noviembre 07, 2014

Memorial del Cinturón de Hierro de Bilbao


Como surge la idea de aprovechar la orografía alrededor de Bilbao para crear una "muralla" de 80 km de perímetro es el comienzo de una historia que nos cuenta de forma apasionada y rigurosa Aitor Miñambres: la construcción del llamado Cinturón de Hierro.

Intrigas, traiciones, propaganda, incluso ilustraciones inventadas para apropiarse de la victoria por parte de las tropas italianas, las Flechas Negras, llenan el tiempo de nuestra visita.

Infiernillo, pasta de dientes, cafeteras de los soldados del Cinturon de Hierro

El nacimiento incipiente de este espacio de guerra como reclamo turístico ya durante la propia Guerra Civil,  es uno de los muchísimos detalles que aprendemos en esta completa visita que incluye las piezas expuestas en el Memorial del Cinturón de Hierro situado en el municipio de Berango, perteneciente a la comarca de Uribe (llena de sorpresas que os iremos desvelando en el blog), y también una salida al monte cercano para ver de primera mano trincheras, muros aspillerados, nidos de ametralladoras…



Es magnifico el trabajo que desde la Asociación Sancho de Beurko han realizado para dar vida a esta etapa de nuestra historia, y una fantástica idea haber realizado un gran cortometraje donde las piezas expuestas en las vitrinas cobran vida ofreciendo el contexto para todo lo que vamos a contemplar sobre el terreno.

Es el ingeniero Montaud, un experto en fortificaciones, el encargado de este proyecto que tiene sobre todo el objetivo de preservar Bilbao ante el inminente ataque del ejército del general Franco.


Es importante comprobar que las reservas dentro del Cinturón de Bilbao, que fue el nombre del proyecto original, incluyen aeródromos como el de Lamiako y Sondika, suministro eléctrico con la central de Burceña, abastecimiento de agua gracias al embalse de Zollo, o el puerto desde el que realizar los traslados de pertrechos, municiones y víveres. A pesar de la distancia y, probablemente, de un exceso de confianza en la fortificación, también en el interior de Bilbao se tomaron medidas para proteger la ciudad, como muestra la preciosa maqueta de Adolfo Ramos en la que recrea parte de la plaza junto a la Alhóndiga en 1937.


Es este un museo donde adquieren protagonismo las personas, muchas de ellas anónimas: adolescentes, mujeres, abuelos, niños..., en realidad todo aquel que no estuviese en edad militar o que, por el motivo que fuese, no era apto para el combate podía tomar parte activa en la excavación de las trincheras, junto a las unidades de zapadores. Llama la atención lo industrializado del sistema, ya que había una asignación exacta del volumen de trabajo, comida, paga…, para cada uno de ellos en función de su género, peso y edad.


Observamos originales y copias de las identificaciones oficiales, las que indican el batallón, la de un capellán castrense que confesaba y acompañaba a los soldados, y aprendemos que a la manera de las famosas chapas de los soldados estadounidenses, el ejército de Euskadi utilizaba una pulsera personalizada para cada gudari y el Gobierno Vasco tenía, al menos en la primera etapa de la guerra, un protocolo muy cuidado de identificación y enterramiento de todos los soldados fallecidos que llegaron a 6.800.


Soldados que rompieron moldes en la forma de vestir, influidos por las películas de Hollywood y que a falta de cuero, demasiado caro, utilizaban cazadoras de paño canadiense. En las vitrinas podemos ver que los combatientes lucían una imagen cuidada, y sorprende ver el completo equipamiento, chaquetas de lana, botas y polainas. La antigua Checoslovaquia es uno de los pocos países que ofrece apoyo a la República y de allí se importan gran parte de los cascos.

Mascara Antigas en elmuseo del cinturón de hierro en Berango, Uribe, Bizkaia

Persiste el miedo al uso de gases, recuerdo de la atrocidad de la Primera Guerra Mundial, en especial el gas mostaza o iperita (llamado así por la ciudad belga de Ypres donde fue usado por primera vez), y aunque se había prohibido su uso, las instrucciones y mascaras antigás acompañan a los soldados.

El suministro de una buena parte de las armas cortas y municiones estaba asegurado principalmente por las fábricas de Eibar y Gernika. Aprendemos la diferencia entre una granada defensiva y una ofensiva... En el espacio dedicado a los fusiles podemos comprobar que el abanico era amplísimo, debido a la dificultad de abastecimiento, lo que provocó que junto a modelos de última generación se compraran también auténticas piezas de museo, originando, a su vez, enormes problemas de logística para distribuir la munición adecuada a cada combatiente en función del arma que portase.

Fusil del ejercito de Esukadi en el Memorial del Cinturon de Hierro

La moneda de la República también tiene su espacio en las vitrinas, aunque la gente se deshiciera de toda la documentación e insignias identificativas por miedo a las represalias se guardaba el dinero con la esperanza puesta en la llegada de un futuro que, al final, no fue como el imaginado. Los gudaris, soldados vascos, cobraban 10 pesetas al día como paga.

Papel Moneda emitido durante la guerra

El cinturón de hierro se construye en un tiempo récord y como todas las grandes obras tiene sus puntos débiles, y es aquí donde el contraespionaje hace su aparición. En la valija diplomática del cónsul austrohúngaro se descubren planos detallados de este proyecto. De los dos capitanes que acompañan a Montaud y tienen conocimiento sobre el terreno, el capitán Murga es sospechoso de pasar información al ejercito franquista siendo detenido por espionaje. Aunque finalmente será el capitán Alejandro Goicoechea, el que se pasará a las filas enemigas y con él, los conocimientos precisos de las defensas, incluidos sus 3 puntos débiles.

Aunque son muchos los mapas utilizados para preparar el ataque al norte, al final las fotos aéreas resultan definitivas, son las que marcan el camino para el ejército franquista. El ataque al cinturón de hierro es casi una operación de cirugía militar, que puso de manifiesto las carencias, tanto de la obra (condicionada por el escasísimo tiempo para su construcción), como de la estrategia, que se centró en la defensa, sin preparar adecuadamente una posible retirada.

El ataque se realiza, efectivamente, por uno de los  tres puntos que apuntó Goicoechea, siendo el elegido el barranco junto al monte Urkulu. Se perpetra entre las cotas de Urusti (Gamiz-Fika) y Gaztelumendi (Larrabetzu).


Las fotos de personas posando ante los restos del cinturón de hierro se popularizan tras el ataque, surge la iniciativa de conservarlo con fines turísticos y las visitas guiadas son promovidas por las autoridades franquistas aun en plena Guerra Civil. Pero el bloqueo estadounidense al régimen de Franco y la escasez de hierro hicieron que las trincheras, los nidos de ametralladoras y el resto de fortificaciones fueran desmanteladas ya que eran una forma sencilla y rápida de acceder al hierro utilizado en su construcción. Es llamativo que fuera de nuevo Goicoechea el elegido para derruir lo que para algunos llegó a ser la Línea Maginot Vasca.

Ya en el exterior, nos adentramos en lo que fue parte del Cinturón de Hierro, descubriendo que lo que a simple vista parece un camino es, en realidad, una trinchera. Entradas semiocultas a refugios, nidos de ametralladoras y recintos fortificados para los fusileros, en un estado de conservación que nos sorprende. Varios paneles informativos, junto a la geolocalización de los búnkeres y las explicaciones de nuestro teniente particular, hacen que el tiempo vuele.


No podemos dejar de agradecer a Uribe Turismo haber podido realizar esta experiencia, (que también vosotros que nos leéis podéis disfrutar), a la Asociación Sancho de Beurko por conservar este pedazo de nuestra historia, y especialmente, a Aitor Miñambres, que nos dedicó su tiempo y su esfuerzo para hacernos vivir durante unas horas lo que fueron aquellos días de 1937.

8 comentarios :

  1. Suena muy interesante...es una pena que existan las guerras, pero es necesario recordarlas...tal vez...para que no vuelvan a suceder. Siempre habrá quien piense distinto y diferente...la idea es no imponer, sino invitar. Ahora hay muchos lugares que recuerdan momentos decisivos de la Guerras. En especial este año, con la GMI.

    Me encanta venir por aquí...es como tomarme un té por todo el mundo. ¡¡Gracias viajeros!!

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    1. Gracias a ti Maria es un placer tenerte por aquí. También lo vemos como tu, hay que recordar para aprender de los errores y evitar que sean las armas y no las palabras las que dicten el futuro. Un abrazo.

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  2. Estupendo relato.Considero que es importante recordar estos tristes acontecimientos para no olvidar sus terribles consecuencias.Un saludo Guisantes.

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    1. Cierto Tiramillas esa es la impresión que también tenemos. Abrazos.

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  3. Muy interesante. Tan cerca y tan desconocido...!

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  4. No puedo leeros porque me dan ganas de salir a todos lados... ;-) Excelente entrada, como siempre aprendiendo con vosotros. Lo de las asignaciones exactas y los uniformes.... bueno, todo aportes fantásticos para bucear con ganas por aquí. Saludos!

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    1. Muchas gracias, Sandra Salvadó, un orgullo generar esas ganas viajeras... Algo que también tu provocas, 😏

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