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noviembre 22, 2025

Tailandia: Templo del Buda Esmeralda - Wat Phra Kaew en Bangkok

Wat Phra Kaew. Templo Buda Esmeralda - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Llegamos a Tailandia con poco equipaje, escaso conocimiento de la cultura local en lo que a su día a día se refiere, muchas expectativas provocadas por su arte, su historia y su gastronomía, una cámara réflex con película para diapositivas y una guía de casi mil páginas que, como únicas imágenes, mostraba planos del centro de las ciudades y de los principales monumentos y lugares de interés. Al tenerla de nuevo en las manos y compararla con las actuales, repletas de fotografías idílicas, centradas en la información práctica, que rápidamente queda obsoleta, es fácil comprender la frustración que muchos turistas sienten al darse de bruces con la realidad de no pocos destinos. En cuanto a nosotros, desde que nos obsequiaron con la orquídea de bienvenida al descender del avión, supimos que nos encontrábamos en un lugar del mundo, el sudeste asiático, al que volveríamos en cuanto tuviéramos ocasión, como así ha ocurrido. Y el primer lugar que visitamos fue el Templo del Buda Esmeralda, Wat Phra Kaew, en el corazón de Bangkok, la capital del reino, una urbe caótica, agotadora y fascinante.

Nuestros viajes análogicos han ocupado, habitualmente, poco espacio en esta bitácora. Tal vez, vaya siendo hora de echar la vista atrás y rescatar poco a poco algunos de esos viajes fósiles. Al fin y al cabo, siempre decimos que nuestro contenido resiste bien el paso del tiempo y, por ese motivo, nos ha parecido adecuado publicar este artículo; un viaje vintage para celebrar la mayoría de edad del blog: 18 Años Dando la Lata con El Guisante Verde Project.

Thotsakan en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El Wat Phra Kaew es el templo budista más sagrado de Tailandia; se encuentra en una esquina del recinto del Palacio Real y se construyó para ser la morada de la figura religiosa más venerada del país, el Buda Esmeralda. Visitar este recinto requiere olvidarse de las prisas y contar con un “mapa” que, además de situar los diferentes elementos arquitectónicos y escultóricos, nos explique los significados de su rica decoración, ya que, todos los elementos que encontraremos, hasta los más insignificantes, tienen un motivo para estar ahí.

Visitar este recinto es un aperitivo, una invitación para viajar a Chiang Rai, Ayutthaya, Angkor. Descubrir qué es el Ramakien, qué importancia tiene el Tripitaka; la mitología, la religión, las leyendas que encontraremos desafían nuestra paciencia y nuestra memoria. Nombres exóticos para su multitud de dioses, monturas, guardianes... Indra, Hanuman, Garuda y otros muchos nos saludan aquí por primera vez y generan un viaje que no termina. A nuestro alrededor aparecen un sinfín de códigos que tenemos que descifrar. Este es solo el inicio de varios recorridos por Asia y de nuestra pasión por su arte y su historia.

Guardián de Piedra en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Fundación del Wat Phra Kaew

El general Chakri, futuro Rama I, había fundado la dinastía en 1782 y en ese mismo año designó a Bangkok como nueva capital del reino, motivo por el que se hacían necesarios tanto un nuevo palacio como un templo, acordes con las aspiraciones de la familia reinante y del propio país, renacido tras superar la invasión birmana.

Palacio Real - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El lugar elegido para los nuevos edificios fue la conocida como isla Rattanakosin, junto al río Chao Phraya. Los trabajos de construcción comenzaron en 1783, y el templo recibió el nombre oficial de Wat Phra Sri Rattanasamaram. Templo y Palacio formaban parte de un plan trazado con precisión para legitimar y glorificar a la nueva dinastía del Reino de Siam.

El Templo del Buda Esmeralda, construido en una gran variedad de estilos artísticos tailandeses, venía a mantener la tradición de reservar, dentro del recinto de palacio, un espacio religioso para uso personal de la familia real. Es precisamente esa ubicación lo que provoca que no se construyan alojamientos para los monjes, puesto que, en este tipo de templo palaciego no puede residir ninguno.

Phra Mondop y Prasat Phra Thep Bidon en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

En 1785 el Buda Esmeralda fue trasladado desde el Wat Arun a su actual morada. El Wat Phra Kaew ha sido restaurado y embellecido por cada uno de los reyes que han sucedido a Rama I y, hoy en día, sigue acogiendo ritos religiosos y eventos importantes vinculados a la realeza, como el cumpleaños del Rey, la coronación o la llegada del año nuevo tailandés (Songkran).

Recinto del Wat Phra Kaew: una guía de su universo artístico y religioso

La Sala de Ordenación, Phra Ubosot, es el mayor edificio del complejo, delimitado por un muro bajo que lo rodea y ocho pabellones. Cada uno de ellos guarda una bai sema doble, piedra que marca los límites de la zona sagrada, donde puede realizarse la ordenación de los monjes.

Yaksa Suriyaphop en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

La importancia del Phra Ubosot, se subraya, además, por la imponente presencia de los Yaksa, los demonios del Ramayana que guardan las puertas de la sala de ordenación. También encontraremos figuras más pacíficas, como la estatua de bronce que representa a un ermitaño hindú al que se atribuye la invención del yoga, que se encuentra frente a la Puerta 4, de las siete que se abren en el muro que rodea el Wat Phra Kaew y que es la entrada principal para los visitantes. Justo en el lado opuesto se encuentra una figura de Avalokiteshvara, el bodhisattva de la compasión y que también conocemos en su acepción china, Guanyin.

Ermitaño, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El Phra Ubosot es un edificio de planta única, con forma de rectángulo y dos pórticos que se extienden hacia afuera. La sala está rodeada por 48 columnas cuadradas con esquinas dentadas y decoradas con mosaico de vidrio y bordes dorados mientras que los capiteles tienen forma de pétalos de loto vidriados. Los soportes que sustentan el tejado, tienen forma de serpiente, naga, con la cabeza hacia abajo. Así se hace referencia a la leyenda de Mucalinda, rey de las nagas, que protegió a Buda de la lluvia antes de alcanzar la iluminación. Una escena ampliamente representada en los países de tradición budista.

Columnas del Phra Ubosot en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Las tejas vidriadas de la cubierta relucen al sol mostrando intensos colores azules, amarillos y naranjas. Del alero del techo cuelgan campanillas doradas cuyo sonido envuelve al visitante durante la estancia. Los frontones muestran al dios hindú Narayana (Vishnu), símbolo de la realeza tailandesa desde la antigüedad, sobre la espalda de un Garuda (hombre-pájaro), emblema nacional de Tailandia, que sostiene en cada mano la cola de una naga.

Garudas del Phra Ubosot, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El Phra Ubosot se eleva sobre una base escalonada, cuyo nivel más bajo está decorado con azulejos con pinturas de temática floral; el siguiente nivel muestra un diseño de loto en vidrio de colores, mientras que, el nivel más alto lo forma una hilera de 112 garudas decorados en pan de oro, que sostienen una naga en cada una de sus garras: una figuración de la diosa Indra, que salvó al mundo degollando a la nube-serpiente que se había bebido toda el agua. La sala tiene seis puertas de acceso, a las que se llega por una escalera guardada por dos leones de bronce, rematadas en forma de corona y aguja y decoradas con nácar.

Phra Ubosot, puertas de acceso, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El interior del Phra Ubosot está decorado con pinturas que muestran la historia de Buda; entre otras, la lucha contra el demonio Mara; Buda pidió ayuda a la diosa de la tierra, que aparece representada escurriendo el agua de su cabello. De ese modo, provocó una gran inundación que liquidó al ejército de Mara.

En un extremo de la sala, sobre un pedestal escalonado de nueve metros de altura con forma de trono butsabok (un pabellón abierto rematado por una alta aguja, elemento decorativo frecuente en el templo), se encuentra la figura del Buda Esmeralda. Se trata de una pequeña escultura realizada en nefrita (variedad de jade) que representa al Buda Gautama meditando, sentado en la posición de loto. Todavía tenemos fresca la imagen de uno de los guardianes, éste de carne y hueso, golpeando con una vara las cámaras de fotos: nadie podía fotografiar al Buda Esmeralda.

Hay que recurrir a la leyenda, como sucede con frecuencia en Tailandia, para conocer el origen de la venerada figura de Buda. Se dice que fue tallada en Sri Lanka (o llevada allí desde la India, tras 300 años reposando en el lugar en que se esculpió), sin que se sepa exactamente cuando ni como llegó a Tailandia. Allí, en el año 1434, un rayo cayó sobre un viejo chedi (estupa, monumento funerario que contiene reliquias), de Chiang Rai, poniendo al descubierto una pequeña imagen de estuco. El abad del templo la mantuvo en su residencia hasta que, con el paso del tiempo, el yeso se desprendió y reveló una escultura realizada en lo que parecía jade. La imagen fue en peregrinación por gran cantidad de lugares, dejando tras de si un reguero de milagros y la convicción entre las gentes de que aquel que la poseyera tendría una gran fortuna, hasta que llegó a Vientián, en Laos en 1552. Allí permanecería hasta 1779, cuando el general Chakri, tras tomar la ciudad, la trasladó de nuevo a Tailandia para convertirla en emblema de su dinastía y del reino.

Phra Ubosot, leones de bronce, en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

En el interior de la sala de ordenación existe un gran número de imágenes de Buda que representan a diversos miembros de la dinastía reinante. Destacaremos dos: el Phra Phuttha Chulalok y el Phra Phutta Loetla Naphalai. La primera muestra al Buda de pie, con las palmas de la mano hacia fuera; es el gesto de la ausencia de miedo, Abhayamudra, o calma de las aguas, que recuerda uno de los milagros de Buda, deteniendo la inundación. La estatua conmemora el reinado de Rama I, mientras que la segunda, idéntica a la primera, celebra el reinado de Rama II.

Edificios del Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Los visitantes del Wat Phra Kaew, una vez visto la figura principal del templo, el Buda Esmeralda, tienden a deambular por las construcciones más próximas al Phra Ubosot o, incluso con cierta frecuencia, abandonan el lugar echando simplemente un vistazo mientras caminan hacia la salida. Si, por el contrario, queréis prolongar vuestra estancia en este increíble espacio, os dejamos algunas curiosidades del resto de edificios que componen el Wat Phra Kaew.

Rodeando al Phra Ubosot hay doce pabellones, construidos por Rama I, para que los fieles pudieran escuchar los cantos que llegaban desde el interior de la sala de ordenación; son todos iguales, con seis columnas cuadradas que sustentan una techumbre cubierta de tejas azules y naranjas.

Than Phaithi en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Sobre la terraza elevada Phaithi se encuentran tres elementos destacados del conjunto de templo: Prasat Phra Thep Bidon, el Phra Mondop y el Phra Si Rattana Chedi.

El Prasat Phra Thep Bidon, o Panteón Real. Frente a él se encuentra la Puerta 1, la única que está coronada por una aguja. Levantado por orden de Rama IV, su destino original debía haber sido albergar al Buda Esmeralda pero, finalmente, fue convertido en Panteón Real por Rama VI a principios del siglo XX. El edificio tiene planta en forma de cruz, con una gran aguja en el centro del tejado y no suele estar abierto al público. En sus frontones se representan los símbolos de los cuatro primeros miembros de la dinastía Chakri.

Prasat Phra Thep Bidon en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

A ambos lados de las escaleras que llevan al Panteón Real, se encuentran dos estupas cubiertas de láminas de cobre y doradas con pan de oro, llamadas Phra Suwannachedi. Las construyó Rama I en honor a sus padres. Ambas tienen una base octogonal de mármol sobre la que se levanta una estupa dorada rematada por una aguja decorada con motivos de capullos de loto.

En el centro de la terraza se encuentra el Phra Mondop, la Biblioteca, levantada por orden de Rama I. Tiene forma cuadrada con tejado de estilo mondop, ya que, presenta una aguja cónica con base cuadrada. El exterior del edificio está muy decorado: 20 columnas cuadradas con esquinas dentadas y decoradas con vidrio de colores rodean la sala central. Los muros exteriores muestran el motivo thepphanom: devas (entes no humanos, generalmente benévolos), en oración, cubierto de pan de oro y rodeado de vidrio verde. Hay innumerables campanillas doradas colgando de los aleros.

Phra Mondop, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

En las cuatro esquinas vemos cuatro budas, réplicas de las originales, de estilo Borobudur. En el centro de la única sala del recinto se encuentran una serie de manuscritos con los capítulos del Tripitaka, las escrituras sagradas del budismo.

Rodeando al Phra Mondop, en cada esquina, se encuentran cuatro monumentos que representan las insignias de los reyes de la dinastía Chakri, con forma de trono butsabok dorados sobre bases de mármol elevadas.

Maqueta de Angokor Wat, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Al norte del Phra Mondop se encuentra la maqueta de Angkor Wat, de tiempos de Rama IV, construida al constatar el monarca la imposibilidad de trasladar uno de los recientemente descubiertos templos jemeres a Bangkok.

El Phra Si Rattana Chedi es una estupa tradicional que guarda reliquias de Buda. Está construida en ladrillo, con forma de campana y cubierta de azulejos dorados fabricados en Italia. El diseño de la estupa, bases redondas, una sección cuadrada y alta aguja, está inspirado en el Phra Si Sanphet de Ayutthaya. La estupa tiene cuatro entradas, cada una con un pórtico.

Phra Si Rattana Chedi, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El interior es circular y de su techo cuelga una sombrilla real de varios niveles o chatra. Las reliquias se encuentran en una pequeña estupa en el centro de la sala.

Detrás del Phra Si Rattana Chedi, se encuentran cuatro chedi decorados, Phra Chedi Songkkhrueang. Tienen planta cuadrada con esquinas dentadas.

Asurapaksi, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Uno de los elementos más llamativos del Wat Phra Kaew son las figuras mitológicas que se reparten por la terraza, mitad animales, mitad humanos. Theppaksi: la parte superior, cuerpo de hombre, con brazos emplumados, la parte inferior, cuerpo de un pájaro con pies humanos y empuñando una espada. Thepnorasi, la parte superior del cuerpo de un hombre y la inferior de un león, sostiene una flor. Apsarasingha, la parte superior de mujer y la inferior de león. Asurapaksi, la parte superior de un gigante y la inferior de un pájaro; Kinnon, la parte superior de hombre y la inferior de pájaro. Asurawayuphak la parte superior de un gigante y la inferior de un pájaro, empuña una maza. Singhaphanon, la parte superior de mono, la parte inferior de león, sostiene un cetro.

Singhaphanon en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El Phra Sawet Kudakhan Wihan Yot es un vihara (templo) que sirve para guardar imágenes de Buda, construido por Rama III. El edificio es de planta cruciforme y su techumbre se remata en el centro por una alta aguja en forma de corona, decorada con porcelana de motivos florales de colores. Dos de las entradas están custodiadas por varios Tantima, figuras de aves con torso humano y cabezas de Garuda, realizadas en bronce. Las puertas proceden el Wat Pa Mok de la provincia de Ang Thong.

El Ho Phra Khanthararat y el Phra Mondop Yot Prang se encuentran juntos y fueron construidos por Rama IV. El primero es un santuario de Buda que se proyectó para acoger una pequeña estatua realizada en bronce de tiempos de Rama I. Más tarde, Rama IV la cubrió de pan de oro y le incrustó un gran diamante en la frente. El edificio está decorado con azulejos verdes, amarillos y azules. La entrada está precedida de un pórtico tras el que se encuentra el salón rectangular. La techumbre se remata con una gran aguja de prang.

Ho Phra Khanthararat, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El Phra Mondop Yot Prang está en una posición algo más elevada y sobre su base se levanta un pabellón mondop en cuyo interior se encuentra una estupa dorada que guarda reliquias budistas.

El Ho Rakhang, el Campanario, se levanta al sur del complejo; originalmente creada por orden de Rama I, fue Rama IV quien la reconstruyó completamente para la celebración del primer centenario de Bangkok, en 1882. La torre tiene base cuadrada, cuatro puertas y pórticos. El edificio está rematado por una aguja estilo mondop y decorado con porcelana de colores.

Ho Rakhang, Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

El Ho Phra Nak fue una sala de imágenes de Buda, especialmente construido para acoger, en tiempos de Rama I, la imagen sagrada del Buda Phra Nak de Ayutthaya. La sala, de forma rectangular, tiene un vestíbulo de entrada y la techumbre está formada por tejas verdes y naranjas. A pesar del traslado de la imagen de Phra Nak al Wihan Yot, el edificio conservó su nombre y se transformó en un mausoleo real.

Ho Phra Monthiantham es una sala de escrituras, de forma rectangular, completamente rodeada de columnas sobre las que se apoya un tejado de cuatro niveles, formado por tejas amarillas y naranjas. El frontón muestra al dios Indra sobre Airavata, el elefante de tres cabezas. El interior se decora con tallas de madera de Hanuman, símbolo del virrey, hermano de Rama I, que construyó el edificio. La sala guarda dos librerías donde se guarda el Tripitaka.

Monumental resulta la hilera de ocho prangs, llamada Phra Atsa Maha Chedi, construida por Rama I y cubierta de cerámica de colores por Rama III. Cada aguuja tiene una base octogonal y cuatro puertas con figuras de devas doradas de pie a cada lado. Sobre ellas vemos un conjunto de yakshas o gigantes que las sostienen.

Phra Atsda Maha Chedi y yaksa Mangkonkan en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Cada prang representa un aspecto distinto del budismo. Están ubicados de norte a sur y se distinguen por sus colores: Phra Sammasamphutta Mahachedi, blanco, dedicado al Buda Gautama. El Phra Satthampariyat Wara Mahachedi, azul, dedidcado al Dharma (en el budismo, la ley y el orden cósmicos expresados por las eseñanzas de Buda). Phra Ariyasong Sawok Mahachedi, rosa, dedicado a los monjes budistas o Bhikkhus. En verde, y dedicado a las monjas budistas, Bhikkhunis, tenemos el Phra Ariya Sawok Phiksunee Sangha Mahachedi. El púrpura es el color del Phra Patchek Phothisamphutta Mahachedi dedicado a los que alcanzaron la iluminación pero no predicaron, los Pratyekabuddha. El Phra Borom Chakrawadiraja Mahachedi, en azul claro, se dedica al Chakravarti o gobernante universal. El Phra Photisat Krisda Mahachedi, rojo, se dedica a los Bodhisattvas, el Buda en sus vidas pasadas. Por último, el Phra Sri Ayametaya Mahachedi, amarillo, se dedica a Maitreya, el Buda del futuro.

Ramakien, en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Otro elemento que atrae numerosas miradas es el Phra Rabiang, o Galería, es un corredor cubierto, amurallado en parte, que rodea todo el templo. Los murales fueron supervisados por Rama I en 1797, aunque fueron borrados y repintados por orden de Rama III. Las pinturas representan el Ramakien, basado en el Ramayana indio, es una alegoría del triunfo del bien sobre el mal, mediante 178 escenas, protagonizadas por el héroe de la historia, Rama y la heroína, esposa de Rama, Sita.

No podíamos terminar este recorrido por el Templo del Buda Esmeralda sin fijarnos un poco más en los seres más imponentes que habitan el lugar: son los doce Yakshas, Gigantes, que custodian seis de las siete puertas de acceso. Salidos del Ramakien, miden casi seis metros de altura y todos portan una gada o maza. Suriyaphop, de color rojo, lleva una corona de brotes de bambú. Intarachit, verde, con una corona muy parecida.

Sahatsadecha, yaksha, en Wat Phra Kaew - Bangkok, por El Guisante Verde Project

Thotsakhirithon, rojo oscuro con trompa de elefante y corona de brotes de bambú. Thotsakhiriwan, es muy parecido, de color verde. Chakkrawat es blanco y tiene una pequeña cabeza sobre su corona de plumas. Atsakanmala es morado, con una corona sencilla y una segunda cabeza sobre ella. Thotsakan, verde, con dos niveles de cabezas sobre su corona. Sahatsadecha, blanco, con múltiples cabezas. Maiyarap, morado claro con corona de cola de gallo y, por último, Wirunchambang, azul oscuro y una corona parecida.

Hasta aquí este recorrido por el universo del Templo del Buda Esmeralda, Wat Phra Kaew. Un camino no exento de dificultades para el viajero occidental, aunque afortunadamente, nos abre la mente a otras culturas que son el eje de la vida cotidiana de cientos de millones de personas y eso, siempre, es un regalo.

Con esta intensidad abordamos nuestra primera visita en Bangkok. Hoy, 18 años después de comenzar esta bitácora aún somos conscientes de como nos ha marcado este primer viaje al sudeste asiático. Queríamos aprender, apreciar, admirar todos los detalles, distinguir a Maitreya, Bodhisattva, Gautama... y la realidad de la capital tailandesa desbordó todas nuestras expectativas. El calor, la humedad, los olores, las multitudes, la amabilidad y el tono de voz lento y pausado de los tailandeses, todos esos infinitos detalles que no están en las guías y por los que merece la pena el viaje.

octubre 26, 2025

Valle de Aramaio, una postal alpina en el corazón de Euskadi

El Valle de Aramaio desde Santikrutz, por El Guisante Verde Project

Las escarpadas montañas que limitan el sureste del Parque Natural de Urkiola sirven de refugio al precioso Valle de Aramaio; jalonado de caseríos aislados, pequeños núcleos de población y bosques de hayas, robles, castaños, pinos y cipreses, nos muestra una postal alpina en el corazón de Euskadi. La vista del valle desde las alturas es un espectáculo en cualquier época del año: tamizado por las nieblas o completamente despejado, con la nieve invernal sobre las cumbres, el verde reluciente de la primavera dominando el escenario, o, tal vez, el mejor momento, con el otoño en todo su esplendor.

Existen numerosas rutas senderistas que recorren el valle de Aramaio, tanto por el interior del propio valle como por las cresterías que lo rodean. Nosotros os vamos a proponer dos opciones para descubrir este pequeño rincón de Euskadi. Una bellísima ruta a pie, por las alturas, desde la Ermita de San Cristóbal hasta la cumbre del Orixol (1131 metros), y una ruta en coche por los diferentes barrios del valle, de punta a punta, desde Gantzaga a Barajuen.

Mirador del Valle de Aramaio por El Guisante Verde Project

Antes de comenzar a caminar, hacemos una breve parada en el Mirador del Valle de Aramaio, en el Puerto de Krutzeta, situado a algo menos de un kilómetro del inicio del sendero. Según se cuenta, en agosto de 1905, el rey Alfonso XIII, que viajaba desde Vitoria-Gasteiz, se detuvo en el puerto fascinado por la belleza del valle y las montañas que lo rodeaban hasta el punto de exclamar que era como estar en alguno de los valles de Suiza.

Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

A pesar del tiempo transcurrido, la vista que asombró al monarca conserva mucho de su encanto y, pese a que huimos de este tipo de comparaciones, no nos extraña que la anécdota siga viva hoy en día. Está por ver que en un futuro próximo podamos afirmar lo mismo, en especial si prosperan proyectos como el de la empresa noruega Statkraft, que pretendía instalar varios aerogeneradores en el valle. Ampliamente rechazado por los vecinos, el gobierno central también ha emitido informe medioambiental negativo lo que supone la paralización del proyecto, al menos por el momento.

Valle de Aramaio, barrios, por El Guisante Verde Project

El fondo del valle, salpicado de bosques y praderas entre los que se encajan los barrios y algunos caseríos dispersos, convierte al valle de Aramaio, en uno de los paisajes más singulares de Euskadi; también gracias a su ubicación, situado en Álava, junto a Bizkaia y Gipuzkoa, como si fuera un tesoro escondido en el centro de los tres territorios. Muy cerca, de hecho, se encuentra el kilómetro cero de Euskadi, la cima del Besaide. Una caminata que, combinada con la vía verde de Arrazola, os dejará sin palabras.

Buzón del Besaide, por El Guisante Verde Project

Leer el artículo: "De la Vía Verde de Arrazola en Atxondo al Besaide, el km. 0 de Euskadi"

Nuestro paseo arranca desde el estacionamiento que hay junto a la ermita de San Cristóbal, en la A-3941, escondida en el interior de un hayedo y donde se celebra una concurrida romería a mediados del mes de julio. Al final del aparcamiento (viniendo desde el mirador de Krutzeta) se encuentra una borda de piedra. La rebasamos y un poco más adelante, a la derecha, asciende una pista a modo de trinchera, en la que nos adentramos para iniciar, ahora sí, la subida.

Ermita de San Cristóbal - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Valle de Aramaio, hayedo al inicio de la ruta al Orixol, por El Guisante Verde Project
Sendero al Orixol, bifurcación, a la izquierda - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Sendero al Orixol, dejamos la pista, a la derecha - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Sendero al Orixol, por la cresta - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Caminamos en un soleado día de otoño, entre semana. Hay que tener en cuenta que muchos de los locales en los que tomar algo o comer, fuera de la temporada estival, solo abren de jueves a domingo; nosotros, prevenidos, llevamos bocata.

En este comienzo, la ruta que seguimos coincide en parte con el PR A-21, Vuelta a Aramaio, que rodea el valle en un exigente recorrido de 18 kilómetros con mas de 1000 metros de desnivel acumulado, aunque pronto dejaremos de ver esa señalización; los carteles indicadores que nos acompañarán durante todo el camino de ida (también la mayor parte del camino de vuelta), son los del GR-12, el Sendero de Euskal Herria.

Ruta al Orixol, señales GR - 12 y PR - A21, Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

El tramo que realizamos forma parte de la etapa 10 de este sendero de gran recorrido que transita por la divisoria de las aguas de diferentes sierras, atravesando Euskadi y Navarra, a lo largo de más de 300 kilómetros. Las marcas rojas y blancas resultan especialmente útiles para ascender entre rocas y un suelo tapizado de hojas de haya antes de llegar a la ermita de Santa Cruz, nuestra primera parada.

Ermita de Santikrutz - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

La ermita de Santikrutz se encuentra en las Peñas de Arangio y está construida casi en el cortado. De ella existe documentación escrita desde finales del siglo XVII y su culto se centra en la protección del valle frente a las tormentas. En el exterior, el banco de madera que se apoya sobre una de las paredes, asomado al precipicio, nos proporciona un lugar ideal para reponer fuerzas, mientras disfrutamos de unas vistas fabulosas del valle. ¡Nos encantan estos restaurantes! Desde allí seguiremos camino al muy cercano Orixol, pasando por la cima de Santikrutz.

El Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Al llegar al Orixol, nos daremos la vuelta para descender un largo tramo por el espectacular hayedo, un camino que nos ha regalado unas bellísimas postales de otoño. Se trata de hacer un pequeño rodeo por el que volveremos a salir a la pista que corría paralela al pinar en donde tomamos el desvío hasta la cima, para deshacer desde aquí el camino de ida y llegar de nuevo al aparcamiento; os recomendamos seguir esta opción sin ninguna duda.

Sendero Orixol, hayedo al atardecer - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Sendero Orixol, hayedo ruta de regreso - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Sendero Orixol, borda del hayedo - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Sendero Orixol, pista del pinar - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

El descenso es rápido y hay que prestar atención porque el suelo está cubierto de hojas que impiden ver las ocultas y resbaladizas rocas que se encuentran debajo. Aquí también puede resultar algo complicada la orientación hasta llegar a una pista ancha donde, a la izquierda, se encuentra una borda de piedra. Siguiendo esa dirección de la vista, sin abandonarla, el hayedo queda a nuestra izquierda y el pinar a la derecha, llegaréis a la intersección donde se unen los caminos de subida y bajada de esta ruta. En cualquier caso, en la aplicación mas popular de senderismo podréis encontrar numerosas rutas que coinciden parcial o totalmente con esta que os proponemos y que pueden seguirse sin dificultad.

El sendero, desde el principio, está bastante bien señalizado y, aparte de los tramos mas fuertes de pendiente, la orientación en el camino de vuelta por el hayedo y algunos pasos sobre las rocas que nos recuerdan a las atxas de Itxina en el Gorbeia, no resulta especialmente duro. Acumulamos un desnivel positivo de algo más de 400 metros y recorremos una distancia que puede variar entre los 8 y los 10 km, en función del camino de vuelta que escojamos.

Ibarra, ayuntamiento - Aramaio, por El Guisante Verde Project

La segunda parte de nuestra ruta por el valle de Aramaio la realizaremos en coche. Partimos de Ibarra, la capital del valle, donde se concentra la mitad de la población. Desde aquí también parten varios senderos que recorren los diferentes barrios así como el PR A-21, la Vuelta a Aramaio. Entre sus edificios, nos llama la atención el Ayuntamiento, con sus ocho arcos rodeando la fachada. Fue construido a mediados del siglo XVIII sobre una antigua casa solariega; muy cerca se encuentra la mayor iglesia del valle, la de San Martín, construida a principios del siglo XIX. En la entrada al pueblo, junto a la carretera que viene de Legutio, encontramos la pequeña ermita de San Ana, bastante abandonada.

Ibarra, iglesia de San Martín - Aramaio, por El Guisante Verde Project
Ibarra - Aramaio, por El Guisante Verde Project
Ibarra, ermita de Santa Ana - Aramaio, por El Guisante Verde Project

Después de un pequeño paseo por Ibarra, salimos en dirección a Gantzaga, en las alturas del valle. Recorriendo los barrios del valle de Aramaio se hace necesario detenerse, casi en cada curva de las estrechas y retorcidas carreteras que los unen, para contemplar el paisaje y los conjuntos de caseríos, ermitas e iglesias que delatan la discreta presencia humana, incluso en un día brumoso y nublado como el que tuvimos nosotros.

Gantzaga, Iglesia de San Millán - Aramaio, por El Guisante Verde Project
Gantzaga - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Gantzaga, baserri - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

En Gantzaga, encontramos la iglesia de San Millán, la más singular del valle, ya que, carece de torre y de espadaña; tampoco se conoce la fecha exacta de su construcción, aunque existen documentos que recogen diversos actos celebrados en ella en los primeros años del siglo XV. Aquí también veremos, casi colgado de la montaña, el baserri Muru, convertido en agroturismo.

Etxaguen, iglesia de San Miguel - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Nuestro camino continua hacia Etxaguen donde se levanta la iglesia de San Miguel, que ya aparece en los registros de los primeros años del siglo XVI y es una de las más pequeñas y bonitas del valle. Junto a ella, el baserri Uribarren que es de los escasísimos del valle que conserva el apellido fundacional. En este barrio, entre manzanos y perales nos encontramos con algunas plantas de kiwi, una sorprendente enredadera leñosa que no habíamos visto hasta ahora.

Etxaguen, baserri Uribarren - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Arexola, iglesia de Santa Maria - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Azkoaga - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Una de las iglesias más antiguas del valle es la de Santa Marina, un tanto abandonada, en Arexola. Además de los citados, existen numerosos caseríos singulares en Aramaio, como el baserri Bengoa en Arriola, que fue uno de los más importantes del valle; el baserri Zuazua en Azkoaga, del siglo XVIII y único del valle con escudo de armas en la fachada principal; el conjunto del barrio de Barajuen, el más antiguo del valle, con su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y el lugar donde se encontraba una casa torre (apenas quedan restos de la cimentación), ya aparece citada en documentos del primer tercio del siglo XIV como parte del patrimonio del señor del valle, Pedro Ibáñez de Aramayona. Sería, no obstante, al pasar a formar parte de las propiedades de Gonzalo Gómez Butrón, cuando la fortaleza jugó un papel importante, al verse metida de lleno en las fratricidas luchas banderizas entre Oñacinos y Gamboínos que tiñeron de sangre las calles de numerosos pueblos y ciudades de Euskadi.

Barajuen - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Oleta es un concejo realmente singular dentro de las poblaciones que forman parte del valle de Aramaio, del que se encuentra bastante alejado, mucho más próximo a Otxandio y, por tanto, fuera del valle. Merece una visita para contemplar su entorno y sus casas, buena parte de ellas realizadas en piedra. Allí encontraremos la antigua Ferrería de Aurtola, del siglo XVII, aunque hubo otras muchas, de ahí el nombre del pueblo, Oleta, lugar de ferrerías.

Oleta, casas de piedra - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Baserri Atxeta en Oleta - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project
Oleta, Iglesia de la Inmaculada Concepción - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Muy llamativa es la iglesia de la Inmaculada Concepción, de finales del siglo XVI, con un gran pórtico cubierto sostenido por vigas y columnas de madera. Junto a ella se encuentra el baserri Atxeta, famoso por sus quesos y por su responsable, la luchadora Maider Unda, medallista olímpica. En esta ocasión no pudimos ver el símbolo vivo del caserío, el rebaño de ovejas de cabeza negra, que con frecuencia pasta por los alrededores. No hay que olvidar detenerse, ya en centro del pueblo, en el crucero barroco, siglo XVIII, situado sobre el pretil del puente bajo el que discurre el río. Tallado en piedra arenisca tiene fama de ser el mejor del valle.

Crucero barroco de Oleta - Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project

Hasta aquí este paseo por el valle de Aramaio, una imagen de postal, unión casi perfecta entre paisaje y pequeños núcleos de población, de caseríos dispersos, prados, bosques y cumbres de roca caliza donde bajar el ritmo y respirar.

Hayedo del Valle de Aramaio, por El Guisante Verde Project