julio 24, 2014

La Serenísima, una fábula de Venecia


Cuesta elegir al llegar a la ciudad de los canales. Son tantas las ensoñaciones que acuden a nuestra memoria en nuestra vuelta a Venecia: Barbarroja arrodillándose ante el Papa en la Basílica de San Marcos, el Gran Canal convertido en teatro y decorado para recibir visitantes ilustres, las condenas a muerte anunciadas entre dos columnas del Palacio Ducal, la diosa Fortuna girando en función del viento en lo alto de la Punta de la Dogana... 


Venecia es una ciudad hecha para el exceso, no en vano sus habitantes viven sobre el agua en 118 islas, y  Palladio dibuja su perfil con grandes volúmenes en las iglesias del Redentor y San Giorgio Maggiore.


Fueron Florencia y Roma los grandes focos de la arquitectura humanista, pero en el norte fue donde Palladio, supo recoger el influjo de esa última etapa del Renacimiento para convertirse en maestro y referencia del clasicismo.

Arnolfo di Cambio, junto con Cimabue y Giotto exponentes del Quatroccento, dieron paso a un nuevo arte con Brunelleschi y Ghiberti en Florencia. Son los problemas sociales, políticos, económicos, los que impulsan una nueva visión del mundo. El centro ya no es Florencia, sino la corte pontificia, con los encargos del papado, en especial los de Julio II, los que propician la explosión final del Renacimiento donde frente a lo monumental y solemne se imponen la plenitud, la belleza física, la fuerza. Si los artistas buscaron la armonía ahora se impone la Fuerza.


Bramante, Sangallo, Rafael, Miguel Angel y en Venecia Sansovino y Palladio son los que recogen el testigo.

Tras el saqueo de Roma de 1527 la difusión, la dispersión de artistas, alumnos, talleres y colaboradores, contribuyen al nuevo arte. Si el inicio fue la imitación de lo "antiguo” de los modelos clasicistas, ahora se reinventan términos como arte, belleza, se quiere trabajar “a la manera de”, surge el manierismo. Igual que antes eran las ruinas antiguas las que inspiraban a los artistas, ahora se imita a estos grandes maestros.


Venecia va a ser un lienzo en blanco para todas estas corrientes. Giulio Romano, colaborador de Rafael, trabajará para los Gonzaga en Mantua, con un dórico severo y almohadillados que van a influir al florentino Sansovino que también explora el desaparecido Palacio dell´Aquila de Rafael. Hay que recordar que inspirados en la cultura humanista los artistas del Renacimiento lo son en más de una disciplina.


Jacopo Sansovino, arquitecto y escultor, que ha trabajado con Sangallo y Bramante, trae a Venecia el manierismo y en sus trabajos asoma ya el barroco. Va a ser él quien siente las bases del palacio veneciano, Palladio dirá de su Biblioteca Marciana que es el edificio más esplendoroso desde la antigüedad clásica. Su trabajo será un modelo para Longhena en Ca´Rezzonico, uno de los más bellos palacios que se asoman al Gran Canal y hoy sede del Settecento Veneciano.


Precisamente la Biblioteca Marciana, obra de Sansovino, en la Piazzeta de San Marco, frente al Palacio Ducal es la carta de presentación de Venecia. En el edificio se superponen el orden dórico y corintio, aunque con una exuberante decoración escultórica, adaptándose al gusto veneciano. Al igual que en la Edad Media la planta baja acoge tiendas y dependencias y el juego de volúmenes y luces nos hace pensar que el arquitecto pinta con la piedra.


Es interesante contar que Palladio se llamaba en realidad Andrea di Pietro della Gondola, parecía llamado a triunfar en la ciudad de los canales. Uno de sus mecenas es quién apunta el nombre, con alusión a la diosa Pallas Atenea y quién viendo sus dotes le inicia en la arquitectura.


Palladio es aprendiz y viajero; absorbe, contrasta y es capaz de crear un nuevo lenguaje arquitectónico. De Bramante se trae la robusta tridimensionalidad a la iglesia del Redentor, de Giulio Romano el tratamiento rústico de los sillares que ve en el Palacio del Té de Mantua. En Venecia toda su obra es religiosa, ya en esta época los mecanismos burocráticos de ejecución de obras eran excesivos y por ello tenemos que salir fuera de Venecia si queremos contemplar sus palacios y su obra civil.


Palladio tiene la suerte de tener más de un mentor que le enseñan a equilibrar la grandiosidad de sus obras y el sentido práctico. En las iglesias venecianas nos deja su seña de identidad, el pórtico clásico, el frontón. Como además de hacer bien, hay que hacerlo saber, su fama y su influencia se acentúa debido a sus completos tratados de arquitectura que rivalizan con los de Vasari en Florencia.

Pero sería injusto en una ciudad que es un libro de la historia del arte no hablar de sus pintores, ya que si la ciudad es un gran escenario, en el interior de sus palacios e iglesias, retablos, techumbres y paredes nos aguardan para contarnos mil y una historias.


Los más ilustres pintores de la escuela veneciana,  Tintoretto, Veronés, Tiziano, ya no se conformaban con el mate y austero acabado del fresco y el temple. Para mostrar la opulencia, la suntuosidad, las sedas, esa exuberancia tan del gusto de la Serenísima, necesitaban del óleo. El color y la luz toman el protagonismo y la libertad de su técnica será objeto de admiración y copia durante muchos siglos. 


Adentrarnos en la Gallerie dell'Accademia, la Scuola Grande di San Rocco, el Palacio Ducal, en la Basilica dei Frari, o en la bella iglesia barroca de Longhena: Santa Maria della Salute, es obligado para contemplarlos.


Canaletto con sus vedutas nos hace soñar con una Venecia ideal, y es el viajero quien tiene que hacer el esfuerzo para comprobar que la plaza San Marcos, con un punto de fuga ideal es en realidad un trapecio. Merece la pena imaginar al artista con su “cámara oscura” agazapado entre los turistas que hoy recorren con prisas las islas de la laguna y que no reparan en esos sutiles detalles que el cambió en sus vistas de Venecia. 


Hoy en día somos nosotros con nuestros recorridos los que creamos otra Venecia, la de las callejuelas escondidas de Guido Brunetti, la de los misterios y señales ocultas que sigue Corto Maltés, una Venecia insólita y oculta de la que os seguiremos hablando.

julio 11, 2014

Pyramiden de la opulencia al olvido, un pueblo fantasma en el ártico de Noruega

Busto de Lenin con el Monte Pyramiden

En el anterior post, nuestro colaborador de excepción, el geólogo Alex Franco San Sebastián, nos llevaba de viaje a una Noruega diferente, la última tierra antes del Polo Norte, las Svalbard y los geoparques del sur de Noruega. Ahora, continúa su relato con un lugar que parece sacado de una película de ciencia ficción, el antiguo pueblo minero de Pyramiden.

Entrada a Pyramiden

Retomamos ahora el relato del recorrido geológico por Noruega en su zona más septentrional, concretamente en Pyramiden, pueblo situado en la zona noreste de la costa de Billefjorden, en la zona central de Spitsbergen.

Hablábamos en el capítulo anterior que, quizás por lo inesperado y desconocido, una de las sorpresas del viaje organizado por la AEPECT (Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra), fue la visita y estancia en la localidad rusa de Pyramiden.

Antiguas instalaciones mineras de Pyramiden

Realmente cuando se llega al pequeño puerto de carga y se pasea entre alguna de sus abandonadas edificaciones y calles, se tiene la sensación de hallarse en otro mundo, que te invita a ir descubriendo su origen y su pasado.

Pyramiden es una población minera, hoy en día prácticamente deshabitada, y presidida en su calle principal por una estatua de Lenin.

La historia minera comienza en el verano de 1910, cuando una expedición sueca localizó los afloramientos de carbón en las laderas de la montaña que, por su forma, dio origen al nombre de la localidad. Suecia pronto se hizo con la propiedad de las explotaciones, emprendiendo nuevos proyectos, no carentes de grandes dificultades logísticas y económicas.

Sala de Música en Pyramiden

Entre los años 1927 y 1935 las propiedades mineras pasaron a manos de las compañías rusas Russkij Grumant y Trust Arktikugol. Desde entonces las minas estuvieron en funcionamiento hasta 1998, habiendo sido únicamente abandonadas temporalmente durante la II Guerra Mundial y unos pocos años posteriores.

Pyramiden desde las minas de carbón

Durante las décadas de los 60, 70 y 80 la actividad en las minas y en Pyramiden fue frenética. Las condiciones de vida de sus habitantes (unos 1.000) eran muy aceptables. No faltaba la comida ni la bebida, que eran suministradas de forma gratuita para todos los residentes. En las horas de tiempo libre disfrutaban de todo tipo de instalaciones culturales, deportivas y lúdicas imaginables. Poseían incluso el campo de fútbol al aire libre mas septentrional del mundo.

Plaza Principal de Pyramiden

Pyramiden conserva aún todos los edificios de su época de máximo esplendor y, en su interior, aún pueden observarse elementos de lujo que evocan aquellos años en los que el poderoso régimen comunista subvencionaba a sus habitantes con la finalidad de demostrar al resto del mundo sus bondades y su alta capacidad económica.

Piscina cubierta climatizada de Pyramiden

Actualmente, durante el verano es posible realizar una visita guiada a algunas de las edificaciones principales: salón de actos, cine, piscinas climatizadas, campo de fútbol sala y baloncesto, cantina-comedor, salas de música, etc…. Todavía se encuentran allí el piano de cola, las cámaras de proyección de 35 mm y las películas que amenizaban las duras jornadas del largo y frío invierno polar.

Proyector de Cine, Pyramiden

Películas Abandonadas

Con la caída del régimen comunista y la pérdida del apoyo económico ruso, la actividad minera en Pyramiden finalizó en 1998, las condiciones de vida se hicieron insoportables y la localidad quedó abandonada en un espacio de tiempo realmente corto.

Acceso rampas mineras en Pyramiden

Desde el punto de vista de la geología, fue obligada la visita a las antiguas instalaciones mineras situadas en la parte superior del monte y a las que accedimos a través de una interminable rampa de acceso para vagonetas.

Archaeosigillaria en Pyramiden

Es necesario destacar la existencia, en las inmediaciones del pueblo, de afloramientos de rocas de edad devónica, en los que aparecen fósiles de ejemplares de Archaeosigillaria (fósiles de los árboles más antiguos conocidos), localizados en los sedimentos que bordean el curso fluvial a lo largo de Munindalen.

Instalaciones abandonadas en contraste con el glaciar Nordenskiöldbreen en Pyramiden

Pyramiden, rodeado de una espectacular naturaleza virgen, se halla salpicado en su interior por una increíble cantidad de restos mineros abandonados, testigos de una época pasada, que confieren a esta localidad un aspecto propio de una película surrealista.

Vagonetas abandonadas en Pyramiden


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julio 03, 2014

Noruega insólita. Geoparques y Svalbard, frontera del Polo Norte

Harrietbreen, frente glaciar, Islas Svalbard

Toca abrigarse. Nos vamos a Noruega. Os mostraremos lugares diferentes a los habituales, y algunos realmente remotos. En esta ocasión contamos con un guía de excepción, que además es el redactor y fotógrafo de esta entrada, el geólogo Alex Franco San Sebastián.

Longyearbreen, fósiles

No es fácil buscar un titulo apropiado para un viaje tan poco convencional. (De hecho, en un primer momento se tituló: Ártico y subártico de Noruega. Rocas e islas heladas, o no tanto.)

La visita a Noruega en su parte sur y el salto a sus tierras más norteñas (islas Svalbard), vino motivado por el afán de conocer este bello país desde una perspectiva diferente y poco conocida: la geología.

Coralholmen, islas Svalbard

La aventura tuvo dos etapas: un recorrido en furgoneta por la zona sur de la Noruega continental, desde Oslo hasta Stavanger, pasando por Kragero; y una travesía en zodiak bordeando uno de los fiordos principales de las islas Svalbard, Isfjorden, en la zona central de Spitsbergen.

Las zodiak, el mejor medio de transporte en Svalbard

Quizás por lo inesperado y desconocido, una de las sorpresas del viaje fue la visita y estancia en la localidad rusa de Pyramiden. Se trata de una población de origen minero, hoy en día prácticamente deshabitada, una suerte de ciudad-fantasma, presidida en su calle principal por una estatua de Lenin. (Esta es otra historia, que os contaremos muy pronto).

Pyramiden, busto de Lenin

Noruega continental, primera etapa.
En la zona sur de Noruega confluyen una serie de elementos de carácter geológico que han dado lugar a la creación de dos geoparques: Gea-Norvegika Geopark y Magma Geopark.

La geología de Noruega se halla intrínsecamente condicionada por su pertenencia al Escudo Fennoescandiano. Se trata de rocas mayoritariamente ígneas y metamórficas, con edades que, en la zona sur, llegan a superar los 1.500 millones de años de antigüedad.

Heddal, Starvkirke

Los geoparques son partes del territorio que cuentan con elementos de interés geológico, etnográfico y cultural suficientes como para establecer una política de protección, divulgación, señalización y gestión bien delimitada y conocida, bajo el auspicio de la UNESCO. Actualmente existen en Europa 59 geoparques.

Evje, Museo de Geología

Kragero

En Gea-Norvegika Geopark existen multitud de puntos de interés geológico, entre los que podríamos destacar, por su singularidad, el denominado como Volcán Fen, las minas de plata de Konsberg y los afloramientos de Rongstranda.

El complejo volcánico de Fen, situado en la zona de Telemark, se formó como consecuencia de la intrusión de magmas alcalinos sobre gneises precámbricos hace unos 583 millones de años, dando lugar a unas rocas denominadas carbonatitas, muy escasas en la corteza terrestre.

Kongsberg, minas de Plata

Las minas de plata de Kongsberg fueron explotadas durante más de 300 años. Se trata del mayor complejo minero de Noruega. Existen más de 80 minas, todas ellas abandonadas, algunas de las cuales hoy en día son visitables.

El paisaje de Rognstranda es, desde el punto de vista geológico, muy interesante, ya que contiene rocas de diferentes períodos y ambientes geológicos de hasta 1.500 millones de años de antigüedad.

Cartel de Rognstranda

Desde una perspectiva visual su atractivo principal son los grandes escarpes, denominados flauane en noruego, que caracterizan la región de Grenland, y que son el resultado de más de 250 M. a. de años de erosión.

Magma Geopark posee una geología espectacular, pero quizás menos variada que Gea-Norvegika. Los principales afloramientos se basan en la existencia de unas rocas poco abundantes en la corteza terrestre, aunque muy conocidas en la Luna: se trata de las anortositas, rocas mayoritariamente compuestas por plagioclasa cálcica.

No podemos dejar de citar el maravilloso paseo hasta el Faro Eygeroi observando las anortositas cortadas por diques de noritas con grandes cristales de ortopiroxeno.

Faro de Eygeroi

Eygeroi

Como colofón a las numerosas paradas de carácter geológico y cultural que realizamos durante el recorrido, terminamos esta primera etapa de nuestra aventura visitando el incomparable paraje del Preikestolen (El Púlpito). Se trata de una plataforma de forma rectangular y paredes verticales, situada a 604 m. sobre el nivel del mar, a la que se accede a través de un recorrido a pie de casi 4 km y de unos 335 m. de ascensión sobre rocas graníticas. Las vistas, si la niebla lo permite, son realmente espectaculares, dominando desde las alturas el majestuoso fiordo Lysefjord.


El alojamiento en el sur de Noruega no ofrecía excesivas dificultades logísticas y lo solucionamos alternando noches en albergues bien preparados, cómodos, de fácil búsqueda y acceso, con otras, no menos confortables, en bungalows situados en campings.

Longyearbyen, segunda etapa del viaje

En Spitsbergen nos alojamos varias noches en albergues muy bien gestionados y equipados en Longyearbyen, localidad principal a la que accedimos en avión desde Oslo. Otras noches, ya durante nuestro recorrido, las disfrutamos en tienda de campaña o, en el caso de la localidad de Pyramiden, en contenedores preparados al efecto.

Barentsburg

Gipsdalen, guardando el campamento (4.00 a.m.)

Por supuesto, hablar de “noches” en esta zona del globo situada a casi 80º de latitud norte, no deja de ser un eufemismo. Durante las horas de guardia nocturna que nos vimos obligados a realizar por la posible presencia de osos polares en el entorno, pudimos disfrutar de temperaturas no imaginadas en estas latitudes, así como condiciones de iluminación realmente parecidas a las de cualquier día soleado.

Longyearbyen

La primera impresión que se obtiene cuando se aterriza en julio en Longyearbyen es la de estar en un sitio diferente al esperado. El hielo, los glaciares, los paisajes que uno ha visto y soñado al pensar en el ártico no aparecen en el entorno. Si acaso, pueden adivinarse a lo lejos, en el horizonte.

Esmarkbreen. Sumidero lateral

Lo cierto es que este archipiélago posee una realidad paisajística muy cambiante: durante el oscuro y largo invierno, se llegan a alcanzar temperaturas de varias decenas de grados bajo cero, mientras a lo largo del luminoso verano las temperaturas medias se mantienen en 5 ó 6 grados sobre cero. Se trata, en realidad, de una anomalía térmica motivada por hallarse las islas en la zona terminal de la corriente cálida del Golfo.

Brucebyen, antiguas instalaciones mineras

Alkhornet. Sysselmannen house

Longyearbyen es una ciudad muy pequeña, a la que no le falta de nada. Se autoabastece de energía mediante una central térmica de carbón procedente de una de las pocas minas de carbón activas. Lo que más llama la atención de los visitantes es la existencia de una serie de señales triangulares y de bordes rojos con la imagen de un oso polar en su interior. Indican la zona de seguridad, que queda limitada a la zona urbana, fuera de la cual es obligatorio portar un rifle y el correspondiente permiso de armas en toda la isla. De hecho, hay varios casos documentados de ataques de oso polar a personas en los últimos años.


El periplo geológico en Spitsbergen lo realizamos mediante embarcaciones tipo “zodiak”, bordeando la costa de Isfjorden y parando allí donde esperábamos encontrar los afloramientos más interesantes.

El archipiélago de las Svalbard corresponde, desde el punto de vista geológico, a la parte elevada del Mar de Barents, esquina noroccidental de la placa Euroasiática. La edad y tipología de las rocas, en el conjunto de las islas, es muy variada. Sin embargo, en la zona central de Spitsbergen, la mayoría de las formaciones son de rocas sedimentarias, con edades comprendidas entre el Terciario y el Devónico, exceptuando los sedimentos recientes cuaternarios, principalmente asociados a la geomorfología glaciar.

Festningen

Esmarkbreen - Ymerbukta

Esmarkbreen, panorámica

Resulta muy difícil seleccionar alguno de los puntos de interés geológico de los visitados (más de 40). No podemos dejar de citar los impresionantes abanicos aluviales de Tempelfjorden, los escondidos ejemplares de Archaeosigillaria del Devónico (fósiles de los árboles más antiguos conocidos), localizados tras varias horas de caminata a lo largo del espectacular valle de Munindalen; o los restos de troncos fósiles de más de medio metro de longitud que afloran sobre areniscas frente al glaciar Harrietbreen.

Tempelfjorden. Bjonahamna. Conos coluviales

Kapp Ekholm

Nordenskiöldbreen

Por supuesto, un caso aparte son las innumerables estructuras y texturas asociadas al modelado glaciar: playas colgadas, suelos poligonales, morrenas frontales, laterales, centrales, pingos, grietas, valles en U…

Esmarkbreen-Ymerbukta. Glaciar y morrena lateral

Esmarkbreen. Fósil de coral ramoso sobre caliza.

Alkhornet

Desde una perspectiva faunística, fueron deliciosos los recorridos por Isfjorden, a menudo acompañados por el vuelo rasante de los fulmares, los frailecillos o los txarranes árticos; las numerosas colonias de aves marinas asentadas en los acantilados, como en Alkhornet y, especialmente, la aparición frente a nosotros, junto al glaciar Nordenskiöldbreen, de una osa polar nadando junto a sus dos oseznos.

Nordenskiöldbreen

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