junio 04, 2015

Peggy Guggenheim, la colección de una adicta al arte en Venecia

El Gran Canal. Santa Maria della Salute y la Punta della Dogana en Venecia

Peggy Guggenheim, amante del arte y de los artistas, en parte eclipsada por la figura de su tío Solomon R. Guggenheim, lo cierto es que su vida y su historia dejan su impronta en el lugar que ella misma eligió para concentrar su colección: Venecia.

Le teníamos ganas a este espacio museístico, y aprovechamos nuestra última escapada a la ciudad de los canales para saldar nuestra deuda, callejear sin prisas por el sofisticado barrio de Dorsoduro, que nos ofrece una de las imágenes más conocidas de la isla, la Punta de la Dogana y la Basilica de Santa Maria della Salute, es la forma perfecta de acercarse a la colección y la coleccionista. Las tiendas y escaparates a buen seguro habrían sido del gusto de Marguerite Guggenheim, que para siempre será Peggy.

Palazzo Venier dei Leoni fachada al Gran Canal en Venecia

El Palazzo Venier dei Leoni, sede de la Peggy Guggenheim Collection de Venecia, es el edificio más sobrio de los que configuran la red de museos Guggenheim, nada que ver con la tarta diseñada por Frank Lloyd Wright, que se asoma a la 5Th Ave., el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, ni con el icono de Frank Gehry, el Museo Guggenheim Bilbao.

Atardecer sobre el Museo Guggenheim Bilbao

Es uno de esos museos que nos parecen amables, sencillos de recorrer, con un jardín que invita a la reflexión y una terraza en diálogo constante con uno de esos lugares que son un gran teatro del mundo, el Gran Canal.

Peggy es una mujer adelantada a su época, su vida no parece la de alguien nacido en 1898. Se convierte muy joven en una cotizada heredera al fallecer su padre, Benjamin Guggenheim, que regresaba de Paris con su amante, en el naufragio del Titanic.

Habitual de los círculos de intelectuales y artistas de New York, Peggy conoce a un dadaísta que será su primer marido. Viaja a Paris y allí convive con la bohemia y los expatriados americanos en Montparnasse, descubriendo de primera mano las vanguardias, con las que apenas había coqueteado en su primer trabajo en la Gran Manzana, la librería Sunwise Turn.

Obras de Dubuffet, de la Hannelore B. and Rudolph B. Schulhof Collection

Incansable viajera, Egipto, Amalfi, Venecia.. Parecía sentirse atraída por los hombres equivocados. Huye de los malos tratos de su primer marido y se refugia con su amante en Londres. Su biografía nos desvela la insatisfacción de una mujer que no encontraba su lugar en el mundo. Escritores, creadores y todo tipo de artistas están en su circulo de amistades y de amantes, sin duda dejan huella en Peggy. Ella misma describe que Duchamp le enseño a ver más allá del impresionismo. ¿Visionaria o influenciada por sus acompañantes? ¿Acomplejada o devorahombres? Su truculenta historia con Samuel Beckett, el nobel irlandés, alimentó la leyenda, el escritor le aconsejaba apostar por artistas contemporáneos.

A. Calder  "Silver bed head"

A la muerte de su madre recibe de nuevo una importante cantidad de dinero y abre en Londres la Guggenheim Jeune Gallery. Para entonces Peggy tiene 40 años y la acogida de ese arte surrealista y abstracto de Cocteau con el que inaugura su local no es buena y ella misma tuvo que comprar en secreto las obras, ese fue el inicio de su colección.

V. Kandinsky "White Cross"

De la mano de Peggy, Wassily Kandinsky expone por vez primera en el Reino Unido y le seguirán otros artistas como Henry Moore, Alexander Calder, Brancusi, Picasso, Max Ernst, Braque

Acude a Paris con la intención de comprar obras de pintores, escultores, fotógrafos, diseñadores para abrir un museo de arte moderno, a imagen del MOMA de New York. Concebía este proyecto totalmente ajena al ambiente prebélico que se respiraba en la capital francesa. Ella misma cuenta que su objetivo era comprar una obra de arte al día, piezas de Picabía, Dali, Mondrian o Fernan Leger son adquiridas en esta etapa.

H. Moore "Three standing figures"

Podemos pensar que Peggy tan solo era una excéntrica americana que sigue su misión de compra de arte incluso cuando los alemanes entran en París, en un momento en que todo se vendía, si no fuera por su origen judío. Los nazis también viajaban a la caza de obras de arte, incluso aquellas que ellos mismos habían considerado arte degenerado y Peggy Guggenheim tiene que esconder su colección en un granero al negarse el Louvre a proteger sus piezas, de nuevo su colección es arte demasiado nuevo y no reconocido.

En 1941 huye con Max Ernst a New York, donde prueba con una nueva galería en Manhattan "Art of this Century". Es allí, en 1942, donde muestra por primera vez su colección traída de Europa, en un rompedor espacio expositivo que diseña el arquitecto Frederick Kiesler.

V. Kandinsky "Upward" y P. Picasso "Hang-length portrait of a man"

Buscando nuevos artistas que promover descubre, aconsejada por Piet Mondrian, a Jackson Pollock, que es bien acogido por la sociedad neoyorquina. La escuela americana de Expresionismo Abstracto tiene en ella a la mecenas que necesitaba. Gracias a su colección se produce el encuentro entre los artistas americanos y el surrealismo.

Peggy fue determinante en la carrera de Pollock, financió su trabajo, compró sus obras, fue su amante, estimuló su búsqueda de nuevas técnicas y regaló obras suyas a los visitantes de su galería.

J. Pollock "Eyes in the heat" y D. Hare "Moon Cage"

Al terminar la guerra, Peggy vuelve a Venecia, ¿fué el hecho de que en 1948 la Bienal de Venecia le dedicara un pabellón que incluía obras de Pollock y Rothko lo que provocó su decisión de llevar allí su colección?

Compró y acondicionó el Palacio del Gran Canal y lo abría al público 3 días para que pudieran contemplar allí sus obras. No abandonó las fiestas que durante toda su vida le habían puesto en contacto con los movimientos artísticos y siguió recibiendo visitas como Yoko Ono o Truman Capote.


Los excesos fueron parte de su vida, fiestas, grandes pendientes, gafas mariposa, listas de amantes y protegidos, una huída continua, tal vez por eso la ciudad de los canales le ofrecía la calma o el decorado que necesitaba y en el que vivió los últimos años acompañada por sus adorados perros, más de 12 ejemplares de raza lahsa apso, enterrados según su deseo en el Palazzo dei Leoni.

No deja de resultar curioso que los pequeños canes se hicieran los amos del Palacio de la familia Veniers que toma su nombre por los leones que paseaban a sus anchas por su terraza. El ultimo de sus perros murió dos días antes que la llamada Dama del surrealismo.

S. Dali "Birth of Liquid desires"

La verdad es que Peggy Gugenheim y su historia de amor con el surrealismo ya nos había enganchado en la magnifica muestra que el Museo Guggenheim Bilbao, Cosas del Surrealismo, celebró hace unos años. La estrecha relación con artistas del movimiento es visible también en su palacio de Venecia, poniendo de manifiesto como el movimiento artístico inspiró a todo el mundo del diseño, los interiores, la moda, la publicidad, la comercialización de una estética en el marco de las arcadas de un Palacio inacabado del siglo XIX.

Piezas de F. Léger, Brancusi, Delaunay, y de la Colección de Arte Étnico

En 1969 Peggy decide dejar en legado su colección y el edificio, que pasa a formar parte de la Solomon R. Guggenheim Foundation. La completa colección de surrealismo y las obras de Pollock son el contrapunto perfecto para la colección permanente de los Museos Guggenheim. Su única condición es que la colección al completo permanezca en Venecia, y este edificio, el más pequeño de los Guggenheim se ha convertido en visita obligada.

Lo cierro es que nunca sabremos a ciencia cierta quién era Peggy, sus últimos años frenaron su pasión coleccionista, tal vez por que no le gustaba el pop art, tal vez porque no se recuperó de la muerte de su hija, de lo que estamos seguros es de que era, como ella misma confesó, una adicta al arte.

El Gran Canal, la Punta della Dogana, Santa María della Salute y al fondo Il Redentore

6 comentarios :

  1. INTERESANTÍSIMA (con mayúsculas) entrada con la que he aprendido un montón!
    Un saludo

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    1. Nos alegramos mucho, Carmen O, es una gran satisfacción para nosotros que post como este gusten, :)
      Saludos!

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  2. Fascinante historia la de esta mujer, muy bien resumida. Conozco el de Nueva York y he ido varias veces al de Bilbao, pero me falta del de Venecia. Da igual, antes o después caerá.

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    1. Jajaja, Tawaki, eso mismo pensamos nosotros cuando algo está por ahí, en el tintero, que ya caerá... Dices que has venido al de Bilbao en varias ocasiones, si tienes prevista una próxima, avisa... un café también caerá. :)
      Saludos!

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  3. Resumiendo. Una mujer enamorada del arte. Un saludo.

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    1. Ya lo creo, y valiente e inconformista; también porque contaba con recursos suficientes para hacerlo, aunque luego había que tener el ánimo de contravenir las normas sociales. Un abrazo, Tiramillas

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