julio 08, 2015

La Tribu de los Lakota y la Torre del Diablo

Vida Cotidiana, Akta Lakota Museum por El Guisante Verde Project

Cuando comenzamos nuestro viaje desde Chicago, parte del territorio que debíamos atravesar camino de Yellowstone ya tenía un lugar destacado en nuestra imaginación: las Grandes Llanuras. Cruzando estas extensiones barridas por el viento casi podíamos sentir como era la vida aquí cientos de años atrás, cuando los Sioux llamaban suya a esta tierra.

Los Sioux eran un pueblo orgulloso, conocido por su bravura y por su código de honor. Habitaban una vasta región que se extendía por lo que hoy son los estados de South y North Dakota, Wyoming, Nebraska y Montana, para ellos, simplemente, las Grandes Llanuras.


Su vida se encontraba íntimamente unida a la tierra y a la naturaleza, todo lo que existía en el mundo lo consideraban la obra de Wakan Tanka, el Gran Espíritu, del que formaban parte el sol, el cielo o el viento.

En la localidad de Chamberlain, South Dakota, nos encontramos con un museo que en realidad es algo más. Un homenaje a estas tribus de nativos americanos que un día dominaron la región. Es el Akta Lakota Museum and Cultural Center que abrió sus puertas en 1991 dentro del campus de la St. Joseph’s Indian School para tratar de preservar la rica cultura Lakota.

Akta Lakota Museum, por El Guisante Verde Project

Dentro de este sencillo museo nos encontramos con una buena colección de objetos históricos y algunos contemporáneos, junto con abundante información escrita y audiovisual que nos dan un contexto básico para comprender el modo de vida de las tribus que aquí habitaron y, de forma especial, de los lakota. Así aprendimos como transcurría el año para esta tribu sioux, su organización familiar, los entresijos de su vivienda (el famoso Tipi), su arte, la importancia de la pipa como símbolo sagrado y de poder, así como la dependencia y el respeto hacia el tatanka o búfalo, sin el que no se entiende la existencia de los sioux. Algo que comprendieron muy bien los colonizadores.

Plegarias de las Tribus en el exterior del museo Akta Lakota

También nos llamó la atención el fenómeno que constituye la unión entre los sioux y un animal que no hizo su aparición en la zona hasta mediados del siglo XVI introducido por los exploradores españoles: el caballo.

"We can never go back to chasing buffaloes and living in tipis. We want the values and thought of honorable Lakótas. The Lakota way adapts. We must face the fact that we drive in white men's cars, dress, and live like them. That doesn't mean we can't retain the values of our ancestors. We have to be a revolutionary." - Alex White Plume, 1994.



Entre el material didáctico (nos gustó especialmente que se utilizaran frases de miembros influyentes actuales e históricos de las tribus), encontramos que una parte de ella se encuentra redactada en español, como la que nos explica en que consisten los Siete Fuegos del Consejo (Oceti Sakowin), una alianza que incluía a los Lakota, Nakota y Dakota (con sus diversas tribus). La curiosa Carta Visual de los usos hechos del Búfalo, que nos da una perfecta idea que hasta que punto este animal era básico en la vida de los nativos americanos.

También en nuestro idioma se encuentra la Rueda Medicinal. Un símbolo sagrado utilizado para representar el conocimiento del universo, consistente en un círculo, que en ocasiones presenta una pluma de águila atada en su centro, dividido en cuatro partes. Un símbolo sencillo, y a la vez increíblemente complejo en su interpretación. Tanto es así que os dejamos una imagen para que juzguéis vosotros mismos.

Rueda Medicinal del Akta Lakota Museum

Son muchas las leyendas indias que han traspasado la barrera del tiempo, llegando hasta nuestros días. Una de ellas, originaria de la tribu kiowa, que habitaba las tierras de South Dakota y Wyoming antes de que la expansión de otras naciones indias, como los sioux lakota (que también hicieron suya la leyenda), les obligara a trasladarse hacia el sur, es la que explica el origen de una formación rocosa que atrae nuestra mirada desde muy lejos: la Torre del Diablo, para los lakota Matȟó Thípila o Guarida del Oso.

Torre del Diablo, Wyoming, por El Guisante Verde Project

Un día, hace mucho tiempo, una tribu india acampó junto al un río y siete pequeñas niñas salieron a jugar sin pensar en cuánto se alejaban del campamento. En la zona habitaba una gran población de osos y uno de ellos, que vio a la niñas sin protección, comenzó a perseguirlas. Ellas echaron a correr en dirección al poblado pero el oso era más rápido y ya estaba a punto de darles caza. Las pequeñas, entonces, saltaron sobre una roca y comenzaron a rezar para que la roca las salvara. Sus plegarias fueron escuchadas porque la roca comenzó a crecer, ascendiendo cada vez más alto y poniendo a las niñas fuera del alcance del oso, que clavó sus garras sobre la pared de piedra en un vano intento de trepar por ella.

A medida que el oso arañaba la roca sus garras se rompían enviándolo contra el suelo. Así continuó, hasta que las niñas llegaron al cielo, donde aun continúan, formando el grupo de siete pequeñas estrellas que hoy conocemos como las Pléyades.

La Torre del Diablo desde el Tower Trail, por El Guisante Verde Project

Las marcas que las garras del oso dejaron en la roca también siguen ahí, como nos muestra una mirada rápida a la torre, por lo que no nos resultaría difícil imaginar como verdadera la vieja leyenda kiowa. De cualquier forma esta impresionante roca del noroeste de Wyoming siempre ha estado rodeada de misterio; no en vano fue el lugar elegido por Spielberg para que tuvieran lugar aquellos encuentros en la tercera fase que forman parte de la leyenda de otro mundo, el del cine y que nos ha acompañado también durante este viaje, aunque de eso hablaremos en otra ocasión.

Vista de las tierras rojas que rodean la Torre del Diablo, por El Guisante Verde Project

La Torre del Diablo, cuyo origen geológico aun no está totalmente esclarecido, debe su actual nombre, como ocurre en tantas ocasiones, a una confusión. El guía de la expedición comandada por el coronel R. Irving Dodge en 1875, malinterpretó la denominación del lugar traduciéndola por "Torre del Mal Dios", lo que derivó en Torre del Diablo.

Fue el primer Monumento Nacional de Estados Unidos, declarado como tal por Theodore Rooselvelt en 1906. Hoy día cuenta con un centro de visitantes gestionado por el National Park Service. Entre los servicios que encontramos se encuentra una pequeña red de senderos, como el Tower Trail o el Red Beds que la rodean y nos permiten conocer su privilegiado entorno junto al Belle Fourche River. Si vuestro estado de forma y vuestra pericia técnica están a la altura de las circunstancias podéis solicitar un permiso para tratar de lograr lo que el oso no consiguió: escalar la torre.

Escaladores en la Torre del Diablo por El Guisante Verde Project

15 comentarios :

  1. Wowww Genial, al final paseasteis por ahí !!! siux, y La Torre del Diablo, uno de los diez primeros destinos que tengo en mi lista.... me ha encantado, thanks !!! un abrazo

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    1. Carlos Javier Nuñez Siiii. Ha sido un viaje alucinante, con muchas sorpresas pese a que en un principio daba la sensación de que lo llevábamos todo demasiado atado (algo que no nos gusta), y creo que para todos fue una experiencia alucinante, y eso que al principio mis compañeros no estaban muy convencidos de visitar la torre. El museo fue inesperado y nos encantó a todos. Saludos!!

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  2. Uno de los muchos lugares que tengo en mi lista de pendientes y que espero visitar en un futuro cercano. Muy chula la entrada.

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    1. Jajaja Tawaki es que la lista de pendientes siempre crece ¿verdad?: Lo cierto es que yo discutía con Roberto por esta parada, al final, me ha encantado. Gracias por acercarte ;-))

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    2. Con cada sitio al que voy añado otros tres. Así no hay manera...

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  3. Cuando volvamos a USA tenemos pensado hacer un recorrido parecido y pasar por la torre del diablo de camino a Yellowstone. Toda esa zona creo que me va a encantar!

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    1. Estamos seguros, Laura (donde me lleven mis pasos, es un recorrido espectacular. Nosotros hemos viajado a USA unas cuantas veces y siempre nos sorprende.
      Saludos!

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  4. Que entrada más interesante, he aprendido un montón. La leyenda me ha encantado y la foto de las "marcas de las garras" con el escalador es realmente espectacular.
    Un saludo.

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    1. Muchas gracias Carmen O, lo cierto es que íbamos predispuestos a ver esas marcas geológicas con los ojos de las niñas indias, la leyenda es bellisima y la torre impresiona.
      saludos ;-))

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  5. Creo que la cultura del indio nativo americano sigue infravalorada y escasamente presente en museos y espacios, aunque encuentres pequeños museos como el de Peabody en la Universidad de Harvard, o este museo local que habéis rescatado. Recuerdo, por ejemplo, que una exposición sobre los Navajos y su papel de mensajeros secretos en la Segunda Guerra Mundial lo acogen las paredes del McDonalds de Tuba City, Arizona. Ni siquiera ellos mismos disponen de espacios adecuados en su propia tierra, en parte por la pobreza existente y una adaptación difícil y problemática al modo de vida blanco. Me parece que es aún una de las grandes derrotas culturales estadounidenses respecto a las culturas que pueblan su territorio, a la quite siguen esquivando mayoritariamente.

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    1. Hay un trabajo interesante ahí Alvaro en realizar una guia de lugares como el que citas. Lo cierto es que uno se ve obligado casi a encontrar las piezas de un puzzle cuando de cultura india se trata. En alguna pelicula se hacen eco de lo importante que fueron esos mensajes durante la Segunda Guerra Mundial, en un idioma que nadie podía descifrar. Seguiremos buscando... ;-)

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  6. Que bonito viaje habéis hecho. El museo indio parece muy interesante para conocer la cultura de sus antepasados, y que seguramente sus descendientes echarán de menos. La Torre del Diablo impresionante, verla de cerca tiene que ser una gozada, por algo le dedicáis varias fotos, y que agradecemos. Un abrazo.

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    1. Los Tiramillas son dos lugares complementarios, la Torre impresiona muchísimo ya en la distancia y al estar debajo de esa mole, aun más. El museo, como decís, es un lugar donde conocer un poco más de esa cultura de la que, en realidad, sabemos bien poco. Interesante de verdad.
      ¡Abrazos!

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  7. alucinante , se que estoy totalmente loco pero ya he reservado parte de mi verano 18 y la torre desde ahora esta incluida , tu relato me emociona e impacienta y ya estoy deseando que llegue junio de 2018 para conocer la torre , yellowstone y otras maravillas que nos has enseñado ...

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    1. Bueno Pancho, pues ya falta menos, esperamos que dentro de unos meses cumplas tu sueño y conocer esos lugares, son fascinantes. ¡Saludos!

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