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marzo 22, 2026

Álava: Laberintos del Arno y de Katarri, dos rincones de la Sierra de Entzia, para disfrutar perdiendo el norte

Alava, Laberinto de Katarri - Sierra de Entzia, por El Guisante Verde Project

La ruta que recorre el Laberinto del Arno y el Laberinto de Katarri, nos sumerge en un fascinante mundo de hayas, musgo y formaciones rocosas kársticas talladas por el agua. Así se crea una atmósfera mágica, donde el sonido de la Naturaleza es, con frecuencia, la única banda sonora que nos acompaña durante el recorrido. Estos laberintos se encuentran uno junto a otro, en el entorno del Puerto de Opakua, Álava, en la Sierra de Entzia, que es la prolongación oeste de la más conocida sierra navarra de Urbasa.

Alava, Laberinto del Arno, arco de piedra, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, rocas y hayas, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, bosque, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, sendero hacia Azkueta, por El Guisante Verde Project
Mapa Ruta Laberintos del Arno y Katarri - Álava, porpor El Guisante Verde Project

No resulta complicado acercase hasta el paraje natural de la Sierra de Entzia, casi 5000 hectáreas formando una altiplanicie que es, en general, cómoda de visitar. Nosotros salimos desde Agurain-Salvatierra por la A-2128 hacia el Puerto de Opakua, ese que nos marca la llegada del invierno, ya que, suele ser allí donde caen las primeras nieves. Al llegar al alto, giramos a la izquierda por una pista asfaltada que se adentra en el bosque.

Alava, Laberinto del Arno, sendero del hayedo, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, pilas de madera, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, rocas, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, sendero, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, sendero de Lazkueta, por El Guisante Verde Project

Buena parte de las rutas que aparecen en las apps de senderismo (recomendable descargar alguna porque no debemos dar por segura la cobertura de telefonía en este recorrido), parten del aparcamiento de la Fuente de los Alemanes, un nombre que, como podéis imaginar, tiene detrás una curiosa historia.

Aunque esta zona no es tan visitada como otros parques naturales próximos, Gorbea, Izki o Aizkorri-Aratz, el estacionamiento de los Alemanes puede estar, en ocasiones, bastante lleno. Nosotros continuamos un poco más hasta el siguiente parking, el de Majada Mezkia.

Alava, Laberinto de Katarri, grandes rocas, por El Guisante Verde Project

Desde allí, nos dirigimos hacia la Balsa de Iturbatz, o de los Alemanes, un pequeño embalse que se creó aprovechando el agua de la fuente de Iturbatz, con el fin de enfriar las cabezas de perforación. Si, habéis leído bien.

Balsa de Iturbatz o de los Alemanes, por El Guisante Verde Project

Durante los años sesenta del siglo XX Álava se convirtió en un territorio estratégico en la búsqueda de gas y petróleo, aunque el interés venía de lejos porque el primer sondeo se realizó en Agurain - Salvatierra en 1901. Las tierras alavesas reunían, a priori, todas las condiciones necesarias para que los sondeos dieran fruto, lo que atrajo además de a empresas españolas, a otras francesas, estadounidenses, y la Gulf-Deilman, holandesa-alemana que trabajó en la zona de Opakua.

Alava, Laberinto del Arno, sendero del bosque, por El Guisante Verde Project

Finalmente la ansiada autonomía energética no se hizo realidad porque no se encontró petroleo; en cambio, sí que hubo buenos resultados con el gas, que se explotó durante veinte años. Hoy en día, continua, sin embargo, sin conocerse el volumen de gas disponible y si resultaría rentable su explotación.

Alava, Laberinto del Arno, puente de la balsa Iturbatz, por El Guisante Verde Project

Cruzamos la balsa de Iturbatz por un pequeño puente y seguimos un sendero por el que a ratos nos acompañan unas tuberías negras. Al llegar a un desvío a la derecha, seguimos por el sendero paralelo al río. La ruta por los laberintos, algo más de 8 kilómetros desde el aparcamiento, no está señalizada, salvo algunos tramos fáciles de identificar y de marcas en forma de puntos rojos.

Siguiendo el camino, inmersos en un mundo de caprichosas formaciones rocosas, a veces ocultas entre la vegetación, nos encontramos con el Arco de Zalamportillo, seña de identidad del Laberinto del Arno.

Alava, Laberinto del Arno, Arco de Zalamportillo, por El Guisante Verde Project

Caminando por el interior del Arno nos encontraremos con infinidad de rocas que han adoptado formas caprichosas y que en ocasiones se entrelazan con la vegetación que las rodea, un bosque que puede parecer impenetrable y claros donde tomarnos un respiro.

Alava, Laberinto del Arno, rocas en el hayedo, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, bosque de hayas, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, crocus del hayedo, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, sendero hacia Lazkueta, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto del Arno, cima de Lazkueta, por El Guisante Verde Project

Nuestro siguiente punto de referencia será la muy difuminada cima de Lazkueta, 1123 metros, con un buzón cilíndrico bastante bonito. Al descender, lo haremos atravesando un precioso bosque de hayas en el resalta alguna formación de rocas interesante. Valga como ejemplo la conocida como “Puppy” en recuerdo de su famoso homónimo, el guardian del Museo Guggenheim de Bilbao. Ya os adelantamos que es necesario un poco de imaginación y darle alguna vuelta para encontrar el ángulo óptimo.

Alava, Laberinto de Katarri, roca Puppy, por El Guisante Verde Project

Seguimos nuestro camino, en ocasiones marcado por marcas rojas circulares en los árboles, en dirección a la otra pequeña elevación de este recorrido, Azkueta, donde nos esperan, además de unas buenas vistas, una gran estela, y una pequeña escultura ciclista.

Alava, Laberinto de Katarri, cima Azuketa, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberintos Arno y Katarri, marcas rojas, por El Guisante Verde Project
Alava, Arco de Katarri, por El Guisante Verde Project

Retrocedemos un poco hasta encontrar el descenso hacia el camino que nos llevó hasta el mirador de Azkueta y que nos conducirá hasta el Laberinto de Katarri. Este laberinto está repleto de preciosas formaciones rocosas cubiertas de musgo y helechos, recovecos que hacen perder el sentido de la orientación, donde las luces y las sombras se unen para formar un escenario onírico.

Alava, Laberinto de Katarri, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, rocas perforadas, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, rocas y musgo, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, arco de Katarri, por El Guisante Verde Project
Alava, Laberinto de Katarri, sendero de Azkueta, por El Guisante Verde Project

Hemos realizado este recorrido en dos ocasiones, ambas aprovechando días soleados; la primera vez, nos adentramos en el bosque con la primavera bien asentada, y un verde intenso cubriendo las alturas de los árboles. La segunda ocasión fue a finales del invierno lo que permite apreciar mejor el laberinto de senderos, rocas y la vegetación que las cubre.

Alava, Laberinto de Katarri, formaciones rocosas, por El Guisante Verde Project

Ambas épocas tienen su encanto, igual que los laberintos, y no sabríamos decantarnos por un momento u otro, lo mismo que resulta difícil elegir entre el Arno y Katarri aunque, tal vez, este último nos haya gustado algo más. Será interesante recorrerlos durante el invierno, después de una nevada, a ver entonces salimos de dudas.

Alava, Laberinto de Katarri, sendero de entrada, por El Guisante Verde Project

Esta ruta puede hacerse más corta y también aumentar considerablemente el recorrido, incluyendo la Peña Roja y el Txumarregi, hay muchas posibilidades y la zona da para varias excursiones, todas espectaculares.

Muy cerca de el aparcamiento de Majada Mezkia, continuando por la misma carretera, llegaremos a las campas de Legaire, un sorprendente parque megalítico donde podremos caminar entre menhires, varios túmulos y dólmenes e incluso un cromlech. Aquí se encontró, en 1919, el primer menhir de Álava, el menhir de Akarte, aunque esta historia formará parte de un próximo artículo.

Hasta entonces, esperamos que os animéis a recorrer los laberínticos rincones del Arno y Katarri, si es posible, sin dejar huellas de vuestro paso...

Alava, Laberinto de Katarri, sendero hacia el bosque, por El Guisante Verde Project

febrero 17, 2026

Tryvannstua: ruta de invierno en Oslo, Noruega

Maribel, en la Ruta a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

La ruta que lleva hasta Tryvannstua desde la estacion de metro de Frognersteren en Oslo, la capital de Noruega es perfecta para recorrerla durante el invierno y testar cómodamente vuestra habilidad para realizar caminatas con una buena capa de nieve cubriendo el paisaje. Un sendero que nos ofrece, además, una estampa preciosa.

Esquiando, ruta a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Senderos en la Ruta a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Sunny star nevado en la Ruta a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

Esta pequeña ruta la hemos realizado en muchas ocasiones, tanto en verano, como en invierno; con y sin raquetas de nieve. Siempre recompensa, ya desde el momento en que nos subimos a los vagones de la línea 1 del metro en el centro de Oslo y, por eso, forma parte de aquellas recomendaciones que hicimos tras nuestra primera visita invernal a Noruega: "Invierno en Oslo, experiencias para que el frío no te deje en casa". Habíamos realizado nuestro segundo viaje al país nórdico. ¡Nunca hubiéramos imaginado que volveríamos otras nueve veces (por el momento)!

Descanso en la nieve, Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

En esta ocasión, optamos por realizar la ruta sin raquetas y calzarnos las botas altas, porque la nieve tenía un espesor considerable. Al llegar al inicio del sendero decidimos seguir el recorrido marcado por la pista de esquí de fondo, en lugar de seguir la ruta senderista. Alrededor de Oslo existen innumerables caminos que recorren el Marka, los bosques que rodean la capital nórdica por todas partes, excepto la que da al fiordo. Así os lo contamos en "Oslo, los Mil Lagos de un paraíso senderista". Durante el invierno, un gran número de esos senderos se convierten en pistas de esquí fondo, un deporte que en Noruega tiene legiones de practicantes. En general, los senderos con marcas azules señalan la ruta a seguir para los que no se desplazan deslizándose y es conveniente seguir esa indicación.

Tryvannstua, marca azul sendero, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Cabaña nevada en el sendero a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Pista de esquí en la ruta a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Sendero nevado hacia Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

Sin embargo, en ocasiones, las pistas y los senderos se cruzan y se solapan; también, por qué no decirlo, allí donde resulta posible, es mucho más cómodo para caminar hacerlo por las pistas, aunque tiene sus inconvenientes. Es necesario transitar con cuidado, respetando las huellas de los esquíes sin romperlas y caminar por el borde la pista. Aun así, es probable que algún que otro esquiador se moleste porque entienda que la pista no es para caminar... nada grave, por otra parte.

Roberto, en la Ruta a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

Durante la época invernal, el trazado de algunas rutas discurre en ocasiones por encima de los lagos, que están congelados, aunque en esta ocasión el sendero apenas varía. De todas formas, si os apetece, es posible seguir una línea prácticamente recta desde que aparecen los lagos de Tryvannstua hasta la cabaña donde encontraremos refugio para reponer fuerzas.

Refugio de Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Interior del Refugio Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Lagos nevados de Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Bosque nevado en sendero a Tryvannstua, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Skymore Oslo, por El Guisante Verde Project

A medida que llegáis a Tryvannstua, en el horizonte va apareciendo la cercana estacion de esquí alpino, el Oslo Vinterpark o Skymore Oslo. Si os gusta el descenso, es de las pocas opciones que econtraréis por estas latitudes. Una vez llegados a Tryvannstua, no os podéis perder entrar a la cabaña para tomar una bebida caliente, un bocadillo de gambas, un Smørbrød con salmón ahumado o un un rollo de canela junto al calor de la chimenea. También podéis hacerlo, como auténticos expedicionarios polares, en el exterior, disfrutando de la montaña. A nosotros no nos quedó otro remedio que hacerlo así porque a uno de nuestros compañeros de ruta no le permitían pasar de la puerta, aunque gracias al sol que lucía sin una una nube en el cielo, no echamos de menos las paredes de madera.

Tryvannstua, café sobre la nieve, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

La cabaña de Tryvann se construyó en 1931, al igual que la primera pista de esquí, con parte de la madera de los árboles caídos (hasta 3000), a consecuencia de una devastadora tormenta que asoló la zona. Tryvannstua es el punto de acceso a Nordmarka, el bosque situado al norte de Oslo y su construcción obedeció a la necesidad de aprovisionar a los viajeros que atravesaban esa parte del marka y marcó, casi sin quererlo, el comienzo del vinterpark.

Tryvannstua, esquí de fondo, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

Durante el camino no podréis evitar deteneros y mirar a vuestro alrededor, dejando vagar la vista sobre los bosques que alejan cualquier atisbo de civilización de vuestra mirada y que, con la nieve, resultan aún más atractivos. Si el día amanece despejado, no se puede pedir más.

El regreso hacia Frogneseteren puede hacerse siguiendo el mismo camino o una variante, señalizada también, que no incrementa la distancia total de la ruta, que es de algo más de seis kilómetros. Si llegáis al atardecer, os recomendamos continuar descendiendo un poco, por el sendero que conduce hasta la terraza del Frognerseteren Kafe: la vista del fiordo de Oslo es inolvidable.

Atardecer invernal en Frognerseteren, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

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