abril 04, 2015

La coleccion Frick de Nueva York, el sueño de Henry Clay

Central Park - New York

Quería visitar esta galería para ver "El Jinete Polaco", el enigmático cuadro atribuido a Rembrandt, expuesto junto a uno de los más interesantes autorretratos del pintor holandés. Este cuadro da título a una novela de Muñoz Molina y, como dice el escritor en "Ventanas de Manhattan", visitar esta colección es como huir del bullicio de la ciudad, compartir un secreto, un regalo.

Henry Clay Frick representa a la perfección eso que se llama el sueño americano. Nacido en 1849 en el seno de una familia de granjeros de Pensilvania,  a los treinta años ya podía presumir de fortuna, que forjó en torno al carbón de coque, y posteriormente como director de los negocios de acero de Andrew Carnegie.

El Jinete Polaco de Rembrandt en  la  Frick Collection de Nueva York

Para cuando Henry Frick se trasladó a Nueva York ya se encontraba en condiciones de poderse dedicar a su gran pasión, que era el coleccionismo de obras de arte. Y su proyecto tomó forma definitiva cuando la Biblioteca Lenox se incorporó a la Biblioteca Pública de Nueva York, y el solar junto a la Quinta Avenida que ocupaba salió a la venta.

El edificio es una perfecta combinación de mobiliario, pintura y escultura europeas, tanto por la selección de autores como por las dimensiones. Frick quería una casa pequeña, llena de luz, aire y terreno, una casa cómoda, sencilla, de buen gusto y sin ostentaciones. El arquitecto Thomas Hastings que trabajará más tarde en la Public Lybrary de New York, y el diseñador de interiores Sir Charles Allom que escogió el estilo inglés del siglo XVIII serán los encargados del proyecto.

Una vez dentro del edificio su atmósfera nos atrapa y  es fácil tener la sensación de que, en cualquier momento Henry Frick aparecerá por una puerta o lo encontraremos sentado en su bilbioteca meditando sobre cual será su próxima adquisición, esperando tal vez nuestras preguntas, o un simple gesto de asentimiento.

Guía de la  Frick Collection de Nueva York

Sólo los tres Vermeer que cuelgan en uno de los pasillos frente a la majestuosa escalera hacen que la visita sea ineludible. Estos tres cuadros permiten apreciar la paleta, el azul y amarillo, el armiño, la entrada de la luz desde la izquierda, el protagonismo de las vidrieras, de los mapas, sus mensajes ocultos en perlas, cartas, instrumentos musicales, partituras..., que nos hablan de galanteo, adulterio, dudas, complicidad, rígida moral y posición social.

Hay un diminuto trampantojo de Liotard en el pasillo que da al patio central, junto a un retrato de Ingres, que nos hace mirar dos veces para comprobrar que se trata de un dibujo y no de una escultura.

Obras de Whistler de la  Frick Collection de Nueva York

Una casa museo, que ha conservado su caracter de residencia familar, que se disfruta y permite disfrutar de los elegantes retratos de Whistler, único artista estadounidense que Henry Frick consideró digno de su futuro museo (con la excepción de Gilbert Stuart, elegido por su retrato de George Washington). Sinfonía en color carne y rosa, a la izquierda, es el retrato de Frances Dawson, esposa del también coleccionista de arte y magnate naviero de Liverpool, el señor Frederick Leyland. A la derecha el retrato de Valerie Susan, actriz y esposa de Sir Henry Meux.

En las diversas estancias les acompañan los Gainsborough, Van Dyck, Hals, Millet, Goya, Velázquez, Veronés, Bruegel, Renoir, Turner, Tiziano..., y tantos otros en un recorrido por los grandes maestros que no parece tener fin, que nos obliga a detenernos casi a cada paso, para admirar conjuntos, como la Habitación Boucher, la Sala Fragonard, o bellezas como El Ensayo de Degas.

Salón de la Frick Collection en Nueva York

Cómo no mencionar el Salón, dónde un San Jerónimo de El Greco se interpone entre dos retratos de Holbein; uno el de Tomás Moro, y otro el de su mortal enemigo, Thomas Cromwell, en gran parte responsable de la ejecución del autor de Utopía, al negarse Moro a firmar el acta que convertía a Enrique VIII en cabeza de la nueva Iglesia Anglicana.

¿Por quién sentía más simpatía el artista?, como dice la guía de la Frick Collection, ¡tendrá usted que decidirlo por sí mismo!

16 comentarios :

  1. Impresionante. Un lugar que no hay que perderse porque es una verdadera joya. Me encantó la visita y si vuelvo por Nueva York allá que volveré a ir. Muy recomendable.

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    1. Tawaki No podemos estar más de acuerdo. Es un museo muy asequible, que se puede disfrutar sin el agobio de las grandes (por tamaño) colecciones de otros museos. Y, por supuesto, nosotros también repetiremos. ¡Un saludo!

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  2. Ays! dos veces en Nueva York y aun no he ido a la Frick, pero da igual, la Gran Manzana es una ciudad a la que volveré una y mil veces cada pocos años, porque siempre tiene cosas nuevas que ver y siempre te quedan por visitar sitios tan maravillosos como este museo. Un placer haber hecho esta previsita de vuestra mano. Un abrazo!

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    1. Jajaja, Calíope, Nueva York tiene tantas visitas que son casi incontables, un placer haberte llevado de paseo... :) ¡Abrazos!

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  3. Pues la verdad, desconocía este museo... será porque aún no puedo ir a New York y no he preparado el viaje concienzudamente... ¿o desconocimiento?.. ya lo conozco y me lo apunto, thanks !!!

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    1. Carlos Javier Nuñez Vazquez, es un museo muy recomendable, y sobre todo, muy visitable, por su tamaño y la cantidad de obra expuesta. En una visita a New York, que deseamos puedas realizar cuanto antes, no puede faltar.
      ¡Saludos!

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  4. A mí me encanto. Recuerdo que antes de salir del museo, volví varias veces a ver los cuadros de Vermeer. Por supuesto, que hay que volver a New York y a este museo.

    Hablamos.

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    1. Siempre hay que volver a Nueva York, MertxeGL, fue una visita curiosa, jejeje, desde luego se merece una segunda.
      Ciao!

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  5. Pues me encantaría visitarlo un año de estos, tiene que ser realomente interesante poder ver tantas maravillas juntas en un solo lugar, te mando un abrazo afectuoso Roberto.
    Soy Leo (Romántica)

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  6. Muchas gracias, Leo La existencia de este museo es un secreto a voces, tanto para los neoyorquinos, como para los visitantes extranjeros; sin embargo, sigue representando un auténtico refugio dentro del bullicio de la ciudad de los rascacielos.
    Es un museo asequible por su tamaño, aunque la calidad de su colección invita a perderse entre sus paredes durante horas.
    Maribel nos ha descrito perfectamente esta casa-museo y las sensaciones que transmite , y solo puedo añadir que, para los amantes del arte, resulta una visita imprescindible.
    Un abrazo!

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  7. Qué lujo de sitio, yo lo conocí y lo visité gracias a vosotros y todavía estoy impresionada.

    Además los retratos (Haals es mi ojito derecho) es probablemente mi género favorito, y es increíble la cantidad de primerísimas figuras que están ahí, los ya mencionados más los españoles Velázquez, Goya y ¿un Murillo? (o eso fue en el Met?)

    Respeto a la casa en general no sé qué destacar ¿la luz? ¿el patio interior? ¿las vistas al Central Park?

    Lo mejor de lo mejor.

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    1. Loque has leido nuestra entrada de la Frick!, que bueno. Nos alegra mucho que disfrutaras de esa manera, no es para menos. Es un lugar que no te esperas y sorprende ya desde el principio, por el propio edificio, y cuando entras..., ya no quieres salir.

      En cuanto a Murillo... va a ser que no, jajajaaja.

      Un abrazo!!

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  8. Cuando vaya a New York...(eso suena aún muy en la lejanía)...sin duda alguna pasearé por entre algunos de sus museos...además de hacer la ruta de Helene Hanff, y otros autores que me gustan de la Gran Manzana...y de sus cercanías.
    No conocía nada del pintor, y ciertamente, comprendo que el cuadro se le pudiera haber atribuido a Rembrand...me chifla conocer las historias que hay detrás de quienes tienen el pincel. Gracias por acercarme a rincones insospechados de viajes pendientes.

    Un abrazo grande

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    1. Recorrer las calles de Nueva York María es hacerlo por lugares conocidos, que están fijados en nuestra memoria aunque nunca antes hubéramos estado allí. Parece increíble lo asumidos que tenemos algunos rincones y la historia de esta ciudad.
      Vas a disfrutarla muchísimo, ya verás.
      ¡Un abrazo!

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  9. Gran colección y gran museo, siempre recuerdo que lo visite por una casualidad. Me dirguia a el Guggenheim de Lloyd Wright pero estaba en remodelación-ampliacion-noseque-cerrado asi que tire de guia y busque un museo cercano, con lo cual di con la Frick collection.

    Recuerdo sobretodo el cuadro de Jesus expulsando a los mercaderes del templo de el Greco que es una versión algo más pequeña de a de la National Gallery

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    1. Salvador Gutierrez ya sabes, a veces las casualidades nos deparan gratas sorpresas como esta. También en nuestra primera visita el Guggenheim estaba a medio gas, una suerte para nosotros, ya que en la segunda lo disfrutamos como se merecía.
      Ya estoy buscando el cuadro que mencionas, es curioso como trabaja la memoria visual de cada uno, jejejeje. Da para un viaje seguir la pista de las versiones que el Greco hizo de esta obra, Madrid, Minneapolis, Washington... graaaacias por la pista ;-))))

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