octubre 16, 2019

Amberes y la Red Star Line, un viaje en busca del sueño americano

Red Star Line Museum - Amberes por El Guisante Verde Project

El recuerdo de la Red Star Line permanece vivo en el interior de los edificios que la compañía naviera tenía en el Rijnkaai de Amberes, a orillas del río Escalda. Los viejos muros de ladrillo acogen en su interior la historia de un viaje que emprendieron dos millones de personas que, en buena parte de los casos, anhelaban una vida mejor; un viaje lleno de esperanza, angustia, incertidumbre y coraje en busca del sueño americano.

Museo Red Star Line, pasajeros en los muelles - Amberes por El Guisante Verde Project

Amberes se destacó, a partir del siglo XV, como uno de los centros comerciales más importantes del norte de Europa convirtiéndose desde entonces en una puerta tanto de entrada como de salida del continente; un punto de encuentro habitado actualmente por personas de 170 nacionalidades diferentes. Durante nuestro viaje a Amberes, la ciudad del mítico gigante Antigoon, caminando desde la Grote Markt nos acercamos a la ribera del río, contemplando viejas atarazanas y otras instalaciones de la antigua zona portuaria del Rijnkaai hasta llegar a los edificios de la naviera Red Star Line.

Grote Markt - Amberes por El Guisante Verde Project

Antiguos embarcaderos y atarazanas - Amberes por El Guisante Verde Project

Loodswezen - Amberes por El Guisante Verde Project

Noorderterras - Amberes por El Guisante Verde Project

Museo Red Star Line - Amberes por El Guisante Verde Project

La Red Star Line, cuya denominación oficial era Sociedad Anónima de Navegación Belgo-Americana o SANBA, fue el resultado de la asociación, en 1872, de magnates de la industria naviera norteamericana, y dos socios establecidos en Amberes: Jules Bernard von Der Becke y William Edward Marsily. La idea de negocio se basaba en el transporte de mercancías desde América a Europa en el trayecto de ida, y de pasajeros en el viaje de vuelta; esto hizo posible el apoyo financiero de la Compañía de Ferrocarril de Pennsylvania, que veía en esa línea de transporte de viajeros que cruzaba el Atlántico una extensión de su red de ferrocarril. El viaje inaugural lo realizó, en 1873, el buque Vaderland, que partió de Filadelfia.

Museo Red Star Line, cartel publicitario - Amberes por El Guisante Verde Project

Museo Red Star Line, trabajos de sirga - Amberes por El Guisante Verde Project

Durante el período de su apogeo la Red Star Line fletaba dos barcos semanales hacia América. Ya en la década de 1920, cuando Estados Unidos estableció restricciones migratorias, la naviera comenzó a sufrir dificultades financieras, hasta que fue vendida en 1934 a un naviero judío alemán, Arnold Berstein. Berstein, uno de los empresarios judíos más importantes de Alemania, fue encarcelado en 1937 y sus bienes confiscados por las autoridades nazis. De poco le había servido ser condecorado durante la Primera Guerra Mundial con la cruz de hierro de primera clase. En 1939, tras el pago de una importante suma de dinero, fue liberado y, junto a su esposa, huyó a Holanda. Llegaron a Nueva York el día que Alemania invadía Polonia, el 1 de septiembre de 1939. De los dos millones de pasajeros que la Red Star Line transportó a Estados Unidos una cuarta parte fueron judíos. Entre ellos, Albert Einstein. Su carta de renuncia a la Academia de Ciencias de Prusia escrita en papel con el membrete de la naviera, se conserva en el museo de la Red Star Line. La línea naviera fue adquirida y explotada por la Línea Holanda-América.

Red Star Line, Postal de bienvenida a Nueva York recibida en el Belgenland por Einstei, por El Guisante Verde Project

A medida que nos acercamos a los edificios de la Red Star Line, resulta inevitable pensar en la situación actual de los migrantes, no solo en el Mediterráneo, sino en otros muchos puntos del Planeta, y nos da la sensación de que resulta sencillo olvidar que, no hace mucho tiempo, los que emigraban eran los ciudadanos europeos. Nada menos que 60 millones de personas abandonaron Europa entre 1815 y 1950 con la esperanza de encontrar una vida mejor. Amberes fue el puerto de salida para los migrantes procedentes de Alemania y de Europa del Este. Su destino, en la mayoría de los casos, Estados Unidos.

Museo Red Star Line, cartel en yiddish - Amberes por El Guisante Verde Project

En el Museo Red Star Line nos han impresionado las imágenes y las películas que muestran las condiciones de vida de los migrantes europeos, sumidos en la más absoluta pobreza, rodeados de miseria y degradados físicamente por la falta de alimentos y medicinas. En el siglo XIX las nuevas fábricas de las ciudades habían reducido la industria rural tradicional a la irrelevancia. En el campo, la población se veía especialmente afectada por las guerras, las hambrunas, los desastres naturales y las epidemias, apenas podían llegar a fin de mes. En las ciudades, había que sumar, además, las persecuciones políticas. La emigración se convirtió para muchos en la única alternativa.

Barcos en el antiguo muelle - Amberes por El Guisante Verde Project

¿Como es posible que Europa haya olvidado tan pronto el sufrimiento de millones de sus ciudadanos y de la espalda a aquellos que huyen de conflictos armados, genocidios, hambre, miseria y discriminación en otros continentes? Es una pregunta que surge constantemente, mientras nos movemos por el interior de un museo bien concebido, en un edificio que no podía ser más adecuado para contar la historia que nos muestra.

Museo Red Star Line, carteles publicitarios a todo color - Amberes por El Guisante Verde Project

Las navieras inundaban Europa de agentes provistos de folletos y coloridos posters en los que prometían, a precios económicos, una travesía rápida y confortable hacia una vida mejor. También contribuían las noticias que, desde América, remitían aquellos que habían logrado establecerse, algunos incluso enviaban billetes prepagados, o acciones como las del gobierno de Canadá, que impulsaba la llegada de nueva población para establecerse en áreas no cultivadas. Sin embargo, la decisión de emigrar no resultaba fácil, porque no todas las cartas portaban buenas nuevas.

Museo Red Star Line, cartel de publicidad - Amberes por El Guisante Verde Project

El viaje de los migrantes no comenzaba en Amberes. Dejar su país de origen podía resultar una aventura con fatales consecuencias, como en el caso de Rusia, donde numerosas personas cruzaban la frontera ilegalmente para evitar los férreos controles, incluidos muchos hombres jóvenes que escapaban del reclutamiento forzoso. Después, en la mayoría de los casos, los migrantes debían realizar previamente un largo y extenuante viaje en ferrocarril. Lo hacían en vagones de cuarta clase, sin calefacción, sin lavabos, y separados del resto de pasajeros.

Estación Central de Amberes por El Guisante Verde Project

Andenes y Bovéda de hierro y cristal de la Estación Central de Amberes por El Guisante Verde Project

Nuestro viaje también nos llevó hasta Amberes en ferrocarril, hasta su deslumbrante Estación Central, una de las más bellas del mundo. Su amplitud, decoración, la enorme cúpula que cubre el edificio principal, el uso del cristal y el hierro... convierten la llegada a Amberes en un acontecimiento único incluso hoy en día. ¿Que podían sentir entonces los migrantes de principios del siglo XX al llegar a un edificio como la Estación Central de Amberes? Y no solo la estación, los hoteles, las calles comerciales, los teatros y casas lujosas, el dinamismo del comercio y la industria hacían que la ciudad resultara fascinante para los recién llegados. Al mismo tiempo, los peligros eran evidentes, con los estafadores buscando incautos para timarles quedándose con su dinero e incluso con su pasaje.

Casas de Amberes por El Guisante Verde Project

Museo Red Star Line, imagenes antiguas de la ciudad - Amberes por El Guisante Verde Project

Edificio Loodswezen - Amberes por El Guisante Verde Project

Por lo general, los migrantes pasaban poco tiempo en Amberes, donde eran observados por sus habitantes con una mezcla de curiosidad y pena, aunque a medida que su presencia aumentaba, la percepción por parte de la población local hacia esos viajeros forzosos fue cambiando.

Durante el siglo XIX numerosas epidemias asolaron Amberes, en parte debido a la expansión de la ciudad, del crecimiento del número de habitantes y a las malas condiciones de higiene de buena parte de la población. La epidemia de cólera de 1866 y la posterior, aunque menos mortífera, de 1892 extendieron el miedo entre la gente, colocando a los migrantes que provenían de zonas donde el cólera se había propagado en el punto de mira.

Embarque en la Red Star Line - Amberes por El Guisante Verde Project

Entre 1893 y 1894 la Red Star Line construyó un hangar en el que los migrantes pasaban un control médico, una mera formalidad antes de la Primera Guerra Mundial, y su equipaje era desinfectado mediante el uso de un equipo móvil de desinfección, propiedad del Departamento de Salud de Amberes. Los médicos examinaban a cuatro o cinco pasajeros por minuto, en el muelle, en el hangar o en los hoteles donde se alojaban, aunque únicamente a aquellos que les parecían enfermos o presentaban algunas enfermedades oculares o de la piel.

Museo Red Star Line, pasajeros esperando con equipaje- Amberes por El Guisante Verde Project

Tras la Primera Guerra Mundial, el flujo de migrantes continuó. Las restricciones médicas impuestas por Estados Unidos y Canadá junto con las numerosas quejas de los pasajeros por las condiciones en las que se realizaban las inspecciones, hicieron necesario construir una Estación de Inspección Médica bien equipada, con duchas y baños separados para hombres y mujeres. El edificio obligaba a los migrantes a pasar por toda una serie de controles, y una vez en el exterior, eran trasladados a los hoteles de cuarentena donde esperaban su partida. En esta época, los controles médicos eran mucho más exhaustivos, con una media de 20 minutos, aunque podían llegar a la hora y media. Hombres y mujeres, por separado, eran examinados por tres doctores: uno en representación de Estados Unidos o Canadá, otro de la naviera y el último del Servicio Belga de Emigración.

Museo Red Star Line, antiguas dependencias - Amberes por El Guisante Verde Project

A los migrantes se les examinaba en busca de parásitos y tanto mujeres como hombres se veían obligados a desvestirse de cintura para abajo; eran sometidos a ejercicios físicos para comprobar el buen estado de sus huesos, espalda, ojos, corazón y piernas, así como la ausencia de enfermedades venéreas. Esta situación generaba un nivel de ansiedad en algunos casos insoportable para las personas. Los pasajeros debían ducharse durante una hora, mientras sus ropas eran tratadas químicamente en grandes autoclaves.

Museo Red Star Line, pasajeros esperando con equipaje- Amberes por El Guisante Verde Project

Las autoridades americanas estaban preocupadas por las enfermedades infecciosas que los viajeros de lugares remotos pudieran portar, como el cólera o el tifus. Aunque no era este el único motivo de los rigurosos controles que se realizaban en los edificios de la Red Star Line, ya que si un pasajero no era admitido en Estados Unidos era devuelto a Amberes, con cargo a la naviera. Solo los que se encontraban libres de enfermedades y resultaban aptos para trabajar eran admitidos en Estados Unidos.

Museo Red Star Line, imagen control administrativo - Amberes por El Guisante Verde Project

En la Red Star Line también se ejercía el control administrativo, donde se requería a los pasajeros para que presentaran diversa documentación; además de su billete, debían rellenar un cuestionario con todo lo relativo a su salud, sus planes en América, sus convicciones políticas... El formulario debía entregarse al menos dos días antes, bajo pena de no ser admitido a bordo. Las restricciones aumentaron durante los años veinte, con la exigencia de visado, y la puntilla a la emigración la causó el crack financiero de 1929.

Museo Red Star Line, maqueta de buque oceánico - Amberes por El Guisante Verde Project

Durante los primeros años del siglo XX los navíos de vapor que cruzaban el océano vivieron su apogeo, auténticos milagros de la tecnología. El buque insignia de la Red Star Line en los años veinte fue el Belgenland, con 204 metros de eslora y capacidad para 2500 pasajeros. Estos grandes buques eran un reflejo de las diferentes clases sociales de la sociedad que habitaba tierra firme. Los pasajeros de primera clase, con sus cabinas privadas disfrutaban de toda clase de lujos, mientras que los de tercera clase dormían en grandes espacios sin intimidad, en ocasiones con cientos de camas.

Museo Red Star Line, listados de pasajeros - Amberes por El Guisante Verde Project

Los migrantes que podían permitirse un coste extra viajaban en segunda clase, donde, sin llegar ni mucho menos al nivel de los de primera, disfrutaban de cierto grado de confort, y, en muchos de los puertos a los que se llegaba, no tenían la obligación de superar un examen médico.

Después de la Primera Guerra Mundial se añadió una nueva clase turista, que ofrecía una sencilla experiencia de viaje tanto para migrantes como para viajeros con bajo presupuesto.

Para muchos de los pasajeros de tercera clase, el viaje hacia América no era un viaje de placer. Se encontraban estrictamente separados del resto del pasaje, en las cubiertas más profundas del barco, hacinados. Unas condiciones que empeoraban cuando alguno sufría mareos, vómitos o enfermaba.

Museo Red Star Line, tumbonas de los pasajeros de primera clase - Amberes por El Guisante Verde Project

Cuando las condiciones meteorológicas lo permitían, los pasajeros de tercera clase podían subir a la cubierta del barco; desde la proa contemplaban a los pasajeros de primera clase como si se encontraran en otro planeta... A pesar de las malas condiciones, el viaje, comparado con el que se realizaba medio siglo antes, podía ser mucho más confortable. Un velero invertía seis semanas de media en realizar la travesía, frente a los diez días que un barco de vapor empleaba en el viaje de Amberes a Nueva York.

Una significativa parte de los migrantes europeos terminaba en las principales ciudades industriales del noreste de Estados Unidos, donde se alojaban con parientes o amigos, de forma que las comunidades mantenían viva la cultura del país de origen. Los primeros años eran muy duros, con suburbios superpoblados e insalubres y unas condiciones laborales extenuantes. La gente echaba de menos a los amigos y a la familia que habían dejado atrás, y la correspondencia era fluida entre ambos lados del Atlántico. Muchos enviaban parte de sus salarios a Europa, otros ahorraban para llevar a su familia con ellos.

Las mismas reticencias que la presencia masiva de migrantes había suscitado en las ciudades de partida, como Amberes, también se producían en América. Hacia finales del siglo XIX los lobbys anti emigración lograron frenar el flujo migratorio proveniente de Asia. Europa era el siguiente objetivo.

Gruas en el puerto de Amberes, por El Guisante Verde Project

La situación provocó que algunos se desilusionaran; otros únicamente buscaban dinero rápido para regresar a Europa con sus ahorros y mejorar allí sus condiciones. La mayoría, sin embargo, logró construir una nueva vida, perdiendo poco a poco los lazos con sus países de origen. Los descendientes de los pasajeros de la Red Star Line son 'viejos americanos', las fábricas donde trabajaron duramente sus antepasados son historia, las viejas barriadas se han transformado…

Actualmente, la emigración sigue suscitando opiniones y reacciones encendidas. Visitar lugares como el Museo de la Red Star Line en Amberes debería ser obligatorio para los dirigentes políticos, de frágil memoria unos, insensibles o indiferentes otros, y recomendable, sin duda, para toda la población, porque un día, sin que nos demos cuenta, cualquiera de nosotros puede verse con sus pertenencias en una maleta, rumbo a un destino incierto.




Agradecimientos

Esta experiencia ha sido posible, en parte, gracias a la colaboración de Visit Flanders (Of. Turismo de Flandes en España) y Visit Antwerpen

El Guisante Verde Project mantiene todo el control editorial del contenido publicado.

octubre 08, 2019

5 Destinos para disfrutar los colores del Otoño

Otoño en Vermont por El Guisante Verde Project

El otoño es la estación perfecta para disfrutar de los mil y un colores que inundan los bosques, incluso parques y jardines de las ciudades. Para nosotros es el momento de hacer una escapada, en ocasiones ha sido mucho más que eso y nos ha llevado al otro lado del Atlántico, a Estados Unidos, en busca del otoño perfecto.

Os proponemos 5 destinos para disfrutar de los colores otoñales con toda intensidad, sin perder de vista la cultura, el arte, la historia o la gastronomía...

España
Nuestro primer destino nos lleva muy cerca de casa. Nos encontramos en el Parque Natural del Gorbea, Gorbeia en euskera, que celebra su 25 aniversario y encabeza la lista de los Parques Naturales, nueve, que podemos disfrutar en Euskadi. Paseamos entre las hayas trasmochas de Otzarreta, un pequeño rincón que cada año, durante el otoño, es fotografiado por los amantes de la Naturaleza. No es, sin embargo, lo único que podéis realizar en este parque natural, como os contamos en 'Parque Natural de Gorbea, rutas para desgastar las botas', y 'Gorbea, un fin de semana mindfulness en Bizkaia'. No hay excusas...

Hayedo de Otzarreta - Parque Natural del Gorbea por El Guisante Verde Project

Otoño en la Selva de Irati - Navarra por El Guisante Verde Project

Solo existe en Europa un hayedo-abetal más extenso, la Selva Negra en Alemania. Así que es casi de rigor recorrer la Selva de Irati, en el Pirineo de Navarra. Un tesoro natural donde el otoño luce en todo su esplendor, cuando caminar por sus senderos se convierte en una sinfonía de colores ante nuestros ojos. Un lugar al que Hemingway hacía sus escapaditas de vez en cuando. Muy próximo, y en ruta hacia Irati, se encuentra el espectacular Robledal de Betelu. La ruta para disfrutar de esta experiencia os la contamos en 'Otoño en Irati, caminando por el bosque mágico de Navarra'.

Otoño en Robledal de Betelu - Navarra por El Guisante Verde Project


Alemania
En el centro de la capital alemana, Berlín, los príncipes de Brandenburgo salían de caza por su coto privado. Ese el origen del actual Tiergarten, o Jardín de Animales. El pulmón verde de Berlín se transforma durante el otoño en un tapiz de colores ocres y rojizos. La vista desde lo alto de la columna Siegessäule, que celebra algunos de los triunfos militares prusianos, es fantástica.

Otoño en Tiergarten vista  desde la Siegessäule - Berlin por El Guisante Verde Project

Es el lugar perfecto para dar un paseo al atardecer, y recargarnos de energía para disfrutar de nuestra estancia, otro día más, de una de las ciudades más interesantes del mundo. Nuestro recorrido por el jardín de animales os lo contamos en 'Tiergarten, otoño en Berlin'

Tiergarten en otoño - Berlin por El Guisante Verde Project


Estados Unidos
En Estados Unidos hemos vivido el otoño con mayúsculas, en dos estados diferentes, Vermont y Nueva York, ambos en el este del país. La gran cantidad de especies diferentes de árboles hace que en ningún otro lugar a los que hemos viajado durante el otoño los colores sean tan intensos, ni de una variedad tan ampia. Es un regalo para los sentidos, que nos deja imagenes casi irreales, como la que cierra esta entrada, tomada en el Estado de Nueva York, en las Cataratas de Niágara.

Hojas de colores de otoño en Adirondack - Estado de Nueva York por El Guisante Verde Project

Vermont se mueve al ritmo que impone la Naturaleza; aquí las estaciones están plenamente definidas y el otoño es un espectáculo. Viajar por el estado de Vermont nos ofrece una de las mejores vistas del otoño, inmensos bosques llenos de color, ríos y lagos. Naturaleza en estado puro. Sus habitantes son muy conscientes de ello, y es un recurso turístico de primer orden. Tanto que existen numerosos sitios web, algunos institucionales, que monitorizan en tiempo real el 'pico' de color. Están tan desarrolladas que se puede recorrer el estado en busca de un color predominante en concreto. Miles de fotógrafos de todos los rincones del mundo acuden a Vermont cada otoño, en busca de las mejores imagenes.

Colores de Otoño en Vermont - Estados Unidos por El Guisante Verde Project

Vermont en Otoño - Etados Unidos por El Guisante Verde Project

Árboles de Colores de Otoño en Vermont - Estados Unidos por El Guisante Verde Project

Nuestra experiencia por los bosques de Vermont os la contamos en 'Vermont, el otoño perfecto' y un segundo post, con mapa incluido, en el que además se incluyen lugares interesantes del estado,  'Los Mil Colores del Otoño, un road trip por las carreteras de Vermont'.

Vermont, los colores del otoño - Estados Unidos por El Guisante Verde Project

Otoño en Adirondack - Nueva York, Estados Unidos por El Guisante Verde Project

Long Lake, otoño en Adirondack - Nueva York, Estados Unidos por El Guisante Verde Project

Junto a Vermont se encuentra uno de los grandes desconocidos de Estados Unidos, el Estado de Nueva York. En esta ocasión nos acercamos hasta Adirondack Park, la mayor área natural protegida de Estados Unidos, y Reserva de la Biosfera por la UNESCO, en busca de los colores del otoño. Tal y como contamos en 'Adirondack Park, otoño en el estado de Nueva York' es aquí donde se prolonga esa explosión de color otoñal durante más tiempo. Además de recorrer infinidad de senderos, pasar unos días en la antigua capital olímpica, Lake Placid, es uno de los muchos atractivos de esta zona.

Hasta aquí nuestra selección para descubrir cinco destinos durante el otoño, esperamos que os inspire a viajar, lejos o cerca, en la que para nosotros es la estación más colorida.

Otoño en Parque Estatal de Niagara Falls - Nuew York, Estados Unidos por El Guisante Verde Project

octubre 01, 2019

Angkor: Banteay Srei, maravilla del arte jemer

Banteay Srei, guardianes y mandapa del prasat principal - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, la ciudadela de las mujeres, o ciudadela de la belleza, es un templo jemer, del siglo X. Forma parte del complejo de la antigua Angkor y fue el primero de sus templos en ser restaurado; unos trabajos que se realizaron en 1931 y actualmente, Banteay Srei, es uno de los templos mejor conservados.

Banteay Srei es el cuarto complejo de la antigua Angkor al que dedicamos un artículo. Angkor Wat, el Bayon y la Terraza del Rey Leproso le han precedido. Cada vez que afrontamos el reto de volcar en palabras las sensaciones que nos produjo caminar por las ruinas más bellas que hemos visto, nos invade una emoción y un sentimiento que nos traslada de nuevo hasta las selvas de Camboya, recordando a Pierre Loti cuando escribió: "El peso y el misterio de estas grandes ruinas que llenan la mitad del cielo me van inquietando cada vez más a medida que se van cerrando los ojos; y sólo cuando le sueño está a punto de sumirme en la inconsciencia reconozco de verdad que se ha cumplido mi sueño de antaño, que me siento realmente llegado a Angkor..."

Banteay Srei, pabellón perpendicular sur - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El complejo de Banteay Srei se encuentra algo alejado del complejo principal de Angkor, a unos 45 km, a orillas del río Siem Reap. El templo fue consagrado el 22 de abril de 967, y fue el único de los templos importantes de Angkor no construido por un monarca, sino por dos brahmanes (casta sacerdotal, la más importante): Vishukumara y su hermano mayor, Yajnavaraha. De este último, erudito y filántropo, la estela fundacional del templo aporta abundante información, como que fue él quien optó por el diseño en horizontal, siguiendo la tradición arquitectónica hindú. El templo está dedicado principalmente al dios hindú Shiva, como Gran Señor de los Tres Mundos, aunque también Vishnu tiene protagonismo en el recinto.

Banteay Srei, gopura calzaa principal - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

La Trinidad Hindú: Brahma, Shiva y Vishnu
Aventurarse a desentrañar un mundo con más de 300 millones de dioses es una tarea que produce vértigo; sin embargo, unas nociones básicas de quien es quien en Banteay Srei son necesarias. Brahma es la fuente de la sabiduría, el creador de todas las cosas en el Universo, aunque no es objeto de especial de adoración, porque su labor ha concluido. Brahma nació del huevo dorado, o bola de fuego, que surgió de las aguas primigenias; cuando la bola se dividió en dos, se crearon el paraíso y la tierra, con el cielo entre ambos. Después de crearse a sí mismo, Brahma comenzó a dar forma al universo. Shiva es temible, el enlace entre la vida y la eternidad, el dios que destruye el Universo, y desde el punto de vista búdico, es el dios más poderoso que habita en la Tierra. Suele aparecer en actitud de meditación, no en vano es el maestro de los practicantes del yoga. Shiva nos recuerda que todo principio tiene un final, que todo lo que nace debe morir. Se le representa con el color blanco; tiene tres ojos que simbolizan el sol, la luna y el fuego. A través de ellos puede ver el pasado, el presente y el futuro. El ojo de fuego suele mirar hacia el interior, pero cuando se dirige hacia fuera quema todo lo que observa: el universo termina con una simple mirada. Suele aparecer con cuatro brazos, símbolo de su dominio sobre los elementos; una serpiente alrededor del cuello y una guirnalda de calaveras que representa el nacimiento y destrucción perpetuos de la raza humana.

Por su parte, Vishnu gobierna sobre los principios que dirigen la existencia y el destino, mantiene la ley y el orden para conservar el equilibrio y la armonía. Controla todo lo que sucede en el universo y es protector del ser humano. Suele aparecer con cuatro brazos que representan las cuatro etapas de la vida, acompañado del disco, la concha, la maza y el loto. En su corazón luce una brillante piedra preciosa, símbolo del conocimiento. Cuando duerme, descansa sobre el rey serpiente, que simboliza la inmortalidad. Vishnu se reencarna constantemente, junto con su amada esposa Lakshmi, que es la diosa de la fortuna y la desgracia.

Banteay Srei, guardianes mono y genio - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El nombre de Banteay Srei, es moderno; la versión más extendida es que su origen se debe a la fascinación que los habitantes del lugar sentían ante la belleza de las numerosas devatas, semi-diosas, labradas en las paredes. De igual modo, podría responder a las pequeñas dimensiones de los edificios, y a la complejidad de sus bajorrelieves. También se ha apuntado la posibilidad de que las maestras constructoras hubieran sido mujeres. En el día al día del templo, las mujeres ejercían una importantísima función para la supervivencia de la población. Cada templo tenía a su cargo múltiples villas y hospitales y era el encargado de proveer a la población de víveres, productos de uso médico, plantas medicinales... El comercio entre los templos, tanto con clientes locales como extranjeros, era llevado a cabo por las mujeres, porque en la cultura jemer, las mujeres eran las que sabían y podían comerciar. Por este motivo los mercaderes chinos, por ejemplo, debían conseguir que una mujer jemer les aceptase, si querían llevar adelante sus negocios en esta parte del mundo.

Banteay Srei, devata - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei es un templo pequeño, exquisito, al igual que los edificios que lo componen y que, en comparación con el estándar de Angkor, parecen miniaturas. Lejos de ser un aspecto negativo, su tamaño lo hace extremadamente elegante, aunque no es el único factor que contribuye a esa sensación.

El material elegido para levantar las paredes y realizar algunos elementos constructivos es la laterita, junto con el ladrillo, si bien es la arenisca roja la que ha permitido ejecutar un programa decorativo sumamente elaborado que le ha valido a Banteay Srei el calificativo de obra maestra del arte clásico jemer, una auténtica joya. Algunos historiadores de arte, tal vez en un ejercicio de esnobismo incomprensible para nosotros, lo tachan incluso de "demasiado bello y perfecto".

Banteay Srei, gopura este, segundo recinto, timpano 2 - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Desde 960 al año 1000, Banteay Srei creo un estilo propio en Angkor, y constituyó una auténtica revolución, con sus figuras de labios carnosos y ojos muy abiertos, dotadas de barba y bigote en el caso de los hombres, y una calma casi sobrenatural en el caso de las mujeres, mientras mantienen parte del arcaísmo que caracteriza al arte jemer. Una belleza cuya sensualidad refleja influencia indonesia.

Banteay Srei, devata del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

En Banteay Srei destaca la belleza de sus frontones y dinteles. Los frontones resultan grandes para la apertura sobre la que se levantan y, por primera vez en la arquitectura jemer, en ellos se representan escenas mitológicas completas. Los dinteles, tanto los estructurales como los decorativos se encuentran brillantemente decorados, a menudo, con guirnaldas que terminan en volutas en sus extremos. Además, el nivel de detalle de los relieves es superior a otros estilos presentes en Angkor, incluso, en comparación con los edificios, son de mayor tamaño, lo que acentúa la singularidad de Banteay Srei.

Banteay Srei, gopura del oeste, recinto segundo, dintel - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, biblioteca sur, decoración - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Entre los motivos decorativos mas impresionantes presentes en Banteay Srei se encuentran el Kala, el monstruo de grandes fauces, símbolo del tiempo; las nagas de tres cabezas que surgen de las fauces de un león o de un makara, con tronco muy largo; los Garuda, pájaros míticos, mezcla de ave rapaz, felino y ser humano enemigo de las serpientes y cabalgadura de Vishnu o los Dvarapala, los llamados guardianes de escalera, que protegen el recinto sagrado.

Banteay Srei, gopura del oeste, recinto segundo, nagas de tres cabezas - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Nagas, Kalas y Makaras:
Las Nagas son mitad hombre, mitad serpiente, y pueden adoptar ese aspecto a voluntad; son habitantes y a la vez guardianes de las regiones subterráneas y del agua. El Kala, el Tiempo, uno de los nombres del dios de los muertos, Yama. Frecuentemente se denomina kala a la cabeza del monstruo Kirtimukha: máscara leonina con brazos humanos; se utiliza a menudo como origen de las bandas decorativas vegetales y cabalgadura ocasional de algunos dioses. El Makara es un animal acuático, mezcla de cocodrilo y delfín, aunque tiene trompa, colmillos y dos patas. Su cola, con frecuencia se convierte en follaje. Es la cabalgadura de Varuna, dios del Mar.

Banteay Srei, gopura del oeste, prasats y biblioteca sur - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura principal, Indra sobre Airavata - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

A partir de aquí nos adentramos en los rincones de Banteay Srei y es importante no perder de vista el mapa que hemos dibujado, con no mucha fortuna, todo hay que decirlo... Banteay Srei está formado por tres recintos rectangulares concéntricos y se encuentra orientado hacia el Este.  El comoplejo está precedido por una calzada procesional a la que se accede a través de un gopura, una puerta monumental. En uno de sus frontones vemos a Indra a lomos de Airavata, su elefante de tres cabezas. La calzada transita entre dos alas de edificios porticados, de los que apenas quedan restos de los muros, precedidos de pequeños pilares. Este conjunto, hacia la mitad, está interrumpido por dos pabellones que, a su vez, dan acceso a los Pabellones Perpendiculares: uno al norte y un grupo de tres al sur; en estos últimos veremos, en el frontón del edificio central a Shiva y su esposa Uma montados sobre el toro Nandi. El toro Nandi es la personificación de la justicia y la virtud, aunque también representa al impulso sexual.

Banteay Srei, Shiva y Uma sobre el toro Nandi- Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, mapa - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura del este, segundo recinto, frontón uno, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Un gopura en forma de cruz con dos pórticos, del no se conserva nada de su parte superior, da acceso al tercer recinto, que contiene el lago que rodea el tempo. Durante nuestra visita, debido a las fuertes lluvias de días anteriores, el lago inundaba parte del acceso al interior. Uno de los frontones del gopura se encuentra en el suelo, incomprensiblemente no le prestamos suficiente atención, y representa una escena del Ramayana, tal vez la obra mas importante de la India antigua: el intento del demonio Viradha de raptar a Sita, la esposa de Rama (avatar de Vishnu).

En el segundo frontón del gopura se representa una escena del Mahabhárata, un importantísimo texto épico mitológico de la India: los asuras (deidades guerreras de la mitología hindú) Sunda y Upasunda, que además eran hermanos, pelean por la Apsara Tilottama. Para ver esta magnífica pieza deberéis viajar hasta París, al Museo Guimet de Arte Asiático. Nosotros visitamos el Museo Guimet tres años de viajar a Camboya; un viaje que, en realidad, comenzó en ese mismo instante, mientras deambulábamos fascinados por las salas, iluminadas magistralmente, del que, en nuestra opinión, es uno de los mejores museos asiáticos del mundo. Así os lo contamos, hace mucho, mucho tiempo..., casi al comienzo de este blog, una aventura que iniciamos hace 12 años, en este artículo: Museo Guimet de Arte Asiático.

Banteay Srei, Unda, Upasunda y Tilottama - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Ramayana y Mahabharata:
El Ramayana cuenta la historia de Rama, séptima encarnación de Vishnu. Como sucede a menudo con los textos transmitidos de forma oral y la mezcla de mitos, leyendas e historia, no existe unanimidad en torno a la fecha enla que se escribió, ni quien fue su autor. Se atribuye al sabio legendario Valmiki, consta de 24000 versos y sus textos comienzan a ser mencionados en la misma época que los del Mahabharata, el siglo III a.C. El Ramayana es uno de los grandes tesoros del hinduismo, con historias que pasan de generación en generación, y protagonistas que todos conocen, como el demonio Ravana, la esposa de Rama, Sita, y el rey mono, Hanuman.

El Mahabharata es, casi con seguridad, el poema épico más extenso de la Historia, nada menos que 200.000 versos escritos en sánscrito, con una estructura caótica, numerosas historias paralelas y modificaciones que siglos de transmisión oral han añadido a los originales. Se ignoran, al igual que ocurre con el Ramayana tanto la fecha de su creación como su autoría, que se atribuye al legendario escritor Viasa. Alrededor de las vidas de dos sagas familiares emparentadas, los pandavas y los kauravas, asistimos a una serie de historias de guerra, de lucha entre el bien y el mal; historias de amor, traición y venganza; de sabios, demonios y dioses. Unos hechos que para muchos hindúes fueron reales y ocurrieron en la India en tiempos inmemoriales.

Banteay Srei, gopura este y acceso al segundo recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura este, segundo recinto, primer frontón - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura este, segundo recinto, segundo frontón - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El camino nos conduce ante el muro que delimita el segundo recinto. Accedemos por el gopura del este donde encontramos dos tímpanos profusamente decorados; el situado en el otro extremo del muro, oeste, en su tímpano narra una curiosa escena: la lucha entre dos hombres-mono, los príncipes Sugriva y Vali, hijos del dios Indra; Rama, armado con un arco, y partidario de Sugriva, asesina por la espalda a Vali.

Banteay Srei, lucha entre Sugriva y Vali - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, edificio largo norte, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, edificio largo sur, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Dentro de este espacio, seis edificios largos delimitan el muro del primer recinto, que ha desaparecido, dejando como restos un pequeño templo de ladrillo, en mal estado de conservación, en el oeste y un gopura en el este. El pequeño tamaño de este gopura y el hecho de solo tenga una entrada, llevan a pensar que, probablemente, se trataba de otro santuario.

Banteay Srei, gopura al primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura al primer recinto, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, Shiva Nataraja - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El frontón que se encuentra frente a nosotros, el del este, nos muestra al dios de la danza, Shiva Nataraja. Su consorte aparece en el frontón opuesto, en la forma de Durga sobre el león, matando al demonio búfalo.

A partir de este punto tenemos acceso al templo propiamente dicho. Aquí es donde se aprecia la complejidad y belleza del sistema constructivo y decorativo: se utilizan falsas bóvedas, falsas naves, bóvedas de cañón rebajadas, ventanas reales, frontones en arco, frontones lobulados insertados unos en otros, molduras, motivos vegetales y florales que cubren los muros... Innumerables elementos que nos recuerdan mucho más a los trabajos de orfebrería o a la talla en madera que al trabajo sobre piedra.

Banteay Srei, biblioteca sur detalle tímpano este - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, gopura al primer recinto, mandapa y guardianes - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, biblioteca norte, mandapa y guardianes - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

A ambos lados del gopura, ya dentro del primer recinto, encontramos dos edificios, llamados “bibliotecas”: no existe, sin embargo, una prueba concluyente que justifique esta denominación. Se ha adoptado por su posición, siempre junto al santuario, que lleva a pensar que allí se almacenaba el conocimiento sagrado. Sus frontones lobulados contienen los que seguramente son los tímpanos más bellos del arte jemer. Biblioteca sur, frontón orientado al este: Shiva y su consorte Uma aparecen sentados en la cima del Monte Kailasa, su morada.

Banteay Srei, Ravana sacude el Monte Kailasa - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El resto de personajes se agrupan bajo ellos, siguiendo un orden estricto; arriba los hombres sabios y los ascetas; en el nivel medio, figuras mitológicas con cuerpos humanos y cabezas de animal; en el nivel inferior grandes animales. En el medio de la composición, aparece el rey demonio de diez cabezas, Ravana, que sacude la montaña provocando la huida de los animales. De acuerdo al mito, Shiva sujetó la montaña con un dedo del pie, dejando atrapado a Ravana durante un milenio.

El frontón oeste de la biblioteca sur es muy similar; muestra a Shiva entregando un collar a Uma; ambos se encuentran sentados en la cima del monte Kailasa. Sin embargo, Shiva dirige su mirada a Kama, el dios del Amor, que, osado él, le apunta con sus flechas para que preste atención a la belleza de Uma. Shiva, enfadado por la provocación, miró con su tercer ojo a Kama, reduciéndolo a cenizas.

Banteay Srei, prasat sur y biblioteca sur, vista oeste - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

La biblioteca del norte, en su frontón orientado al este, muestra una escena sobre la que no existe unanimidad de interpretación. En la parte superior aparece el dios Indra creando lluvia para apagar un incendio en el bosque de Khandaya, provocado por el dios del fuego Agni, con el fin de matar al rey naga Takshaka. Krishna y Arjuna, héroe del Mahabarata, lanzan una lluvia de flechas para detener, a su vez, la lluvia de Indra.

Banteay Srei, Indra creando lluvia - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

En el frontón orientado al oeste de la biblioteca norte, se representa a Krishna matando a su tío, el tiránico rey Kamsa. Según la profecía, Kamsa sería asesinado por el octavo hijo de su prima Devaki, por lo que el rey ordenó ejecutar a sus sobrinos a medida que nacían.

Banteay Srei, Krishna matando a Kamsa - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Sin embargo, el octavo hijo, Krishna, encarnación de Vishnu, fue puesto a salvo. Al conocer la noticia e ignorar su paradero, Kamsa mando asesinar a todos los niños de la comarca; de poco le sirvió, porque con solo 16 años, su sobrino cumplió la profecía y lo mató a puñetazos... Como podéis ver, incluso en un lugar como Banteay Srei, donde la belleza de la decoración y de las escenas que se representan es uno de sus rasgos más destacables, la lucha, los conflictos, la conquista..., también se encuentran presentes.

Banteay Srei, biblioteca norte, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, guardianes mono y genio, detalle - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

En el centro del primer recinto encontramos el templo en sí mismo, que consta de tres Prasats, o torre santuario y constituyen el elemento básico de toda fundación religiosa. Los prasats se levantan sobre una plataforma (el prasat nunca toca el suelo). Su acceso está custodiado por guardianes arrodillados. Son figuras exentas con cabezas de león, mono o genio. Las esculturas originales se encuentran en el Museo Nacional de Phnom Penh.

Banteay Srei, guardianes del mandapa y prasat principal - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

El prasat principal, dedicado a Shiva como Gran Señor de los Tres Mundos, mide algo menos de 10 metros de altura (de nuevo se pone de relieve el pequeño tamaño de las construcciones de Banteay Srei), y a él se accede mediante un mandapa, o antecámara, muy bien conservada. Los prasats secundarios, más pequeños que el principal, son torres con una única entrada y tres puertas ciegas. El prasat norte está dedicado a Vishnu y el del sur a Shiva.

Banteay Srei, muro decorado y ventala del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Toda la superficie de los prasats está cubierta por decoración vegetal y nichos delimitados por columnas y rematados por arcos. En la parte superior de los nichos, aparecen dos genios voladores, mientras que en el interior encontramos guardianes de las puertas y devatas.

Banteay Srei, devata en puerta del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, guardian en nicho de puerta del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Otro elemento interesante son los dinteles, porque en ellos figuran los Lokapala o protectores de las regiones del universo, situados en los puntos cardinales que les corresponden. Kubera al norte; Indra sobre el elefante Airavata al este; Yama, dios de los muertos, a lomos de un búfalo, aparece al sur; Varuna, sobre el ganso sagrado al oeste. De esta forma, tenemos ante nosotros permanentemente la orientación del templo.

Banteay Srei, prasats y biblioteca norte - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

La compleja mitología hindú y sus múltiples dioses, semidioses y guardianes, se muestran de forma exquisita en este templo, que al ser de los primeros construidos en Angkor no muestra tanta mezcla con el budismo, que tantos quebraderos de cabeza dio a los arqueólogos para identificar a los protagonistas de sus paredes, aun cuando sus bellas devatas, con sus formas redondeadas y delicadas son deidades femeninas budistas.

Banteay Srei, devatas del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Siempre nos llaman la atención los elementos comunes entre religiones, los ecos, copias y apropiaciones sucesivas que permitían convivir e integrar los diferentes cultos, y como los más importantes relatos del hinduismo, el Ramayana y el Mahabharata, contienen episodios que nos resultan muy familiares. El eterno dilema entre el bien y el mal, la creación del mundo, las construcciones como metáfora y representación de la cosmología... Al visitar las estancias del Banteay Srei vuelven a faltarnos referentes, códigos, significado. Como sucede al interpretar la iconografía budista, egipcia, cristiana…, nos faltan conocimientos que los habitantes de la época si tenían. Los diferentes dioses representados eran objeto de devoción y debían recibían un constante flujo de obsequios en forma de arroz, sésamo, guisantes, leche fresca, miel y melaza, aunque también telas para vestirlos, protegerlos de los mosquitos, y cubrir las zonas en las que sentarse. Ofrendas que contribuían a la riqueza del templo y de quienes trabajaban en él, sacerdotes, oficiales, ayudantes o bailarinas.

Banteay Srei, guardianes garuda del primer recinto - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Banteay Srei, Biblioteca Norte, cara sur - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project

Y todas estas paredes son capaces de trasladarnos no sólo a las luchas, conflictos, como el que el reino de Angkor mantenía con el cercano reino Champa, sino a muy buena parte de su vida cotidiana y sus costumbres, como el bokator, antiguo arte marcial, o el baile tradicional camboyano, copiado de los movimientos de las apsaras, las bailarinas celestiales.

Visitar los templos de Angkor es habitar un largo sueño, sus constructores, sus artesanos, sus talleres, eran genios de la ornamentación, una decoración, que en las sutiles tallas de Banteay Srei, nos invitan a imaginarnos surcando todo ese imperio acuático de templos y construcciones, con esa imponente red de campos de arroz, estanques y canales que recorría el reino. El Gran Angkor llegaría en el siglo XIII a los mil kilómetros cuadrados, convirtiendo al imperio jemer en el más importante del sudeste asiático. Un imperio que ha llegado hasta nosotros, protegido, sumergido, abrazado por la selva.

Banteay Srei, guardianes mono y garuda - Angkor, Camboya por El Guisante Verde Project