mayo 23, 2013

La Otra Realidad: Casa Museo Dali

Casa con Huevo en el Tejado Museo DaliA orillas de Mediterráneo, en la cala de Portlligat, Cadaqués, con el mar cambiante a sus pies, encontramos parte del universo de Salvador Dalí. 

Nada más traspasar la puerta de la Casa Museo Dalí tenemos la sensación de encontrarnos en terreno inestable, como si hubiéramos abandonado la seguridad y la firmeza de la tierra firme, la realidad, para aventurarnos en las aguas profundas de la mente, la otra realidad.

Emile Zola, en 1866, definió la obra de arte como el resultado de la síntesis de un elemento fijo, la naturaleza, y un elemento variable, el hombre. Dentro de la evolución de los movimientos artísticos que buscaban el equilibrio entre ambos elementos, el dadaismo apostó por reducir a polvo todos los valores establecidos, tanto estéticos como sociales.

Escalera con fotografía de un cuadro de Millet en Museo Dali
En ese desierto dadaista nace el surrealismo como una nueva opción cultural, llena de espíritu positivo frente al panorama escéptico de su tiempo. 

El movimiento, en palabras de su teórico, André Breton, que publica en 1924 el Manifiesto del Surrealismo, pretende sintetizar sueño y realidad, creando una realidad absoluta, una surrealidad, en la que se valora la importancia del pensamiento y de los descubrimientos científicos, y muy especialmente los avances en el reconocimiento de la realidad de subconsciente.

Dormitorio Casa Museo Dali

Durante su etapa de aprendizaje, en Madrid, Dalí recibió y asimiló una amplia preparación clásica, aunque pronto orientó su trabajo fuera de aquellos límites. 

Habitación llena de fotografías en la Casa Museo Dali

Se mueve sin dificultad de la lógica al absurdo, y despierta la admiración de Freud, tal y como éste reconoce en una carta a Stefan Zweig, en la que otorga a Dalí un estatus superior a la mayoría de los surrealistas: "...ese joven español, con sus cándidos ojos de fanático y su innegable maestría técnica..."

Patio exterior con sofa y pirelli en Museo Dali

Dalí se apoya en la paranoia como medio de experimentación, y de los sueños surgen los objetos, que a su vez vuelven a convertirse en sueños. En su lucha por plasmar esa surrealidad surge la técnica, minuciosa, en basada en un dibujo magistral. 

Biblioteca Museo Dali

Y así transporta a quien contempla sus obras a un mundo donde todo aquello que el ser humano no es capaz de encontrar en su realidad cotidiana se convierte, de pronto, en la vida real. Es la realidad de lo que no existe.

Jardines de la Casa Museo Dali

A medida que nos movemos por las habitaciones, que subimos y bajamos escaleras, pasamos de la luz natural que inunda algunas estancias, a la penumbra de otras; de las ventanas, el espacio y el olor a mar, a las luces de colores, a la intimidad.

Estudio del Artista con triptico de Gala

Tenemos la ocasión de viajar al interior de la mente del artista, en ocasiones de modo franco, sin barreras; también nos ofrece la posibilidad de mirar, casi furtivamente, rincones más oscuros, de contemplar y casi sentir ese proceso creativo que trasciende la realidad, que rompe, incluso, con el tiempo, como nos recuerda La persistencia de la Memoria.

Gracias a la Agencia Catalana de Turismo y a Minube por darnos la posibilidad de realizar este viaje.

Habitación Gala en Museo Dali

mayo 15, 2013

Volcán Poas la caldera de azufre

Cráter del Volcán Poas

El Volcán Poas, que da nombre al parque nacional que lo alberga, es un buen motivo para prorrogar nuestra estancia en San José, la capital de Costa Rica. Forma parte de esa especie de línea, un hecho que llamó la atención del geógrafo alemán von Humboldt,  en la que se encuentran ubicados los principales volcanes de Costa Rica.

Una sinuosa carretera nos descubre ricos cafetales, preciosas vistas y nos prepara para el bosque tropical que encontraremos en nuestro recorrido por el país. El Parque Nacional del Volcán Poas permite asomarse a un cráter activo sin necesidad de escalar, se encuentra a 2704 metros de altura, caminando por un sencillo y corto sendero desde el aparcamiento.

Colibrí en el Volcán PoasEs posible rodearlo, aunque no está permitido descender al lago que ocupa su centro ya que se producen emisiones de gases tóxicos, lo que en ocasiones obliga a cerrar el parque, incluso durante días. La orientación y la altura hacen que, prácticamente a diario, el cráter se cubra de nubes, incluso durante la estación seca; es un volcán escurridizo, y se precisa algo más que suerte para verlo despejado. 

Nosotros fuimos afortunados, aunque nos costó empaparnos hasta los huesos, porque en el preciso momento que una ráfaga de viento desplazó las nubes, estábamos allí.

El espectáculo merece la pena, un enorme cráter, de 1,3 km de diámetro y 300 metros de profundidad, fumarolas, una increíble variedad de colores, amarillos, ocres, verdes, rojos, incluso lilas... conforma el terreno alrededor, y la sensación de estar viendo la Tierra como un organismo vivo, que se transforma ante nuestros ojos.

Mapa de situación del Volcán Poas
Información Práctica

El parque tiene, además, una buena red de senderos, un cráter secundario, el lago Botos con aguas de color verde metálico, y es un buen lugar para tomar contacto con la vegetación y las aves del país, como los colibríes. 

Hay un centro de visitantes con tienda y cafetería por si tenéis que refugiaros, o hacer tiempo para subir al bus de vuelta.

La mejor época es la estación seca, desde mediados de diciembre a finales de abril; mejor evitar los fines de semana, y siempre madrugar mucho. 

El trayecto, si no tenéis vehículo propio, lo mejor es realizarlo en autobús regular, desde San José.

mayo 06, 2013

San Agustin, la ciudad más antigua de Estados Unidos

Anastasia Park en San Agustin, Florida

El 27 de marzo de 1513, domingo de Resurreción, el explorador Ponce de León, gobernador de Puerto Rico, avista la Florida y deja constancia oficial de ello por primera vez para la historiografía europea. El 2 de abril desembarca en una playa con dunas y poco después tendrá uno de los primeros encuentros con indios de la zona, a los que, según leyendas posteriores, dice estar buscando la fuente de la juventud: al parecer, estos indios ya tenían noticias de los exploradores o algún contacto previo, e incluso sabían algunas palabras en español.

La vegetación tropical del Little Talbot State Park en Florida

La ciudad colonial de Saint Augustin, situada al sur apenas a una hora de Jacksonville y en la costa de Florida conocida como Ponte Vedra, tiene el honor de ser la ciudad continental más antigua de Estados Unidos que se conserva y ha pervivido habitada.

Fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés, además de grupos indígenas solo se habían establecido hugonotes francesas, y pasaría medio siglo hasta que llegasen los padres fundadores de la nación americana contemporánea.


Taberna El Caballo en San Agustin, Florida
Plaza fortificada, desde la llegada británica al área los ataques se suceden continuamente durante los siglos XVI y XVII; primero por el pirata Francis Drake, y luego por las colonias establecidas en el sur de Virginia, de las cuales numerosos esclavos negros huían para refugiarse en territorio español, donde podían tener su propio dinero, mejores condiciones e incluso ser libertos. En 1763 pasa a ser británica por el Tratado de París, y es devuelta en 1783, hasta que en 1861 es tomada por fuerzas estatales estadounidenses durante la guerra civil, después de lo cual pasa a formar parte del estado de Florida.

Pasear por las calles de San Agustín, ubicada sobre una península rodeada de un par de islas arenosas conectadas por puentes, es como caminar por un pueblo castellano traspuesto en un ambiente de luz mediterránea y vegetación casi tropical. 

Colonial Quarter de San Agustin, Florida

El Colonial quarter, un conjunto breve y apretado de calles con casitas bajas, muchas de ellas arracimadas en torno a patios interiores, dan pie, estómago y espíritu a numerosos restaurantes y bares que no acostumbran a cerrar pronto por la noche. Desde magníficos pubs irlandeses, a la cocina de estilo español (el Columbia, que trae el pan diariamente de su obrador en Tampa) o latino (Casa Maya).

El puerto de San Agustin


Por supuesto, hay que probar la carne de caimán, incluso si a menudo viene presentada en forma de salchicha o de buñuelo rebozado, como lo ofrecen en el restaurante Santa María, con vistas estupendas en el puerto, frente a una reproducción de un barco pirata, quizás una carabela remozada a lo Francis Drake. 

Carabela estilo Drake en el el puerto de San Agustin, Florida

En el centro de la ciudad, la animación es constante, el turismo presente pero no agobiante, y todo el universo estadounidense se confunde por instantes en la relajación de los días soleados y húmedos de calma espiritual. El paseo del puerto nos deja caminar amablemente hacia los restos del Castillo de San Marcos, desde el que se ve la bahía y su actividad a tiro de cañón. Al fondo se vislumbran los barrios de hotelitos y la arena incipiente de las playas de Vilano Beach a un lado, y del parque estatal Anastasia al otro. Este último merece una visita al atardecer para disfrutar de su infinita extensión arenosa y su inmensa vista al océano Atlántico, desde esa otra orilla, apuntando en el horizonte a las costas europeas.

Anastasia Park, Florida

La plaza de la catedral, frente al puente de los leones que, con su estructura de piedras y sus leones esculpidos, nos ofrece una entrada al centro tan europea, se ve presidida por la escultura de Ponce de León, y bordeada por la catedral y otros edificios históricos. Pequeña y recatada, San Agustín se pasea con gusto y agrado, con la extrañeza y familiaridad que dan sus elementos mezclados del tiempo y las culturas que lo han habitado. No en vano algunos edificios muestran hasta cinco banderas diferentes, pertenecientes a etapas distintas de la historia de la ciudad.


Flagler College en San Agustin, Florida

Hay que destacar también el edificio del actual Flagler College, antiguo palacio del millonario Henry Flagler, que decidió construirlo tras asistir a una conmemoración en honor a Ponce de León en el siglo XIX. Merece la pena ver su magnífica cúpula y el artesonado interiores.

Cupula del Flagler College en San Agustin, Florida

Lugar de reflexión personal, reencuentro histórico y recreo del alma, San Agustín es un espacio para perderse en La Florida, quizás más conocida por el frenetismo urbano de Miami, los parques temáticos de Orlando, y las llanuras aeronaúticas que usan los nuevos exploradores del cosmos en Cabo Cañaveral.

Aunque hay algunos vuelos que llegan directamente a la ciudad, lo habitual es hacerlo a través de Jacksonville (o por qué no, desde Daytona Beach desde el sur). De camino puede visitarse el Museo de la Fama del Golf. Jacksonville es una ciudad moderna cuyo paseo a orillas del inmenso río St John en días festivos depara un camino estupendo que tiene origen en el centro de la ciudad, con una zona de restaurantes con vistas y tenderetes variados a modo de mercadillo de artistas y asociaciones independientes, y que termina a unos kilómetros más abajo, en el mercado de fruta, verdura y artesanía de los sábados. Por supuesto, las playas de la ciudad permanecen abiertas para aquel que quiera zambullirse en aguas repletas de tiburones.

Big Talbot State Park, San Agustin, Florida

A solo 30 minutos hacia la costa, y recordando hacer una parada en el restaurante mirador Sandollar, a la vuelta, los parques estatales de Big and Little Talbot Island nos deparan accesibles y muy fotogénicos senderos donde uno puede evocar e imaginar fácilmente esa vegetación intrincada y selvática, de carácter tropical, y esas playas largas y arenosas, cercadas por dunas y el propio mar, que avistó por vez primera Ponce de León para sentirse un poco explorador en el término aventurero de la palabra y plantearse las dificultades, la desorientación y la extrañeza de aquellos descubridores cuando llegaron allí, tan lejanos a muchos de nuestros viajes en la actualidad.

Anochecer en San Agustin, Florida

Este post y sus imagenes, son una nueva colaboración de Álvaro y Monika. Esperamos que os guste.

abril 29, 2013

Erie Canal y la Primera Guia de Viaje de América

La Plaza Clinton en tiempos del Canal Eire en Syracuse

Nuestro último viaje por Estados Unidos nos llevó a recorrer, como ya os contamos en From the Empire State to Vermont, buena parte de los estados de Nueva York y Vermont. Además de una Naturaleza que era un auténtico regalo para los sentidos, nos sorprendieron ciudades como Syracuse, donde nos encontramos con uno de los hitos de la ingeniería estadounidense.

El Erie Canal, discurre entre Albany y Buffalo, haciendo posible crear una vía de agua navegable desde el Océano Atlántico hasta los Grandes Lagos. Ya durante la expansión de las colonias británicas se constató el problema del transporte entre la costa este y el interior, debido a los Apalaches y a la mala condición de los caminos. La construcción de canales buscando mejorar el tráfico comercial, ya aparece en un informe sobre el comercio de pieles escrito en 1724 por Cadwallader Colden.

Cartel explicativo del Canal Erie junto al Erie Canal Museum en Syracuse

El principal producto de exportación era el cereal, su rentabilidad estaba lastrada por dos factores:  bajo precio de venta y elevado coste del transporte, lo que provocó que los agricultores dedicasen el grano a la fabricación de whiskey buscando mayores beneficios.

George Washington, Christopher Colles, el Gobernador Morris, Elkanah Watson... son nombres propios en esta historia. Finalmente, fue Jesse Hawley quien consiguió construir el canal, no sin dificultades. Hawley había previsto un gran negocio vendiendo grano en la costa este; fue su ruina y terminó encarcelado. 

La Vieja Cantina en el Erie Canal Museum

En la cárcel ideó la construcción de un canal por el valle del Mohawk, apoyado por J. Ellicot, agente de la Holland Land Company, que comprendió el valor añadido que proporcionaba el agua a las parcelas que comercializaba. Los valles del Mohawk y el Hudson representan la única vía para cruzar los Apalaches al sur del San Lorenzo, mediante una ruta fluvial desde NYC a los lagos Ontario y Erie.

Dibujo explicativo del funcionamiento de las esclusas del Erie Canal
El principal obstáculo era superar el desnivel, 180 metros; las esclusas de entonces podían salvar 3.7m, con lo que se hubieran necesitado, al menos, 50. Los elevadísimos costes hicieron que el presidente Thomas Jefferson rechazara el proyecto.

El canal original tiene 584 kilómetros de largo, 12 metros de ancho y 1,2 de profundidad. Con la tierra extraída se forma el llamado camino de sirga, por el que circulaban los caballos y mulas que tiraban de los barcos. 

Banco de la Manhattan Company en el Erie Canal Museum de Syracuse

La construcción se inició 4 de julio 1817 a un ritmo que, de no mejorarse, prolongaría los trabajos durante treinta años. Fue necesario estudiar las técnicas holandesas de construcción de canales, y el trabajo de cientos de obreros alemanes especializados para realizar la mamposteria, así como la resolución de problemas complejos, lo que convirtió a los equipos de trabajo e ingenieros en la élite del sector.

Interior del Erie Canal Museum en Syracuse
La tala de árboles para despejar el camino a través del bosque virgen y mover la tierra excavada fue uno de los principales  problemas que se encontraron; hubo que resolverlo mediante un innovador sistema para extraer los tocones. Para atajar los problemas de la erosión se fundó en 1885 el inmenso Adirondack Park, pulmón del estado y paraíso para los senderistas. 

La necesidad de mano de obra se solventó gracias a la inmigración, irlandesa y escocesa. Los encargados de la planificación y supervisión eran novatos en esas tareas que se formaban sobre la marcha. La malaria (más de 1000 fallecidos en una sola campaña), las gélidas temperaturas invernales... añadieron más penurias aun a la construcción.

Interior de un barco en el Erie Canal Museum de Syracuse
En 1824, antes de finalizar los trabajos, se publicó una guía de bolsillo para el turista y viajero: Pocket Guide for the Tourist and Traveler, Along the Line of the Canals, and the Interior Commerce of the State of New York, constituyendo, con toda probabilidad, la primera guía turística de América.

El 26 de octubre de 1825, el canal se terminó. Una flotilla de barcos, liderados por el gobernador DeWitt Clinton a bordo del Seneca Chief, zarpó de Buffalo llegando a Nueva York diez días después. Clinton vierte agua del lago Erie en el puerto de NYC para simbolizar la boda de las aguas, culminara cuando el que posteriormente sería alcalde de Buffalo, el juez Samuel Wilkeson, vertió un barril de agua del Atlántico en el lago Erie.

Porcelana de Syracuse en el Erie Canal Museum

El sistema de canales dio una ventaja competitiva a la ciudad de Nueva York, que se desarrolló como centro de comercio internacional, y permitió crecer a Buffalo, que pasó de 200 colonos en 1820 a más de 18.000 personas en 1840. Se redujo considerablemente el costo de envío de los alimentos a las ciudades del este y permitió transportar, económicamente, maquinaria y productos manufacturados al Medio Oeste. Aunque su impacto fue mucho más lejos, ya que aumentó el comercio en todo el país gracias a la apertura de los mercados del este y del extranjero a los productos agrícolas del Mid West.

La antigua tienda en el Erie Canal Museum de Syracuse

El puerto de Nueva York se convirtió en el principal puerto de la nación, ganando la pugna a Boston, como narra Rutherfurd en Nueva York, un excelente relato, que os recomendamos sin lugar a dudas. Fue a causa de esta conexión vital y fundamental que el estado de Nueva York pasaría a denominarse Empire State.

Ampliaciones, mejoras diversas en el sellado, y en  las conexiones, hicieron posible que el canal se mantuviera en funcionamiento hasta 1951 cuando sucumbió ante la ofensiva del ferrocarril y los camiones.

Entrada al Erie Canal Museum en SyracuseEscritores como Melville, Trollope, N. Hawthorne o Mark Twain, escribieron sobre la vida en el canal. 

Fifteen years on the Erie Canal fue escrita por Thomas S. Allen en 1905 para rememorar los comienzos, cuando las barcazas eran impulsadas por mulas. Esta canción, bajo el título de Erie Canal, está incluida en el album We Shall Overcome: The Seeger Sessions de Bruce Springsteen.

En 1918, el canal vio reemplazada gran parte de su ruta original por el New York State Barge Canal, dejando muchos sectores abandonados (sobre todo entre Syracuse y Roma). Desde la década de 1990, el sistema del Canal ha sido utilizado principalmente por el tráfico recreativo, entre mayo y noviembre, ya que durante el invierno se drena para su mantenimiento. Hoy, el Erie Canal Corridor cubre 843km, desde el lago Champlain a Capital Region y al oeste de Buffalo.

Clinton Plaza en la ciudad de Syracuse

The Old Erie Canal, el camino de sirga en Kirkville, y las secciones del antiguo canal no utilizadas después de 1918 son propiedad del Estado de Nueva York, aunque algunos se han cedido o comprado por los condados y municipios, que los han conservado, o bien se han rellenado para crear vías como el Erie Boulevard, en Syracuse. También hay planes de restauración para su uso turístico, si bien por el momento no parece que se vayan a prosperar, como ocurre en el centro de Syracuse, donde por el momento la antigua ubicación del canal se representa mediante un espejo de agua en la plaza Clinton. 

En Syracuse visitamos el magnífico Erie Canal Museum, donde realizamos las fotografías que veís en esta entrada. Un museo que hay que incluir en la lista de imprescindibles de cualquier viajero que recorra estas tierras.

Fachada decorada como un antiguo almacén en la entrada al Erie Canal Museum

abril 21, 2013

Vietnam y Angkor con Tripline

Victory Gate en Angkor

Ya desde el Paleolítico se tiene constancia, más o menos clara, de la creación de mapas, pero fue la evolución de la sociedad, el paso al Neolítico, lo que hizo de los mapas una necesidad. Delimitaban parcelas de cultivo, señalaban rutas de agua, pasos para la ganadería…

Durante la antigua Grecia, de la mano de la geografía y la astronomía, la cartografía experimentó un avance sin precedentes y surgieron Anaximadro, Ptolomeo, Aristarco de Samos o Erastótenes.

El ser humano tenía, y tiene, la necesidad de acotar el espacio conocido, su ciudad, su comarca, la costa, fijar las rutas comerciales, y a la vez, marcar así un objetivo que ha obsesionado a miles durante siglos: emprender un viaje más allá de las fronteras conocidas. Y todo el conocimiento que se adquiría con el descubrimiento de nuevos lugares, nuevos mares, nuevos pueblos, se plasmaba en los mapas, dando origen a auténticas obras de arte, como el realizado en 1482 por Johannes Schnitzer basado en los trabajos de Ptolomeo, o el mapa mundi realizado por Frederick de Wit, en 1668.

Manipulando mapas antiguos

Siempre nos han gustado los mapas; identificar el punto en el que nos encontramos y trazar la ruta hacia nuestro destino; buscar caminos alternativos, o, incluso, inventarlos.

La tecnología nos facilita el trabajo, las apps., internet… aunque también nos hace llegar a los lugares sin noción de dónde nos encontramos realmente, y de como hemos llegado allí. Y, por supuesto, perdemos, la emoción de desplegar un mapa, situarnos y decidir.

No obstante, hay que estar con los tiempos, así que os presentamos gran parte de lo que fue nuestro recorrido por Vietnam y los templos de la antigua Angkor, en Camboya; ya hace algún tiempo os mostramos este recorrido en la entrada Travelling in a Dream.




Ahora utilizamos una aplicación que va un paso más allá, y algunos ya conoceréis, Tripline. Mediante esta app se pueden realizar mapas utilizando los check-in de Foursquare, los tuits geolocalizados de Twitter, Facebook, Instagram o TripIt. Además se puede añadir video y foto, bien por carga directa o enlaces.

Sobre el mapa se pueden utilizar los puntos referenciados, o crear marcas propias, bien con datos de geolocalización o simplemente arrastrando un marcador al mapa. Podéis colocar notas, enlaces a lugares que aparecen (hoteles, restaurantes, monumentos…), y que tengan su propia web; también podéis crear una lista de enlaces destacados, por ejemplo a los post que hayáis creado en el blog sobre los lugares que aparecen listados.

Se echa de menos, tal vez, un mayor nivel de detalle, ya que, a pesar de utilizar Google Maps, no se llega al nivel de zoom máximo.

Hemos creado un mapa muy grande, con muchos detalles, lo que alarga la duración del pase. Aun sí, os invitamos a que lo veáis, y probéis las opciones que ofrece. Contiene muchas imágenes que hasta ahora no habíamos publicado, y en la página del mapa dentro de nuestro perfil en Tripline, Vietnam, the Hidden Dragon hay información, enlaces, se pueden poner comentarios en cada ubicación…

Imagen del trafico en las calles de Saigon

Somos capaces de crear mapas vivos, en constante evolución, en los que los lectores o nosotros incorporemos información nueva, imágenes, vídeos, enlaces, documentales…, y sentirnos auténticos cartógrafos del siglo XXI. Ya nos contaréis.