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15 Años de El Guisante Verde Project, 30 Años de Viajes Tres lustros de vida es casi una eternidad en la Red, así que parece un buen momento para echar la vista atrás sobre lo vivido en nuestros...

enero 10, 2023

15 Años de El Guisante Verde Project, 30 Años de Viajes

Monjes en el muelle del Chao Praya, Bangkok, Tailandia, por El Guisante Verde Project
Tres lustros de vida es casi una eternidad en la Red, así que parece un buen momento para echar la vista atrás sobre lo vivido en nuestros viajes. Lo hemos ido contando a lo largo de los 15 Años de El Guisante Verde Project.

En realidad, tenemos que retroceder un poco más en el tiempo. Desde que nosotros, los autores de esta bitácora, Maribel y Roberto, cruzamos juntos la primera frontera han trascurrido ya treinta años. Solo pensarlo nos da vértigo, y nos damos cuenta de que la mayoría de nuestras primeras veces no las hemos contado, ni siquiera lo haremos ahora. No era posible, al menos en la forma que lo es hoy, en 2023. Probablemente, tampoco habríamos querido hacerlo. Mucho han cambiado las cosas desde la primera vez que atravesamos juntos Francia para visitar, un tópico, lo sabemos: París. Comenzaba el año 1993. La emoción de aquella primera vez al traspasar las puertas del Museo del Louvre o de la Catedral de Notre Dame o de caminar por el Barrio Latino, es algo que aun nos acompaña.

Interior del Templo de Edfú, Egipto, por El Guisante Verde Project
Un año más tarde llegó el turno a nuestra primera vez en un destino que, en 1994, nos parecía inalcanzable: Egipto. Siempre nos ha atraído la civilización egipcia, nuestras librerías lo muestran claramente, y aun podemos recordar el olor dulzón que nos golpeo al desembarcar en el aeropuerto de El Cairo. Egipto vivía una profunda crisis, no se recuperaba del impacto que habían producido los numerosos atentados contra turistas, a pesar de que habían cesado hacía tiempo. El recuerdo de las visitas a Luxor, Karnak, Abu Simbel, Abydos, Dendera, Philae, o de las calles de El Cairo prácticamente solos aun nos emociona. Siempre supimos que nuestro viaje sería irrepetible.

Big Ben, Londres por El Guisante Verde Project
Que nostalgia de aquellos primeros descubrimientos, de sumergirnos por completo en Estambul, Beijing, Bangkok, Saigón, Angkor..., de bucear insistentemente en sus calles, librerías, museos y libros de arte, en los escritos y las visiones de otros viajeros. Una búsqueda incesante de localizaciones de imperios desaparecidos y culturas enigmáticas junto con la presión de los actuales habitantes y su interés o desinterés por quienes los visitamos. Viajamos al Egipto faraónico, al Reino de Siam, a la Ciudad de la Sublime Puerta, a la Ciudad Púrpura Prohibida, a Cartago, a las caras sonrientes del Templo del Bayón, soñado por Pierre Loti.

A menudo se diría que nosotros viajábamos al pasado y nos dábamos de bruces con otra realidad, la de sus habitantes. El lugar idealizado, mito para el que llega, es rutina para el que vive allí. ¿Y tú? ¿Sigues mirando hacia todas partes para descubrir o caminas en piloto automático?

Guardián del Palacio Real de Bangkok, Tailandia, por El Guisante Verde Project
Nos gusta regresar a un destino amado, a aquel que fue soñado largo tiempo o añorado en la distancia. Diariamente nuestros ojos y oídos se quedan cautivados por esa noticia que nos acerca de nuevo a aquellos recuerdos, aquellos paseos, aquellos olores y sensaciones. Hay un resorte que se activa cuando oímos de nuevo que se refieren a ese lugar. Sentimos la necesidad de volver, de leer para no olvidar ese enamoramiento. Constantemente sorprende como otros ojos explican, alaban o desdeñan aquello que nosotros hemos encontrado tan fascinante.

Torre de Londres, por El Guisante Verde Project
El viaje, para nosotros, está incompleto sin la lectura, antes y después, de otras, muchas, versiones de ese mismo viaje. Interpretaciones que nos ayudan a complementar planos, mapas y guías, a entender mejor las capas superpuestas, los estratos que, como un arqueólogo, creemos distinguir en nuestro paso por Le Marais en París, por Malá Strana de Praga, por el Trastevere de Roma o por Cannaregio en Venecia.

Basilica de la Salute, Venecia por El Guisante Verde Project
El viaje, encarnado en nuestros comienzos sobre todo en las ciudades. Ciudades que habíamos imaginado y recorrido una y otra vez en palabras e imágenes de otros. Ciudades que revivimos ahora en los paseos junto al Hudson de Muñoz Molina y Elvira Lindo y que comparamos con los nuestros por las calles de Manhattan. Paseos que nos llevan a celebrar el habernos alojado en la 71 Oeste. Recuerdos de ese Brooklyn cambiante, de ladrillos rojos, que Paul Auster recrea, imagina y reinventa una y otra vez a la manera de las vedute de Canaletto y que nos llevó nuestra primera vez en Nueva York a habitar una primera planta con mirador a la calle, precedida por esas famosas escaleras vistas una y otra vez en el cine. Brooklyn, Manhattan, ese poderoso imán para inquietos y curiosos que es Nueva York, como refleja Rutherfurd en su magnífico libro, New York, nos obliga a abrir el objetivo más allá. Seguimos el Canal Erie y nos dejamos seducir por todo el Estado, el Empire State, para entender al fin esa repetición de Sinatra, New York, New York, que es sólo informativa, administrativa, burocrática.

Tendero en el Mercado de Ankara, Turquía, por El Guisante Verde Project
Nuestras estanterías se han llenado de libros que son un homenaje a todos nuestros destinos amados; hay guías de viaje, si, pero hay muchos más libros de arte, de Museos y exposiciones, ensayos, novela, libros en los que el destino es protagonista, telón, contexto, inspiración, y que en la mayoría de los casos no pertenecen a la categoría de Literatura de Viajes. Ya va siendo hora de que los libros tengan también libertad de género, ¿no?

Túnez, típica puerta de color azul, por El Guisante Verde Project
Leer a Thubron en La Sombra de la Ruta de la Seda o a Manu Leguineche en El camino más corto (con algunas sombras, ya que, la etapa final del viaje no llegó a completarse en realidad) es salir de viaje, es también recuperar estampas olvidadas, adquirir recuerdos que van a fijarse en nosotros, confundir a la memoria con descripciones que amplifican nuestros pasos, haciéndonos dudar muchas veces sobre si eso que sentimos es sólo fruto de nuestra experiencia. ¿Estuvimos de verdad allí? Es nuestra verdadera Realidad Aumentada, la que nos acompaña durante mucho tiempo, la que despierta en nosotros ecos que creíamos olvidados, la que nos recuerda la magia de la primera vez y también la que nos ha enseñado que las segundas visitas son aún mejores: Londres, Amsterdam, París, Budapest, Lisboa, San Francisco, Venecia, Roma, Estambul, Oslo, Nueva York, y tantas otras. Leer es recordar, y recordar a un amigo es querer volver a verlo. En la lista de amigos que ansiamos volver a visitar siempre están Berlín y Florencia.

Santa Croce, Florencia por El Guisante Verde Project
El Guisante Verde Project es una lucecita que nos exige ir un poco más allá en cada itinerario: explorar, documentar, contrastar. Nos anima a seguir mirando alrededor con curiosidad. Queremos que sea un espacio al que querer volver, un lugar en el que celebrar la magia de descubrir.

¿Qué hacemos bien y tenemos que seguir haciendo? ¿Qué tenemos que mejorar? ¿Qué tenemos que dejar de hacer? ¿Qué tenemos que hacer nuevo? Y lo más importante: ¿por qué publicamos? ¿para quién?, reflexiones que nos acompañan al revisar cada año los viajes y los artículos. Encarar este año 16 es todo un reto. ¿Nos acompañas?

Valle de Göreme, Capadocia, Turquía, por El Guisante Verde Project
Nota de los autores: todas las imágenes de este artículo son analógicas (diapositivas), para acompañar a nuestras primeras veces nos parecía muy apropiado.

4 comentarios :

  1. Feliz aniversario y a por muchos mas! Las fotos, con ese grano tipico del analogico, son preciosas. YO tambien recuerdo mis primeras veces viajando, antes de los tiempos de internet y los smartphones... Y a veces los echo de menos. Ir a los sitios y no saber que esperar. Descubrir por tu cuenta. Que todo estaba menos masificado...
    Un abrazo enorme

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  2. Pues si, todo lo que decís me transporta a otra vida en la que había lugares por descubrir cada año, en la que no había responsabilidades, en la que había ese plus de dinero que permitía todo esto. Cosas que no volverán, espacios que hubiera sido feliz de poder mostrar a mi nueva pareja. Y sin embargo esta otra vida también hay que disfrutarla, con todas sus carencias hay que vivirla, apreciar lo que nos da. Es la que nos toca vivir y no tenemos otra

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  3. Seguid brillando y creándonos esta necesidad de viajar!. Abrazo gallego

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  4. Feliz cumple del blog Roberto. Que sigais otros 15 como mínimo. Volver a un mismo lugar es reencontrarte con el pasado, ver el paso del tiempo de esa ciudad o país y descubrir nuevas sensaciones y lugares.A mi me encantará volver a Egipto sin duda, fue mi primer viaje fuera de Europa y me parece único. Saludos.

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