Quería visitar esta galería para ver "El jinete polaco", el enigmático cuadro atribuido a Rembrandt, expuesto junto a uno de los más interesantes autorretratos del pintor holandés. Este cuadro da título a una novela de Muñoz Molina y, como dice el escritor en "Ventanas de Manhattan", visitar esta colección es como huir del bullicio de la ciudad, compartir un secreto, un regalo.Sólo los tres Vermeer que cuelgan en uno de los pasillos frente a la majestuosa escalera merecen la visita.
Estos tres cuadros permiten apreciar la paleta, el azul y amarillo, el armiño, la entrada de la luz desde la izquierda, el protagonismo de las vidrieras, de los mapas, sus mensajes ocultos en perlas, cartas, instrumentos musicales, partituras..., que nos hablan de galanteo, adulterio, dudas, complicidad, rígida moral y posición social.
Hay un diminuto trampantojo de Liotard en el pasillo que da al patio central, junto a un retrato de Ingres, que nos hace mirar dos veces para comprobrar que se trata de un dibujo y no de una escultura.
Una casa museo, que ha conservado su caracter de residencia familar, que se disfruta y permite disfrutar de los elegantes retratos de Wistler, único artista estadounidense que Henry Frick consideró digno de su futuro museo (con la excepción de Gilbert Stuart, elegido por su retrato de George Washington), acompañados de los de Gainsborough, Van Dyck , Haals , Tiziano...
Es una perfecta combinación de mobiliario, pintura y escultura europea, tanto por la selección de autores como por las dimensiones.
Frick quería "una casa pequeña, llena de luz, aire y terreno, una casa cómoda, sencilla, de buen gusto y sin ostentaciones". El arquitecto Thomas Hastings trabajará más tarde en la Public Lybrary de New York, y el diseñador de interiores Sir Charles Allom escogió el estilo inglés del siglo XVIII.
Cómo no mencionar el Salón, dónde un San Jerónimo de El Greco se interpone entre dos retratos de Holbein; uno el de Tomás Moro, y otro el de su mortal enemigo, Thomas Cromwell, en gran parte responsable de la ejecución del autor de Utopía, al negarse Moro a firmar el acta que convertía a Enrique VIII en cabeza de la nueva Iglesia Anglicana. ¿Por quién sentía más simpatía el artista?, como dice la guía de la Frick Collection, tendrá usted que decidirlo por sí mismo!!
Entradas Relacionadas


La existencia de este museo es un secreto a voces, tanto para los neoyorquinos, como para los visitantes extranjeros; sin embargo, sigue representando un auténtico refugio dentro del bullicio de la ciudad de los rascacielos.
ResponderSuprimirEs un museo asequible por su tamaño, aunque la calidad de su colección invita a perderse entre sus paredes durante horas.
Maribel nos ha descrito perfectamente esta casa-museo y las sensaciones que transmite , y solo puedo añadir que, para los amantes del arte, resulta una visita imprescindible.
De verdad que merece la pena visitarlo y si además lo haces en compañía de amigos que con sus conocimientos y explicaciones, te ayudan a ver los cuadros con otros ojos ...
ResponderSuprimir¡Es un lujo en todos los sentidos!
Gracias Guisante Verde Project.
Gracias, seguiremos en ello, a la caza de colecciones o exposiciones pequeñas, accesibles, que dejan tiempo para compartir con los amigos algo más que el arte.
ResponderSuprimir"El arte de compartir con los amigos" puede ser el título de un post del guisante..a disfrutar!
Pues me encantaría visitarlo un año de estos, tiene que ser realomente interesante poder ver tantas maravillas juntas en un solo lugar, te mando un abrazo afectuoso Roberto.
ResponderSuprimirSoy Leo (Romántica)
Qué lujo de sitio, yo lo conocí y lo visité gracias a vosotros y todavía estoy impresionada.
ResponderSuprimirAdemás los retratos (Haals es mi ojito derecho) es probablemente mi género favorito, y es increíble la cantidad de primerísimas figuras que están ahí, los ya mencionados más los españoles Velázquez, Goya y ¿un Murillo? (o eso fue en el Met?)
Respeto a la casa en general no sé qué destacar ¿la luz? ¿el patio interior? ¿las vistas al Central Park?
Lo mejor de lo mejor.
Loque has leido nuestra entrada de la Flickr!, que bueno. Nos alegra mucho que disfrutaras de esa manera, no es para menos. Es un lugar que no te esperas y sorprende ya desde el principio, por el propio edificio, y cuando entras..., ya no quieres salir.
ResponderSuprimirEn cuanto a Murillo... va a ser que no, jajajaaja.
Un abrazo!!