enero 14, 2014

Ostalgia. Un viaje al Berlin de la RDA

RDA Museum

En el Berlin del siglo XXI es patente el protagonismo que aun mantiene su pasado reciente de ciudad dividida, símbolo de las políticas que dominaron el mundo, y que la convierten en un lugar único. También es cierto que la nueva Alemania eclipsa los símbolos más significativos de esa época y que los antiguos barrios comunistas han perdido buena parte de su personalidad tras la reunificación.

Sin embargo, el término ostalgia, ostalgie en alemán, se escucha desde hace tiempo con fuerza, y no solamente en Berlín. Es el resultado de la unión de las palabras ost y nostalgie, Este y Nostalgia que refleja cierto cariño por objetos y productos de la antigua RDA; también, aunque en menor medida, esta cargado de una connotación política y social.

Praktica, nuestra primera réflex

Nuestra primera cámara réflex, la veis sobre estas lineas, una Praktica MTL 5B con objetivo Pentakon de 50mm, con una inscripción grabada en la base, Made in DDR, ha sido nuestra fiel y resistente compañera de viaje durante muchos años, es hoy, también un objeto de deseo ostálgico.

Probablemente quien mejor refleja ese sentimiento es el Ampelmann, el muñeco que daba paso o detenía a los peatones, empleado en los semáforos de Alemania del Este y convertido en icono de la ciudad.

Semáforo y Ampelmann

Durante nuestra prolongada estancia en la capital alemana, que casi nos hizo sentir auténticos berlineses, como os contamos en Ich bin ein Berliner, realizamos un viaje a la RDA comprobando, no sin cierto asombro, que no éramos tan diferentes. Partimos para este viaje desde Alexander Platz, cinematográfica, inmensa, fría y desconcertante, reúne elementos llenos de simbolismo, como el Park Inn de los años sesenta, el Reloj Universal o la Fuente de la Amistad de los Pueblos.

Grandes almacenes, líneas de tranvía, la estación de metro…, hacen que el tráfico humano sea un motivo más de atractivo. Símbolo por excelencia de la DDR la Torre de Televisión, culmina el espacio. Desde ella se emitía para todo el país la propaganda política con la que los dirigentes comunistas pretendían ganar la guerra psicológica.

Torre de TV en Alexander Platz

Todos los viajeros pasamos bajo ella, y a todos nos admira, no importa las veces que la hayamos visto antes de viajar a Berlín. Tiene, además un efecto hipnótico real, porque a menudo nos encontrábamos, sin querer, buscándola en el horizonte, no importaba en que barrio nos moviéramos, se convirtió en nuestra referencia.

Como anécdota, os contaremos que cuando luce el Sol, la torre, contemplada desde la distancia, refleja una enorme cruz, un curioso efecto que se conocía como “la venganza del Papa”.

La Torre de Alexander Platz y el reflejo en forma de cruz

El primer edificio de la nueva Alexander Platz fue la llamada Casa del Docente, un edificio anodino rodeado por enorme mural de Walter Womacka que muestra idealizadas escenas de la vida cotidiana de la RDA.

Casa del Docente, Berlin

Casa del Docente, junto a Alexander Platz, Berlin

El nuevo régimen estaba decidido a dejar su impronta en la ciudad, y a principios de la década de los cincuenta, crearon su Champs Elyseesla Karl-Marx-Allee: seis vías, noventa metros de anchura y pomposos edificios destinados a albergar a la élite del sistema, siguiendo el modelo constructivo soviético denominado “pastel de bodas”. Sería la avenida para los desfiles militares y la carta de presentación al exterior de Alemania del Este.

Edificios de la Karl Marx Allee

Hasta principios de los setenta, fue la Ku'damm del Este, motivo de orgullo nacional y donde los principales arquitectos de Alemania del Este pusieron su talento. La calle nos recuerda, precisamente de ello se trataba, a Moscú. Locales emblemáticos próximos a Alexander Platz, son el Cine Internacional, una especie de nave de Flash Gordon, y que hoy en día es una de las salas de la Berlinale. Y el Café Moscú, aun ubicado en el lugar original, pero completamente reformado.

Strausberger Platz, Berlin

Strausberger Platz era nuestra estación de metro, la que nos llevaba de vuelta a casa, nuestro apartamento en las fronteras de Mitte. También es el comienzo del tramo más representativo de la avenida. Los edificios aquí son más altos que el resto, nos ofrecen fachadas decoradas con columnas, altorrelieves y azulejos de porcelana de Meissen. En algunos bloques se aprecian signos de deterioro, aunque en general presentan buen aspecto. Nos resultó muy curioso encontrar que tras esta primera línea de edificios, se encuentran jardines con grandes árboles, y sucesivas hileras de viviendas que, a modo de los típicos hoffes, crean auténticas islas verdes.

Karl-Marx-Allee, Berlin

Caminamos, casi en solitario, por esta inmensa avenida, con la sensación de irrealidad que provoca un lugar concebido para reunir multitudes y que hoy día apenas recibe visitantes, intimidados, probablemente, por un urbanismo frio y poco humano. Un contraste absoluto con un espacio abierto, enorme y lleno de vida, que es Tiergarten, y que nos ofreció su mejor vista. Os lo contamos en Tiergarten, otoño en Berlin.

Cafe Sybille, Berlin

Llegamos a un icono de la avenida, el café Sybille, que se conserva casi tal cual se abrió alla por los 50, y presume de ello. Turistas y nostálgicos se dan cita en sus mesas para tomar un café, o algo más consistente, y también en el pequeño museo que muestra la vida doméstica cotidiana de muchos alemanes antes de la caída del muro. Incluso algunas viejas estanterías de la librería Karl Marx, donde se rodaron algunas escenas de Good Bye, Lenin y que cerró en 2008.

Interior del Café Sybille

Hay que darse un buen paseo para llegar hasta otro lugar emblemático, la mayor sala de cine de la antigua RDA, convertida tras la caída del Muro en multisalas, y cerrado en 2005. Desde entonces el Cine Kosmos se utiliza como lugar para la celebración de eventos. Más alla, el final de la Karl-Marx-Allee, donde ésta se convierte en Frankfurter Allee lo marcan los dos edificios a modo de torres de Frankfurter Tor.

Kosmos Cinema, Berlin

Frankfurter Tor

Aun nos queda un buen trecho, tres paradas de metro y un poco de imaginación y de suerte, para llegar al Museo de la Stasi, que se ubica en su antiguo cuartel general. Una auténtica de ciudad de 8 hectáreas. Edificios abandonados contrastan con otros rescatados para ser sede de pequeñas empresas, centros de yoga y locales para artistas.

Stasi Museum, Berlin

Una vez dentro del museo, tenemos la sensación de protagonizar La Vida de los Otros. Gran parte de los despachos y dependencias de los diferentes estamentos de la Stasi, carteles propagandísticos de la RDA, numerosos elementos utilizados en la vigilancia de los ciudadanos, además de material recopilado (incluidos olores corporales), se muestran en un museo que no necesita de imágenes escabrosas ni de artilugios siniestros para resultar inquietante, y del que os mostramos más en nuestro rincón, Stasi Museum.

Stasi Museum, Berlin

Stasi Museum, Berlin

Complementario al Stasi, ubicado en un lugar sin la carga emocional de aquel, junto a la Berliner Dom, se encuentra el Museo de la RDA. Encontraremos, además de una buena cantidad de visitantes, un Trabant, reconstrucciones de habitaciones típicas de la Alemania del Este, juguetes, ropa, libros, productos delicatessen procedentes de los países de la órbita soviética… Es, también, una buena ocasión para estudiar el modelo educativo, o la vida social de la época, que incluía desplazamientos vacacionales a las playas nudistas del Báltico y también a otros países como Hungría.

DDR Museum

DDR Museum

Otro lugar que merece estar en este viaje en el tiempo es Treptower Park, que alberga el monumento dedicado al Ejército Rojo. Un enorme cementerio que alberga los restos de 7000 soldados soviéticos. Sin ninguna estridencia decorativa, el corazón del monumento está marcado por dos muros triangulares. A lo largo de una avenida flanqueada por abedules e inmensas lápidas de mármol que narran el desarrollo de la contienda junto con frases de Stalin, se llega a la base del mausoleo coronado por una gigantesca escultura de un soldado que pisa varias cruces gamadas y lleva un niño en los brazos.

Treptower Park, Berlin

Treptower Park, Berlin

Un viaje de estas características no estaría completo sin una mención al Berlin Mauer, el Muro de Berlín, presente en la ciudad a pesar de que sus restos no son numerosos y se encuentran muy diseminados. Esta será, sin embargo, otra historia, que os contaremos pronto.

Hasta aquí un recorrido ostálgico por Berlín, tal vez incompleto, porque algunos lugares no los mencionamos, dejándolos para vuestro propio descubrimiento; otros, en cambio, como el antiguo aeropuerto de Tempelhof o la ciudad dentro de la ciudad, Marzhan, quedaron para una próxima ocasión. En cualquier caso, esperamos que, al menos por unos momentos, vosotros también os hayáis sentido parte de este viaje a otra época.

Berliner Mauer, East Side Gallery

20 comentarios :

  1. Muchas veces hablamos de que una ciudad o un lugar es fiel reflejo de los contrastes, pero en este caso creo que Berlín es una de esas ciudad que lleva los contrastes al extremo, algo más de 28 años de separación y 2 corrientes tan contrapuestas social y culturalmente han dejado una buena cicatriz en su patrimonio, y creo que justamente es lo que la hace tan atractiva para cualquiera que se precie a visitarla.

    Nos quedó por recorrer el Treptower Park, pero como siempre hay que dejar rincones para una futura visita.

    Saludos!

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    1. Así es, Jose Carlos DS, es complicado sellar un fractura como ésa y tan reciente en el tiempo. Sin embargo, creo que Berlin ha sabido aprovechar lo mejor de ambos lados, probablemente también Alemania, y de ahí su atractivo, y su claro liderazgo en Europa.
      Y, por supuesto, ¡hay que dejar rincones para otra ocasión! Además Berlín es tan dinámica que no importa las veces que vayas, siempre habrá algo nuevo.
      Saludos!

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  2. Un recorrido muy completo, seguro que merece la pena hacerlo al igual que pasear por el parque Tiergarten . Esperamos con ganas próximas entradas sobre Berlín, seguro que las habrá :-))))

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    1. Lo merece MertxeGL y tienes razón, habrá más, y gracias por recordarlo…, acabamos de editar añadiendo enlace a las dos anteriores, es que desde que no nos haces la labor de documentalista…jejeje
      Un abrazo :-)

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  3. Chicos que envidiosa más grande que soy. A ver si volvemos juntos ahora que os conocéis Berlín de arriba a abajo tal y como nos contáis. Bss. Inma

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    1. Pues lo cierto es que estamos deseando volver, Inma. Y queda mucho, muchísimo por ver, así que será descubrimiento para todos, :)
      Bstes!

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  4. Aunque ya os habíamos comentado en los otros post sobre Berlin que desde el principio nos sentimos acogidos por esta ciudad, como si ya la conociéramos, al decir aquí "que no éramos tan diferentes" es porque la estética, la ropa, las fotos de esta época, la decoración, el famoso Trabi, el coche que competía con occidente…, parecían casi casi el atrezzo de la serie de TV "Cuentamé" ;-))

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    1. Es verdad, Maribel, fue muy curiosa esa senciación, sobre todo lo comentamos en el museo de la RDA, parecía que habíamos entrado al salón de nuestra casa o el de un amigo, años atrás. Estuvo bien, :)

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  5. Efectivamente, este post vuestro le despierta a uno la melancolía y la nostalgia. A la estética y al mundo que nos proyectan películas como las que habéis mencionado, "Goodbye Lennin" y "La vida de los otros", me resulta muy difícil no añadir paralelismos con otro país que conozco bastante bien, Hungría (también mencionado y sugerido aquí). Los famosos coches, como el Traban (hace varios años quisimos comprar uno y volver a casa desde tierras magiares en él, finalmente, el proyecto no cuajó y aquel regreso se hizo en un insípido vuelo de Air France). La referencia que hacéis a los viajes vacacionales de los alemanes del este a Hungría también me recuerdan varias cosas, la primera, que el lago Balaton, efectivamente, sigue acogiendo a muchos turistas alemanes que prosiguen con aquella tradición de pasar las vacaciones en un país que de manera forzada, por aquello de pertenecer al sistema de países en la órbita de la URSS, sentían como cercano, como un "hermano". Hungría disfrutaba por aquel entonces (los años 60) de mejor calidad de vida que otros países, según me contaban los húngaros, lo que estrechó los lazos entre alemanes, polacos y húngaros. Curiosamente, nunca mencionaban a los checoslovacos. A los rumanos, directamente, los compadecían por sus duras condiciones de vida. Me hablaban de campamentos infantiles con niños venidos de todos estos países, y de cómo esos campamentos representaban algo muy importante y único para los niños de países más desfavorecidos, como Rumanía. Estas relaciones estrechas en los países se observan incluso en la cultura popular. Sin ir más lejos, la banda húngara de rock, Omega, era una de las favoritas para los alemanes, que acudían en masa a sus conciertos. De hecho, la canción Gyöngyhajú lány (1969) se convirtió en un hit tan famoso que tiempo después la banda alemana Scorpions hizo su famosa versión de la misma, con gran éxito también (White Dove, 1994). Algo en vuestro post que verdaderamente me ha transportado ha sido vuestra referencia a Strausberger Platz con esos " jardines con grandes árboles, y sucesivas hileras de viviendas que, a modo de los típicos hoffes, crean auténticas islas verdes." Creo que esto pertenecía a esa estética común soviética que tanto en la URSS como en los países satélites compartían, pues en Hungría los barrios obreros eran concebidos así, en forma cuadrangular con jardines como isletas, que en algunos casos tenían desde columpios hasta piscinas públicas que los propios vecinos cuidaban. Hoy, de todo esto queda mucha vegetación y los rastros inexorables del paso del tiempo y en muchos casos, del abandono. Me ha encantado vuestro post. Sin duda, Berlín es una ciudad increíble por lo ya tan comentado aquí, los contrastes entre aquel Berlín Occidental y aquel otro Popular que aún persisten, como reminiscencias de una época extraña y convulsa. Os recomiendo dos películas relacionadas que quizá ya conocéis, pero que son una maravilla poética. En 1988 la actriz Tilda Swinton hizo un documental sobre su viaje en bicicleta alrededor del Muro, se titula "Cycling The Frame". En 2009, vuelve para hacer el mismo recorrido, ahora ya tras la reunificación alemana, el documental se titula "The Invisible Frame". Nada más, enhorabuena por esta serie de post acerca de Berlín, sin duda me han abierto el apetito por una ciudad que no conozco, pero que ahora me resulta muchísimo más atractiva de lo que la imaginación me sugirió durante años.

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    1. Guauuu M Pd este comentario merece ser editado, anotadas tus referencias aportando banda sonora, películas y documentales, y un GRACIAS enorme por esta reflexión sobre un país que conoces tan bien y al que sabes queremos mucho. Seguimos aprendiendo ;-))

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  6. Todavía era posible a finales de los 90 vivir la ostalgia en numerosos países de Europa del Este, como alquilar piso en el típico barrio soviético o conducir un Trabant que aún algunos vecinos conservaban. Muchos de los interiores de estos pisos, con su distribución interior siempre visible desde la calles, y sin persianas, y sus lavadoras de resistencia nuclear, aún existían sin apenas renovaciones, y los productos y marcas alimentarias antiguas aún se mantenían en muchos supermercados de barrio.

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    1. JajajaAlvaro LLosa Sanz no me acordaba de las lavadoras. Esa uniformización en los países de la órbita soviética debía dejar una sensación similar al de las franquicias actuales, sin espacio para la sorpresa...ufff.

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  7. Gracias por el reportaje y las fotos! Interesante visita de Berlín!

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    1. Gracias Ampelmann por visitarnos aquí ;-))

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  8. Nunca he ido a Berlín, es una ciudad pendiente en mi agenda! Felicidades por el blog y el artículo! Un saludo

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    1. Si te sirve, Pedro Losano a veces lo que deseas durante tanto tiempo, se disfruta más, al menos con Berlin así ha sido para nosotros. Un saludo ;-)

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  9. Menudo post más nostálgico y diferente de la ciudad de Berlín. Me ha encantado pasear por las calles de la ciudad de una forma diferente, aunque como digo siempre, es una ciudad con la que tenemos cuentas pendientes jeje! Un abrazo pareja!

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    1. Gracias Pedro El Boquerón Viajero , ya ves lo que pasa cuando uno siente que tiene pendientes.. te fugas dos semanas y te parece poco, jejeje. Un fuerte abrazo ;-))

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  10. Berlín fascina a todo el que la visita, ¿verdad? Tenemos ganas de regresar para pasear de nuevo por sus solemnes calles. ¡Un abrazo, pareja!

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    1. Eso es Marta solemne, y creo que con las nuevas construcciones lo será aún más, así que habrá que volver a dejarse fascinar ¿no?, un abrazo ;-))

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