febrero 27, 2020

Invierno en las Islas Lofoten, auroras boreales y bacalao

Aurora Boreal en Engeloya - Noruega, por El Guisante Verde Project

Las Islas Lofoten, aun vírgenes para buena parte de los viajeros que recorren Europa, son uno de los lugares más mágicos de Noruega; situadas justo por encima del Círculo Polar Ártico, durante el invierno sus cielos ofrecen un espectáculo imposible de olvidar: las Auroras Boreales. En las horas de luz, los secaderos de skrei, el bacalao nómada, se van llenando en un incesante y sangriento proceso que los pescadores noruegos realizan meticulosamente.


Secadero de Skrei, Islas Lofoten - Noruega por El Guisante Verde Project

Desde el continente, nuestra mirada se dirige hacia la sucesión de escarpados picos nevados que recorren las islas y que justifican plenamente uno de los nombres con el que se las conoce: el Muro de las Lofoten, Lofotveggen. Una sensación, la de dirigirnos hacia un muro infranqueable, que aumenta a medida que nuestro ferry se aleja de la costa en Bognes en dirección a Lødingen.

Islas Lofoten, ferry a Lodingen por El Guisante Verde Project

La luz ha jugado un papel determinante en nuestro viaje: nos ha mostrado paisajes inundados de blanco bajo la ventisca que nos hacía imposible distinguir la tierra del suelo; atardeceres iluminados por tonos verdes, azules, naranjas... con un halo metálico que aportaba un toque de irrealidad a lo que veíamos, y postales en blanco y negro donde destacaba, de vez en cuando el rojo de una rorbuer.

Islas Lofoten, rorbuer por El Guisante Verde Project


Islas Lofoten, paisaje de invierno por El Guisante Verde Project

La noche es un capítulo aparte durante el invierno en las Islas Lofoten. No importa lo que suceda durante el día, ni lo cansados que estéis; al ponerse el sol hay que estar preparado para salir en busca de la aurora boreal. Las islas se han portado bien con nosotros, incluso nos han permitido comprobar como la Luna no supone un obstáculo para cazar las Luces del Norte.


Islas Lofoten, aurora boreal en Lyngvaer por El Guisante Verde Project


En estos momentos en los que el cambio climático está produciendo una redefinición de las estaciones, en este archipiélago noruego aún es posible disfrutar del invierno, aunque aquí las temperaturas sean realmente suaves gracias a la Corriente del Golfo. También hay ser plenamente conscientes de que las Islas Lofoten son un destino en el que es la Naturaleza la que dicta las normas y que somos nosotros, no al revés, los que debemos adaptarnos a ella. Por eso sabemos que nuestros días de invierno en las Islas Lofoten han sido un regalo: totalmente cubiertas de nieve, con cielos azules durante el día y noches despejadas. Un privilegio, en todos los sentidos.

Islas Lofoten, Nusfjord por El Guisante Verde Project




Desplazarse en invierno por las islas Lofoten, a pesar del excelente estado de las carreteras, y de que las distancias no son excesivas, es complicado por múltiples razones. Los caminos son estrechos, las curvas abundantes, el asfalto está oculto bajo la nieve y el hielo, atravesamos puentes de vértigo..., y el peor enemigo de todos: el paisaje, absolutamente hipnótico; un imán que nos hace detenernos una y otra vez y convierte el viaje, el camino, en un objetivo en sí mismo. Parte de lo que vimos y el sentimiento que nos causó encontrarnos ante un maravilloso panorama como el que se nos mostraba desde las carreteras que recorren las islas, lo reflejamos en nuestro artículo: ‘Islas Lofoten: road-trip en Noruega Ártica’.

Islas Lofoten, carretera en invierno por El Guisante Verde Project



Durante seis días de febrero recorremos el archipiélago hacia el sur, desde Lødingen hasta Å. Para otra ocasión dejamos Vesterålen, que en realidad es el mayor de dos los archipiélagos que forman las Lofoten. Las horas de luz aumentan día a día a finales del invierno, lo que nos permite visitar más lugares, hacer caminatas, esquiar, o incluso escalar. La contrapartida al aumento de luz diurna es que la noche retrasa su aparición, y el margen para sentarse a disfrutar de uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, las auroras, va disminuyendo. Aun así, durante el mes de febrero y las tres primeras semanas de marzo la combinación de noche y día es perfecta.

Islas Lofoten, Escultura de Espejos de Dan Graham por El Guisante Verde Project

Varios municipios de Lofoten forman parte de la iniciativa 'Skulpturlandskap Nordland' que parte de la idea de que una obra de arte, con su mera presencia, es capaz de crear un ambiente propio, además de atraer visitantes a la zona en la que se encuentra. Nuestro alojamiento se encuentra en mitad de un prado, muy cerca de la obra de Dan Graham, una estructura de acero inoxidable y espejos que refleja el paisaje a su alrededor, en Lyngvӕr, y parada diurna de todos los que visitan estas islas noruegas.

Nuestro anfitrión en Lofoten trabaja en Henningsvær, un pequeño pueblo de pescadores, que cuenta con menos de 500 habitantes. Hay que visitar su puerto, objeto codiciado de fotógrafos llegados de los puntos más lejanos del Globo; también es famoso su campo de fútbol, situado en un islote y que para nosotros no era más que un estrecho rectángulo de color blanco. Sin embargo, lo más impresionante son los secaderos de bacalao, de skrei.

Islas Lofoten, puerto de Henningsvaer por El Guisante Verde Project

Islas Lofoten, pescadores de Henningsvaer por El Guisante Verde Project

Islas Lofoten, secaderos de skrei en Henningsvaer por El Guisante Verde Project

Enormes estructuras de madera de las que cuelgan incontables cuerpos y cabezas de ese manjar marino que se secan al aire libre desde febrero a mayo. Ver llegar a los pescadores, con sus delantales de plástico, cubiertos de sangre, nos causó cierto shock, al igual que verles tumbarse sobre la nieve, teñida de rojo, para bajar la temperatura de su cuerpo. Preparar el pescado, trasladarlo y colgarlo en los secaderos es un trabajo realmente duro. Nos llama la atención que, pese al gran número de gaviotas de sobrevuelan lo que debería ser un festín para ellas, apenas vimos a un par de ellas picoteando el pescado.

Islas Lofoten, Svolvaer por El Guisante Verde Project

Paseando por el puerto de Svolvær apenas encontramos turistas; son los habitantes de la ciudad los que caminan hasta el final del espigón, junto a la estatua de la Esposa del Pescador, Fiskerkona, y no nos extraña. Desde allí las vistas de las montañas que rodean el pueblo, en especial Svolværgeita, y de las aguas con reflejos verdes son una motivación extra para no quedarse en casa. A nuestro regreso, con el atardecer, nos resguardamos del frío en Børsen Spiseri.

Svolvaer, estatua de la esposa del pescador, Fiskerkona - Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Se trata de un viejo almacén del puerto, construido en 1828 y restaurado con esmero, respetando al máximo su estructura. En el mismo edificio se encuentra el antiguo 'Krambua', un almacén central a modo de tienda de ultramarinos y convertido en museo, con infinidad de objetos que superan el siglo de antigüedad y que visitamos antes de la cena. La especialidad del restaurante es el stockfish, bacalao seco sin salar, traído de la fábrica de pescado que se encuentra a menos de 50 metros de distancia.

Krambua de Borsen Spiseri - Svolvaer, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Borsen Spiseri, bacalao - Svolvaer, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Al caer la noche, las tripulaciones se reúnen en el interior de los pequeños barcos para planificar la ruta hacia los caladeros, comprobar la meteorología y, relajarse poco antes de partir hacia la oscuridad de un mar que es su fuente de riqueza y también objeto de respeto y temor. Nos cuentan que su trabajo es muy duro e intenso, restringido a unos pocos meses al año, aunque proporciona buenos ingresos, que no suficientes. Por un momento, estamos tentados de subir a bordo, y embarcarnos hacia una auténtica aventura, que para los marineros noruegos es su vida cotidiana.

Lofotr Vikingmuseum - Islas Lofoten, Noruega por El Guisante Verde Project

En todos nuestros viajes a Noruega, de una u otra forma, el recuerdo de los vikingos siempre sale a nuestro encuentro. En las Islas Lofoten visitamos el Museo Vikingo, Lofotr Vikingmuseum, que se encuentra en la isla de Vestvågøya, en el pueblo de Borg. Se trata de un museo histórico construido alrededor de una excavación arqueológica; en 1983 los arqueólogos descubrieron un edificio cuya primera versión fue construida sobre el año 500, y que resultó ser, con 83 metros de largo, 12 de ancho y 9 de altura, el mayor edificio de la época vikinga hallado hasta la fecha en Noruega, en realidad, en el mundo: la Casa del Jefe de Borg.

Museo Vikingo - Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

La estructura se ha reproducido muy fielmente junto a los restos de la original, para albergar las instalaciones del museo. El sitio arqueológico se puede recorrer a través de senderos marcados. Uno de ellos nos lleva al muelle, donde se encuentran dos barcos vikingos, uno de los cuales se destina a viajes turísticos, y permite entrenar los brazos remando un rato, siempre que el agua no esté congelada, como pudimos comprobar.

Lofotr Vikingmuseum, entrada, por El Guisante Verde Project

Lofotr Vikingmuseum, gran sala, por El Guisante Verde Project

Lofotr Vikingmuseum, ajuar funerario, por El Guisante Verde Project

Lofotr Vikingmuseum, interior, por El Guisante Verde Project

Lofotr Vikingmuseum, talla de madera por El Guisante Verde Project

El Lofotr Vikingmuseum es un espacio vivo, donde además de exponer piezas de la época vikinga, se puede asistir a demostraciones de fragua, carpintería, conocer las leyendas y la religión vikinga escuchando viejos relatos, comer y beber como auténticos hijos de Odín participando en una fiesta vikinga, y muchas actividades al aire libre, como lanzamiento de hacha o tiro con arco, generalmente durante el verano. Nosotros nos conformamos con vestirnos un rato a lo Ragnar Lodbrok, aunque fue ponerse las pieles y el casco y...

Roberto y Maribel, vikingos en el Lofotrvikingmuseum por El Guisante Verde Project

Nuestro viaje de invierno a las Islas Lofoten nos lleva hasta su extremo sur. Por el camino visitamos lugares muy conocidos gracias a la difusión en redes sociales y en los folletos turísticos. En algunas ocasiones resulta sencillo ignorar esos espacios y buscar otras alternativas. En estas islas noruegas tendréis esa tentación, aunque sería un error pasar de largo en Reine, Nusfjord, Hamnøy, Rambergstranda, o el pequeño pueblo de Å, punto final de nuestra ruta, y en el disfrutamos de una buena cena en el Brygga Restaurant, solo por citar algunos.

Nusfjord, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Reine, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Rambergstranda, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Hamnøy, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

 Å, islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Brygga Restaurant, en  Å, islas Lofoten por El Guisante Verde Project

El viaje de regreso lo afrontamos con calma; debíamos recorrer todo el camino de nuevo hasta Bodo, y decidimos hacer una parada en la isla de Engeloya, próxima al continente y situada frente a las Lofoten.

Nos alojamos en una típica gîte que, sin perder su aire rústico y desenfadado, estaba muy bien equipada. Al caer la noche la aurora boreal hizo su aparición, y jugó con nosotros al escondite. Aparecía frente a nosotros, luego a nuestra espalda, encima, a los lados... Cada aparición era más espectacular que la anterior. Ya al final, cuando todo parecía haber acabado y mientras recogíamos el equipo, con una enorme sonrisa en nuestra cara por la suerte que habíamos tenido, sin preludio alguno, el cielo estalló en una explosión de colores verdes, magentas, rojos, azules... que nos aceleró el corazón de tal modo que no acertamos a preparar las cámaras para captar esos colores, y apenas fuimos capaces de hacer alguna toma.

Noruega, Aurora Boreal en Engeloya por El Guisante Verde Project

Danza de la Aurora Boreal, Engeloya, Noruega por El Guisante Verde Project

Engeloya, Noruega, Aurora Boreal por El Guisante Verde Project

Aurora Boreal en Engeloya, Noruega Ártica por El Guisante Verde Project

Decidimos dejar todo en el suelo y simplemente mirar al cielo; a los gritos iniciales ante lo que ocurría delante de nuestros ojos siguió el silencio, no fuéramos a espantar a las luces...  Dragones, aves, círculos, incluso teclados que se movían al compás de una música imaginaria. Cada uno de nosotros se evadió del mundo poco más de siete minutos. Esa fue la mejor aurora boreal que hemos visto hasta ahora; quien sabe si la naturaleza volverá a ser generosa con nosotros hasta ese punto. ¡Ojalá sea así!

Gîte en Engeloya, Noruega por El Guisante Verde Project



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Noruega, todas las entradas

febrero 17, 2020

6 destinos para descubrir la esencia de Francia

Castillo de los Duques de Bretaña - Nantes, por El Guisante Verde Project

Francia, nuestro inmediato vecino del norte, puerta de acceso, lugar de paso, camino natural para nuestras exploraciones en el continente europeo es, también, objetivo de múltiples viajes y escapadas para los que vivimos al sur de los Pirineos. De hecho, esta fue la primera frontera que cruzamos juntos. ¿Podemos llegar a conocer la esencia del país galo a través de estos seis destinos? Esta es la pregunta que nos hacemos tras charlar animadamente con los representantes turísticos de Biarritz, Perpignan, Poitiers, Nantes, el Valle del Loira y recordar uno de nuestros viajes más recientes, Toulouse.

Biarritz se encuentra en un enclave privilegiado, junto al mar y a un paso de las montañas. Este pequeño pueblo de pescadores sufrió un auténtico terremoto cuando la Emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, decidió refugiarse en ella para disfrutar de su clima, los beneficios de las aguas marinas y sus playas. Tal y como ocurrió en otras ciudades donde la realeza y la nobleza pasaban largas temporadas, como la pequeña Vichy, la transformación social y urbanística, con la aparición de ricos palacios y residencias, bulevares, servicios públicos, se hicieron evidentes. Uno de los símbolos más llamativos de la ciudad francesa es, desde 1854, el Hôtel du Palais, la residencia imperial, que ha sido completamente renovado y lucirá en todo su esplendor el próximo verano.

Museo Asiático de Biarritz por El Guisante Verde Project

Biarritz, además de espléndidas playas, hay que recordar que es Ciudad de Surf, tiene un amplio programa cultural, en el que destaca la danza, y muchas sorpresas como la que nos causó descubrir entre sus calles un tesoro del arte oriental. En el blog: Museo Asiatica de Arte Oriental, la joya oculta de Biarritz.

Siguiendo la línea de la cordillera pirenaica desde Biarritz llegaremos a Perpignan. Una auténtica ciudad mediterránea, de coloridos mercados, plazas repletas de pequeños cafés y restaurantes donde disfrutar de su riquísima tradición gastronómica. Perpignan se encuentra acotada por el Mar Mediterráneo, 20.000 hectáreas de viñedo que podemos recorrer gracias a las tres rutas del vino habilitadas, y los parajes naturales del Rosellón. Resulta curioso la imagen que uno se hace de un punto en el mapa y como esa geografía cambia una vez que es geografía vivida, percibida.

Capitole - Toulouse por El Guisante Verde Project

La cálida luz del atardecer del midi ilumina Toulouse, la ciudad rosa, y nos acompaña durante nuestro primer paseo por sus calles empedradas hasta la orilla de Garona donde contemplamos la silueta de la cúpula del Hospital de la Grave. Los 2000 años de historia de esta ciudad francesa por donde pasaron Augusto, César y Domiciano obligan a detenerse en ella olvidando las prisas.

Toulouse nos ha sorprendido una y otra vez durante nuestra estancia: la bóveda en forma de palmera de la Iglesia Museo de los Jacobinos, las gárgolas aulladoras del Museo de los Agustinos, los tranquilos paseos por el Canal de Midi, el bullicio de la ciudad medieval y la Plaza del Capitolio; el verde intenso del jardín japonés o el sueño de la exploración de las estrellas en la Ciudad del Espacio. En el blog: 'Toulouse, 20 imágenes para inspirar tu viaje'.

Gárgolas Aulladoras - Museo de los Agustinos de Toulouse por El Guisante Verde Project

Poitiers, fundada por la tribu celta de los pictones, fue romanizada y acogió termas, acueductos, anfiteatros…, y se convirtió en un auténtico baluarte, fácilmente defendible gracias a su posición elevada. Este hecho provocó que algunas de sus instituciones antiguas siguieran funcionando un tanto al margen del poder de los francos. Su centro histórico invita a perderse entre sus palacios y monumentos caminando despreocupadamente.

Folleto de Poitiers  por El Guisante Verde Project

Íntimamente unido a Poitiers se encuentra Futuroscope, un parque temático en constante renovación desde su apertura, en mayo de 1987. Los protagonistas aquí son las últimas tecnologías cinematográficas, audiovisuales y robóticas. Este año presentan una novedad a la que será difícil resistirse: Objetivo Marte. La mayor inversión del parque en su historia para embarcarnos en un viaje mágico. Sólo con que nos guste la mitad de lo que nos gustó La ciudad del Espacio en Toulouse merecerá la pena.

Fuente Monumental, Place Royal - Nantes, por El Guisante Verde Project

A orillas del Loira se levanta Nantes, capital histórica de Bretaña. Separada administrativamente de sus orígenes, es una ciudad que nos ha resultado muy atractiva. Todo un ejemplo de transformación en la que la cultura es protagonista y moviliza la ciudad y sus itinerarios. Es posible que su condición de ciudad mediana, como la nuestra, Bilbao, su pasado de crisis industrial y su proceso de reconversión que la han empujado a reinventarse hayan jugado a su favor ante nuestros ojos.

La Fresqu'île de Nantes por El Guisante Verde Project

Se encuentra entre nuestras favoritas por méritos propios: sus bellas plazas, sus calles empedradas, sus rincones recuerdos de una época de esplendor parisino, como el Passage Pommeraye (en el blog, 'Pasaje Pommeraye, un escaparete del siglo XIX') su jardín botánico o la línea verde que permite recorrer la ciudad durante el verano gracias al Viaje a Nantes, que llena Nantes de instalaciones artísticas…

Aquí nació Julio Verne, al que, a nuestro juicio, Nantes debe un espacio que le haga justicia y vaya de la mano de la creatividad que la ciudad muestra en otras facetas. Hoy por hoy, el mejor homenaje al escritor que nos llevó De la Tierra a la Luna, tiene su mayor exponente en la Île de Nantes, donde los mundos de Verne y Leonardo Da Vinci se dan la mano bajo un increíble proyecto. En el blog, Las Máquinas de la Isla de Nantes, una experiencia steampunk.

Máquinas de la Isla - Nantes, Francia por El Guisante Verde Project


El Valle del Loira celebra sus veinte años como Patrimonio de la Humanidad. Los castillos, los pueblos, los viñedos y jardines forman un conjunto monumental y humano que podemos descubrir respetando al máximo el entorno, realizando la ruta del Loira en bicicleta.

Aunque el Valle del Loira y sus castillos son una parada obligada para muchos viajeros, llama la atención la necesidad de reinventarse para continuar siendo un foco de atracción turística. Este año el Valle del Loira centra sus actividades en la gastronomía, la cocina y los productos que forman parte de su identidad culinaria, de la mano de sus chefs, productores y viticultores.

Mesa de Quesos del Restaurante Adonis - Florac, Francia por El Guisante Verde Project

Solo han sido unas breves pinceladas, un esbozo de lo que se puede encontrar en seis destinos franceses, alejados de las grandes urbes y fuera de la influencia de ese, por otra parte maravilloso, agujero negro que es París. Esperamos que suficiente para que preparéis las maletas. Nosotros ya estamos pensando en los tres destinos que aun nos faltan por conocer de los presentados aquí: Valle del Loira, Poitiers y Perpignan.

Es la hora, lo venimos diciendo desde hace algunos años, de las ciudades medianas; aquellas donde aún podemos disfrutar recorriendo sus rincones a pie, deambular y donde nos podemos permitir sentarnos en un café, o una terraza, y observar, descubrir..., porque lo cierto es que Francia puede generar adicción.