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noviembre 20, 2022

Parque Natural de Izki, rutas por la Montaña Alavesa

Parque Natural de Izki Senda a la Dehesa, por El Guisante Verde Project

Las nieblas que cubren el fondo de los valles se disipan poco a poco, aun hace frío, algo menos de 8 grados, y la naturaleza parece aun dormida. Es el momento de calzarse las botas y descubrir el Parque Natural de Izki a través de dos sencillas rutas que nos muestran el otoño más colorido de la Montaña Alavesa. Los primeros rayos del sol destacan aun mas los colores rojos, naranjas, amarillos y púrpuras de un bosque que ocupa la mayor parte del parque. Es en esta época, otoño, cuando hayas, castaños, arces, abedules, álamos y robles transforman el paisaje convirtiéndolo en un mosaico de color.

Parque Natural de Izki, colores de otoño en La Muela, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, vista desde Collado del Avellanedo, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, inicio Senda de Antoñana, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, colores de otoño por El Guisante Verde Project

El río Izki y su cañón es la seña de identidad de este parque natural, el cuarto más grande de Euskadi, y uno de los más desconocidos, situado al sudeste de Álava y que acoge una gran diversidad natural. Un tipo de roble Quercus pyrenaica es la especie más abundante, formando el mayor bosque de Europa de esta especie y uno de los mejor conservados del mundo. Descubrir los tesoros de Izki es sencillo, gracias a la red de 15 senderos que lo recorren por completo. La fauna, la flora, los paisajes, incluso las tradiciones y cultura de sus habitantes son accesibles desde alguna de estas rutas.

Parque Natural de Izki, inicio sendero El Agin, en Corres, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, mirador junto a Peña El Castillo, por El Guisante Verde Project
Antoñana desde Collado del Avellanedo, Izki, por El Guisante Verde Project
Puerto de Azaceta, Álava por El Guisante Verde Project

Nuestra llegada al Parque Natural de Izki, desde Bilbao, la realizamos a través del Puerto de Azazeta. La carretera nos trasladó casi de inmediato hasta aquellas que recorrimos, también en otoño, en el estado norteamericano de Vermont y en las Montañas Adirondack (Estado de Nueva York). El tramo de la A-132 entre Eguileta y Azaceta, de apenas 6 km de longitud, comienza con una subida al más puro estilo estadounidense. Dos carrilles de subida, excelentemente asfaltados, que nos van introduciendo en un bosque, cada vez más denso y frondoso. La carretera se convierte ya en una vía de montaña, más estrecha y sinuosa en medio de un espectáculo de luz y color que nos obliga a ir despacio, incluso a pararnos. Merece la pena prolongar este camino que puede hacerse en solo seis minutos.

Parque Natural de Izki, senda 14 hacia Collado del Avellanedo, por El Guisante Verde Project

Continuamos viaje hasta llegar a Korres, una pequeña villa que en su día fue objeto de disputa entre los reyes de Castilla y de Navarra, Alfonso VIII y Sancho el Sabio. Allí se encuentra el Centro de Interpretación del Parque Natural de Izki. Es el lugar donde podéis conseguir muy buena información y consejos sobre, en función de lo que estéis buscando, qué ruta elegir. También os pueden proporcionar mapas de las rutas que atraviesan el parque, con detalles que van más allá de lo que incluye el propio sitio web del parque.

Parque Natural de Izki, descenso por la senda 14 El Agin, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki,  sendero El Agin, por El Guisante Verde Project

De los 15 senderos elegimos dos, que además componen un recorrido circular botánico, son la 14 – Senda El Agin y la 15 – Senda de Antoñana. El trayecto, que parte de un lateral del Centro de Interpretación, tiene una longitud de 6,1 km, con un desnivel de subida de casi 400 metros y está señalizado mediante postes de madera con un punto amarillo, aunque en algunos tramos podemos encontrar el punto sobre el tronco de los árboles. El camino nos va proporcionando unas buenas vistas casi desde el comienzo, que se vuelven magníficas al llegar a lo alto del Collado del Avellanedo. Aquí podéis incrementar en 1 km la ruta subiendo hasta la cima del Soila, pasando por el ojo de Soila, una abertura natural en la aparentemente infranqueable muralla de piedra. Si os sentáis sobre el borde del collado durante un rato casi podréis tocar con la mano a los buitres que lo sobrevuelan, indiferentes a vuestra presencia.

Buitre en Collado del Avellanedo, Parque Natural de Izki por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, senda 14 sentido Corres, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, campa ascenso Collado del Avellanedo, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, Collado del Avellanedo por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, desde el Collado del Avellanedo por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, colores de otoño desde el Collado del Avellanedo por El Guisante Verde Project

La principal dificultad de esta ruta se encuentra en el descenso desde el Collado del Avellanedo hacia ‘La Dehesa’, ya que, presenta un fuerte desnivel y en algunos tramos aéreos y de rocas gastadas se han instalado cuerdas para hacer más sencillo el descenso, o la ascensión si se decide hacer la ruta al revés. En días de lluvia o con el suelo mojado se agradece seguro esta ayuda, y se echará de menos en algún tramo rocoso un poco más adelante.

Parque Natural de Izki, descenso hacia La Dehesa, por El Guisante Verde Project

En esta parte de la ruta, el camino serpentea entre hayedos, tilos, boj o madroños entre otros. En muy entretenido, ya que, además de los tramos encordados, encontremos "peldaños" de madera y tierra, rocas resbaladizas, terreras... El sendero se estrecha bastante en algunos puntos, y las rodillas sufren un poco con la pendiente. Pasaremos junto a dos “árboles singulares”, el Tejo de Antoñana y el Tilo de Antoñana. Hay que buscar la escala humana para admirar su tamaño.

Tejo de Antoñana, Parque Natural de Izki, por El Guisante Verde Project
Tilo de Antoñana, Parque Natural de Izki, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, hayas y castaños senda Antoñana, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, hayedo senda El Agin, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, intersección Rutas 14 y 15, por El Guisante Verde Project

Entre encinas primero y después hayas y castaños, llegamos hasta la intersección con la ruta 15 – Senda Antoñana. Deberíamos llevar unos 75 minutos de caminata, pero la realidad es otra. Depende de las fotografías que toméis, y de si, como nosotros decidís comer en lo alto del collado. También hay que tener en cuenta la estación en la que nos encontremos. Durante el otoño, especialmente después del cambio de hora, los días se acortan y entretenerse demasiado supone pagarlo al final, por la falta de luz, como habitualmente nos sucede a nosotros. Por supuesto, esta vez no sería una excepción...

Parque Natural de Izki, bosque en Senda Antoñana, por El Guisante Verde Project

En el cruce, podemos seguir la ruta tal y como está diseñada, y girar en dirección de Korres, o bien, continuar por el castañar hasta llegar al pueblo de Antoñana, con lo que nuestra ruta se va incrementar un par de kilómetros, para un total de nueve, si subís al Soila.

En Antoñana además de tomar un café o comer, podéis visitar el pueblo, que acoge el Centro de Interpretación del Camino Natural Vía Verde del  Ferrocarril Vasco Navarro. Guardando fuerzas para la vuelta, es posible darse un paseo por la vía verde mas larga de Euskadi, con 90 kilómetros. Las vistas de la Peña del Castillo y especialmente del Collado del Avellanedo son magníficas y la pendiente se siente aun más vertiginosa que desde la propia senda por la que acabamos de descender.

Peña del Castillo de VV Ferrocarril Vasco Navarro, por El Guisante Verde Project
Antoñana desde Via Verde Ferrocarril Vasco Navarro, por El Guisante Verde Project
Túnel de Fuenfría en Via Verde Ferrocarril Vasco Navarro, por El Guisante Verde Project

De vuelta a nuestra senda, llegamos de nuevo al cruce con la ruta 14 para iniciar el regreso a Korres. El camino es agradable y sencillo, con poca pendiente, nada que ver con el descenso desde el collado. Pronto llegaremos a un mirador que se abre al barranco del río Izki y a la cumbre denominada ‘La Muela’, característica del perfil de Izki. A la derecha del mirador se alza la Peña ‘El Castillo’, donde se encuentran las ruinas de una antigua fortaleza que protegia una de las entradas al Reino de Navarra en los siglos XI - XII.

Mirador de Izki y La Muela, por El Guisante Verde Project
Parque Natural de Izki, vista desde su mirador, por El Guisante Verde Project

A estas alturas del día, la luz cae en un suspiro y nos obliga a caminar rápido si queremos completar la ruta con algo de claridad. La entrada al mirador no está señalizada y la vegetación oculta el pequeño sendero que desciende hasta el desde el camino principal. Una vez traspasada esa especie de puerta de piedra bajo la Peña del Castillo, a nuestra izquierda (recordad que vamos por la Senda Antoñana en dirección Korres), se adivina un sendero. El mirador no se ve desde la senda por la que circulamos y es muy fácil dejarlo atrás. Lo decimos por experiencia propia.

Parque Natural de Izki, Senda Antoñana junto al mirador, por El Guisante Verde Project

No esperamos mucho, un par de días más tarde decidimos volver, nuevamente justos de tiempo, pero ya teníamos claro donde encontrar el desvío. En vez del sol radiante del fin de semana, nos encontramos con muchas nubes que, sin embargo, nos ofrecieron una vista fantástica y unos colores aun más intensos en el paisaje. El Mirador de Izki es, sin duda, un punto en el que detenerse. La vista de La Muela, el cañón del río Izki, las rocas de la Peña del Castillo y los bosques que lo cubren todo es, simplemente, magnífica. No os lo perdáis.

Parque Natural de Izki, Iglesia de San Esteban, en Corres, por El Guisante Verde Project

El bosque se hace más tupido y caminamos entre hayas, casi a oscuras a última hora de la tarde. Una vez fuera del bosque, la pista nos lleva sin dificultad hacia Korres, pasando junto a la Iglesia de San Esteban, del siglo XVI, hasta llegar de nuevo al Centro de Interpretación donde comenzamos nuestra ruta hace unas horas.

Caminar por el parque natural de Izki en otoño nos ha mostrado toda una explosión de color, las terreras de piedras blancas, que nos encontramos a ratos, parecen un lienzo en el que las hojas iluminan el camino a su antojo, como si los árboles se hubieran puesto de acuerdo para mostrar todas las gamas de amarillos y ocres, tímidos rojos, compiten por nuestra atención, el tamaño y la forma de las hojas juegan a engañarnos y nos dejamos llevar.

Parque Natural de Izki, atardecer por El Guisante Verde Project

Disfrutamos de forma especial con estos recorridos que serpentean entre bosques y ascensiones para premiarnos con grandes panorámicas. La señalización y los tiempos marcados en los postes de madera nos ayudan a decidir cuando y por donde iniciar la vuelta. Ruta circular, lo tenemos claro, apuramos hasta el atardecer, somos “cierra montes”. Caminamos sobre hojarasca rojiza que dibuja nuevas sendas para nosotros, la próxima visita la luz será distinta, todos esperamos la lluvia, que avive los verdes, que reanime los helechos. ¿Cuándo volvemos?

Parque Natural de Izki, luz de otoño, por El Guisante Verde Project

octubre 27, 2022

Gornergrat, Suiza. Ruta al mirador más bonito de los Alpes

Ruta a Gornergrat - Suiza, por El Guisante Verde Project

La llegada a Gornergrat, Suiza, el mirador más bonito de los Alpes, deja sin aliento. Ante nosotros se encuentran el macizo del Monte Rosa, con la cumbre más alta del país helvético, el Dufourspitze de 4634 metros. Un gigante acompañado por otras 28 cimas que superan los 4000 metros. Entre ellos, la vista se dirige, como atraída por un imán, hacia el mítico Matterhorn o Cervino, la pirámide de los Alpes, y sus 4478 metros de altura. Ante nosotros se despliega un gigantesco telón de piedra que separa Suiza de Italia.

Gornergletscher y Monte Rosa - Suiza, por El Guisante Verde Project

A nuestros pies, se abre el segundo sistema glaciar más grande, por superficie, de los Alpes: el Gornergletscher. Desde 2019, los dos principales glaciares, el Gornergletscher y el Grenzgletscher, se han desconectado entre si, completando un proceso que ya empezaron hace tiempo los numerosos glaciares más pequeños que unificaban el conjunto. A pesar de la evidente pérdida de la masa de hielo, la vista de los glaciares que tenemos desde Gornergrat continúa siendo una maravilla.

Grenzgletscher y Monte Rosa - Suiza, por El Guisante Verde Project

Una imagen que llevó a Mark Twain a escribir en 1878, desde su asiento en el mirador “(…) En ninguna parte hay tal exhibición de grandeza y belleza como la que se puede ver desde la cumbre de Gornergrat”.

Tren Cremallera de Gronergrat, Gronergratbahn - Suiza, por El Guisante Verde Project

Al día siguiente de nuestra llegada a Zermatt nos embarcamos en el primer tren cremallera totalmente electrificado del mundo, inaugurado en 1898, que actualmente continúa siendo el más alto de Europa al aire libre, con destino a Gornegrat. Es el Gronergratbahn. Un trayecto que apenas supera la media hora, atravesando un paisaje de bosque, lagos de montaña, túneles, y viaductos, nos lleva desde los 1620 metros de la estación de Zermatt hasta los 3089 metros de Gornergrat. Desde el principio se convirtió en una sensación, no solo para los alpinistas, sino para el incipiente turismo invernal.

Kulm Hotel de Gronergrat - Suiza, por El Guisante Verde Project

La ruta que os proponemos es moderada, se encuentra bien balizada, nos sirve de adaptación a estos senderos y alturas. Un amigo escalador insistió en la importancia de ir poco a poco, de menos a más. Partimos desde Gornergrat, junto al singular edificio de Kulmhotel y su observatorio astronómico, en dirección opuesta hacia lo que será nuestro destino. Nos encaminamos hacia el Hohtälli y el Stockhorn. Se camina por la arista de Gornergrat. Muy pronto veréis un camino que se desvía a la derecha, hacia las profundidades del glaciar. El descenso requiere atención hasta llegar al siguiente cruce, a la derecha también.

Ruta Gronergrat a Riffelsee - Suiza, por El Guisante Verde Project

El sendero corre ahora en paralelo al glaciar hasta llevarnos al lago Riffel, Riffelsee. Allí, si no hay viento y si tenemos un día despejado, podréis fotografiar el reflejo del Matterhorn sobre sus aguas. Una postal de los Alpes que a nosotros nos fue esquiva. Por fortuna, el Cervino se dejó ver en numerosas ocasiones el resto de nuestros días en Zermatt, y la imagen que nos ofrecía desde nuestro alojamiento es, simplemente, inolvidable.

Matterhorn o Cervino - Suiza, por El Guisante Verde Project

Continuamos ruta hacia Riffelalp, Furi y Zermatt, hasta completar un total de 14 kilómetros, tal vez algo más, por buenos caminos en los que hay que caminar atentos, en general siempre son descendentes lo que no impide que las piernas acusen el esfuerzo, sobre todo en las partes con más pendiente. No olvidéis el agua, porque no hay fuentes de las que se pueda beber.

Sendero a Riffelsee - Suiza, por El Guisante Verde Project

El camino que os indicamos es algo expuesto hasta el Riffelsee, pero no os preocupéis. Existen otras rutas que descienden hasta el lago por la parte alta, sin riesgo alguno, aunque más transitadas. Si os encontráis en buena forma también podéis probaros con una ruta señalizada, circular, que va desde Zermatt a Gornergrat. Son casi 25 km con más de 1500 metros de desnivel positivo, que hay que deshacer a la vuelta...

Rio Gornera, ruta Gornergrat a Zermatt - Suiza, por El Guisante Verde Project

Nosotros apenas estábamos empezando nuestra aventura en los Alpes suizos, con días por delante que nos permitían empezar suave. La realidad es que resulta díficil, en un entorno como éste, vencer el deseo de ir más allá, de caminar un poco más. En nuestros recorridos por estas bellas montañas la luz de la tarde, como siempre nos sucede, nos atrapa, haciendo inútil cualquier esfuerzo por acceder al último teleférico que nos ahorre algún kilómetro.

Montañas sobre Zermatt - Suiza, por El Guisante Verde Project
Vista del Mattherhorn - Suiza, por El Guisante Verde Project
Ruta Gornergrat a Zermatt, cerveceria - Suiza, por El Guisante Verde Project

Durante nuestra ruta, además del Monte Rosa y el Matterhorn podemos ver, si el tiempo acompaña y las nubes que con frecuencia cubren las cimas más altas lo permiten, Klein Matterhorn, Breithorn, Castor, Pollux, o Lyskkamm, entre otros. Caminar por estos paisajes alpinos, casi vírgenes hace apenas 200 años, nos trae a la memoria las gestas que definieron el alpinismo, en mundo misterioso, de leyendas arraigadas en la humanidad desde antiguo.

Cabras Alpinas - Suiza, por El Guisante Verde Project
Paisajes Alpinos ruta Gornergrat a Zermatt - Suiza, por El Guisante Verde Project

Los Alpes nos muestran toda la belleza de la Naturaleza, su fuerza y también su fragilidad; nos hacen sentir casi insignificantes entre estas paredes, agujas de piedra, rocas y glaciares. Nos producen un profundo sentimiento de unión con un entorno mágico, son las montañas más bellas de Europa y necesitan que comprendamos de una vez que, al igual que resto del Planeta, ellas sobrevivirán a nuestro ataque constante; nosotros, en cambio, no. Atad fuerte vuestras botas, y echad a andar, comienza el espectáculo.

Glaciares de Gornergrat - Suiza, por El Guisante Verde Project

octubre 17, 2022

Cementerio de Sad Hill, Burgos, en busca del Bueno, el Feo y el Malo

Clint Eastwood, silueta del Cementerio de Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

En el valle, al pie de la imponente Peña de Carazo (Burgos), tres hombres se miran fijamente, sin perder detalle los unos de los otros, casi inmóviles. El sol abrasador apenas consigue revelar la enorme superficie empedrada, cubierta de polvo, sobre la que tiene lugar la escena. Miles de tumbas, dispuestas en círculos concéntricos, completan el decorado. Es el Cementerio de Sad Hill. Aunque él aún no lo sabe, Sergio Leone, el director de cine italiano, está a punto de rodar la escena final, el ya mítico triello, de la que se convertirá en obra cumbre del spaghetti western: El Bueno, el Feo y el Malo. Corre el año 1966.

Monasterio de San Pedro de Arlanza (interior) - Burgos, por El Guisante Verde Project

Encontrar, entre las localidades de Santo Domingo de Silos, Carazo, Contreras, las localizaciones de la famosa película de Sergio Leone, como las sorprendentes ruinas del Monasterio de San Pedro de Arlanza, transformado en la Misión San Antonio, o ver desde lo alto del Valle de Mirandilla, o Valle de Carazo, el círculo de piedra testigo del enfrentamiento final entre los protagonistas, es una experiencia que te atrapa incluso si no eres un mitómano cinematográfico y el western no está entre tus géneros favoritos.

Sad Hill, círculo central del trielo en el Bueno, el Feo y el Malo - Burgos, por El Guisante Verde Project

En una época en la que Almería concentraba las grandes producciones del spaghetti western, Sergio Leone se fija en este valle de Burgos, gracias a la propuesta de dos cineastas españoles, Javier Setó y Antonio Pérez Giner que rodaron en la zona el film “El Valle de las Espadas” y que pusieron de relieve el parecido con el paisaje de Arizona y Nuevo México. Las inmediaciones del pueblo de Carazo fueron el lugar elegido para recrear el Campo de Prisioneros de Betterville, y el Río Arlanza, muy cerca del Monasterio de San Pedro, se convirtió en el Río Grande, escenario del enfrentamiento entre los Confederados y los partidarios de la Unión, la Batalla del Puente de Langstone.

Cementerio de Sad Hill, mapa de localizaciones - Burgos, por El Guisante Verde Project

Después de unos días disfrutando de los recorridos que forman la Ruta de El Bueno, el Feo y el Malo, llegamos a casa con muchas ganas de investigar más y contaros el trabajo de un grupo de entusiastas que ha redescubierto y recuperado este espacio, el Cementerio de Sad Hill, tras casi 50 años de abandono. Les movía una pasión, la búsqueda de la localización de la que hablaban los mayores, participantes o testigos de la producción que, en 1966, revolucionó toda la comarca, Covarrubias, Santo Domingo de Silos, Hontoria del Pinar… Todos se vieron afectados de alguna forma por la realización de la película. Resulta curioso como a veces las “batallitas” de nuestros mayores pueden convertirse en un motor poderoso de búsqueda del mito.

Monasterio de San Pedro de Arlanza - Burgos, por El Guisante Verde Project

Mision San Antonio Ruta Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

Cementerio de Sad Hill, árbol del ahorcado - Burgos, por El Guisante Verde Project

En nuestras visitas al Oeste Americano recorrimos la Ruta Estatal 49 de California, con pueblos míticos de la época de la ‘fiebre del oro’ como Auburn. Por todas partes aparecían lugares, nombres de personajes o constantes recuerdos del Pony Express; nos acompañaba en nuestro viaje un entusiasta lector de las Novelas del Oeste que circulaban en España en los años 50 que vivía cada nombre con la pasión de su niñez y nos contagiaba su ilusión.

Parece que los humanos encontramos siempre motivos para la peregrinación: ir en busca de tesoros, lugares sagrados, reliquias, localizaciones de historias de ficción de la literatura o de la gran pantalla y, estos últimos, años de las series de las grandes plataformas. ¿Se imaginaban los buscadores de este enclave lo que vendría después?

Cementerio de Sad Hill, el Bueno, el Feo y el Malo - Burgos, por El Guisante Verde Project

Cementerio de Sad Hill paneles información - Burgos, por El Guisante Verde Project

Cementerio de Sad Hill, tumbas y cruces - Burgos, por El Guisante Verde Project

En busca del tesoro: en la película de Leone, un botín de guerra de 200.000 dólares, oculto en una tumba del Cementerio de Sad Hill, Nuevo México, enfrenta a Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef en el marco de la Guerra de Secesión Americana. ¿Adivinas quién es el bueno, el feo y el malo? Es mucho lo que se ha escrito sobre esta película, desde las verdaderas intenciones de Sergio Leone con el final de este film antibélico, una escena de apenas unas líneas que consume 20 minutos de metraje, pasando por el poncho de Clint Eastwood, que también luce en Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio, hasta la música, obra de Ennio Morricone, convertida en un protagonista más. ¿Serías capaz de hacer la visita sin ponerte a silbar las notas del tema principal?

Cementerio de Sad Hill, túmulos - Burgos, por El Guisante Verde Project

Como si de una búsqueda del tesoro se tratase, varios fans buscaron durante años la localización exacta de ese círculo de piedra, rodeado por filas concéntricas de tumbas, hasta un total de 5000, que formaron el ficticio cementerio de la película filmada en 1966. Después de casi 50 años acumularon testimonios de los que trabajaron de una u otra forma en la producción, extras, traductores, logística, también algunas fotos, archivos que informaban de la contratación de soldados de reemplazo para la construcción del cementerio, los pagos al gobierno español y las dietas para los reclutas. ¿Encontrarían los restos después de tantos años?

Tumbas y Círculo Central del Cementerio de Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

Muro del Círculo Central del Cementerio de Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

Círculo de piedras y tumbas del Cementerio de Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

En 2019 tuvimos la suerte de conocer toda la historia gracias a Joseba del Valle, como representante de la Asociación Sad Hill, que de forma apasionada presentó en Turistopía la recuperación del Cementerio de Sad Hill, y como su iniciativa “Apadrina una tumba” reveló que había muchos seguidores del film de Sergio Leone, con tantas ganas como ellos de conmemorar el lugar en el que se había rodado la última escena y lograr protagonismo para todos los escenarios burgaleses de la película.

Teníamos pendiente desde entonces esta visita, y los días, aún largos, de finales del verano, nos parecían el mejor momento para poder hacer recorridos entre San Pedro de Arlanza, Silos, el Desfiladero de la Yecla y el Valle de Mirandilla, con Sad Hill como aliciente. Es una de las zonas más bellas de la Sierra de la Demanda. Ni molinos, ni antenas, ni construcciones nos distraen del paisaje. Unos círculos concéntricos, que dieron mucho que hablar a quienes los contemplaron desde el cielo, se dibujan en el fondo del valle, bajo la Peña de Carazo. Ahí se encuentra el Cementerio de Sad Hill.

Valle de Mirandilla y Cementerio de Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

Es en estos meses en los que podemos disfrutar de la increíble vía láctea que los cielos de Burgos nos regalan. También nosotros nos lanzamos a la búsqueda, nocturna, del cementerio. Lo hacemos por la pista que lo une con Santo Domingo de Silos. Nuestra primera incursión nos llevó a descubrir Sad Hill a tientas. De noche cerrada, fue una familia francesa, apostada con su caravana quienes nos dieron indicaciones para entrar en el recinto. Resultó una aventura imaginar y encontrar la entrada junto a la barandilla de madera. No veíamos nada, ni siquiera encontrábamos la efigie de Clint Eastwood, de color negro. Caminamos entre los túmulos para acercarnos al árbol del ahorcado.

Cementerio de Sad Hill, árbol del ahorcado, vía láctea - Burgos, por El Guisante Verde Project

La luz de los frontales apenas servía para orientarse en un espacio circular repleto de tumbas. Eso sí, un perfecto cielo estrellado acompañaba nuestros pasos. De pronto, pequeñas luces intermitentes se movían hacía nosotros después de que un silbido llamara nuestra atención. ¿Era una bicicleta, alguien que venía corriendo? ¿Era la de la guadaña que se movía entre las tumbas? Resultó ser un aficionado a la astrofotografía al que la nuestra luz estaba fastidiando una toma. Aclarado el misterio, era nuestro turno para montar el trípode y disfrutar. Un consejo para futuras aproximaciones nocturnas, la pista que une Contreras con Sad Hill es más corta y cómoda, sobre todo si no tienes un todoterreno. Aunque la pista desde Santo domingo de Silos nos ofrece las mejores vistas del valle desde lo alto durante el día, y nos parece la mejor para acceder caminando, hacerla en coche es algo accidentada, debido, tal vez, a causa de las torrenteras creadas por el agua utilizada para sofocar los incendios del verano.

Cementerio de Sad Hill, vía láctea - Burgos, por El Guisante Verde Project

Con la meta puesta en el 2016 para celebrar el 50 aniversario de la película los miembros de la Asociación de Sad Hill, querían excavar la zona para sacar a la luz las piedras del círculo central del cementerio y reconstruirlo. Lo que parecía una tarea fácil se convierte en muchas horas de azada, y David Alba, Joseba del Valle, Sergio García y Diego Montero son conscientes de que van a necesitar mucha ayuda para lograrlo. Es el momento de los voluntarios, llamados a participar son muchos los que acuden, desde los lugares más variopintos, incluso de fuera de España, casi siempre los fines de semana para ayudar a picar, trasladar piedras… Pero, ¿y las tumbas? Hacían falta más manos, más recursos, para reconstruir, para preparar un 50 aniversario épico. Es cuando recurren a la propuesta en redes “Apadrina una tumba” que tiene un éxito inesperado. De esa forma podemos ver hoy el nombre de personajes anónimos junto a famosos en las cruces de madera que se alzan en Sad Hill. Más de 3500 personas han participado en esta campaña de micromecenazgo que te permite tener una cruz y una tumba a tu nombre.

Cruces del Cementerio de Sad Hill - Burgos, por El Guisante Verde Project

La proeza de este grupo de seguidores se ha plasmado en el documental Desenterrrando Sad Hill, de Guillermo de Oliveira, nominado en los Goya de 2019 en la categoría de Mejor Película Documental. Si quieres saber que relación tienen James Hetfield y Metallica con esta historia tienes que ver la película.

Si aún no te hemos seducido para visitar la zona, aquí tienes unos cuantos extras: conocer el Espacio Natural Sabinares del Arlanza, al que se accede desde Hortigüela; dedicar unas horas a las cuidadas ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, que por si solo merece una visita y os relataremos en otra entrada o la posibilidad de adentrarnos en el desfiladero formado por el rio Mataviejas.

Claustro Monasterio de Santo Domingo de Silos - Burgos, por El Guisante Verde Project

Santo Domingo de Silos ha sido nuestro campo base para esta visita. Desde allí, recorriendo un cómodo sendero, podemos llegar hasta el Desfiladero de la Yecla. Ineludible es acercarse a la Iglesia de San Sebastián para escuchar el canto gregoriano de los monjes. Una experiencia que no estará completa sin una visita al magnífico claustro del Monasterio de Santo Domingo Silos. Son tesoros naturales y patrimoniales por los que merece la pena calzarse las botas. La zona de Salas de los Infantes, el Valle de Carazo y el rio Arlanza te regalará su lado más western.

Cementerio de Sad Hill y silueta Clint Eastwood - Burgos, por El Guisante Verde Project