Cuando publicamos nuestra entrada Peregrino de Angkor, tras haber leído las páginas escritas por Pierre Loti, hicimos nuestro el título que el escritor francés dio a su obra, imaginándonos a nosotros mismos como peregrinos, ilusionados y temerosos a un tiempo, ante lo que encontraríamos al final de nuestro camino.La Terraza del Rey Leproso no es, con total seguridad, el monumento más conocido de los antiguos khmeres, y tal vez por ello resulta fascinante recorrerla, primero por fuera, luego adentrarse en su pasadizo interior, como si realmente hubiéramos descendido al inframundo, sintiendo como las miradas de sus habitantes se posan sobre nosotros, como nos llaman, a la manera de bellísimas sirenas, solo para atraparnos en sus redes y dejarnos allí para siempre.
Accedimos a la Plaza Real de Angkor Thom a través de la Puerta Real, y la terraza se encuentra en la esquina noroeste. Las fechas de su construcción son inciertas, y si bien la datación más admitida hasta el momento señala que fue construida a finales en estilo Bayon bajo el reinado de Jayavarman VII (nuestro viejo amigo del Museo Guimet, que reinó entre 1182 y 1200), investigadores como Freeman y Jacques van imponiendo sus conclusiones y retrasan la construcción de la terraza hasta el reinado de Jayavarman VIII, y la estatua, de la que deriva el nombre, incluso más tarde.
¿Quién fue entonces el Rey Leproso? El misterio y la incertidumbre rodean el origen del nombre. La teoría largamente sostenida de que Jayavarman VII era leproso y que por ello construyó tantos hospitales en todo el imperio no parece tener base histórica.
Algunos historiadores piensan que la figura representa a Kubera, el tesorero de los dioses, o Yasovarman I, los cuales eran, supuestamente, leprosos. La posición de la mano, ahora desaparecida, también sugiere que estaba ocultando algo.
Otra teoría, se apoya en una inscripción que aparece en la estatua original (hoy en el Museo Nacional de Phnom Phen), en caracteres del siglo XIV o XV y que
pueden ser traducidas como el equivalente del asesor de Yama, dios
de la muerte o de la justicia.
También se ha sugerido que la estatua del Rey Leproso obtuvo su nombre debido a los líquenes que crecen sobre ella.
También se ha sugerido que la estatua del Rey Leproso obtuvo su nombre debido a los líquenes que crecen sobre ella.
Sin embargo, otra interpretación, que deriva de una leyenda
recogida en las Crónicas de Camboya, habla de un ministro que se negó a postrarse ante
el rey, quien lo golpeó con su
espada. Al hacerlo, su saliva venenosa cayó sobre el rey, convirtiéndolo en leproso.
El modelo elegido para la estatua también es tema de debate.
Se habla de un compendio entre diferentes dioses hindúes y los reyes khmer
Yasovarman I y Jayavarman VII. Estudios más recientes se inclinan por una
combinación entre Jayavarman VII y Buda.
La figura se representa en posición sentada con la rodilla
derecha levantada, en una posición que algunos historiadores del arte
consideran que es de estilo javanés, con el pelo recogido en una trenza. Su desnudez es
inusual en el arte Khmer.
Las piernas resultan demasiado cortas para el torso, y las
formas, demasiado redondeadas, carecen de las protuberancias de los músculos
varoniles. No obstante, resulta una
pieza maestra de la escultura khmer, en cuanto a estudio del carácter. Aunque
el cuerpo aparece en reposo, el alma hierve en su interior. Los rasgos de su rostro están llenos de pasión. Labios
gruesos, barbilla enérgica, mejillas llenas, nariz aguileña y frente despejada.
La boca, dibujando una sonrisa, ligeramente abierta y mostrando los dientes, supone
una muestra extraña y singular en el arte camboyano.
El frente de la terraza, de 25 metros de largo y seis de alto, nos muestra figuras divinas, nagas de cinco, siete y nueve cabezas, y criaturas marinas. Los dioses, muchos de los cuales parecen terribles y diabólicos, aparecen representados junto a sus consortes y asistentes. Durante la restauración de la pared exterior, en la década de los noventa, la Escuela Francesa del Extremo Oriente, encontró una segunda pared con bajorrelieves de factura y temática prácticamente idénticas.
¿Por que un segundo muro? Por un lado, desde la necesidad de construirlo debido a un derrumbe del primero, apoyado por el hecho de que existen bloques reutilizados. Otras investigadores opinan que el muro fue ocultado de forma deliberada, ya que nos muestra el inframundo bajo el monte Meru.
La estructura en forma de U alimenta la teoría de que se trata de un lugar donde depositar los restos funerarios reales después de la cremación realizada en la plataforma de la terraza. Por tanto, la estatua real representaría al dios de la muerte, y estaría correctamente ubicada para servir a ese propósito.
En cualquier caso, caminar entre sus muros equivale a hacerlo por un mundo que tal vez existió, o que aun este ahí, esperándonos.







