enero 14, 2020

El Fram y Amundsen, la conquista de los Polos

Amundsen y los descubridores del Polo Sur - Museo del Fram, Oslo por El Guisante Verde Project

Nuestra visita al Museo del Fram, en Oslo, preludio de nuestro viaje a Tromsø y al Círculo Polar Ártico no estaría completa sin rendir homenaje a todos esos soñadores que imaginaron llegar más lejos de lo que nadie lo había hecho. Al mando de este navío polar, el Fram, Fridtjof Nansen, Otto Sverdrup y Roald Amundsen, descubrieron y completaron rutas que otros iniciaron siglos atrás.

Las aventuras polares nos han acompañado durante nuestros viajes de invierno a Oslo, y por el Ártico de Noruega; primero en Tromsø, más tarde en las Islas Lofoten, con las auroras boreales iluminando el cielo nocturno.

Aurora Boreal en Noruega Ártica, por El Guisante Verde Project

Atardecer en Noruega Ártica - Tromsø por El Guisante Verde Project

Invierno en Noruega Ártica - Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Este artículo es la continuación de ‘Museo del Fram, Nansen y la conquista del Ártico’. Nos centramos, aunque no exclusivamente, en la figura de Roald Amundsen, y de nuevo contamos con el Fram como narrador y protagonista de excepción.

Amundsen era un niño cuando Nansen fue recibido entre vítores y clamores en Oslo al volver de su expedición al Polo Norte con el Fram. Él también iba a ser un gran explorador y conquistar los polos.

Antes de hacerse con el Fram, Amundsen tuvo que demostrar su valía. Conocedor de todos los detalles y penurias de la expedición de Franklin, estudió también las técnicas empleadas por Nansen y Peary para llegar al Polo Norte. Entre 1903 y 1906 Amundsen navega con el Gjøa y atraviesa, al fin, el Paso del Noroeste. Tres siglos después la vía entre el Atlántico y el Pacífico es conquistada.

Amundsen - Museo Polar de Tromsø por El Guisante Verde Project

Si los británicos enviaron grandes buques a los polos, con tripulaciones de más de 50 hombres, Amundsen, lo intentaría con un pequeño pesquero y sólo 7 hombres a la manera de Nansen. Amundsen aprende, practica y recolecta conocimientos de los inuits, especialmente de los netsilik, sobre la vida en condiciones polares. Estos, a través de sus relatos orales, guardaban buen recuerdo de James Clark Ross, el explorador que en 1831 había descubierto y fijado el Polo Norte Magnético, y uno de los pocos británicos que insistía en tratar a los nativos con respeto. Amundsen no tenía prisa en cruzar el Paso, atracó durante 18 meses en lo que bautizo como Gjøa Haven, y tuvo tiempo de buscar y comprobar que el Polo Magnético no está fijo, es móvil, un hallazgo tan importante como atravesar el Paso del Noroeste.

Amundsen - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project


Amundsen y el Fram: Íbamos al Polo Norte pero, ¡conquistamos el Polo Sur!
Uno de los alicientes del Museo del Fram es seguir esta aventura que obliga a Amundsen a modificar su objetivo. ¿Y si Amundsen no hubiera recibido la noticia de que Peary y Cook habían llegado al Polo Norte, haciéndole cambiar de objetivo y llevando el Fram al Polo Sur?

Los medios de comunicación peleaban por las exclusivas. Las noticias tardaban meses en llegar desde el Ártico o la Antártida, lo que dio margen a muchos fraudes y controversias. Cuando una expedición estaba lista para partir, no siempre tenía constancia del éxito o el fracaso de la anterior. De esa forma, en 1908 y 1909, Cook y Peary afirmaron haber llegado al Polo Norte, y pelearon y se difamaron más tarde para contrarrestar la historia del otro y mantener ese primer puesto, aunque lo cierto es que ambos se quedaron a corta distancia del objetivo, tal vez a menos de 30km. ¿Error de cálculo?, ¿trampa?. ¿Cuándo pasaron de ser exploradores a pelear por los titulares?

Ahora el Polo Sur estaba en su punto de mira, parecía que el Polo Norte ya tenía descubridor, aunque para contentar tanto a Nansen como al rey Hakoon, primero Amundsen inicia los trabajos previstos de investigación circunvalando el Reino Unido, y sólo cuando llega a Madeira, les anuncia por telegrama, también a Scott, que se dirige hacia el Polo Sur: la carrera había comenzado.

Invierno en Noruega Ártica, las montañas de las Islas Lofoten desde el barco por El Guisante Verde Project

Antigua tienda de comestibles y provisiones - Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Proa del Fram - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project


¿Cuándo decide Amundsen dirigirse al Polo Sur?
El único que puede darnos información contrastada es el propio Fram, y por eso le preguntamos de nuevo en esta segunda entrada sobre las aventuras en este, su museo.

-Fram: Es verdad, Nansen había puesto mucho empeño en la expedición científica en nuestro camino hacia el Polo Norte y así se lo había hecho saber a Amundsen. Yo cambiaba de manos. Si de verdad Amundsen nos dirigía al Polo Norte, ¿porqué teníamos más de 90 perros de Groenlandia a bordo?, primero teníamos que bordear el Cabo de Hornos, navegar por el Pacifico y acceder al Ártico por el norte. ¿No podíamos cargar los perros más tarde?; si yo tenía que esperar atrapado en el hielo, como siempre, con parte de las provisiones, ¿para qué llevaban un refugio desmontado? No me consuela que le llamaran Framheim, ¿No sería que Amundsen, que ya había experimentado el invierno en la Antártida, estaba decidido a probar suerte en la otra punta del planeta? No digo que no fue apasionante para mí, iba a ser el primer barco en llegar tan lejos, puede que tal vez el único.

Preparativos para montar el Framheim - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project

Perros de Trineo - Museo Polar, Tromso por El Guisante Verde Project

La exploración polar era una competición donde se ponían en juego máquinas y tecnología que resultaron inútiles en el hielo: los trineos de vapor de Scott y sus caballos de Manchuria. Fueron los perros, 97 ejemplares de Groenlandia, tirando de trineos, quienes ayudaron a Amundsen y a sus hombres. Los perros constituyeron la clave en el excelente plan logístico de Amundsen para llegar al Polo Sur.

Una vez en la Antártida, monta un asentamiento, el Franheim, preparando material, trineos y provisiones, excavando en el hielo habitaciones y pasadizos, con un exhaustivo plan de entrenamiento para los hombres y los perros, que debían ser capaces de arrastrar trineos con más de 300 kg de peso. El trabajo de aprovisionamiento resultó otra de las bazas de Amundsen, con siete campamentos. Scott utilizó la ruta abierta anteriormente por Shackleton y situó su base 100 km más lejos de la meta que los noruegos, lo que resultó letal para la expedición británica. El 14 de diciembre de 1911, Amundsen y otros cuatro hombres llegaron al Polo Sur, esquiaron hasta el lugar que, según sus cálculos, era el más exacto, y allí dejaron objetos y cartas para el rey Hakoon y para Scott.

Descubrimiento del Polo Sur - Museo Polar, Tromsø por El Guisante Verde Project

-Fram: Había muchos preparativos, el Polo Sur no estaba sobre hielo a la deriva, sino que la Antártida es un gran casquete de hielo y desde Bahía de Ballenas, donde yo esperaba atracado, hasta la meta, los exploradores debían recorrer más de 1300 km de hielo, montañas, glaciares, y ascender a la meseta Antártica, el Polo Sur geográfico está a 2800m de altura.

Amundsen quería ganar a Scott y debía planificar hasta el último detalle. ¡Ay!, si yo contase algunas de las peleas a bordo...

La verdad, no sé si Nansen se fiaba del todo de Amundsen, insistió para que Johanssen formase parte de la tripulación, las cosas no iban a salir bien. Recordad que Nansen y Johanssen casi conquistan juntos en solitario el Polo Norte.

La primera salida de la expedición hacia el Polo Sur resulto fallida y tuvieron que volver a Franheim; uno de los exploradores se retrasó y sólo Johanssen se quedó a esperarlo en la tormenta, se enfrentó con Amundsen por abandonar a sus hombres, lo que supuso su expulsión del equipo explorador. Johanssen no superó ser apartado del grupo que finalmente puso la bandera noruega en el Polo Sur, y se suicidó mientras Amundsen viajaba dando conferencias por todo el mundo.

Los perros sí tuvieron su momento de gloria, sólo 11 canes habían sobrevivido, y todos en la Royal Geographical Society de Londres, gritaron 3 hurras en su honor. Seguro que a los británicos no les gustaba que los perros hubieran sido parte del menú de la expedición, al menos a Scott no le atraía la idea.

Mi competidor, el Terra Nova, el navío que llevaba a los hombres de Scott volvió sin el equipo de expedicionarios. La tragedia se confirmó una vez que se encontraron sus huellas y diarios. Scott y los suyos habían alcanzado el Polo Sur solo 35 días después que los nuestros, pero no consiguieron regresar con vida. Soportaron temperaturas de más de 40 grados bajo cero, empeñados en tirar ellos mismos de los trineos, perdieron la vida uno a uno y los encontraron a menos de 20 km de One Tone, su único deposito, con una tonelada de víveres. Las noticias aumentaron el valor de nuestra expedición.

El Fram, atrapado en el hielo - Museo Polar, Tromsø, por El Guisante Verde Project

Camarote del Fram - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project

Cartas tripulación Fram - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project


El Polo Norte seguía sin ser conquistado
¿Cuántos barcos, globos, dirigibles, aviones, fueron necesarios para alcanzar el objetivo de llegar a divisar y pisar el esquivo Polo Norte?

-Fram: Y yo, mientras tanto, abandonado a mi suerte. Había que repararme de nuevo. Ellos volvían más estropeados, enfermos, más viejos y más sabios, los que volvían, claro… ¿Y yo? Regresaba cada vez con más achaques. Después de mi aventura con Nansen en el Polo Norte, pasé cuatro años con Sverdrup navegando por el Ártico canadiense, cartografiando islas y acumulando abundante investigación científica. Todas las reparaciones que me hicieron entre 1892 y finales de siglo no fueron nada comparadas con las que necesité al volver de la Ántartida. Sí, claro, Amundsen había ganado la carrera a Scott y se fue a dar conferencias por todo el mundo para contarlo. Todos los homenajes para él y sus hombres, 5 héroes que hacían historia. Lo logramos en 1911, aunque fue tras nuestra llegada al puerto de Hobart, en Australia, en marzo de 1912, cuando se informó a Nansen, al rey Haakon y a la prensa. Amundsen ya había aprendido la lección al perder la oportunidad de dar la exclusiva tras completar el Paso del Noroeste, así que, ayudado por su hermano León, controló todos los pormenores con la prensa, las conferencias...

Los noruegos lo habíamos conseguido de nuevo y “Polo Sur. Relato de la expedición noruega a la Antártida del Fram, 1910-1912” de Amundsen resultó ser un gran éxito de ventas.

Yo tardé muchos años en regresar a Christiania, a Oslo, como llamáis a la ciudad ahora.

Amundsen se gastó todo su dinero en la construcción del Maud, que iba a ser el mejor navío polar, ¡mejor que yo! Salió de Noruega en 1918 y le ha costado aún más que a mí volver, además de permanecer hundido durante muchos años. Amundsen lo abandonó en manos de Wistring, aburrido por la falta de resultados tras 3 años de intentos en los hielos del Ártico. Estar atrapados es nuestro sino de navíos polares. Lo cierto es que Amundsen, también se olvidó del Maud y decidió probar con dirigibles y aviones.

Maud fue la tercera de las naves que dirigió Amundsen para seguir con el plan original de viajar al Polo Norte, después de que el Fram quedase muy deteriorado. Con esta nave no obtiene los éxitos que logró con el Gjøa y con el Fram. Amundsen está listo para intentarlo desde el aire. Tras muchas pruebas fallidas con aviones ligeros, lo consigue con el dirigible Norge. El vuelo compartido por Amundsen, Nobile y Ellsworth desde Svalbard a Alaska en 1926, es un éxito: consiguen avistar el Polo Norte. Amundsen muere dos años más tarde al desaparecer el hidroavión en el que viajaba, en una partida de rescate en busca del dirigible de Nobile.

Dirigible Norge - Museo Polar, Tromsø por El Guisante Verde Project

-Fram: Todos ellos seguían una y otra vez en su empeño por alcanzar el Polo Norte. Claro que dejarme en la estacada, a mí y al Maud, no les iba a resultar cómodo. Una expedición sueca incluso lo intentó en Globo y desapareció. Como estoy aquí encerrado, sé que en 1930 encontraron sus restos en Spitsbergen, en el archipiélago de las Svalvard.

Este sitio donde me veis, aunque se llama Museo del Fram, es decir, mi museo, tengo que compartirlo con otra nave: el Gjøa, el primer barco de Amundsen, y puede que después de las últimas restauraciones, también con el Maud, el barco que él prefirió después de casi acabar conmigo. Eso o le hacen un museo propio, ¡lo que faltaba!, ahora el barco con el nombre de la reina es el nuevo protagonista, su rescate vuelve a ocupar las portadas, se olvidan de mi de nuevo, claro. El Erebus y el Terror, las naves de Franklin se han encontrado en 2014 y 2016, ¿también les harán un museo? Aquí ya estamos demasiado apretados.

En el Museo Polar de Tromso casi parece que nosotros 3, Gjøa, Fram y Maud seamos amigos, casi tanto como Nansen y Amundsen, pués no. Nansen fue el mentor de Amundsen y quien convenció al gobierno noruego para que yo navegase con él, aunque guardaba rencor a Amundsen por el suicidio de su amigo Johanssen con el que casi había llegado al Polo Norte.

Encerrado aquí uno no puede evitar escuchar todos los cotilleos, y bueno, a veces, alegrarse de los fracasos de Amundsen después de haberme abandonado. Lo cierto es que los fraudes de Cook y Peary que decían haber llegado al Polo Norte, encendieron de nuevo las ganas de ganar de Amundsen. ¡Y mira que lo intentó por todos los medios!, endeudándose una y otra vez. Su gran eficiencia en tierras polares no alcanzaba a las finanzas. Fuera del hielo, parecía perder sus capacidades.

¡Cuántas peleas con Nobile y los italianos!; si hasta les engañaron lanzando banderas mucho más grandes que las noruegas y americanas cuando sobrevolaron juntos el Polo Norte.

Entonces, ¿por qué se fue a rescatar a Nobile? ¿quería estar de nuevo en el punto de mira? quien sabe… Amundsen era tenaz, un explorador por encima de todo, un estudioso y aprendiz hasta el final, hasta se convirtió en el primer piloto civil noruego para perseguir su sueño desde el aire y, al final, desapareció en el Ártico como su amado Franklin.

Expedicionarios Polares - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project


¿Por qué fracasaron tantas expediciones polares?
Se necesitaron siglos de conquista y competición para completar la cartografía de los polos. Se enfrentaban a condiciones extremas con temperaturas de 50 y 60 grados bajo cero, al escorbuto, sostenían erróneas teorías sobre las corrientes árticas, con cartas náuticas incompletas, ropa inadecuada, viajaban escasos de combustible y víveres, y con un exceso de confianza en avances técnicos que no siempre tenían utilidad en tierras y mares polares.

Las primeras expediciones atacaban y se burlaban de los inuits, llamados entonces esquimales, sin entender que sus hábitos de caza y pesca, el hígado de foca, la carne y pescado frescos les protegían del escorbuto; las pieles de foca mantenían el calor y permitían la transpiración, y los kayaks y trineos de perros eran mucho más eficientes para trasladarse sobre el hielo.

Perros y Trineo - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project




Sólo aquellos que volvían una y otra vez a tierras del Ártico y la Ántartida, comprendían la necesidad de adaptarse a condiciones tan extremas, y lo inútil de sus rígidos códigos navales y protocolos. John Ross y su sobrino James Clark Ross lo comprobaron al pasar dos inviernos en el ártico y aprender de los inuit entre 1830 y 1833, pero el Almirantazgo no hizo caso de sus consejos. Aunque los inuit si recordaban en sus relatos a estos británicos más amables y creyeron, al llegar Amundsen en 1903, que era su descendiente.

Saber mantener la salud física y mental de los tripulantes en los inviernos polares, como ya comprobó Parry en sus 4 viajes al Ártico entre 1818 y 1825, requería de todas las dotes de liderazgo, resolución de conflictos y una exhaustiva planificación. Y mucha, mucha suerte.

Fue necesario encontrar esa limitada ventana de oportunidad, con temperaturas más benignas, la retirada de los hielos y el trabajo en equipo de hombres más motivados y experimentados en tierras polares. Cooperación frente a competición.

Tanto Nansen como Amundsen tenían a su favor la familiaridad con el entorno, el haberse curtido con las poblaciones nómadas y aprender sus técnicas de supervivencia en el hielo. Curiosos, estudiosos y científicos, eran también hombres de acción, esquiadores, hombres prácticos, y se preparaban a conciencia. El museo del Fram conserva las gestas de más de 70 exploradores noruegos.

Iniverno en Noruega Artica - Nusfjord, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Invierno en Noruega Ártica - Playas de las Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Invierno en Noruega Ártica - Reine, Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Tal vez su pasado vikingo les daba algo de ventaja. Los noruegos fueron capaces de diseñar barcos específicos para las zonas polares. Apostaron por tripulaciones pequeñas, con vocación científica; planificaron con mimo todos los detalles, imaginaron y encontraron soluciones para los muchos escenarios posibles. Tenían que optar por lo más sencillo de trasladar, lo más simple de reparar, lo más eficaz, tiendas oscuras, más fáciles de ver en la nieve, más campamentos con provisiones, señalizados con largas banderolas de bambú y banderas llamativas, más agilidad en los desplazamientos, más actividad y entrenamiento.

Contaban con toda la información y experiencia acumulada en más de 400 años. Ingleses, holandeses, españoles, americanos, rusos…, todos competían por conquistar el Ártico. Los primeros expedicionarios como Frobisher, Davis, Barents, Hudson, Bylot, Baffin... partieron a la aventura para descubrir tierras incógnitas y tras ellos Parry, Franklin, Ross, McCloud, McClintock y el propio Amundsen, con más datos, debían contrastar, confirmar y completar las rutas abiertas por los primeros.

Incluso después de las expediciones exitosas de Nansen y Amundsen se suceden las pérdidas de vidas y de barcos. La aventura de Shackleton, experimentado viajero polar, con el Endurance, se inicia en 1914. ¿No habían aprendido nada? La previsión y planificación al detalle era decisiva, aunque no suficiente. La legendaria y trágica expedición a la Antártida, narrada en "Atrapados en el Hielo", ha sido objeto de numerosos documentales, libros y exposiciones.



Invierno en Noruega Ártica - Ersfjordbotn, Tromsø por El Guisante Verde Project


¿Quién decide los nombres de los héroes que quedan para la historia?
¿Es Shackleton uno de ellos porque se hizo acompañar en el Endurance de un fotógrafo, Frank Hurley, tan aventurero como él? ¿Qué papel jugaron los medios de comunicación, los relatos, los apoyos de las sociedades geográficas y los intereses políticos?

En su libro 'En mares Salvajes', Javier Reverte recoge que en 1818 varias circunstancias dieron un impulso definitivo a las expediciones polares. Un ballenero informa que los mares de Groenlandia están libres de hielo hasta los 80º de latitud norte, y un entusiasta de las exploraciones polares, John Barrow, alto cargo del Almirantazgo, acaba de publicar 'Cronología de los viajes a las regiones árticas'; los ingleses tenían la mejor flota y sus oficiales muy poco que hacer tras la derrota de Napoleón. ¿Qué mejor meta que conquistar el Ártico y sus recursos? Era sólo el inicio de las innumerables expediciones que a lo largo de dos siglos han partido hacia tierras polares. Seguían los pasos de los primeros holandeses que invernaron en el Ártico en 1596.

Todo tipo de aventureros y exploradores han llegado a mares polares, piratas, mercenarios, científicos, oficiales, novatos y experimentados marinos. La conquista de los polos es una extraña mezcla de osadía y planificación exhaustiva, de arrojo, fascinación por la aventura y curiosidad científica. Descubrir, llegar a un territorio no explorado, dar nombre a un puerto, una bahía, una isla, ensenada, montaña, glaciar, estrecho... poder llegar donde nadie ha llegado, precisaba de mucho valor, determinación, planificación, y también algo de suerte.

Enseres y útiles del Fram - Museo del Fram, Oslo por El Guisante Verde Project

Mapa del Polo Norte - Museo Polar, Tromsø por El Guisante Verde Project

Biblioteca Polar - Museo Polar, Tromsø por El Guisante Verde Project

El botín, la recompensa, la explotación de los recursos de las tierras descubiertas es siempre un aliciente, sobre todo después del descubrimiento de América. Encontrar nuevas rutas, más cortas y seguras para acceder a las riquezas de las Indias, de Catay, eran un gran incentivo para aventurarse en el Ártico. Atravesar el Paso del Noroeste y el Paso del Noreste; conquistar el Polo Norte y el Polo Sur... Ser los primeros en cartografiar los últimos rincones del Planeta, la Terra Incognita.

Exploradores en busca siempre de las últimas fronteras. Los exhaustivos diarios de expedición encienden los sueños de los futuros aventureros y viajeros. Las invernadas polares en el Ártico y la Antártida son un gigantesco experimento de la capacidad de resistencia del ser humano.

¿Dejarán los Polos de ser una fuente de inspiración para transformarse en una fuente de ingresos?

Puede que el deshielo del Permafrost y las ansias por explotar las reservas de gas hagan que muy pronto otras naves atraviesen la banquisa y el casquete polar en verano sin problemas. Las viejas y erróneas teorías de encontrar aguas cálidas navegando más allá de los hielos terminarán siendo una realidad.

El año 2007 marca otra fecha clave en el ártico, los rusos ponen su bandera en el lecho marino en el Polo Norte, con un submarino, claro. Es el primer año sin hielos en el Paso del Noroeste y en 2008 los primeros cruceros comienzan a atravesarlo. Desde 2010 durante tres meses en verano ya no son necesarios rompehielos para cruzar por el Polo Norte bordeando el Ártico ruso, y esta vía conduce a Asia ahorrando más de 14.000 km frente a la que utiliza el Canal de Suez. El Ártico y sus recursos están en juego.

Cubierta del Fram - Museo Fram, Oslo por El Guisante Verde Project


-Fram: ¡Añoro la libertad de navegar miles de kilómetros del archipiélago Ártico canadiense con Sverdrup! Él consiguió que me trajeran a este museo. Amundsen se lleva toda la gloria, conferencias anuales, conmemoraciones, una película… menos mal que mi nombre, Fram, se ve junto a la bandera del Polo Sur.

¿Y las mujeres exploradoras? Casi se habla de ellas tan poco como de nosotros, los barcos.

Josephine Diebitsch Peary, fue la primera mujer occidental en participar en una expedición polar, la de Groenlandia en 1891. Dio a luz a su hija en tierras polares y convivió con los inuits. Seguro que su marido Peary estaría celoso de saber que ella y no él inspiró una película sobre el Ártico. Desde luego, con tantos años aquí encerrado me apetece más ver a Juliette Binoche en el papel de la exploradora en “Nadie quiere la noche”, que comprobar el parecido del actor que protagoniza “Amundsen”, cuyas fotos de perfil aguileño y acartonado me acompañan por todo el museo.

Louise Arner Boyd, la millonaria californiana que después de financiar y dirigir 7 expediciones entre 1925 y 1955, llegó a ser conocida como la "Dama del Ártico". Intentó con ahínco encontrar el rastro de Amundsen y por ello fue condecorada por nuestro gobierno.

Los noruegos llevamos la competición en la sangre y siguiendo la estela de Nansen, Liv Arnensen recorrió más de 1100km en la Antártida hasta llegar conquistar el Polo sur en 1994. Lo hizo esquiando sola durante 50 días. Nuestra sorna compite con la de la pérfida Albión, y tal vez por ello tituló su libro: “Las niñas buenas no van al Polo Sur”.

¡Cuántas navíos pérdidos! Nadie se acuerda del Isabella, del Resolute y otras naves que esconden increíbles historias en estos mares polares. Inventos ultramodernos con la última tecnología, rompehielos rusos, submarinos..., siguen nuestros pasos. Pero ¿pueden compararse con mi batalla y la de quienes me tripularon?.

Si acaso, la aventura del Trineo de Viento de Ramón Larramendi, se acerca a la épica que vivimos nosotros. Larramendi vivió en el ártico para aprender las técnicas de sus habitantes, y luego se embarcó en una expedición científica 100% sostenible, sin dejar ningún residuo, sólo con la ayuda del viento. Ha conseguido “navegar” impulsando sus trineos con enormes cometas, circunvalando Groenlandia y la Antártida. Yo fui el navío polar más famoso en mi época, hoy él ha conseguido navegar, al fin, sobre el hielo, ¡Cómo le envidio!.

Invierno Noruega Ártica, navegando por las Islas Lofoten, por El Guisante Verde Project




El Ártico en Invierno: una aventura, también en los libros
Al igual que el Fram, nosotros hemos necesitado de varias reparaciones, reediciones, lecturas, investigación y contraste de información a la vuelta de nuestras escapadas a la Noruega Ártica, para dar forma a estas entradas. La exploración de los polos es un hilo del que apetece tirar; son muchos más los equipos, los esfuerzos, los héroes menos conocidos que aparecen en estas historias y de los que aprender. Nuestra lista de libros y viajes pendientes crece y crece a medida que exploramos.

Además de la excelente y completa información del Museo del Fram, para quien se quede con ganas de más os dejamos algunos títulos para las largas noches invernales:

Diarios de los protagonistas, Nansen y Amundsen:
Hacia el polo: relato de la expedición del Fram de 1893 a 1896/según el diario de exploración. Fridtjof Nansen. Ed. Interfolio, 2010.
La travesía de Groenlandia: relato de la expedición noruega en esquís (1888-89) con prólogo de Liv Arnesen. Fridtjof Nansen Ed. Interfolio, 2018.
En la noche y entre los hielos: la expedición polar noruega de 1893 a 1896. Fridtjof Nansen. Ed. Timun Mas, 1998.

Polo Sur: relato de la expedición noruega a la Antártida del Fram, 1910-1912. Roald Admunsen. Ed. Interfolio, 2010.
Sobre el Polo Norte en dirigible: (relato de la expedición de 1926) Expedición Amundsen-Ellsworth-Nobile. Roald Amundsen. Ed. Interfolio, 2009.

Diario Ártico. Un año entre los hielos y los inuits. Josephine Diebitsch Peary. Ed. La Linea del Horizonte, 2019.


Javier Cacho, trabajos y artículos del físico, científico y especialista en la Antártida.
Nansen, maestro de la exploración polar: el científico que llegó a Premio Nobel de la Paz. Javier Cacho. Ed. Forcola, 2017.
Amundsen-Scott, duelo en la Antártida: la carrera al Polo Sur. Javier Cacho. Ed. Fórcola, 2011.
Yo, el Fram. El buque más famoso de la historia de la exploración polar. Javier Cacho. Ed. Fórcola, 2018.

Javier Reverte, escritor de viajes, que bucea en la historia de otros exploradores árticos en el Paso del Noroeste y la conquista del Polo Norte.
En mares salvajes, un viaje al Ártico. Javier Reverte. Ed. P&J. 2011.
Confines. Javier Reverte. Ed. P&J, 2018.

Novela gráfica, con interesantes mapas visuales y dibujos que nos ayudan a fijar asimilar tanta información.
La conquista de los polos. Nansen, Amundsen y el Fram. Texto de Jesús Marchamalo e ilustraciones de Agustín Comotto. Ed. Nordicalibros, 2018.

Y un último descubrimiento:
La vida en los confines de la tierra, vivencias de exploradores polares para inspirar nuestro dia a dia. Sebastián Álvaro y Jose Mari Azpiazu. Ed. Lunwerg, 2019. La experiencia, el carisma, y la valiosa biblioteca de estos dos experimentados montañeros y exploradores lo convierte en un colofón perfecto. El trabajo del emblemático programa de TV Al filo de lo imposible, dirigido por Sebastián Álvaro ha inspirado miles de vocaciones y viajes.



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Noruega, todas las entradas



diciembre 18, 2019

7 Mercados de Navidad, 7 Destinos Mágicos

Desfile del Olentzero, Navidad en Bilbao por El Guisante Verde Project

Desde finales de noviembre y, durante aproximadamente un mes, un creciente número de ciudades, en especial en Europa, iluminan sus calles y plazas con luces de colores, las adornan con árboles y figuras que nos recuerdan la llegada de las Navidades. Uno de los elementos que más llaman la atención de los visitantes, también de los residentes, son los Mercadillos de Navidad. En ellos encontramos múltiples objetos de decoración, gastronomía y bebida de temporada, música típica de estas fechas y, en general, un ambiente festivo que se ha convertido en una poderosa motivación para viajar.

Decoración en madera en los Mercados de Navidad de Budapest por El Guisante Verde Project

Colonia, Mercados de Navidad por El Guisante Verde Project

Frankfurt, Mercados de Navidad por El Guisante Verde Project

Navidad  en Praga,  por El Guisante Verde Project

Mercado de Navidad en Bilbao por El Guisante Verde Project

Navidad, Nacimiento en la Plaza de San Pedro - Ciudad del Vaticano por El Guisante Verde Project

Mercados de Navidad en Cracovia por El Guisante Verde Project

Sin embargo, no debe pensarse que estamos ante un fenómeno moderno, al menos en lo que se refiere a su origen. La tradición de iluminar las calles durante estas fechas se pierde, nunca mejor dicho, en la noche de los tiempos. Hay que buscarla en el culto al Sol de las religiones más antiguas, que celebraban el triunfo del astro rey tras los solsticios. Mas cercanos en el tiempo a nosotros, los romanos, que también celebraban el solsticio de invierno, las Saturnales, transformaban la fisonomía de la Ciudad Eterna gracias a la colocación de luces en sus calles. La apropiación por parte de la religión cristiana de muchos ritos paganos incluyó también las luces, que pasaron a ser un símbolo más de la Navidad.

diciembre 15, 2019

Punta Galea Challenge, los gigantes del surf

Punta Galea Challenge, Ibon Lopez Iturburu sobre la ola por El Guisante Verde Project

Un año más, y ya son 14 ediciones, los acantilados de Punta Galea, en Getxo, Bizkaia, vibrarán con uno de los mayores espectáculos del surf: el campeonato de olas grandes Punta Galea Challenge.


Editado tras la finalización de la XIV edición. Las x imágenes son de la final.

El surf es un deporte que está presente en nuestras caminatas por la playa y nuestros paseos por la costa casi a diario, aunque tenemos que reconocer que desconocemos su técnica, como se puntua y los grados de dificultad que suponen las diferentes olas y condiciones del mar. Eso no nos ha impedido disfrutar del espectáculo o tener que contener la respiración en algunos momentos de esta edición del Punta Galea Challenge, en especial durante la accidentada final. Las condiciones meteorlógicas previstas se cumplieron, vientos suaves de sur-sudeste, olas de seis metros y buena temperatura para crear la que ya ha sido calificada por la organización como la mejor de todas las ediciones celebradas hasta ahora. La final, la más espectacular de todas: dos olas de diez, otra de nueve y pico y tres tubos que hicieron vibrar a todos los que estabámos en el acantilado de la Galea. A final llegaron los seis mejores, siendo el brasileño Lucas Chianca el que inscribió su nombre en el palmarés de vencedores. Le siguieron, por orden: Pierre Rollet, Alex Botelho, Indar Unanue, Fabian Campagnolo e Iker Muñoz. ¡Enhorabuena a los 24 riders, que nos brindaron un espectáculo mayúsculo!









La dificultad de organizar un evento como este es enorme, puesto que depende totalmente de las condiciones meteorológicas. Las previsiones para esta edición eran buenas porque el otoño había comenzado con importantes oleajes y vientos favorables. Las características que se necesitan son realmente especiales, y nada fácil que todas ellas se produzcan al mismo tiempo. Solo hay pensar que hablamos del otoño-invierno y del mar Cantábrico.

diciembre 03, 2019

12 Años de Blog, 14 Destinos para Soñar

Danzantes en Perú - Antonio Quinzan de Viajes y Fotografía

Una vez mas, ya son Doce Años dando la Lata, celebramos el Aniversario de El Guisante Verde Project - Blog de Viajes.

En 1519 Elcano y Magallanes logran dar la Vuelta al Mundo por primera vez. 500 años después las rutas para poder cumplir ese reto se han multiplicado. Nuestra celebración es más modesta, cumplimos 12 años y no, no hemos dado la Vuelta al Mundo.

Coleccionar destinos no ha estado nunca en nuestros planes, nos declaramos repetidores y perseguidores, nos gusta seguir aprendiendo y descubriendo.

Hemos escrito una lista de los destinos pendientes que más tiempo llevan en nuestra agenda viajera y hemos preguntado a otros bloggers de viaje, compañeros y amigos, por qué tenemos que viajar a esos lugares que ellos ya conocen.

A la vista del resultado, nosotros ya estamos haciendo las maletas...

Japón: preguntamos a Luis, de Japonismo, todo sobre Japón

Templo Senso-ji, Asakusa - Tokio, Luis Rodríguez de Japonismo

¿Por qué hay que ir a Japón?

Ya desde que Marco Polo nos hablara de Cipango, Japón ha estado en la mente de todos los que estamos infectados por el virus viajero. Su lejanía, la arquitectura de sus templos y santuarios, su gastronomía tradicional que además es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad... Y hoy en día no es diferente. Japón es un destino que, pese a lo que pueda parecer, es muy fácil para el viajero. Allí se desvivirán por ayudarnos aunque no hablemos el idioma. Y además allí disfrutaremos de su impresionante naturaleza, sus increíbles rascacielos y ciudades llenas de neones, la gastronomía tradicional y moderna, sus rutas de peregrinación o sus castillos llenos de historia y otros lugares donde los samuráis aún parecen morar, el omotenashi o la hospitalidad japonesa...

Muchos viajeros cuando visitan un destino lo tachan de su lista. Japón es diferente, sin embargo. Si hablamos con alguien que haya visitado este país, veremos que Japón engancha y no basta con visitarlo una única vez. Así que ojo, porque en el momento en el que pongáis el pie en Japón, os enamoraréis sin remedio.



India: preguntamos a Ali, de Los Viajes de Ali

India, Alicia Ortego de Los Viajes de Ali

India es un destino fascinante y muy intenso. India es sinónimo de gente, miradas intensas, colores, religiones, monumentos, sabores, olores y un paraíso para la fotografía. Es imposible que te deje indiferente. Tanto, que mucha gente dice eso de “o la amas, o la odias”. Una frase tan manida como real, pero no hay forma de comprobarlo si no vas. Estoy convencida de que debéis ir a India, y no una sola vez.

P.D. Felicidades por este gran aniversario, a seguir así! :)




Nepal: preguntamos a Patricia, de La Cosmopolilla.

Nepal, Patricia Rojas, de La Cosmopolilla

Por qué visitar Nepal, el reino del Himalaya.

Tintineo de miles de campanillas al amanecer, susurrando plegarias y dando gracias a un nuevo día. Rituales que se repiten en cientos de templos y santuarios de arquitectura newar dedicados a Shiva y otras deidades hindúes. En las plazas, gigantescas pagodas blancas con los ojos de Buda pintados en azul se decoran con velitas cada luna llena. Urbes monumentales, centenarias, de palacios y mercados con olores a especias y ese caos divertido.

La magia de Nepal envuelve desde el primer momento gracias a la calidez de su gente, uno de los pueblos más acogedores con los que me he topado en Asia. Sin embargo, es al amparo de las cumbres, por los senderos de las montañas más altas del planeta cuando encuentras aquello que viniste a buscar: la paz interior, la armonía con el entorno, la belleza de un paisaje que te atrapa y ya se queda siempre contigo como una de las experiencias más intensas vividas, en una ruta como el trekking al Campo Base del Annapurna.



Perú: preguntamos a Antonio, de Viajes y Fotografía

Machu Pichu, Perú, Antonio Quinzán de Viajes y Fotografía

Cuando pienso en Perú me viene a la memoria la música andina, la suave entonación del quechua, las fiestas populares donde se honra al mismo tiempo a la Virgen y a la Pacha Mama. Perú es el sabor de la comida Nikkei de mi amigo y chef Hajime Kasuga, el olor de la bruma mañanera del océano Pacifico, y el aire frío y cristalino del altiplano. Perú son los lagos glaciares de las altas montañas cubiertas de nieve, el sabor de los mates de coca para combatir el mal de altura, el suave tacto de las piedras incas cuando pasas las manos sobre ellas.


Perú son las calles en cuesta de Cuzco, el color de los mercadillos, los paisajes inolvidables de Machu Picchu, el correr del rio Urubamba por el Valle Sagrado, el blanco de las Salinas de Maras y el vuelo del cóndor. Perú es la amabilidad y educación de su gente, y sus ganas de conversar. Perú es música, es paisajes andinos y rutas donde todavía se vive el sabor de la aventura. Perú es nuestra Historia compartida, es gastronomía de vanguardia, selvas amazónicas y desiertos a orillas del Pacifico. Perú es mucho Perú. Y por eso justifica no uno, sino muchos viajes.



Israel: preguntamos a Mari Carmen, de Locos por los Viajes

Israel, Mari Carmen Cruz de Locos por los Viajes

Seas creyente o no, Israel es uno de los destinos más fascinante que se pueden visitar. Solo por conocer Jerusalén ya merece la pena hacer un viaje a este país. En poco espacio se encuentran lugares muy importantes para las tres religiones monoteístas, y es donde se puede sentir de manera intensa el fervor religioso que aunque te consideres ateo, seguro que no te dejará indiferente.

Pero no solo de religión vive Israel. La historia es también importante, aquí se encuentran algunas de las ciudades más antiguas del mundo, lugares como Acre, donde los caballeros templarios fueron protagonistas; impresionantes fortalezas como Massada, o ciudades cosmopolitas como Tel Aviv. También cuenta con unas magníficas playas bañadas por el Mar Mediterráneo. Y sin olvidar la sensación de bañarse y flotar en el Mar Muerto. Así que sobran las razones para visitar Israel.

¡Un abrazo y Feliz Aniversario!



Irán: preguntamos a José Miguel, Sele, de El Rincón de Sele

Persepolis, Irán, Jose Miguel Redondo, de El Rincón de Sele

Me han preguntado por qué recomiendo viajar a Irán. Y me lo han puesto muy fácil. La antigua Persia cuenta con ciudades milenarias propias de un cuento de las mil y una noches como, por ejemplo, Shiraz o Isfahán. Hay densos y cálidos desiertos de arena en el sur e inmensas montañas en el norte.

Rezuma el espíritu de la seda en cada caravasar, cada rincón,y hay un poquito de Marco Polo en todo el que se dedica a perderse en las laberínticas callejuelas de Yadz o aprende sobre la religión zoroástrica subido a una loma de los vientos. Pero si de algo uno vuelve enamorado de Irán es de la hospitalidad y amabilidad sincera de sus gentes, quienes hacen de este viaje algo cómodo y mucho más agradable de lo que cualquier noticia de televisión pueda llegar a contar jamás acerca de este destino mítico.



Indonesia: preguntamos a Carol, de En el Camino con Moonflower

Borobudur, Indonesia, Carol de En el Camino con Moonflower

Indonesia es uno de los países más completos de Asia e incluso del mundo. Lugares históricos milenarios y fascinantes, estando algunos incluídos en las Siete Maravillas del mundo o entre los lugares Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO como Borobudur o Prambanan en las isla de Java. Inmumerables templos espectaculares como los que podemos encontrar en Bali. Unos paisajes que quitan el aliento y repletos de vida. Desde las frondosas selvas de Sumatra o Kalimantan o los hermosos arrozales de Bali a los maravillosos fondos marinos de algunas islas como la isla de Flores, Nusa Penidan o Komodo. Playas bellísimas para relajarse como las de Karimunjawa o algunas más conocidas como las de Lombok o Gili.


Una variedad de sociedades y culturas amplísima que dotan al país de una enorme riqueza cultural, humana y étnica. Así como de gran diversidad de religiones, siendo algunas de ellas de las más peculiares del planeta como los animistas toraja de Sulawesi con los ritos funerarios como ritual más importante del ciclo de sus vidas que giran entorno a la muerte.

A toda esta riqueza, se le une además una gastronomía deliciosa y unos precios muy bajos para el bolsillo occidental, exceptuando lugares turísticos como Bali.

Con más de 17.000 islas y tal riqueza cultural, histórica y natural necesitaríamos unas cuantas vidas para visitarlo todo. En mi caso, han sido dos viajes ya, pero todavía me quedan muchas ganas de volver y descubrir muchas más maravillas de este país. Así que yo os propongo empezar por un primer viaje que seguro que no os defraudará. En mi opinión, Indonesia es uno de esos destinos al que debería viajar por lo menos una vez cualquier viajero como vosotros con sed de cultura, arte, patrimonio, naturaleza sublime y culturas ancestrales. Así que espero que sea más pronto que tarde que lo borréis de esa lista de destinos pendientes para que pase a otra de vuestras listas. La de vuestros viajes favoritos.



Tibet: preguntamos a Alex, de Mochila Expres

Tibet, Alexander Martínez de Mochila Expres

El llamado "techo del mundo" ha seducido a lo largo de la historia a viajeros ávidos de nuevas experiencias. Es un país fascinante, enigmático y, sobre todo, sumamente espiritual que, pese a su historia convulsa debido a la ocupación china, sigue manteniendo intacta su esencia. Posee hermosos monasterios, idílicos paisajes con estepas pobladas por yaks, preciosos lagos sagrados y montañas míticas como el monte Everest. Una oportunidad única para ver de cerca la cumbre más alta de la tierra. Además, los tibetanos son acogedores y amables, siempre dispuestos a compartir risas o una taza de té con los pocos viajeros que se acercan a descubrir un país tan bello como desconocido.



Tanzania: le preguntamos a Sabela, de Viajando, Imágenes y Sensaciones

Tanzania, Sabela Montero de Viajando Imágenes y Sensaciones

Tanzania es el destino para los que buscan preciosas playas, una cultura diferente, pueblos costeros que invitan al descanso y, como no, espectaculares paisajes. Y, como no, es el lugar perfecto para los amantes de los animales.

Tanzania es uno de los mejores lugares donde hacer un safari fotográfico ya que cuenta con 16 parques nacionales que suman más de 42.000 km2. Uno de los que me conquistó el corazón fue el de Ngorongoro, que alberga el mayor número de leones y depredadores de toda África. Pero el que se lleva el primer premio es, sin lugar a dudas, el Parque Nacional de Serengueti. Su fama se debe tanto a su gran extensión y gran número de animales que él habitan como por tener la mayor concentración de felinos del mundo.

En el norte de Tanzania también encontramos el pico más alto de África, el Kilimanjaro, con 5.891,8 m de altitud. Aunque para los menos experimentados también podemos hacer un bonito trekking por las montañas de Usambara.

Pero este país tiene mucho más que ofrecer. Sus innumerables pueblos costeros con ese aire de decadencia que dejaron las antiguas colonias, como es Bagamoyo, son los lugares perfectos para conocer una parte de la cultura, historia y valores de este hermoso país.

En conclusión, este es un viaje en el que vivir grandes y bonitas emociones y que es difícil que defraude.



Madagascar: preguntamos a Mónica y Berna, de Libreta Viajera

Madagascar, Mónica y Berna de Libreta Viajera

Madagascar, a medio camino entre África y Asia, es un país que puede hacernos sentir protagonistas de una aventura. Todavía alejado del turismo de masas, sobre todo por sus precarias infraestructuras, es un destino tan exótico como auténtico que enseguida atrapa al viajero.

Sus carreteras llenas de baches, gallinas, gente y rebaños de cebús no lo hacen un viaje de placer, pero mirar por la ventanilla nos traslada a mundos mágicos con paisajes fabulosos, todos diferentes. A veces parecen sacados de un sueño, así de extraños son.

Es precisamente su aislamiento el que ha hecho de Madagascar un país insólito con especies de flora y fauna únicos en el mundo ideal para aventureros amantes de la naturaleza.

Los colosales baobabs y los curiosos lémures son las estrellas absolutas del país, pero hay más… playas de ensueño, trenes que te trasladan al pasado en viajes eternos y agotadores, curiosos bosques de pináculos calizos y áreas protegidas con una flora y una fauna desbordante.

Madagascar es un destino especial, por un motivo u otro siempre tendrá un hueco en nuestros corazones.



Sudáfrica: preguntamos a Pau, de El Pachinko

Sudáfrica, Pau García Solbes, de El Pachinko

Sudáfrica, el destino perfecto para viajar a África por primera vez.

Cuando escuchamos hablar de Sudáfrica es inevitable que nos vengan a la cabeza palabras como Mandela, apartheid, Springboks, el Waka Waka o el famoso gol de Iniesta. Sin embargo, este país de la África austral es uno de los destinos más alucinantes del mundo. Su diversidad racial y cultural (allí se hablan hasta 11 idiomas oficiales) lo convierten en un lugar único y muy atractivo para el viajero que busque viajar por primera vez al continente negro.

¿Cuáles son las principales razones? Ciudades vibrantes y rodeadas de naturaleza como Ciudad del Cabo, safaris para fotografiar a los “Big 5” en Kruger, inmersiones para ver al gran tiburón blanco en Gansbaai, viñedos y bodegas en el valle de Franschhoek que nada tienen que envidiar a las de Europa, playas de escándalo en Walker Bay o lugares para aprender de la historia como Soweto o el Museo del District 6 en Ciudad del Cabo. En Sudáfrica no vas a tener tiempo de aburrirte, pues irás de sorpresa en sorpresa.



Yucatán: preguntamos a Sandra, de El Camino más Corto

Cenote en Yucatán, Sandra Salvadó de El Camino mas Corto

Riviera Maya es un destino asociado al turismo de sol y playa y todo incluido, lo que supone una barrera para muchos viajeros. Tras el Caribe os espera una tierra que os va enamorar, cuna de las más grandes civilizaciones de la Historia de la Humanidad. Bienvenidos a la península de Yucatán, tierra maya.

Un viaje por impresionantes vestigios mayas, donde conocer Chichén Itzá, Maravilla del Mundo Moderno, y enclaves soprendentes, perdidos en la selva. Una tierra donde observar en su hábitat natural al flamenco rosado, el tiburón ballena, tortugas marinas, aves tropicales, monos y con suerte algún gran felino. Esta tierra es naturaleza en estado puro, sin olvidarnos de sus playas y los cenotes, tesoros del inframundo maya. Todo este mapa natural de costas, mangles y selva está salpicado por hermosas ciudades coloniales y Haciendas que nos hablan de su pasado colonial. Y llegamos a lo mejor de esta tierra: sus gentes. El pueblo maya os recibirá con su cálida y tímida manera de ser, personas sencillas. Tendréis la oportunidad de convivir en comunidades mayas y aprender sus tradiciones, compartir con artesanos y degustar su gastronomía. Cultura y naturaleza se aúnan de forma perfecta, y como guinda días de relax en una isla o playa caribeña. La península de Yucatán os espera con los brazos abiertos.



Jordania: preguntamos a Alicia, de Objetivo Viajar

Jordania, Alicia Bea de Objetivo Viajar

Hay países que deberían aparecer en el currículum de todo viajero. Lugares en los que el peso de la historia y la naturaleza se alían para sorprender y seducir. Jordania es uno ellos y os espera para vivir momentos únicos y experiencias inolvidables. Como cruzar el Siq y cumplir el sueño de recorrer Petra - la antigua ciudad nabatea-, descubrir los increíbles paisajes del desierto de Wadi Rum, callejear sin prisa por Amán, bañarse en el Mar Muerto y bucear en el Mar Rojo, disfrutar de la hospitalidad de sus gentes, de sus sabores… No lo dudéis. Regalaros el lujo de viajar a Jordania y a la vuelta me contáis. ¡Feliz cumpleblog!



Chile: preguntamos a Ignacio, de Crónicas de una Cámara

Torres del Paine, Chile, Ignacio Izquierdo de Crónicas de una Cámara

Chile se estira a lo largo de Sudamérica, una franja estrecha pero muy larga separada casi en su totalidad del resto del mundo por la cordillera de los Andes. Cruzar el país implica atravesar tantos paralelos que el viaje se convierte en una representación de casi todos los climas del mundo. Es en este poderoso resumen de la naturaleza donde se encuentra el mayor encanto de un país, que además de su extensión continental abarca parte de Antártida y la isla más remota de nuestro planeta: la isla de Pascua. Sería válida, por lo tanto esta definición, para asegurar que hay al menos un Chile que encaje con los gustos de cada persona. Desde el Norte con de Atacama enganchando en el altiplano andino, hasta el Parque Nacional del Torres del Paine en el Sur, pasando por la Región de los Lagos, Chiloé, Valparaiso o marcándote un road trip por la carretera Austral, Chile es una oda a la variedad, a los paisajes que te dejan sin aliento y a la propia esencia de viajar.


Sólo nos queda dar las gracias a nuestros compañeros por llevarnos de viaje a lo largo y ancho de un mundo que, como ellos nos cuentan,  nos ofrece aun muchísimo por descubrir. Paisajes grandiosos, montañas que ascender, gastronomía para sorprendernos, culturas y religiones de las que seguir aprendiendo... Una vuelta al Mundo en la que encontrar personas, con las que compartir conversación, inquietudes y sueños.

Monjes Tibetanos, Alexander Martínez de Mochila Expres