Mientras nuestro Greyhound avanzaba hacia New York, ya en la NY 80 y luego, con más frecuencia, en la NY 280, se sucedían los carteles advirtiendo del estado de emergencia en el que se encontraba, no solo la ciudad, sino los estados de alrededor.
Al atravesar el Lincoln Tunnel ya teníamos la sensación de estar realizando el trayecto equivocado...
El anuncio del cierre progresivo del transporte público, comenzando por el metro, provocó que los comercios bajaran la persiana, no sin antes intentar proteger sus accesos y escaparates con sacos de arena y tablones del huracán Sandy, que amenazaba con unirse a un frente que se dirigía hacia el corazón de New York, a Manhattan, por el norte, para crear lo que algunos llamaron Frankenstorm, por su coincidencia con la celebración de Halloween.





