febrero 17, 2020

6 destinos para descubrir la esencia de Francia

Castillo de los Duques de Bretaña - Nantes, por El Guisante Verde Project

Francia, nuestro inmediato vecino del norte, puerta de acceso, lugar de paso, camino natural para nuestras exploraciones en el continente europeo es, también, objetivo de múltiples viajes y escapadas para los que vivimos al sur de los Pirineos. De hecho, esta fue la primera frontera que cruzamos juntos. ¿Podemos llegar a conocer la esencia del país galo a través de estos seis destinos? Esta es la pregunta que nos hacemos tras charlar animadamente con los representantes turísticos de Biarritz, Perpignan, Poitiers, Nantes, el Valle del Loira y recordar uno de nuestros viajes más recientes, Toulouse.

Biarritz se encuentra en un enclave privilegiado, junto al mar y a un paso de las montañas. Este pequeño pueblo de pescadores sufrió un auténtico terremoto cuando la Emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, decidió refugiarse en ella para disfrutar de su clima, los beneficios de las aguas marinas y sus playas. Tal y como ocurrió en otras ciudades donde la realeza y la nobleza pasaban largas temporadas, como la pequeña Vichy, la transformación social y urbanística, con la aparición de ricos palacios y residencias, bulevares, servicios públicos, se hicieron evidentes. Uno de los símbolos más llamativos de la ciudad francesa es, desde 1854, el Hôtel du Palais, la residencia imperial, que ha sido completamente renovado y lucirá en todo su esplendor el próximo verano.

Museo Asiático de Biarritz por El Guisante Verde Project

Biarritz, además de espléndidas playas, hay que recordar que es Ciudad de Surf, tiene un amplio programa cultural, en el que destaca la danza, y muchas sorpresas como la que nos causó descubrir entre sus calles un tesoro del arte oriental. En el blog: Museo Asiatica de Arte Oriental, la joya oculta de Biarritz.

Siguiendo la línea de la cordillera pirenaica desde Biarritz llegaremos a Perpignan. Una auténtica ciudad mediterránea, de coloridos mercados, plazas repletas de pequeños cafés y restaurantes donde disfrutar de su riquísima tradición gastronómica. Perpignan se encuentra acotada por el Mar Mediterráneo, 20.000 hectáreas de viñedo que podemos recorrer gracias a las tres rutas del vino habilitadas, y los parajes naturales del Rosellón. Resulta curioso la imagen que uno se hace de un punto en el mapa y como esa geografía cambia una vez que es geografía vivida, percibida.

Capitole - Toulouse por El Guisante Verde Project

La cálida luz del atardecer del midi ilumina Toulouse, la ciudad rosa, y nos acompaña durante nuestro primer paseo por sus calles empedradas hasta la orilla de Garona donde contemplamos la silueta de la cúpula del Hospital de la Grave. Los 2000 años de historia de esta ciudad francesa por donde pasaron Augusto, César y Domiciano obligan a detenerse en ella olvidando las prisas.

Toulouse nos ha sorprendido una y otra vez durante nuestra estancia: la bóveda en forma de palmera de la Iglesia Museo de los Jacobinos, las gárgolas aulladoras del Museo de los Agustinos, los tranquilos paseos por el Canal de Midi, el bullicio de la ciudad medieval y la Plaza del Capitolio; el verde intenso del jardín japonés o el sueño de la exploración de las estrellas en la Ciudad del Espacio. En el blog: 'Toulouse, 20 imágenes para inspirar tu viaje'.

Gárgolas Aulladoras - Museo de los Agustinos de Toulouse por El Guisante Verde Project

Poitiers, fundada por la tribu celta de los pictones, fue romanizada y acogió termas, acueductos, anfiteatros…, y se convirtió en un auténtico baluarte, fácilmente defendible gracias a su posición elevada. Este hecho provocó que algunas de sus instituciones antiguas siguieran funcionando un tanto al margen del poder de los francos. Su centro histórico invita a perderse entre sus palacios y monumentos caminando despreocupadamente.

Folleto de Poitiers  por El Guisante Verde Project

Íntimamente unido a Poitiers se encuentra Futuroscope, un parque temático en constante renovación desde su apertura, en mayo de 1987. Los protagonistas aquí son las últimas tecnologías cinematográficas, audiovisuales y robóticas. Este año presentan una novedad a la que será difícil resistirse: Objetivo Marte. La mayor inversión del parque en su historia para embarcarnos en un viaje mágico. Sólo con que nos guste la mitad de lo que nos gustó La ciudad del Espacio en Toulouse merecerá la pena.

Fuente Monumental, Place Royal - Nantes, por El Guisante Verde Project

A orillas del Loira se levanta Nantes, capital histórica de Bretaña. Separada administrativamente de sus orígenes, es una ciudad que nos ha resultado muy atractiva. Todo un ejemplo de transformación en la que la cultura es protagonista y moviliza la ciudad y sus itinerarios. Es posible que su condición de ciudad mediana, como la nuestra, Bilbao, su pasado de crisis industrial y su proceso de reconversión que la han empujado a reinventarse hayan jugado a su favor ante nuestros ojos.

La Fresqu'île de Nantes por El Guisante Verde Project

Se encuentra entre nuestras favoritas por méritos propios: sus bellas plazas, sus calles empedradas, sus rincones recuerdos de una época de esplendor parisino, como el Passage Pommeraye (en el blog, 'Pasaje Pommeraye, un escaparete del siglo XIX') su jardín botánico o la línea verde que permite recorrer la ciudad durante el verano gracias al Viaje a Nantes, que llena Nantes de instalaciones artísticas…

Aquí nació Julio Verne, al que, a nuestro juicio, Nantes debe un espacio que le haga justicia y vaya de la mano de la creatividad que la ciudad muestra en otras facetas. Hoy por hoy, el mejor homenaje al escritor que nos llevó De la Tierra a la Luna, tiene su mayor exponente en la Île de Nantes, donde los mundos de Verne y Leonardo Da Vinci se dan la mano bajo un increíble proyecto. En el blog, Las Máquinas de la Isla de Nantes, una experiencia steampunk.

Máquinas de la Isla - Nantes, Francia por El Guisante Verde Project


El Valle del Loira celebra sus veinte años como Patrimonio de la Humanidad. Los castillos, los pueblos, los viñedos y jardines forman un conjunto monumental y humano que podemos descubrir respetando al máximo el entorno, realizando la ruta del Loira en bicicleta.

Aunque el Valle del Loira y sus castillos son una parada obligada para muchos viajeros, llama la atención la necesidad de reinventarse para continuar siendo un foco de atracción turística. Este año el Valle del Loira centra sus actividades en la gastronomía, la cocina y los productos que forman parte de su identidad culinaria, de la mano de sus chefs, productores y viticultores.

Mesa de Quesos del Restaurante Adonis - Florac, Francia por El Guisante Verde Project

Solo han sido unas breves pinceladas, un esbozo de lo que se puede encontrar en seis destinos franceses, alejados de las grandes urbes y fuera de la influencia de ese, por otra parte maravilloso, agujero negro que es París. Esperamos que suficiente para que preparéis las maletas. Nosotros ya estamos pensando en los tres destinos que aun nos faltan por conocer de los presentados aquí: Valle del Loira, Poitiers y Perpignan.

Es la hora, lo venimos diciendo desde hace algunos años, de las ciudades medianas; aquellas donde aún podemos disfrutar recorriendo sus rincones a pie, deambular y donde nos podemos permitir sentarnos en un café, o una terraza, y observar, descubrir..., porque lo cierto es que Francia puede generar adicción.

febrero 09, 2020

Pequeña Santa Sofía, la joya oculta de Estambul


La Iglesia de San Sergio y San Baco de Estambul, actualmente mezquita, Küçuk Ayasofya Camii, es conocida popularmente como la Pequeña Santa Sofía. Tiene su origen en una iglesia ortodoxa consagrada a dos santos mártires romanos y fue transformada en mezquita durante el Imperio Otomano.

Asomada al Mar de Mármara, en el barrio de Eminönü, distrito de Fatih, el lugar con más historia y más abigarrado de Estambul, encontramos una pequeña joya. Escondida y, a un tiempo, un secreto a voces que, sin embargo, incluso hoy en día se encuentra fuera de los lugares más transitados por los visitantes de la ciudad a orillas del Bósforo.


Los orígenes de esta pequeña maravilla arquitectónica se encuentran bastante bien documentados; no obstante, como ocurre a menudo en Oriente, la leyenda tiene un papel importante en la Historia. Así, se dice que, reinando Justino I, su sobrino y futuro emperador, Justiniano, fue acusado de conspirar contra la corona, lo que equivalía a una sentencia de muerte. Nunca sabremos que hubiera ocurrido si Justiniano hubiera sido ejecutado, aunque seguramente el Mundo no habría sido el mismo. El caso es que Justiniano conservó la cabeza sobre los hombros gracias a los santos Sergio y Baco que, durante un sueño, se aparecieron a Justino para convencerle de la inocencia de su sobrino.


Sergio y Baco, antes de convertirse en santos, ostentaban un alto cargo militar a las órdenes del emperador Maximiano, que, debido a su valentía, les tenía gran aprecio. A Maximiano, aguerrido comandante que pasó buena parte de su vida en campañas militares, no le sentó nada bien enterarse de que Sergio y Baco eran cristianos. Los sustiuyó por sus acusadores, ordenó que se les encadenara y se les llevara al gobernador de la provincia Augusto-Eúfrates. Tras sufrir lo indecible durante la marcha, Baco murió golpeado sin piedad. Sergio fue obligado a correr durante varios kilómetros con calzado que llevaba los clavos hacia dentro. Finalmente, murió decapitado.

Justiniano, agradecido por haber intercedido por él ante su tío, prometió levantar una iglesia en honor de los mártires romanos nada más ser coronado emperador, y cumplió su promesa, al ser uno de sus primeros actos: las obras se iniciaron en el año 527 y finalizaron en el 536.


Se eligió para levantar el templo un solar irregular entre el Palacio de Hormisdas, donde Justiniano vivió antes de convertirse en emperador, y la iglesia de los Santos Pedro y Pablo, con la que compartió algunos elementos. El parecido arquitectónico con Santa Sofía llevó durante mucho tiempo a creer que fueron los mismos arquitectos, los responsables de su construcción y que fue una especie de ensayo para diseñar a su hermana mayor, Hagia Sophia. Aunque está teoría apenas tiene base actualmente, el decir popular se sigue refiriendo a ella como ‘Pequeña Santa Sofía’, y así aparece en las guías de viaje y en la información turística.


La conquista de Constantinopla por el Imperio Otomano en 1453 no supuso cambios para el edificio. Sin embargo, la llegada al trono del sultán Beyazid II marcó un punto de inflexión. Entre 1506 y 1513 la iglesia fue transformada en mezquita. De ello se encargó Hüseyin Ağa, el eunuco jefe de los Ağa, los guardianes de la ‘Puerta de la Felicidad’ en el Palacio de Topkapi. En este tiempo se añadieron el pórtico y la madrasa. Hüseyin Aga continúa vinculado a la Pequeña Santa Sofía, ya que en el cementerio anexo al edificio, entre un bosque de estelas, se levanta su mausoleo.


La historia del edificio registra diversos avatares y restauraciones, debido fundamentalmente a los terremotos de 1648 y 1763, las filtraciones de agua, y las obras de construcción de las vías del tren. Tras una gran restauración, desde 2006 podemos contemplar de nuevo la belleza de sus formas.

Buena parte de la culpa de que la ‘Pequeña Santa Sofía’ pase desapercibida es su discreto aspecto exterior. Nada llama la atención. Otra cosa es el interior. Su planta es muy original, tiene forma de octágono dentro un cuadrilátero irregular, y fue copiada para levantar otra maravilla del arte bizantino: la Iglesia de San Vital de Rávena (Italia). Incluso el todopoderoso arquitecto Sinán (en el blog: 'Sinán, el arquitecto viajero y el perfil de Estambul') se inspiró en ella para su mezquita Rüstem Pasha, otra joya escondida en el corazón de Estambul.


La bóveda es una obra maestra compuesta por dieciséis cuerpos que tienen la particularidad de estar conectados entre sí sin utilizar pechinas esféricas. La estructura se levanta sobre ocho potentes pilares poligonales. Entre ellos se colocan columnas geminadas talladas en mármol, alternando rojas y verdes. El juego de luces y sombras que inundan el interior del edificio aumenta la belleza de los capiteles e invita a descubrir el friso que recorre la rotonda.


La devoción de Justiniano y Teodora, el matrimonio imperial, por San Sergio queda patente en una inscripción, y resulta curioso que San Baco no aparezca mencionado en ningún lugar, pese a haber tenido el mismo protagonismo que su compañero en la salvación del emperador.

Aunque la decoración original del interior, probablemente de mosaicos, se ha perdido totalmente, la visita a la ‘Pequeña Santa Sofía’ es un placer que se incrementa al subir a la galería superior, algo excepcional y único en Estambul, y desde allí admirar la serena belleza de su interior, a salvo de multitudes.

enero 28, 2020

De la Via Verde de Arrazola en Atxondo al Besaide, el km 0 de Euskadi

Via Verde de Arrazola, la oveja negra por El Guisante Verde Project

La Via Verde de Arrazola, muy cerca de Bilbao, nos permite atravesar a pie el precioso Valle de Atxondo, situado a los pies de lo que parece una colosal e infranqueable barrera: la cordal Alluitz – Anboto, un macizo rocoso que forma parte del Parque Natural de Urikola.

El origen de este camino de hierro se remonta a los primeros años del siglo XX, concretamente a 1903. En esa fecha, el Ferrocarril Bilbao Durango extendió sus raíles hasta Apatamonasterio. Pocos meses más tarde, el 01 de febrero de 1904, el trazado que discurre entre las minas, estación de Errotabarri, y Apatamonasterio, entra en servicio con el objetivo de transportar el mineral de hierro, plomo y cobre de las minas de Arrazola hasta la entonces pujante industria siderúrgica desplegada junto a la ría de Bilbao. La importancia del trazado hizo que pronto el humo y el silbato de la locomotora de vapor ‘Aurrera’ fueran sustituidos por el chisporroteo del tendido eléctrico y una máquina más moderna. Sin embargo, la crisis llegó a mediados de los años treinta del siglo XX, cuando las minas dejaron de ser rentables. La vía férrea se mantuvo en uso hasta 1950 para el transporte de pasajeros y también para dar salida de forma esporádica a algún cargamento de mineral o de madera.

Via Verde de Arrazola, vagoneta minera por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola - Atxondo por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, caseríos por El Guisante Verde Project

Via Verde Arrazola, baserri en el valle de Atxondo por El Guisante Verde Project

El entorno en el que nos encontramos, en el corazón del Duranguesado, es simplemente espectacular, con un rico patrimonio histórico enclavado en un magnífico entorno natural. La imponente cara norte del Anboto atrae nuestras miradas. Allí se encuentra la cueva que es morada de Mari, divinidad femenina que personifica la madre tierra y gobierna la naturaleza. Su leyenda es la más extendida en Euskadi (en el blog: Parque Natural de Gorbea, rutas para desgastar las botas).

La Via Verde de Arrazola, o de Atxondo, es un sencillo recorrido de unos diez kilómetros de longitud (ida y vuelta), bien acondicionado, con fuentes y zonas recreativas. El desnivel es pequeño por lo que se trata de una ruta muy popular, en la que, sin duda, la naturaleza es la protagonista. La imagen que tenemos durante el recorrido es la típica de Euskadi, con buenos ejemplos de baserri (caserío en euskera) realizados en sólida piedra y multitud de animales domésticos en libertad. Rebaños de ovejas (alguna despistada, como la pequeña oveja negra que, al separarse del grupo, saltó la valla y vino a buscar refugio entre nosotros dando origen a la fotografía que hemos elegido para abrir este artículo), vacas, caballos, cerdos…, nos muestran un estilo de vida muy alejado al de las ciudades, donde estamos totalmente desconectados de la naturaleza. Algo que, sin duda, deberemos remediar.

Via Verde Arrazola, ovejas pastando por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, un sendero para todos los públicos por El Guisante Verde Project

Rio Arrazola, valle de Atxondo por El Guisante Verde Project

Via Verde Arrazola, ovejas por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, vacas por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola en el Valle de Atxondo por El Guisante Verde Project

La ruta parte de Apatamonasterio, en Atxondo, junto al frontón, y combina tupidos tramos entre árboles que forman auténticos túneles verdes, por los que nos acompaña el murmullo del río Arrazola que corre alegre junto a nosotros, con vistas despejadas del valle de Atxondo y el Anboto vigilando nuestro progreso. En nuestro camino encontraremos un mosaico de árboles y arbustos formado por robles, plátanos, eucaliptos, alisos, pinos, acacias, cerezos, abedules, arces, sauces, encinas, acebos, brezos, argomas, ruscos, laureles, nogales, fresnos o avellanos. También veremos hayas, algunas trasmochas, como las situadas al pie del Anboto y que nos hablan de su pasado carbonero.

Via Verde de Arrazola, cartel de la ruta por El Guisante Verde Project

El Patrimonio Histórico es abundante. Sin empezar el sendero ya encontramos el primer baserri digno de mención: Zearreta, con decoración barroca, del siglo XVIII.

El Barrio de Marzana creció alrededor de la Torre de los Marzana, una de las familias más poderosas del Valle, como lo demuestra su escudo, que luce en la fachada de la iglesia. Durante el siglo XVIII la Torre se convirtió en palacio de estilo barroco tardío, destacando el soportal que sostienen tres columnas de estilo toscano.

La Iglesia de San Martín, de estilo renacentista, fue construida en 1550. En el barrio también se encuentra el caserío neoclásico (1914) Etxezarra. Algunos elementos, como la puerta y el arco ojival podrían proceder de la antigua Torre de Marzana.

Via Verde de Arrazola, Torre de los Marzana por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, barrio de Marzana por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, Iglesia de San Martín por El Guisante Verde Project

Otro elemento destacable es el antiguo molino hidráulico de Marzana. En el Valle de Atxondo, los molinos alcanzaron un gran desarrollo, llegando a contabilizarse en 1795, su mejor momento, hasta 7 molinos, que generaron una potente industria harinera.

Llevamos unos dos kilómetros de sendero y, a pesar de que no se sitúa en nuestro recorrido, al cruzar la carretera que lleva al barrio de Axpe, hay que prestar atención a los aromas que nos trae el viento desde el ‘Asador Etxebarri’, donde Bittor Arguinzoniz ha revolucionado la técnica ancestral de cocinar sobre las brasas, consiguiendo una estrella Michelín y tercer mejor restaurante del mundo en 2019 según la revista Restaurant y su The World’s 50 Best Restaurants.

Via Verde de Arrazola, molino de Ibarra por El Guisante Verde Project

El Molino Ibarra, ya en el barrio de Arrazola, construido en el siglo XVIII, se encuentra bien conservado y operativo. A través de un canal que termina en una presa, recibe el agua a presión que mueve las palas de una rueda hidráulica la cual mueve una piedra que gira sobre otra fija para moler así el grano. Un lugar especialmente interesante para ver y comprender el funcionamiento de los ingenios hidráulicos es Taramundi, en Asturias, y del que hablaremos en próximos artículos.

El baserri Urrutia, de origen gótico renacentista, como muestran sus ventanas y puerta ojivales, fue construido a principios del siglo XVI. Su parte más antigua es la trasera. Mas moderna es la parte delantera data de 1760 que nos muestra su fachada de piedra de sillería con soportal y el escudo de armas de los Urrutia.

Via Verde de Arrazola, baserri Urrutia por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, escudo del baserri Urrutia por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, Escuelas e Iglesia de San Miguel por El Guisante Verde Project

De 1510 es la Iglesia de San Miguel, y se construyó en estilo gótico-renacentista sobre una ermita. Su altar mayor es de estilo barroco, mientras que la torre campanario, de 1791, es neoclásica. Alrededor del templo se desarrolló el poblado minero, donde destacan las antiguas escuelas y algunos caseríos.

El baserri Oiargane tiene el honor de poseer en un sillar (probablemente la dovela de un desaparecido arco del siglo XVI), de una de sus esquinas la fecha inscrita más antigua de Bizkaia, de 1519.

La Ermita de San Roque, es una ermita humilladero de estilo barroco (siglos XVII-XVIII), construida en mampostería con esquinas de sillería. En ella se encuentran tres imágenes: San Roque, la Virgen con el Niño y San Bartolomé. El 16 de agosto, festividad de San Roque, se celebra romería y misa cantada. Importante era también el 9 de mayo, San Gregorio, porque se procedía a la bendición del agua que después se arrojaba sobre las huertas para proteger las cosechas.

Via Verde de Arrazola, Ermita de San Roque por El Guisante Verde Project

Via Verde de Arrazola, Antigua Estación de El Tope por El Guisante Verde Project

La antigua estación de El Tope – Errotabarri, se ha transformado en zona de servicios, con mesas y bancos donde reponer fuerzas con un bocadillo si el bar está, como ocurre con frecuencia los fines de semana, abarrotado. Si el día está despejado, una excelente opción, que os recomendamos sin duda, es continuar por el sendero de grava que prolongaría la Via Verde en dirección a la cumbre del Besaide, de 564 metros de altura.

La pista forestal no presenta dificultades, más allá de lo embarrado que pueda estar el terreno si ha llovido, aunque también hay que prestar atención a los tramos de roca porque resbalan, incluso en seco. Un entretenido paseo entre árboles nos lleva hasta la cumbre, tras menos de una hora y tres kilómetros de caminata cuesta arriba. Durante la ruta podremos ver, a veces semiocultas tras los helechos, entradas de las antiguas explotaciones mineras.

Ruta desde El Tope al Besaide por El Guisante Verde Project

Monumento de Yoshin Ogata en el Besaide por El Guisante Verde Project

La Sierra del Anboto desde el Besaide por El Guisante Verde Project

Al llegar a lo alto nos encontramos con dos monumentos, un homenaje a los desaparecidos en la montaña. El que se encuentra justo en la cumbre, obra de Luis Pueyo, es el que se levantó en 1955 en honor a los cuatro montañeros vascos fallecidos en el Mont Blanc en julio de 1953 y que se ha convertido en un recuerdo a todos los montañeros que se quedaron para siempre entre las cumbres.

Monumento de Luis Pueyo a los Montañeros fallecidos en el Mont Blanc - Besaide por El Guisante Verde Project

Se trata de un gran monolito realizado en piedra obtenida de las canteras de Mañaria con la particularidad de que se encuentra en el lugar exacto, y único, donde se unen las tres provincias vascas: Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, algo así como el kilómetro cero de Euskadi. Las vistas son espectaculares y, seguramente aquí la tierra nos tira, las que más nos gustan son las de la sierra del Anboto.

Un poco más abajo, el artista japonés Yoshin Ogata, levantó en 1991 su 'Fuente de Vida', en mármol negro de Markina, para recordar,también, a todos los que dejaron su vida en la montaña.

Buzón cimero del Besaide por El Guisante Verde Project

enero 14, 2020

El Fram y Amundsen, la conquista de los Polos

Amundsen y los descubridores del Polo Sur - Museo del Fram, Oslo por El Guisante Verde Project

Nuestra visita al Museo del Fram, en Oslo, preludio de nuestro viaje a Tromsø y al Círculo Polar Ártico, no estaría completa sin rendir homenaje a todos esos soñadores que imaginaron llegar más lejos de lo que nadie lo había hecho. Al mando de este navío polar, el Fram, Fridtjof Nansen, Otto Sverdrup y Roald Amundsen, descubrieron y completaron rutas que otros iniciaron siglos atrás.

Las aventuras polares nos han acompañado durante nuestros viajes de invierno a Oslo, y por el Ártico de Noruega; primero en Tromsø, más tarde en las Islas Lofoten, siempre con las auroras boreales iluminando el cielo nocturno.

Aurora Boreal en Noruega Ártica, por El Guisante Verde Project

Atardecer en Noruega Ártica - Tromsø por El Guisante Verde Project

Invierno en Noruega Ártica - Islas Lofoten por El Guisante Verde Project

Este artículo es la continuación de ‘Museo del Fram, Nansen y la conquista del Ártico’. Ahora nos centramos, aunque no exclusivamente, en la figura de Roald Amundsen, y de nuevo contamos con el Fram como narrador y protagonista de excepción.

Amundsen era un niño cuando Nansen fue recibido entre vítores y clamores en Oslo al volver de su expedición al Polo Norte con el Fram. Él también iba a ser un gran explorador y conquistar los polos.

Antes de hacerse con el Fram, Amundsen tuvo que demostrar su valía. Conocedor de todos los detalles y penurias de la expedición de Franklin, estudió también las técnicas empleadas por Nansen y Peary para llegar al Polo Norte. Entre 1903 y 1906 Amundsen navega con el Gjøa y atraviesa, al fin, el Paso del Noroeste. Tres siglos después la vía entre el Atlántico y el Pacífico es conquistada.

Amundsen - Museo Polar de Tromsø por El Guisante Verde Project

Si los británicos enviaron grandes buques a los polos, con tripulaciones de más de 50 hombres, Amundsen, lo intentaría con un pequeño pesquero y sólo 7 hombres a la manera de Nansen. Amundsen aprende, practica y recolecta conocimientos de los inuits, especialmente de los netsilik, sobre la vida en condiciones polares. Estos, a través de sus relatos orales, guardaban buen recuerdo de James Clark Ross, el explorador que en 1831 había descubierto y fijado el Polo Norte Magnético, y uno de los pocos británicos que insistía en tratar a los nativos con respeto. Amundsen no tenía prisa en cruzar el Paso, atracó durante 18 meses en lo que bautizo como Gjøa Haven, y tuvo tiempo de buscar y comprobar que el Polo Magnético no está fijo, es móvil, un hallazgo tan importante como atravesar el Paso del Noroeste.

diciembre 18, 2019

7 Mercados de Navidad, 7 Destinos Mágicos

Desfile del Olentzero, Navidad en Bilbao por El Guisante Verde Project

Desde finales de noviembre y, durante aproximadamente un mes, un creciente número de ciudades, en especial en Europa, iluminan sus calles y plazas con luces de colores, las adornan con árboles y figuras que nos recuerdan la llegada de las Navidades. Uno de los elementos que más llaman la atención de los visitantes, también de los residentes, son los Mercadillos de Navidad. En ellos encontramos múltiples objetos de decoración, gastronomía y bebida de temporada, música típica de estas fechas y, en general, un ambiente festivo que se ha convertido en una poderosa motivación para viajar.

Decoración en madera en los Mercados de Navidad de Budapest por El Guisante Verde Project

Colonia, Mercados de Navidad por El Guisante Verde Project

Frankfurt, Mercados de Navidad por El Guisante Verde Project

Navidad  en Praga,  por El Guisante Verde Project

Mercado de Navidad en Bilbao por El Guisante Verde Project

Navidad, Nacimiento en la Plaza de San Pedro - Ciudad del Vaticano por El Guisante Verde Project

Mercados de Navidad en Cracovia por El Guisante Verde Project

Sin embargo, no debe pensarse que estamos ante un fenómeno moderno, al menos en lo que se refiere a su origen. La tradición de iluminar las calles durante estas fechas se pierde, nunca mejor dicho, en la noche de los tiempos. Hay que buscarla en el culto al Sol de las religiones más antiguas, que celebraban el triunfo del astro rey tras los solsticios. Mas cercanos en el tiempo a nosotros, los romanos, que también celebraban el solsticio de invierno, las Saturnales, transformaban la fisonomía de la Ciudad Eterna gracias a la colocación de luces en sus calles. La apropiación por parte de la religión cristiana de muchos ritos paganos incluyó también las luces, que pasaron a ser un símbolo más de la Navidad.