marzo 05, 2017

Invierno en Oslo, experiencias para que el frio no te deje en casa

Invierno. Museo Pueblo Noruego - Oslo por El Guisante Verde Project

El invierno en Oslo. Durante buena parte de la estación apenas seis horas separan la salida del Sol y el atardecer, asi que solo con pensarlo habrá quien sienta escalofríos y tal vez se convenza de que lo mejor que podría hacer sería imitar a los osos, quedándose en la cueva hibernando hasta que la primavera llame a la puerta...

Invierno, Oslo, por El Guisante Verde Project

Incluso los habitantes de la capital de Noruega puede que opinen de esa manera, y eso explicaría frases como las que, a menudo, uno de los maestros de la novela negra, Jo Nesbø, natural de Oslo, pone en boca de su famoso detective, Harry Hole:

"Siete dias antes de Navidad amaneció con un frío tal que se diría que un guante de acero atenazaba a quienes, raudos y silenciosos, se movían por las calles de Oslo, concentrados en llegar a cualquier sitio y escapar de sus garras."

Sin embargo, la estación de las nieves también nos puede ofrecer posibilidades únicas, como estas experiencias que os harán superar el frío invierno y salir de casa.

Visitar el Holmenkollen

Holmenkollen, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

El enorme trampolín de saltos de esquí, es una constante sobre el horizonte urbano de Oslo, en el que destaca desde prácticamente todos los puntos de la ciudad y es durante el invierno cuando su imponente silueta cobra todo su sentido, por lo que es el momento adecuado para acercarnos hasta este icono deportivo.

Desde la parada de Jernbanetorget, junto a la Estación Central, tomamos la línea 1 del metro que, en un recorrido de algo mas de 40 minutos a través de un paisaje nevado cubierto de árboles, que ocultan algunas de las mejores zonas residenciales de la ciudad, mientras poco a poco va surgiendo ante nuestros ojos el fiordo al que se asoma Oslo, nos deja a muy poca distancia de nuestro destino.

Estructura del Holmenkollen, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

El metro va realmente animado, aunque se trata de un día entre semana, se encuentra repleto de personas de todas las edades provistas de sus equipos de esquí, tablas, cascos, trineos...., porque en no pocas estaciones de la ruta es posible salir del vagón esquiando, literalmente... Para los habitantes de Oslo se trata de algo normal, pero a nosotros no deja de asombrarnos esta especie de telecabina descomunal en que se han convertido algunas líneas de transporte público oslovita.

Vista desde el Holmenkollen, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

En nuestro camino desde la estación pasaremos junto al Restaurante Holmenkollen donde, a la vuelta de nuestra visita, nos sentaremos junto a un buen fuego, tomaremos un café y dejaremos pasar el tiempo sin hacer nada, sin que nadie nos moleste. O si preferís, podréis situaros junto a la ventana y comer con unas vistas magníficas. El Holmenkollen resulta aún mas impresionante visto de cerca, cuando nos encontramos bajo su estructura. Una visita al Museo del Esquí nos pone en situación de la importancia que la nieve y el esquí tiene en la vida de los noruegos.

Museo del Esquí en Holmenkollen, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

Una primera parada nos conduce a una sala acristalada desde donde contemplar el panorama bajo nuestros pies, como si se tratara de un mundo en miniatura. Desde allí nos asomamos a la pista de saltos. Una estrecha, tal vez demasiado, cinta blanca conduce a toda velocidad a los que la desafían, hacia una pequeña explanada situada muy, muy lejos, donde tomar tierra tras un vuelo que es un reto a la condición humana.



Sobre la plataforma que se alza en lo más alto del Holmenkollen, en un día despejado como todos los que tuvimos durante nuestra afortunada estancia, se tienen algunas de las mejores vistas de la ciudad, su fiordo y los bosques que la rodean. Uno de los lugares que, al menos en una ocasión, deberéis visitar en los días de invierno en Oslo.

Raquetas de nieve a Tryvannstua

Ruta a Tryvannstua, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

Dentro de la inmensa región de bosques y lagos que rodea Oslo, Oslomarka, elegimos una ruta que nos va a llevar desde Frognerseteren, final de la línea 1, hasta Tryvannstua, para tomar contacto con este paisaje de auténtica postal de invierno. El metro desde el Holmenkollen nos deja en veinte minutos a pie de pista, de forma que casi podemos salir del vagón con las raquetas puestas. Desde este mismo punto, parte la pista de trineo más famosa de Oslo, la olímpica Korketrekkeren (Sacacorchos), de dos kilómetros de longitud..., un auténtico imán y no solo para los niños.



Tenemos por delante una ruta, hay otras muchas, de unos ocho kilómetros atravesando una jungla blanca, plagada de árboles, que hace difícil creer que nos encontremos tan cerca de la capital de un país. Al principio la señalización nos resulta un poco confusa porque no sabemos distinguir la que indica los recorridos a pie y las pistas de esquí de fondo, lo que nos reporta alguna que otra mirada de reproche al cruzarnos en la trayectoria de los esquiadores. Al llegar a Tryvannstua encontramos un conjunto de tres pequeños lagos que hacen de límite al Vinter Park, la estación de esquí de Oslo, y un refugio donde repondremos fuerzas para afrontar el camino de vuelta. Es una travesía increíble.

Atadecer en Frogneseteren, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

El final del camino tiene, también, su recompensa. Llegar al Restaurante Frognerseteren, desde contemplamos como los colores rojos, anaranjados y malvas cubren el fiordo de Oslo en un atardecer memorable. Más tarde, las contundentes sopas y guisos del restaurante, que nos traslada con su interior en madera a tiempos de los vikingos, nos harán entran en calor mientras afuera las últimas luces del día se apagan y el tiempo parece detenerse.

Navegando entre el Hielo

Puerto de Oslo congelado, invierno por El Guisante Verde Project

El hielo es un compañero mas durante muchas jornadas invernales en Oslo; está por todas partes, a la vista, reluciente bajo los rayos del Sol, y donde menos lo esperas, oculto bajo unas hojas, en la sombra que proyecta un edificio o bajo una fina capa de nieve, esperando paciente con el claro objetivo de hacerte rodar por los suelos. Algo de lo que damos fe...

Sin embargo, también tiene un lado interesante. Además de congelar los lagos y permitirnos atravesarlos, también cubre buena parte del puerto de la capital, lo que hace posible una pequeña aventura. Nos embarcamos en uno de los ferrys de línea que recorre las islas del fiordo de Oslo. En concreto el último de la tarde, con lo que coincidiremos con las luces del atardecer durante nuestra travesía. Si lo hacéis con más tiempo es posible desembarcar en alguna de las islas, dar un paseo, probar la comida local..., y embarcar en el siguiente ferry.



Es un trayecto, incluido en el bono de transporte semanal, que no os podéis perder. Unas vistas increíbles de la ciudad, el puerto, el Ayuntamiento, Rådhuset, la Fortaleza, Akershus, el atardecer sobre el mar y..., la fascinación de ver como el buque se abre camino entre el hielo, que se rompe en grandes placas mientras lucha por atraparnos.

Los Bosques de Nordmarka

Sognsvann, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

El metro, línea 5, nos deja junto a uno de los lugares preferidos para los habitantes de la ciudad: Sognsvann, que será nuestro punto de partida. Un precioso lago, ahora congelado, punto de partida de numerosos senderos, algunos iluminados que permiten la práctica del esquí de fondo incluso una vez que el Sol se ha puesto. Caminar sobre las aguas solidificadas del lago proporciona una sensación curiosa, mezcla de seguridad y riesgo a un tiempo. Esta es una experiencia que ya ocupa un lugar especial en nuestra mochila.

Bosques de Ullevalseter,  invierno en Oslo por El Guisante Verde Project

En esta ocasión realizamos una ruta que nos va a llevar por los bosques de Nordmarka, hasta Ullevålseter. Al igual que la anterior ruta a Tryvannstua, también esta es circular, el tipo que más nos gusta. Gracias a la red de senderos que cubre la región, no hay ninguna dificultad a la hora de combinar varios caminos para diseñar una ruta propia. Serán aproximadamente 12 kilómetros, mas exigente que la primera, con más desnivel, caminos donde a menudo nos encontrábamos con nieve virgen, varios lagos congelados, y en ocasiones, debido a la espesura del bosque, ponía a prueba nuestro sentido de la orientación.



Cuando llegamos al refugio de Ullevålseter, punto desde el que debíamos volver, no tuvimos sensación de triunfo, sino más bien lo contrario. El paisaje que habíamos recorrido era hipnótico, absolutamente mágico, y hubiéramos deseado no tener que regresar. Después de reponer fuerzas con un chocolate caliente, apurando al máximo el día, trazamos la nueva ruta de vuelta que, a pesar del esfuerzo que teníamos por delante, estábamos deseando comenzar.

Y, a modo de bonus-track, recordad incluir en vuestra agenda la visita a uno de los lugares más emblemáticos de Oslo, porque presenta un aspecto muy diferente durante el invierno. Se trata del conjunto de esculturas que Gustav Vigeland reunió en Frogner Park, el mayor de la capital. Una visita que podéis completar con una experiencia cafetera fuera de lo común, algo que tal vez no esperábais y que ya os contamos en Oslo, de Vigeland Park a Supreme Roastworks, el mejor café del mundo se sirve en Noruega.

Esculturas de Gustav Vigeland, invierno en Oslo por El Guisante Verde Project



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3 comentarios :

  1. Una entrada preciosa con las que uno olvida las pocas horas de luz que hay en esa época del año y se anima a ir. Es lógico que en una ciudad situada tan al norte haya actividades de todo tipo para el invierno, ya que ellos son los primeros interesados.

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  2. Muy completa esta entrada de Invierno en Oslo. Nosotros estuvimos en verano y también es muy bonito.
    Noruega tiene mucho encanto, tanto en invierno como en verano. Claro está que hay que acostumbrarse a ese clima. Lo pasamos muy bien en particular en ese mismo recorrido, pero con un paisaje primaveral. Y visitamos la isla de Hovedøya, desde donde vimos una preciosa puesta de sol.

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  3. Qué super-post. Dan ganas de que continúe el invierno. :-)

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