septiembre 09, 2021

Cañón Bryce: un mundo de fantasía en Utah, Estados Unidos

Cañón Bryce, Anfiteatro - Utah, Estados Unidos, por El Guisante Verde Project

El Cañón Bryce, Bryce Canyon, Utah, es uno de los parques nacionales más peculiares de Estados Unidos, algo que se percibe con claridad, nada más asomarnos al Anfiteatro y contemplar ese bosque de agujas de piedra en infinitos tonos de naranjas, rosados y rojos, un auténtico mundo de fantasía donde dejar vagar nuestra imaginación.

Para cuando llegamos a Bryce, habíamos recorrido buena parte de la I-90, desde Chicago hasta el desvío que nos llevó a Yellowstone. Después seguimos ruta hacia el sur, donde aun nos quedaban muchas maravillas pendientes. Una de ellas ha sido, sin duda, Bryce Canyon.

Ford Fairline - Estados Unidos, por El Guisante Verde Project

Ver: Estados Unidos, vive un road trip por la I90 y olvida la Ruta 66

La noche anterior a visitar Bryce la pasamos en Red Canyon, una auténtica sorpresa. Ambos forman parte de la Scenic Byway 12, una de las muchas carreteras escénicas que atraviesan Estados Unidos. Viajar por ellas, siempre lo recordamos, son una excelente forma de conocer el gigantesco territorio estadounidense.

La Highway 12 es, desde 2002, la primera All-American Road de Utah. Algunas carreteras escénicas poseen cualidades únicas, paisajísticas, históricas, arqueológicas, culturales..., que no se encuentran en otras partes de Estados Unidos, y por eso reciben la denominación de all-american road.

La Scenic Byway 12, a lo largo de sus 200 km, atraviesa lugares poblados por el hombre desde hace miles de años, localidades históricas y una amplísima variedad de paisajes naturales. Entre el inicio, poco antes de Red Canyon y su final en la localidad de Torrey, podemos visitar Bryce Canyon, Kodachrome State Park, Grand Staircase-Escalante National Monument, Escalante State Park, Calf Creek Recreation Area, Glen Canyon National Recreation Area, Anasazi State Park Museum, Boulder Mountain y Capitol Reef National Park.

Las all-american road son un destino en sí mismas y como tal se promocionan de cara al turismo. La recomendación es que, cuando te encuentres recorriendo una de estas carreteras, no tengas prisa por llegar ningún algún lugar, ya estás en él.

Recuperando nuestra ruta, arrancamos el día con un gran desayuno en el Galaxy Diner de Hatch, muy cerca de Red Canyon. Este diner, que también es motel, ha perdido, desde nuestra estancia, algunos elementos decorativos externos, como la camarera y la vieja gasolinera con su antiguo camión de bomberos, aunque el desayuno parece igual de contundente. En cualquier caso, os recomendamos coger fuerzas, la jornada entre las rocas de Bryce Canyon las va a exprimir.

De camino a Bryce nos encontramos con Red Canyon. Aunque no figuraba en nuestro itinerario de visitas, el rojo brillante de sus formaciones rocosas nos detuvo de inmediato. La piedra caliza de colores rosados, naranjas y, sobre todo, rojos, se debe al óxido de hierro, y lo que vemos se construyó a partir de los sedimentos de un gran lago que cubrió toda la región en el período comprendido entre los 55 y los 40 millones de años atrás en el tiempo.

En Red Canyon solamente sobreviven las plantas más resistentes, es un suelo poco profundo, tienen que soportar heladas, diluvios y sol inclemente. Algunas especies no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. También tienen aquí su hogar muchas especies de animales, como el gato montés, el águila real, el venado mulo o el rintel, una especie de mapache.

A pesar de la inesperada belleza de Red Canyon, nuestro objetivo del día era Bryce, así que, con cierta pena, tras caminar entre las formaciones rocosas del Cañón Rojo, pusimos rumbo a Bryce Canyon.

agosto 11, 2021

Oslo, Noruega, excursiones de sol y playa

Café Anne på landet en Hvervenbukta, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

¿Excursiones de sol y playa en Oslo, Noruega? Sin duda alguna. El verano nórdico ya no es lo que era, en buena parte debido al cambio climático. El hecho es que en todos nuestros viajes al país, tanto en verano como en invierno, y ya son siete, el astro sol nos acompaña.

¿Se puede estar en dos sitios a la vez? Levantando la vista de estas líneas, podemos ver de nuevo el fiordo de Oslo ante nosotros. Vamos a echar de menos esa imagen durante mucho tiempo. Asomarnos a la terraza de madrugada y sorprendernos, otra vez, con la luz, el agua, el verde, el viento, el sol, ¡incluso a las cuatro de la mañana! Volvemos de pasar 16 días en el mundo privilegiado, de gente guapa, alta, bronceada, donde todo cuesta como en un aeropuerto y donde la pandemia parece ser cosa de países pobres.
Ingierstranda, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Drøbak - Noruega, por El Guisante Verde Project
Åsgårdstrand - Noruega, por El Guisante Verde Project
Atardecer en Hvervenbukta, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project

A nuestro paso, en nuestras excursiones por los alrededores de Oslo, es difícil llevar la cuenta de barcos, Teslas, islas, fiordos, cascadas, glaciares, puertos deportivos, playas. Noruega no sólo está equipada para el invierno, por todas partes encontramos trampolines y plataformas para disfrutar del baño, como en Åsgårdstrand, en Ingierstrand, o en Drøbak, que además tiene un animado casco histórico; y que decir ante los cientos de autocaravanas reunidas juntas como para un concierto multitudinario en las inmediaciones de Gol.

Aguas cristalinas nos tientan ¡esta vez a 23 grados!, nos costaba menos entrar al agua que en nuestro Cantábrico. Árboles, pinos supervitaminados, lagos y más lagos en Jevnaker, que admiramos desde lo alto en sus almenas, agua por todas partes, y mucho, mucho espacio abierto para cada visitante.

Almenas de Jevnaker - Noruega, por El Guisante Verde Project
Lagos de Jevnaker - Noruega, por El Guisante Verde Project
Sendero de Jevnaker - Noruega, por El Guisante Verde Project
Lagos de Jevnaker - Noruega, por El Guisante Verde Project
Algodón de las Turberas - Noruega, por El Guisante Verde Project

Tierras mullidas bajo nuestras botas, algodón de las turberas, bayas, multe (las que Amundsen se llevó en sus viajes polares), arándanos, musgo, líquenes, humedad, toda esa agua acumulada en invierno que aflora ahora a nuestro paso.

Montañas, cordilleras, colinas que apenas superan los 1200 metros en la inmensa planicie del Parque Nacional Hardangervidda, a la que nos asomamos desde Tuva, cercano a Geilo, con caminos poco definidos, puentes de madera, ríos caudalosos, pequeñas ascensiones y promontorios donde encontramos pistas de otros senderistas.

Tuva - Noruega, por El Guisante Verde Project
Tuva - Noruega, por El Guisante Verde Project
Senderos en Tuva - Noruega, por El Guisante Verde Project
Sysenvatnet - Noruega, por El Guisante Verde Project
Tuva, atardecer - Noruega, por El Guisante Verde Project

Imágenes idílicas de lugares que en invierno y con el frío resultan más inhóspitos, más difíciles de conquistar. Cuesta, con este sol, esta luz y una temperatura que a menudo supera con creces los 25 grados pensar en el hielo, la nieve, la oscuridad que vendrá en pocos meses. Sentirnos por momentos como en "Doctor en Alaska" al ver el hidroavión junto a la terraza de Fornebu, el antiguo aeropuerto de Oslo, reconvertido en local de restauración en el que la hora del aperitivo y la cena se confunden bajo este sol, un atardecer extendido.

Hidroavión en Fornebu - Noruega, por El Guisante Verde Project
Fornebu - Noruega, por El Guisante Verde Project

Es un verano de helados: deliciosos Softis, de contundente nata noruega, de la marca Diplom-Is cuyo logo está a punto de desaparecer, en tiempos de corrección política un aniñado dibujo de una inuit parece inapropiado; o cucuruchos de Paradis, nuestros favoritos en Oslo. El carrito de los helados recorre con su música los barrios de la capital igual que en febrero o marzo.

Verano de mules y frites, las terrazas parecen belgas. También de bacalao y salmón, de pollo asado para un picnic con manta de cuadros entre los pinos; tardes de hamacas, botes y remos en Nøklevann, baños plácidos sin apenas movimiento del agua.

Mejillones en Bjørvika, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Sørenga, Oslo - Noruega, por El Guisante Verde Project
Nøklevann - Noruega, por El Guisante Verde Project
Mirador en Nøklevann - Noruega, por El Guisante Verde Project
Nøklevann - Noruega, por El Guisante Verde Project
Hamaca en Nøklevann - Noruega, por El Guisante Verde Project

Pequeñas y numerosas playas, protegidas, redondeadas, nos esperan a pocos kilómetros de Oslo, como Hvervenbukta, al lado de nuestra casa. Pequeña y coqueta, con un sendero que recorre la costa y vuelve por el interior y un café, Anne på landet, donde desayunar o comer, mirando al mar. Espacios que despiertan nuestra imaginación a menos de dos horas, como el Fin del Mundo: Verdens Ende, con rocas bañadas por el sol rojizo y numerosas pozas para el baño. Verano para disfrutar de las Lofoten del sur, las islas Hvaler y sus árboles retorcidos por el viento, forman parte del Ytre Hvaler Najsonalpark. Las islas, además, atesoran uno de los arrecifes de coral de agua fría más grandes del mundo y forman el primer parque nacional marino de Noruega.

julio 11, 2021

Acampada en Rondane, Noruega. Ruta Brudesløret

Rio Ula en el Parque Nacional Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project

Una vez más nos calzamos las botas para recorrer una sensacional y agradecida ruta senderista: Brudesløret, el velo de la novia. Es un recorrido sencillo que nos lleva hasta la entrada del Parque Nacional de Rondane, uno de los más bellos, sin duda, de toda Noruega y el más antiguo de los parques nacionales del país nórdico.

Durante los, aproximadamente, 8 kilómetros (ida y vuelta), que forman el sendero, el rio Ula que desciende desde Rondvatnet, dentro del parque nacional, hasta la localidad de Otta y el valle Gudbrandsdal, será nuestro compañero y guía. Caminaremos la mayor parte del tiempo en paralelo a su cauce.

A lo largo de su recorrido el Ula forma numerosas cascadas. Las más conocidas son Ulafossen y la situada más cerca de la entrada al parque nacional que, a menudo, se denomina Brudesløret en las guías, dando así nombre a la ruta, aunque al llegar frente a ella, un cartel nos informa que nos encontramos en Storulfossen.

Saltos de agua en el río Ula - Rondane, por El Guisante Verde Project
Sendero Brudesloret en Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Entrada Parque Nacional de Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Rondane Fjellstue - Noruega, por El Guisante Verde Project

Hicimos noche en la Rondane Fjellstue, una experiencia interesante, la de alojarse en estos espacios, mezcla de hotel y cabaña, muy abundantes en toda Noruega. Los precios, como podéis imaginar, se encuentran al nivel del resto del país, aunque el alojamiento, no carente de encanto, es realmente espartano. Un pequeño cubículo, con dos camas, (sin baño), con acceso a una pequeña cocina y salas donde poder comer o pasar el rato. Lo cierto es que nuestra primera intención era acampar, aunque el fuerte viento complicaba el montaje de las tiendas y la amenaza de tormenta sobre las montañas nos hizo optar por el refugio.

Rondane Parque Nacional - Noruega, por El Guisante Verde Project

Después de una ducha reparadora nos pusimos en camino. Comenzamos la ruta comienza en el Mysusæter Servicesenter y se dirige hacia el rio, en sentido ascendente. En este camino, bastante bien señalizado, iremos encontrando desvíos hacia otros lugares, como el que lleva a la cabaña Peer Gynt. Imposible no preguntarnos si el sendero con el nombre de la famosa obra de teatro de Ibsen y con música de Grieg estará a la altura.  El pícaro aldeano huye una y otra vez después de seducir a sus amantes, amenazado por los trolls y por el rey de las Montañas de Dovre. ¿Buscaría refugio por aquí?

Mapa de la Ruta Brudesloret en Rondane - Noruega

Nuestro sendero es muy entretenido, puentes, pasarelas de madera sobre el agua, la magnífica Ulafossen... A ratos dejamos el camino y avanzamos por las grandes rocas que forman las orillas del río Ula, que desciende salvaje, ensordecedor, formando de vez en cuando, piscinas de aguas cristalinas. Al llegar al cañón que precede a Storulfossen nos detenemos sobre el acantilado dejando que la vista llegue muy lejos.

Comenzando la Ruta Brudesloret en Rodane - Noruega
Señalización Ruta Brudesloret, Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Cabañas en Mysusæter, Rondane - Noruega
Paisaje en la Ruta Brudesloret, Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Brudesloret, ruta en Rondane - Noruega
Pasarelas de la Ruta Brudesloret en Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Puente sobre el Ula, Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Rápidos del Ula, Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Río Ula, Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project
Riberas del río Ula, Ruta Brudesloret, Rondane - Noruega, por El Guisante Verde Project