Angkor: Banteay Srei, maravilla del arte jemer Banteay Srei , la ciudadela de las mujeres , o ciudadela de la belleza , es un templo jemer , del siglo X. Forma parte del complejo de l...

octubre 01, 2019

Angkor: Banteay Srei, maravilla del arte jemer

Banteay Srei, guardianes y mandapa del prasat principal - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, la ciudadela de las mujeres, o ciudadela de la belleza, es un templo jemer, del siglo X. Forma parte del complejo de la antigua Angkor y fue el primero de sus templos en ser restaurado; unos trabajos que se realizaron en 1931 y actualmente, Banteay Srei, es uno de los templos mejor conservados.

Banteay Srei es el cuarto complejo de la antigua Angkor al que dedicamos un artículo. Angkor Wat, el Bayon y la Terraza del Rey Leproso le han precedido. Cada vez que afrontamos el reto de volcar en palabras las sensaciones que nos produjo caminar por las ruinas más bellas que hemos visto, nos invade una emoción y un sentimiento que nos traslada de nuevo hasta las selvas de Camboya, recordando a Pierre Loti cuando escribió: "El peso y el misterio de estas grandes ruinas que llenan la mitad del cielo me van inquietando cada vez más a medida que se van cerrando los ojos; y sólo cuando le sueño está a punto de sumirme en la inconsciencia reconozco de verdad que se ha cumplido mi sueño de antaño, que me siento realmente llegado a Angkor..."

Banteay Srei, pabellón perpendicular sur - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El complejo de Banteay Srei se encuentra algo alejado del complejo principal de Angkor, a unos 45 km, a orillas del río Siem Reap. El templo fue consagrado el 22 de abril de 967, y fue el único de los templos importantes de Angkor no construido por un monarca, sino por dos brahmanes (casta sacerdotal, la más importante): Vishukumara y su hermano mayor, Yajnavaraha. De este último, erudito y filántropo, la estela fundacional del templo aporta abundante información, como que fue él quien optó por el diseño en horizontal, siguiendo la tradición arquitectónica hindú. El templo está dedicado principalmente al dios hindú Shiva, como Gran Señor de los Tres Mundos, aunque también Vishnu tiene protagonismo en el recinto.

Banteay Srei, gopura calzaa principal - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

La Trinidad Hindú: Brahma, Shiva y Vishnu
Aventurarse a desentrañar un mundo con más de 300 millones de dioses es una tarea que produce vértigo; sin embargo, unas nociones básicas de quien es quien en Banteay Srei son necesarias. Brahma es la fuente de la sabiduría, el creador de todas las cosas en el Universo, aunque no es objeto de especial de adoración, porque su labor ha concluido. Brahma nació del huevo dorado, o bola de fuego, que surgió de las aguas primigenias; cuando la bola se dividió en dos, se crearon el paraíso y la tierra, con el cielo entre ambos. Después de crearse a sí mismo, Brahma comenzó a dar forma al universo. Shiva es temible, el enlace entre la vida y la eternidad, el dios que destruye el Universo, y desde el punto de vista búdico, es el dios más poderoso que habita en la Tierra. Suele aparecer en actitud de meditación, no en vano es el maestro de los practicantes del yoga. Shiva nos recuerda que todo principio tiene un final, que todo lo que nace debe morir. Se le representa con el color blanco; tiene tres ojos que simbolizan el sol, la luna y el fuego. A través de ellos puede ver el pasado, el presente y el futuro. El ojo de fuego suele mirar hacia el interior, pero cuando se dirige hacia fuera quema todo lo que observa: el universo termina con una simple mirada. Suele aparecer con cuatro brazos, símbolo de su dominio sobre los elementos; una serpiente alrededor del cuello y una guirnalda de calaveras que representa el nacimiento y destrucción perpetuos de la raza humana.

Por su parte, Vishnu gobierna sobre los principios que dirigen la existencia y el destino, mantiene la ley y el orden para conservar el equilibrio y la armonía. Controla todo lo que sucede en el universo y es protector del ser humano. Suele aparecer con cuatro brazos que representan las cuatro etapas de la vida, acompañado del disco, la concha, la maza y el loto. En su corazón luce una brillante piedra preciosa, símbolo del conocimiento. Cuando duerme, descansa sobre el rey serpiente, que simboliza la inmortalidad. Vishnu se reencarna constantemente, junto con su amada esposa Lakshmi, que es la diosa de la fortuna y la desgracia.

Banteay Srei, guardianes mono y genio - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El nombre de Banteay Srei, es moderno; la versión más extendida es que su origen se debe a la fascinación que los habitantes del lugar sentían ante la belleza de las numerosas devatas, semi-diosas, labradas en las paredes. De igual modo, podría responder a las pequeñas dimensiones de los edificios, y a la complejidad de sus bajorrelieves. También se ha apuntado la posibilidad de que las maestras constructoras hubieran sido mujeres. En el día al día del templo, las mujeres ejercían una importantísima función para la supervivencia de la población. Cada templo tenía a su cargo múltiples villas y hospitales y era el encargado de proveer a la población de víveres, productos de uso médico, plantas medicinales... El comercio entre los templos, tanto con clientes locales como extranjeros, era llevado a cabo por las mujeres, porque en la cultura jemer, las mujeres eran las que sabían y podían comerciar. Por este motivo los mercaderes chinos, por ejemplo, debían conseguir que una mujer jemer les aceptase, si querían llevar adelante sus negocios en esta parte del mundo.

Banteay Srei, devata - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei es un templo pequeño, exquisito, al igual que los edificios que lo componen y que, en comparación con el estándar de Angkor, parecen miniaturas. Lejos de ser un aspecto negativo, su tamaño lo hace extremadamente elegante, aunque no es el único factor que contribuye a esa sensación.

El material elegido para levantar las paredes y realizar algunos elementos constructivos es la laterita, junto con el ladrillo, si bien es la arenisca roja la que ha permitido ejecutar un programa decorativo sumamente elaborado que le ha valido a Banteay Srei el calificativo de obra maestra del arte clásico jemer, una auténtica joya. Algunos historiadores de arte, tal vez en un ejercicio de esnobismo incomprensible para nosotros, lo tachan incluso de "demasiado bello y perfecto".

Banteay Srei, gopura este, segundo recinto, timpano 2 - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Desde 960 al año 1000, Banteay Srei creo un estilo propio en Angkor, y constituyó una auténtica revolución, con sus figuras de labios carnosos y ojos muy abiertos, dotadas de barba y bigote en el caso de los hombres, y una calma casi sobrenatural en el caso de las mujeres, mientras mantienen parte del arcaísmo que caracteriza al arte jemer. Una belleza cuya sensualidad refleja influencia indonesia.

Banteay Srei, devata del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

En Banteay Srei destaca la belleza de sus frontones y dinteles. Los frontones resultan grandes para la apertura sobre la que se levantan y, por primera vez en la arquitectura jemer, en ellos se representan escenas mitológicas completas. Los dinteles, tanto los estructurales como los decorativos se encuentran brillantemente decorados, a menudo, con guirnaldas que terminan en volutas en sus extremos. Además, el nivel de detalle de los relieves es superior a otros estilos presentes en Angkor, incluso, en comparación con los edificios, son de mayor tamaño, lo que acentúa la singularidad de Banteay Srei.

Banteay Srei, gopura del oeste, recinto segundo, dintel - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, biblioteca sur, decoración - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Entre los motivos decorativos mas impresionantes presentes en Banteay Srei se encuentran el Kala, el monstruo de grandes fauces, símbolo del tiempo; las nagas de tres cabezas que surgen de las fauces de un león o de un makara, con tronco muy largo; los Garuda, pájaros míticos, mezcla de ave rapaz, felino y ser humano enemigo de las serpientes y cabalgadura de Vishnu o los Dvarapala, los llamados guardianes de escalera, que protegen el recinto sagrado.

Banteay Srei, gopura del oeste, recinto segundo, nagas de tres cabezas - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Nagas, Kalas y Makaras:
Las Nagas son mitad hombre, mitad serpiente, y pueden adoptar ese aspecto a voluntad; son habitantes y a la vez guardianes de las regiones subterráneas y del agua. El Kala, el Tiempo, uno de los nombres del dios de los muertos, Yama. Frecuentemente se denomina kala a la cabeza del monstruo Kirtimukha: máscara leonina con brazos humanos; se utiliza a menudo como origen de las bandas decorativas vegetales y cabalgadura ocasional de algunos dioses. El Makara es un animal acuático, mezcla de cocodrilo y delfín, aunque tiene trompa, colmillos y dos patas. Su cola, con frecuencia se convierte en follaje. Es la cabalgadura de Varuna, dios del Mar.

Banteay Srei, gopura del oeste, prasats y biblioteca sur - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura principal, Indra sobre Airavata - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

A partir de aquí nos adentramos en los rincones de Banteay Srei y es importante no perder de vista el mapa que hemos dibujado, con no mucha fortuna, todo hay que decirlo... Banteay Srei está formado por tres recintos rectangulares concéntricos y se encuentra orientado hacia el Este.  El comoplejo está precedido por una calzada procesional a la que se accede a través de un gopura, una puerta monumental. En uno de sus frontones vemos a Indra a lomos de Airavata, su elefante de tres cabezas. La calzada transita entre dos alas de edificios porticados, de los que apenas quedan restos de los muros, precedidos de pequeños pilares. Este conjunto, hacia la mitad, está interrumpido por dos pabellones que, a su vez, dan acceso a los Pabellones Perpendiculares: uno al norte y un grupo de tres al sur; en estos últimos veremos, en el frontón del edificio central a Shiva y su esposa Uma montados sobre el toro Nandi. El toro Nandi es la personificación de la justicia y la virtud, aunque también representa al impulso sexual.

Banteay Srei, Shiva y Uma sobre el toro Nandi- Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, mapa - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura del este, segundo recinto, frontón uno, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Un gopura en forma de cruz con dos pórticos, del no se conserva nada de su parte superior, da acceso al tercer recinto, que contiene el lago que rodea el tempo. Durante nuestra visita, debido a las fuertes lluvias de días anteriores, el lago inundaba parte del acceso al interior. Uno de los frontones del gopura se encuentra en el suelo, incomprensiblemente no le prestamos suficiente atención, y representa una escena del Ramayana, tal vez la obra mas importante de la India antigua: el intento del demonio Viradha de raptar a Sita, la esposa de Rama (avatar de Vishnu).

En el segundo frontón del gopura se representa una escena del Mahabhárata, un importantísimo texto épico mitológico de la India: los asuras (deidades guerreras de la mitología hindú) Sunda y Upasunda, que además eran hermanos, pelean por la Apsara Tilottama. Para ver esta magnífica pieza deberéis viajar hasta París, al Museo Guimet de Arte Asiático. Nosotros visitamos el Museo Guimet tres años de viajar a Camboya; un viaje que, en realidad, comenzó en ese mismo instante, mientras deambulábamos fascinados por las salas, iluminadas magistralmente, del que, en nuestra opinión, es uno de los mejores museos asiáticos del mundo. Así os lo contamos, hace mucho, mucho tiempo..., casi al comienzo de este blog, una aventura que iniciamos hace 12 años, en este artículo: Museo Guimet de Arte Asiático.

Banteay Srei, Unda, Upasunda y Tilottama - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Ramayana y Mahabharata:
El Ramayana cuenta la historia de Rama, séptima encarnación de Vishnu. Como sucede a menudo con los textos transmitidos de forma oral y la mezcla de mitos, leyendas e historia, no existe unanimidad en torno a la fecha enla que se escribió, ni quien fue su autor. Se atribuye al sabio legendario Valmiki, consta de 24000 versos y sus textos comienzan a ser mencionados en la misma época que los del Mahabharata, el siglo III a.C. El Ramayana es uno de los grandes tesoros del hinduismo, con historias que pasan de generación en generación, y protagonistas que todos conocen, como el demonio Ravana, la esposa de Rama, Sita, y el rey mono, Hanuman.

El Mahabharata es, casi con seguridad, el poema épico más extenso de la Historia, nada menos que 200.000 versos escritos en sánscrito, con una estructura caótica, numerosas historias paralelas y modificaciones que siglos de transmisión oral han añadido a los originales. Se ignoran, al igual que ocurre con el Ramayana tanto la fecha de su creación como su autoría, que se atribuye al legendario escritor Viasa. Alrededor de las vidas de dos sagas familiares emparentadas, los pandavas y los kauravas, asistimos a una serie de historias de guerra, de lucha entre el bien y el mal; historias de amor, traición y venganza; de sabios, demonios y dioses. Unos hechos que para muchos hindúes fueron reales y ocurrieron en la India en tiempos inmemoriales.

Banteay Srei, gopura este y acceso al segundo recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura este, segundo recinto, primer frontón - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura este, segundo recinto, segundo frontón - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El camino nos conduce ante el muro que delimita el segundo recinto. Accedemos por el gopura del este donde encontramos dos tímpanos profusamente decorados; el situado en el otro extremo del muro, oeste, en su tímpano narra una curiosa escena: la lucha entre dos hombres-mono, los príncipes Sugriva y Vali, hijos del dios Indra; Rama, armado con un arco, y partidario de Sugriva, asesina por la espalda a Vali.

Banteay Srei, lucha entre Sugriva y Vali - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, edificio largo norte, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, edificio largo sur, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Dentro de este espacio, seis edificios largos delimitan el muro del primer recinto, que ha desaparecido, dejando como restos un pequeño templo de ladrillo, en mal estado de conservación, en el oeste y un gopura en el este. El pequeño tamaño de este gopura y el hecho de solo tenga una entrada, llevan a pensar que, probablemente, se trataba de otro santuario.

Banteay Srei, gopura al primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura al primer recinto, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, Shiva Nataraja - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El frontón que se encuentra frente a nosotros, el del este, nos muestra al dios de la danza, Shiva Nataraja. Su consorte aparece en el frontón opuesto, en la forma de Durga sobre el león, matando al demonio búfalo.

A partir de este punto tenemos acceso al templo propiamente dicho. Aquí es donde se aprecia la complejidad y belleza del sistema constructivo y decorativo: se utilizan falsas bóvedas, falsas naves, bóvedas de cañón rebajadas, ventanas reales, frontones en arco, frontones lobulados insertados unos en otros, molduras, motivos vegetales y florales que cubren los muros... Innumerables elementos que nos recuerdan mucho más a los trabajos de orfebrería o a la talla en madera que al trabajo sobre piedra.

Banteay Srei, biblioteca sur detalle tímpano este - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura al primer recinto, mandapa y guardianes - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, biblioteca norte, mandapa y guardianes - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

A ambos lados del gopura, ya dentro del primer recinto, encontramos dos edificios, llamados “bibliotecas”: no existe, sin embargo, una prueba concluyente que justifique esta denominación. Se ha adoptado por su posición, siempre junto al santuario, que lleva a pensar que allí se almacenaba el conocimiento sagrado. Sus frontones lobulados contienen los que seguramente son los tímpanos más bellos del arte jemer. Biblioteca sur, frontón orientado al este: Shiva y su consorte Uma aparecen sentados en la cima del Monte Kailasa, su morada.

Banteay Srei, Ravana sacude el Monte Kailasa - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El resto de personajes se agrupan bajo ellos, siguiendo un orden estricto; arriba los hombres sabios y los ascetas; en el nivel medio, figuras mitológicas con cuerpos humanos y cabezas de animal; en el nivel inferior grandes animales. En el medio de la composición, aparece el rey demonio de diez cabezas, Ravana, que sacude la montaña provocando la huida de los animales. De acuerdo al mito, Shiva sujetó la montaña con un dedo del pie, dejando atrapado a Ravana durante un milenio.

El frontón oeste de la biblioteca sur es muy similar; muestra a Shiva entregando un collar a Uma; ambos se encuentran sentados en la cima del monte Kailasa. Sin embargo, Shiva dirige su mirada a Kama, el dios del Amor, que, osado él, le apunta con sus flechas para que preste atención a la belleza de Uma. Shiva, enfadado por la provocación, miró con su tercer ojo a Kama, reduciéndolo a cenizas.

Banteay Srei, prasat sur y biblioteca sur, vista oeste - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

La biblioteca del norte, en su frontón orientado al este, muestra una escena sobre la que no existe unanimidad de interpretación. En la parte superior aparece el dios Indra creando lluvia para apagar un incendio en el bosque de Khandaya, provocado por el dios del fuego Agni, con el fin de matar al rey naga Takshaka. Krishna y Arjuna, héroe del Mahabarata, lanzan una lluvia de flechas para detener, a su vez, la lluvia de Indra.

Banteay Srei, Indra creando lluvia - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

En el frontón orientado al oeste de la biblioteca norte, se representa a Krishna matando a su tío, el tiránico rey Kamsa. Según la profecía, Kamsa sería asesinado por el octavo hijo de su prima Devaki, por lo que el rey ordenó ejecutar a sus sobrinos a medida que nacían.

Banteay Srei, Krishna matando a Kamsa - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Sin embargo, el octavo hijo, Krishna, encarnación de Vishnu, fue puesto a salvo. Al conocer la noticia e ignorar su paradero, Kamsa mando asesinar a todos los niños de la comarca; de poco le sirvió, porque con solo 16 años, su sobrino cumplió la profecía y lo mató a puñetazos... Como podéis ver, incluso en un lugar como Banteay Srei, donde la belleza de la decoración y de las escenas que se representan es uno de sus rasgos más destacables, la lucha, los conflictos, la conquista..., también se encuentran presentes.

Banteay Srei, biblioteca norte, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, guardianes mono y genio, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

En el centro del primer recinto encontramos el templo en sí mismo, que consta de tres Prasats, o torre santuario y constituyen el elemento básico de toda fundación religiosa. Los prasats se levantan sobre una plataforma (el prasat nunca toca el suelo). Su acceso está custodiado por guardianes arrodillados. Son figuras exentas con cabezas de león, mono o genio. Las esculturas originales se encuentran en el Museo Nacional de Phnom Penh.

Banteay Srei, guardianes del mandapa y prasat principal - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El prasat principal, dedicado a Shiva como Gran Señor de los Tres Mundos, mide algo menos de 10 metros de altura (de nuevo se pone de relieve el pequeño tamaño de las construcciones de Banteay Srei), y a él se accede mediante un mandapa, o antecámara, muy bien conservada. Los prasats secundarios, más pequeños que el principal, son torres con una única entrada y tres puertas ciegas. El prasat norte está dedicado a Vishnu y el del sur a Shiva.

Banteay Srei, muro decorado y ventala del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Toda la superficie de los prasats está cubierta por decoración vegetal y nichos delimitados por columnas y rematados por arcos. En la parte superior de los nichos, aparecen dos genios voladores, mientras que en el interior encontramos guardianes de las puertas y devatas.

Banteay Srei, devata en puerta del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, guardian en nicho de puerta del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Otro elemento interesante son los dinteles, porque en ellos figuran los Lokapala o protectores de las regiones del universo, situados en los puntos cardinales que les corresponden. Kubera al norte; Indra sobre el elefante Airavata al este; Yama, dios de los muertos, a lomos de un búfalo, aparece al sur; Varuna, sobre el ganso sagrado al oeste. De esta forma, tenemos ante nosotros permanentemente la orientación del templo.

Banteay Srei, prasats y biblioteca norte - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

La compleja mitología hindú y sus múltiples dioses, semidioses y guardianes, se muestran de forma exquisita en este templo, que al ser de los primeros construidos en Angkor no muestra tanta mezcla con el budismo, que tantos quebraderos de cabeza dio a los arqueólogos para identificar a los protagonistas de sus paredes, aun cuando sus bellas devatas, con sus formas redondeadas y delicadas son deidades femeninas budistas.

Banteay Srei, devatas del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Siempre nos llaman la atención los elementos comunes entre religiones, los ecos, copias y apropiaciones sucesivas que permitían convivir e integrar los diferentes cultos, y como los más importantes relatos del hinduismo, el Ramayana y el Mahabharata, contienen episodios que nos resultan muy familiares. El eterno dilema entre el bien y el mal, la creación del mundo, las construcciones como metáfora y representación de la cosmología... Al visitar las estancias del Banteay Srei vuelven a faltarnos referentes, códigos, significado. Como sucede al interpretar la iconografía budista, egipcia, cristiana…, nos faltan conocimientos que los habitantes de la época si tenían. Los diferentes dioses representados eran objeto de devoción y debían recibían un constante flujo de obsequios en forma de arroz, sésamo, guisantes, leche fresca, miel y melaza, aunque también telas para vestirlos, protegerlos de los mosquitos, y cubrir las zonas en las que sentarse. Ofrendas que contribuían a la riqueza del templo y de quienes trabajaban en él, sacerdotes, oficiales, ayudantes o bailarinas.

Banteay Srei, guardianes garuda del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, Biblioteca Norte, cara sur - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Y todas estas paredes son capaces de trasladarnos no sólo a las luchas, conflictos, como el que el reino de Angkor mantenía con el cercano reino Champa, sino a muy buena parte de su vida cotidiana y sus costumbres, como el bokator, antiguo arte marcial, o el baile tradicional camboyano, copiado de los movimientos de las apsaras, las bailarinas celestiales.

Visitar los templos de Angkor es habitar un largo sueño, sus constructores, sus artesanos, sus talleres, eran genios de la ornamentación, una decoración, que en las sutiles tallas de Banteay Srei, nos invitan a imaginarnos surcando todo ese imperio acuático de templos y construcciones, con esa imponente red de campos de arroz, estanques y canales que recorría el reino. El Gran Angkor llegaría en el siglo XIII a los mil kilómetros cuadrados, convirtiendo al imperio jemer en el más importante del sudeste asiático. Un imperio que ha llegado hasta nosotros, protegido, sumergido, abrazado por la selva.

Banteay Srei, guardianes mono y garuda - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

1 comentario :

  1. Impresionante entrada en la que habéis conseguido reunir cantidad de información útil e interesante, expuesta además de una forma muy amena. Nosotros estuvimos en noviembre, en una época más seca y con un paisaje diferente. El templo es una maravilla, de eso no cabe duda, y coincido con vosotros en que no hay palabras para describir las sensaciones que se experimentan al verlo en directo. El museo Guimet lo descubrí aquí, gracias a vosotros, y lo visitamos en mayo. Me gustó mucho, pero quizás esperaba algo más porque es mucho lo que falta de los templos en sus emplazamientos originales.

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