octubre 11, 2017

Viaje por el Sur de Albania, primeras impresiones


Albania, un pais sumido en cuatro décadas de hermetismo, en el corazón de Europa a orillas del Mare Nostrum romano, el estado europeo en el que más tiempo ha subsistido la economía centralizada y estatalizada, nos ha dejado, tras nuestro viaje por buena parte de sur y centro del país, la sensación de encontrarnos ante un destino turístico del que oiremos hablar, y mucho, en los años que vienen. Estas son nuestras primeras impresiones.


Antes de partir las informaciones que conocíamos de Albania eran mas bien escasas, y no muy prometedoras en relación a temas como la pobreza, la seguridad, el transporte o la sanidad. En cuanto a lo demás, éramos como buena parte de los albaneses, que desconocen los atractivos de su propio país, simplemente porque durante decenios habían tenido prohibido viajar por gran parte de su territorio, al ser considerado zona militar.


¿Por qué, entonces, se nos ocurrió viajar a este destino? Con cierta frecuencia, y es una de las grandes satisfacciones que proporciona escribir sobre viajes, los lectores nos escribís para contarnos que habéis descubierto un lugar, un restaurante, un escritor..., o que habéis decidido visitar un destino gracias a lo leído en el blog, aunque cada uno, y esa es la riqueza, convierte en propio ese viaje. En esta ocasión, nos encontramos en ese lado, el de los lectores. Nuestra fuente de inspiración ha sido Miguel Loitxate, al que muchos conocen por su web Lonifasiko - Blog de Viajes con Niños y Gastroexperiencias. A principios de verano se plantó en Albania, destino que llamó su atención en FITUR, y decidimos seguirle la pista. Tanto nos convenció lo que iba desgranando durante su recorrido y lo que después nos contó, que decidimos preparar la maleta y partir hacia la Tierra de las Águilas.


Ya durante el viaje, en realidad transcurridos solo dos días, escribíamos que nuestra impresión era que ese destino escalaría puestos rápidamente en el mapa turístico internacional. También aparecían algunas sombras, como las infraestructuras deficientes o la escasa conciencia de cuidado del medio ambiente y del patrimonio natural.


Sin embargo, en ese mismo momento, también escribíamos que la amabilidad de los albaneses, el paisaje, las playas, el agua de ensueño, de colores verdes y azules que surge de las profundidades de la tierra para formar el Syri i Kaltër, el Ojo Azul, o las viejas casas de piedra de Gjirokastër, junto con los magníficos restos de la antigua ciudad griega de Butrint, estos dos últimos lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, compensaban sobradamente, una sensación que se ha mantenido hasta el final del viaje.


La gastronomía es, sin duda, un elemento a tener en cuenta en cualquier viaje, y en este sentido podemos decir que la gastronomía albanesa del sur del país proporciona sabores nítidos, platos sencillos, sin juegos de adivinanzas, donde los ingredientes destacan claramente su presencia. Es una cocina puramente mediterránea con sólidas influencias italianas, griegas y turcas, basada en unos productos fresquísimos donde el pescado tiene un protagonismo especial. Una vuelta a los orígenes gastronómicos mediterráneos que es un motivo más para visitar este país a orillas del Jónico.


Las carreteras son un escaparate desde el que contemplamos un paisaje espectacular. Nuestro primer día montañoso en Albania tuvo como centro de operaciones la ciudad de Permet. Desde allí pudimos recorrer parte del Parku Kombëtar Bredhi i Hotovës, y el impresionante paisaje del Kanioni i Langaricës, Cañón Langarica, y las Ujërat Termale të Bënjës, las famosas aguas termales de Bënjës, que los habitantes de la zona aprovechan creando pequeñas piscinas de piedra para aprovechar de la mejor manera posible este recurso natural.





Colgada sobre el valle de Permet encontramos Leusa, una población a la que llegamos a pie, no hay muchas más opciones, para visitar la su asombrosa y casi desconocida Iglesia Ortodoxa, con su interior completamente decorado por frescos en un estado de conservación más que aceptable. La visita se realiza bajo la supervisión de una vecina, que es quien dispone de las llaves y a la que es necesario acudir, por suerte su casa se encuentra junto al recinto monástico.


El camino entre Permet y la frontera con Macedonia junto al Lago Ohrid, finalmente no fue tan terrible como lo pintaban. Baches y curvas, muchos tramos sin asfaltar, un sinfín de animales domésticos y personas por arcenes o, simplemente, en mitad de la carretera... Sin embargo, el paisaje que nos encontramos nos hace detenernos cada poco tiempo para intentar captar una imagen que le haga justicia. Inmensos cauces atravesados por corrientes de agua que ahora son solo un esbozo de lo que se puede ver en invierno o primavera.


Resulta sobrecogedor pensar la fuerza que despliega aquí la naturaleza, y que nos hace desear aún más haber tenido días suficientes para llegar al norte, al Parque Nacional de Valbona. Sin embargo, en apenas once días, y dado el tiempo que se invierte en los desplazamientos obliga a ser menos ambiciosos. Next time!


Habitada desde el siglo VI a.C., la ciudad de Berat, conocida como la ciudad de las Mil Ventanas, está considerada la ciudad más antigua de Albania. Por sus calles pasaron ilirios, romanos, bizantinos, eslavos, búlgaros, serbios y otomanos. Un mosaico de gentes y culturas.






Visita obligada, su casco antiguo, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2008, esconde rincones llenos de encanto, y otros sorprendentes como el complejo de la madrasa o su viejo castillo que ofrece mucho más de lo que podría suponerse en un primer contacto y aunque el camino de ascenso resulte bastante esforzado, especialmente con sol, es realmente interesante explorar su recinto.


En nuestro camino entre Berat y la llamada Riviera Albanesa hemos visitado la antigua ciudad de Apolonia, fundada por colonos griegos en territorio ilirio, de cuya importancia ya hablaron Estrabón y Aristóteles. Los numerosos restos que se conservan y el pequeño, aunque excelente museo, merecen sin duda acercarse hasta aquí.




Le teníamos muchas ganas a la carretera que se acerca a la costa, y al mítico Llogara Pass, aunque como ocurre a menudo es difícil que un lugar responda a tanta fama. Nos hubiera gustado poder realizar algún trekking por las montañas que rodean el paso, pero no pudo ser. La carretera es realmente entretenida, con vistas de vértigo sobre los acantilados, curvas cerradas y gran pendiente, aunque no nos atreveríamos a calificarla como una de las más bonitas del mundo.


Ya en Dhermi, el azul del Jónico, el camino que lleva a la playa de Gjipe, un arenal casi virgen, y que disfrutamos prácticamente solos, y el sendero que se eleva sobre el cañón de Gjipe con fantásticos miradores, nos han dejado decenas de imágenes para el recuerdo.



La carretera que recorre la Riviera Albanesa es sinuosa, nada aburrida, sube y baja entre montañas, olivares, pueblos colgados sobre los acantilados, ermitas y monasterios escondidos entre bosques, playas y calas. Ha resultado un desafío elegir una en la que disfrutar del mar y la arena, de tan vacías que están, porque daban ganas de quedarse en todas.







En septiembre es llamativa la ausencia de turismo, también de servicios, aunque nosotros lo hemos vivido como un auténtico lujo. Dhermi, Gjipe, Livadh, Jala, Himare, Porto Palermo, Kakome Bay, Borsh..., recordad estos nombres porque pronto entrarán a formar parte de los destinos mas elegidos por los viajeros.

5 comentarios :

  1. Viajazo, ¡y destinazo que dará mucho que hablar en los próximos años! Gracias por la mención, pareja!

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  2. Albania es un país que llevamos "siguiendo" un tiempo, ya que como comentas por ahora no ha llegado la masificación turística, y es uno de los grandes desconocidos.

    Además, nos asustaba un poco la falta de información sobre seguridad en el país, ya que al viajar con niñas, pues siempre te echa un poco para atrás.

    Pero ahora, con vuestras opiniones y las de Lonifasiko, creo que terminaremos de decidirnos.

    Seguiremos atentos vuestro artículos.

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  3. Es injusto que zonas tan bonitas estén así de solitarias, aunque por otra parte si algún día se masifican ya no será lo mismo. El equilibrio siempre es difícil. Un abrazo.

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  4. Yo estuve hace dos años por mi cuenta y en transporte público. Lo conté también en mi blog www.mimochilamepesa.con me gustó mucho y sobre todo la gente me resultó encantadora

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  5. Poco a poco empieza a asomar por los blogs, dejando atrás su aislamiento. De hecho, añadí Albania hace algún tiempo a mi lista de destinos, pero después de leer vuestra entrada la verdad es que ha subido varios puestos. Será cuestión de irse informando, porque ese color del agua, la comida, los paisajes y los monumentos tienen una pinta estupenda.

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