diciembre 13, 2014

Comer en Cracovia como un polaco y no morir en el intento

Plaza Rynek Glowny en Cracovia

Siete Años de Blog. Siete Años, como nos gusta decir, Dando la Lata. Era la excusa perfecta para volver a realizar una escapada en busca de un nuevo mercado navideño. En esta ocasión elegimos Cracovia, Krakow, lo que nos permitía, además, añadir las tierras polacas a nuestro pasaporte viajero.

Pasteles para combatir el frio, Navidad en Cracovia

Cracovia nos ha permitido pasear por sus calles llenas de historia, que son, además, Patrimonio de la Humanidad, recorrer el viejo Kazimierz, verla desde lo alto del recinto del imponente Castillo de Wawel, viajar al centro de la tierra en busca de sus tesoros en forma de sal en la Minas de Wieliczka y sentir la desolación más absoluta en los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau. Un viaje en el que, como sucede a menudo, algunos de los  lugares en los que se depositan las expectativas más altas no llegan a cumplirlas totalmente y, por contra, lo inesperado cobra protagonismo. Esa será, sin embargo, otra historia.

Mercado en la Plaza Ryneck Glowny de Cracovia

Ahora nos centraremos en el objetivo de esta entrada, que es mostrar algo de la rica gastronomía polaca basada en una larga tradición agrícola y también condicionada por la climatología, en especial los fríos y prolongados inviernos que propician la elaboración de toda clase de encurtidos, conservas y ahumados, tanto de carne como de pescado.

Pan Mercado Navidad de Cracovia

Al haber visitado Cracovia durante el mes de diciembre, el mercado navideño en la Plaza Rynek Glowny, nos ha ofrecido una buena oportunidad de probar algunos de los más típicos platos de la cocina polaca. De camino al mercado casi lo primero con lo que nos encontramos fue una panadería, así que los paneros como nosotros, están de enhorabuena. El chleb, el pan, es en Polonia un arte. Tradicionalmente se elabora a base de harina de centeno, aunque los de semillas de sésamo, amapola o girasol, pasas y nueces son comunes, y siguen la tradición centroeuropea de dar al pan el tratamiento que merece y formando parte fundamental de cualquier comida.

Sopa tradicional polaca del Restaurante Morskie Oko, Cracovia

Durante todo el año, aunque especialmente en el invierno las comidas comienzan con una buena sopa, zupa. Líquidas y ligeras, espesas y contundentes, en plato o dentro de un pan, son una manera excelente de combatir el frío y preparar el cuerpo. La zurek es una de las más populares y se elabora a base de caldo de pollo o ternera, panceta, cebollas, setas y lo que los húngaros llaman tejföl o crema agria. También se le añade kwas, una mezcla de centeno y agua que al fermentar le otorga a esta sopa su sabor peculiar.

Barszcz. Sopa de Remolacha en el Dawno Temu Na Kazimierzu de Cracovia

Típica, aunque no totalmente original ya que también la podemos encontrar en otros países es la barszcz, muy similar a la borscht rusa, la sopa de remolacha, con un intenso color rojo. Su falta de consistencia nos sorprendió, a pesar de estar acompañada de unos raviolis de carne, llamados barszcz z uszkami. En la víspera de Navidad suelen servirse sin carne, rellenos de setas o col. En su lugar, también pueden servirse hojaldres rellenos de carne o repollo.

Puesto de Pierogi en la Plaza Rynek Glowny de Cracovia

Pierogi del Restaurante Morskie Oko

Un curioso nombre que a pesar de que pueda recordarnos al italiano tiene su origen en el eslavo arcaico, pierogi, se hizo muy popular durante nuestro viaje. Son los raviolis polacos. Una pasta rellena, en forma de media luna, rellenos de queso fresco, patata y cebolla, carne picada, chucrut o frutas. Se toman como aperitivo o incluso como plato principal porque prácticamente todos los restaurantes lo sirven, y su precio es realmente económico. En un país donde la carne tiene un gran protagonismo en la gastronomía, pueden ser una buena opción para los vegetarianos. De hecho, una variedad, tal vez la más popular, llamada pierogi ruski no lleva carne en su interior.

Street Food en el Mercado de Navidad de Cracovia

El mercado es también un buen lugar para probar los tentempiés más tradicionales, como la pizza polaca, zapiekanki, que en realidad es una baguette rellena de queso, setas y ketchup. Más original son los nalesniki, tortitas rellenas de frutas o queso fresco con mermelada, azúcar en polvo y crema agria. Como en gran parte de Europa, encontraremos pretzel y bagel, aunque en Cracovia tienen su propia creación, a medio camino entre las anteriores: los obarzanki. Dos trozos de masa entrelazados formando un anillo, con semillas de amapola y horneados. En general se supone que los obarzanki llegaron a Polonia con la gran migración de los Judios de Alemania durante el período de Casimiro el Grande (1333-1370). Sin embargo, pueden haber aparecido incluso doscientos o trescientos años antes, ya que un pretzel circular casi idéntico al bagel era conocido en la antiguedad clásica, e incluso aparece referenciado en la ilustración de un códice romano que se conserva en la Biblioteca Vaticana.

Kremovka, en Cracovia

También pudimos catar la Kremóvka, el pastel popularizado por el omnipresente Juan Pablo II. Se compone de dos capas de hojaldre rellenas de nata montada, crema de mantequilla y vainilla. Una bomba calórica "divina". No hemos encontrado muchas pastelerías al estilo centro-europeo, aunque es cierto que son numerosos los bares y cafeterías que ofrecen pasteles, en especial tartas, y muchos tipos de chocolates, tal vez con exceso de nata, a los que resulta casi imposible resistirse. Una vez más, hay que observar a los locales e imitarles dejando de lado los agujeros del cinturón… Otra curiosidad que probamos fue el oscypek, un queso de oveja ahumado de los Montes Tatra, al sur de Cracovia. Desafortunadamente, lo probamos en el mercado navideño, pasado por la parrilla y servido con mermelada de arándanos. La experiencia gustativa suscitó opiniones diversas que iban desde la goma quemada al asfalto, pasando por algún calificativo más benevolente. Nos quedamos con las ganas de probarlo al natural, probablemente, mucho mejor opción.

Solomillo y espinacas, Restaurante Ariel, Cracovia

Salchichas, Mercado Navidad de Cracovia

Un viaje a Polonia sin probar sus típicas kielbasa, salchichas, no estaría completo. Al igual que buena parte del centro y este de Europa, se comen a todas horas, y vienen acompañadas de pan oscuro de centeno, mostaza y patatas cocidas. Las encontraremos de cerdo, buey e incluso bisonte. En el mercado varios puestos humeantes se disputaban nuestra atención. La kielbasa más popular es la Wiejska, de carne de cerdo, mejorana y ajo. En Cracovia existe una típica, la krakowska, aunque curiosamente no conseguimos probarla.

Strogonoff, Restaurante Awiw, Cracovia

En cambio, sí encontramos un plato que, en opinión de algunos, es la quinta esencia de la cocina tradicional polaca, el bigos. Se compone de chucrut, col troceada, y carne de cerdo, de buey, caza, salchichas y bacon. Todos los ingredientes se mezclan y cuecen a fuego lento durante horas. Un proceso que se repite varias veces lo que intensifica el sabor de los ingredientes. Algo similar ocurre con la cassoulet francesa, que para nosotros gana por goleada en cuanto a sabor, textura y contundencia. El bigos que nos sirvieron en el mercado parecía huérfano de carne y el sabor fundamental era el de la col y el chucrut. Así que, aunque la recomendación general es probar el bigos en una fiesta popular o en un mercado (al necesitar días de elaboración los restaurantes no suelen ofrecerlo), tal y como hicimos nosotros, nos quedamos, en vista del resultado, con las ganas de hacerlo en un restaurante tradicional o, mucho mejor, en alguna celebración familiar.

Ternera con salsa de Champiñones, Morskie Oko, Cracovia

Codillo Asado, Restaurante Morskie Oko de Cracovia

En cuanto a las carnes, buey, pollo, pavo, pato o bisonte son comunes en las cartas, el rey indiscutible es el cerdo. Lo encontraremos en forma de codillo, golonka, cocido, servido con repollo y el rábano picante que ya nos impactó hace muchos años en Hungría, y que, al igual que el wasabi, puede hacer que vuestra experiencia gastronómica sea algo celestial o, por contra, os lleve a los infiernos. Las chuletas empanadas, o el lomo asado, son también platos muy apreciados.

Pollo Relleno, puré de zanahoria y patatas, Cafe Satori, Cracovia

Cata de vodka y postres, Restaurante Morskie Oko, Cracovia

¿Y que bebemos? La respuesta es fácil. Agüita, o lo que lo mismo, vodka. Al fin al cabo, y aunque a alguno le sorprenda, su origen es polaco, y para los polacos, los suyos son los mejores. encontramos una gran variedad de esta bebida. No se necesita excusa para llenar un kieliszek (vaso de chupito) y vaciarlo de un golpe. Aunque el más consumido es el czysta, claro, el abanico es inmenso. Nosotros probamos los aromatizados con cerezas, avellanas y miel. Nos quedamos con las ganas de probar el vodka del cazador, con un sabor similar a la ginebra. Aunque la estrella de nuestras largas y animadas noches cracovianas fue el zubrowka, el vodka del bisonte, aromatizado con hierba (una ramita en el interior de la botella lo acredita), de los famosos bosques de Bialowietza, donde pastan los bisontes, o, depende de la versión, donde se mean los bisontes...

Cerveza Polaca, Restaurante Ariel, Cracovia

Como ocurre en muchos países, la cerveza gana terreno a todas las bebidas, y aquí existen buenas cervezas locales, como Zywiec, Tyskie, Okocim, Lech... y, al menos todas las que hemos probado, son tipo lager, con gradaciones alcohólicas que van desde los 4'5 a los 14 de la Debowe.

Cervezas Pllacas en Cracovia

Cena en el Gospoda Coco

Un recuerdo de la época socialista son los llamados bares de leche. En origen cafeterías que ofrecían una cocina sin carne, basada en productos lácteos. Eran muy baratos, pudiendo tomar una comida por cuatro euros. El espíritu de esos locales podeís vivirlo en el popular Gospoda Coco. Allí, una cantidad inusitada de sopa y un segundo plato, igualmente enorme, a base de carne, patatas y ensalada os costará menos de cinco euros. Buen ambiente, varios espacios que se distribuyen a modo de cavas bajo tierra, buena música, y la cerveza o el vodka a un euro son los argumentos para hacer un alto en este lugar.

Sopa Berdytchov con buey, miel y canela del Restaurante Ariel, Cracovia

También en Cracovia resulta obligado mencionar la cocina judía. El tradicional barrio de Kazimierz reúne un gran número de locales de comida kosher, en muchos casos animados por música klezmer (una vez más recuerdos de Hungría), y tradicional polaca que convierten la cena en un auténtico festín.

Na Zdrowie!

Pollo con ciruelas y champiñones, Restaurante Ariel, Cracovia

diciembre 01, 2014

Siete Años Dando la Lata. Séptimo Aniversario de El Guisante Verde Project


Siete Años dando la Lata. Casi nos cuesta hacer memoria y remontarnos a cuando no existía aún El Guisante Verde Project. ¿Qué hacíamos con el tiempo que ahora le dedicamos?. Se nos antoja una tarea propia de arqueólogos bucear en nuestros hábitos pasados para comprobar que, en parte, este blog se estaba gestando en las notas exhaustivas que utilizábamos para preparar nuestros viajes, para repasarlos después y mantener parte del conocimiento adquirido, y que podrían llenar hoy las páginas de muchas bitácoras viajeras.


“Mucho antes de que se formara la tierra, los núcleos y capas externas de granos diminutos repletos de calcio y aluminio, derretidos primero y solidificados después, se paseaban como Pedro por su casa empujados por turbulencias. Científicos como Justin I. Simon, de la Universidad de California en Berkeley, habían analizado un trozo de meteórito del tamaño de un guisante y unos cuatro mil quinientos setenta millones de antigüedad, para reconstruir la historia de su formación y comprobar que partículas de polvo como ésa estuvieron expuestas a entornos tremendamente cambiantes durante los años en que se formaron los planetas del sistema solar.”

El sueño de Alicia” de Eduardo Punset

También es verdad que ahora nos sentimos empujados por turbulencias, las que durante estos años han acompañado al mundo y al espíritu blogger. Llegamos aquí, como muchos otros, con esa mezcla de pasión, ingenuidad, interés por compartir, la ilusión de recibir comentarios y la envidia insana por esos destinos aún pendientes. Durante todo este tiempo, vamos viendo como crece el número de bloggers, de asociaciones, de intermediarios, y al igual que otros mercados, éste va madurando y por tanto se vuelve más exigente y competitivo. Una llamada a la especialización y la profesionalización.


En un contexto así, ¿cómo encontrar una voz, un código propio, algo que te haga único entre tantos?. ¿Cómo conseguirlo sin dejar de ser lo que queremos ser?.

Este ha sido para nosotros un año importante, más reflexivo, no por ello menos intenso, en el que  nos hemos afianzado en la idea de que queremos reforzar nuestra apuesta por el contenido, que para nosotros implica post largos, a veces difíciles, y referencias sutiles, algo por lo que nos caracterizamos desde nuestros comienzos y que entendemos que va en contra de la tendencia general. No nos importa. Nos gusta, y mucho, esa manera de redactar, que no es nueva, aunque está creciendo, y que en los últimos tiempos se denomina long form; nos gusta trabajar, posiblemente, en exceso, seleccionar y cuidar las fotografías, el hilo conductor de un texto...


Escribimos para inspirar, y aunque sabemos que son los datos prácticos los que más búsquedas reciben, ya con varios viajes a las espaldas, pensamos que eso no es lo que tiene de mágico un viaje, ni lo que nos hará decidirnos por un destino, al menos, para nosotros.

En cualquier caso nos sentimos un poco meteoritos, lo suficientemente raros, pequeños, y a la vez con muchas capas y partículas adheridas a nosotros a lo largo de estas aventuras y sueños viajeros.


Ya hemos hablado más de una vez de nuestra “amistad” con algunos destinos favoritos. Y por eso este año hemos querido rendir homenaje y revisitar algunos. Somos ávidos lectores y siempre nos acercamos con mucho respeto cuando hablamos de lugares tan emblemáticos como nuestra querida Estambul, que vemos en parte a través de las palabras de Orhan Pamuk.


Cada vez que volvemos a pisar una ciudad como Venecia, queremos hacerlo con una nueva mirada. En esta ocasión, por ejemplo, nos hemos ido en busca de la Venecia Insólita y Secreta, con la guía de Jonglez en el bolsillo, a través de los dibujos de Hugo Pratt y las aventuras de su Corto Maltés, y también de la mano de un cicerone de excepción: el comisario Brunetti.


Nuestra última visita a Lisboa nos ha regalado tertulia intensa sobre Pessoa, Saramago, Eça de Queiroz, Tabucci… Además de una gran sorpresa, en forma de encuentro con un gran amigo, Mario Filipe Silva al que seguro muchos conocéis (nos cuenta sus andanzas en Con la Cámara en la Mano),   que nos trató, y nunca mejor dicho, como si fuéramos parte de su familia. Este retorno nuestro a las ruas lisboetas no habría estado completo sin su compañía.


Somos, sin duda, conscientes del privilegio que supone vivir en Bilbao y nuestro entorno, donde se unen dos de nuestros espacios preferidos, la montaña y el mar. Un entorno que esconde aún sorpresas también para nosotros y de ahí que estemos satisfechos de jugar en casa como en el reciente blogtrip por la comarca de Uribe, de la mano de Uribe Turismo.


Nos gustan los proyectos con alma y por eso, de nuevo este año, hemos acompañado a Miguel, de Viajeros Sin Limite, por su tierra, en un recorrido inolvidable por Aragón. La acogida, la simpatía, la respuesta, la interacción de los maños nos devuelve la magia que buscamos al invertir tantas horas en esta ventana abierta al mundo. Una nueva oportunidad de aprender a valorar el esfuerzo de miles de personas que luchan día a día por hacer eso que para nosotros es sencillo y cotidiano, como realizar una simple imagen rodando por las calles de Zaragoza.


La Palma nos ha ofrecido la desconexión parcial que buscábamos para recuperar sensaciones físicas, vaciar la mente, sumergirnos en una naturaleza abrumadora, sentir la soledad de espacios únicos... Nos gustan las grandes caminatas y la Isla Bonita, con los mayores desniveles del mundo, nos ha puesto las pilas para enfrentarnos a nuevos retos.


Volviendo a estos 7 años, algunas tribus indias dicen que ese es el número años necesario para criar y educar a un niño, con la atención y el cuidado que requiere. Este Guisante Verde ya lleva 7 años de I+D con una dedicación considerable, y tal vez ha llegado la hora de que el Project de su apellido cobre protagonismo.

Seguimos fascinados buscando nuevos caminos, nuevas formas de hacer y de contar, si nos lees, si nos sigues, si nos comentas, nos preguntas, nos cuestionas, te emocionas o discrepas, si interactúas de alguna forma con este pequeño guisante eres parte de nuestro equipo.


Nosotros nos vamos de viaje para celebrarlo. Os daremos unas pistas… Es un país que aun no conocemos. Los lugares que visitaremos son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el blog tenemos una entrada dedicada a un reconocido artista de ese país, con un título policíaco…

¿Lo celebras con nosotros? ¿Adivinas a dónde vamos?

noviembre 24, 2014

Descubre Uribe por Tierra, Mar y Aire

Castillo de Butron, comarca de Uribe

Buscando la aventura, lo exótico, la adrenalina o, al contrario, desconectar en plena naturaleza, los viajeros suelen dirigir su atención a lugares lejanos, a menudo incluso en otros continentes sin detenerse a mirar a su alrededor. Otoño, ya se va convirtiendo en tradición, es para nosotros la época en la que hacemos la maleta y nos vamos a descubrir lo que tenemos en casa, con los ojos del que viene de lejos.


La comarca de Uribe agrupa a veintitrés municipios, algunos muy próximos a Bilbao como Erandio situado en plena ría, y tan diferentes como Sopela o Maruri-Jatabe. Las diferentes divisiones y agrupaciones administrativas complican el reconocimiento (incluso para los que vivimos aquí), de una comarca que trata de afianzar su posición en el panorama turístico de Bizkaia, gracias al impulso de Uribe Turismo. Argumentos no le faltan. En cuanto a la naturaleza una posición estratégica en relación a Bilbao, valles llanos y pequeñas alturas, junto a una línea litoral de pequeños puertos y extensas playas. Etnográfica y culturalmente rica y diversa.

noviembre 14, 2014

Lo que el Turista debe Ver. Postales desde Lisboa, Postcards from Lisboa

Estación Central de Tren de Lisboa

Vamos a descubrir "Lo que el turista debe ver en Lisboa" de la mano de un cicerone de excepción: Fernando Pessoa. Es este un libro particular entre sus escritos póstumos, ya que a diferencia de la mayoría de ellos, se encontraba terminado, mecanografiado y listo para ser llevado a la imprenta. 

Escrito originalmente en inglés, es la guía de una ciudad fundamental en el universo de Pessoa, Lisboa, una ciudad a la que siempre se refiere como su hogar. Su motivación es puramente turística, de ahí que esté escrito sin retórica y artificio, un lenguaje extrañamente desnudo en la bibliografía de Pessoa, perfecto para adentrarse en el descubrimiento del patrimonio arquitectónico, intelectual y lúdico de la ciudad.

noviembre 07, 2014

Memorial del Cinturón de Hierro de Bilbao


Como surge la idea de aprovechar la orografía alrededor de Bilbao para crear una "muralla" de 80 km de perímetro es el comienzo de una historia que nos cuenta de forma apasionada y rigurosa Aitor Miñambres: la construcción del llamado Cinturón de Hierro.