que pintaba muy rápido, que para él era importante exponerse al paisaje y reflejar la atmósfera del momento, también comprobamos que buscaba, preparaba y retocaba de forma planificada todas sus composiciones, incluso cambiando el lugar por el que se ocultaba el sol para lograr mejores efectos y combinaciones de colores.

Encontramos explicaciones a su obra en las circunstancias de su vida, pero ¿sabemos de verdad como fue su vida? Tal y como les ocurrió a los impresionistas con las obras llegadas de Japón, que se convirtieron en objetos de coleccionismo y fueron “traducidas” por otros artistas, así nos llega a nosotros la vida de Van Gogh, como un eco, una copia, un recorte… una versión.

Es difícil hoy distinguir entre biografía y leyenda. Ese mito de genio loco, esa creatividad exacerbada por arrebatos y delirios que tanto ha contribuido a su fama, puede que no nos deje ver el resto. Rozar lo eterno a través del esfuerzo. Modernidad. Sin prejuicios. Contemplar con atención sus obras es un viaje en la Historia del Arte.

Van Gog, Campo de Trigo con Cipreses - MET, Nueva York por El Guisante Verde Project

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