febrero 09, 2015

Santa Sofía, Ayasofya, en Estambul. Ochenta cumpleaños del museo más bello del mundo

Santa Sofía, vista exterior desde los jardines y la fuente

“Gloria a Dios que me ha juzgado digno de semejante obra. ¡Salomón, te he vencido!”. Las palabras que exclamó Justiniano el Grande al consagrar el 27 de diciembre de 537 la basílica de Santa Sofía muestran claramente la función del edificio: glorificar la religión cristiana y el imperio dirigido por la Sabiduría Divina, Aya Sofya, demostrando además la indisoluble relación entre el poder espiritual y el político.

Santa Sofía, Cristo, mosaico de la Déesis

Han transcurrido dos décadas desde que nuestros pasos nos llevaron ante sus muros y traspasamos su entrada por primera vez. Resulta curiosa la sensación de volver a un lugar como Santa Sofía cuando las cicatrices del tiempo han dejado su rastro. Ni ella, ni nosotros, somos ya los mismos. En estos años, ella ha contemplado a millones de personas admirar sus mosaicos, asombrarse ante esa cúpula flotante, descubrir todos sus entresijos.

Nosotros hemos seguido viajando, recorriendo ciudades y países en diferentes continentes. Y, de pronto, nos encontramos otra vez allí, como si el tiempo no hubiera seguido su camino, admirando cada rincón de esta vieja amiga. Nos reconocemos, nos saludamos, con ese guiño de complicidad que a veces se establece con un lugar, con una obra de arte, con un paisaje, por supuesto con una persona, y todo vuelve a estar en su lugar, y nos ponemos al día. Hemos vuelto, como prometimos.

Santa Sofía, galeria superior

Ahora, como si fuera nuestra primera vez, os contaremos parte de la vida de esta superviviente. La historia Santa Sofía, Ayasofya Müsezi, Hagia Sophia, Aya Sofya..., el icono por excelencia de Estambul, su monumento más visitado, y una de las obras maestras de la historia del arte, ha tenido una existencia dilatada y convulsa, como muestran sus diferentes nombres. Catedral y sede de la cristiandad ortodoxa durante 1000 años, a lo largo de los 450 años siguientes su existencia estuvo marcada por su conversión en mezquita hasta que hace ocho décadas Ataturk, como parte de sus medidas occidentalizantes la transformó en el que puede ser el museo mas bello del mundo.

Santa Sofia, naves central y lateral

Fue Constantino el que en 325 ordenó levantar la primera basilíca consagrada a la Divina Sabiduría, y posteriormente ampliada por su hijo Constancio. Parcialmente destruida por un incendio, Teodosio II la reconstruyó en el 415, para volver a arder en el año 532, esta vez ya bajo el reinado de Justiniano, a consecuencia de una revuelta popular que ocasionó un gigantesco incendio que a punto estuvo de arrasar toda la ciudad.

Poco más de cinco años necesitaron los arquitectos griegos Antemio de Talles e Isidoro de Mileto para realizar su obra maestra, levantada sobre los cimientos de aquella primera basílica de Constantino, uniendo dos sistemas que hasta entonces parecían excluirse: el de basílica y el de cúpula central.

Santa Sofía, ángeles de la cúpula

En el exterior, Santa Sofía resulta inconfundible, su deslavado color rojizo, los cuatro minaretes añadidos en la segunda mitad del siglo XV, o los contrafuertes exteriores, necesarios para superar los terremotos que la dañaron gravemente, le confieren un aspecto macizo, tosco e incluso extraño, como de conjunto abigarrado de elementos arquitectónicos unidos sin armonía alguna.

Sin embargo, al acceder a su interior, entendemos perfectamente la exclamación de Justiniano, paralizados bajo esa gigantesca cúpula que, ingrávida, flota sobre nuestras cabezas.

Santa Sofía, nave central y ábside vistos de la tribuna superior

Hay que observar con atención para tratar de comprender el impresionante avance técnico que supuso Santa Sofía. Nos encontramos en un edificio con una típica planta basilical de tres naves con tribunas, pero en su eje central se halla una inmensa cúpula de treinta y un metros de diámetro que se eleva hasta los cincuenta y seis sostenida, aparentemente, sobre cuatro grandes pilares. No obstante el sistema de descarga y transmisión de fuerzas es sumamente complejo y consta de diversas estructuras, a menudo ocultas.

Santa Sofía, discos caligráficos

El emperador visitaba las obras con frecuencia y para la cúpula hizo fabricar en Rodas unos ladrillos muy especiales, tan ligeros que 12 de ellos pesaban lo mismo que uno normal. El riesgo de utilizar ese material se intentó paliar confiando en la providencia divina mediante el grabado en ellos de la inscripción "Dios la ha fundado, Dios la protegerá"...

La cúpula es de tipo nervada de un solo casco, con un total de cuarenta nervios que se apoyan sobre una serie de bloques a modo de contrafuertes lo que permite crear un anillo de ventanas de modo que desde el interior transmiten la sensación de que la cúpula flota suspendida en el aire.

Santa Sofía, vista del interior de la cúpula

Todo el interior de la basílica se diseñó para mostrar la omnipotencia del poder bizantino. Justiniano ordenó traer los más ricos materiales de todas las provincias del impero. De los mosaicos a las 107  columnas, algunas sustraídas del templo de Artemisa de Éfeso, otras de pórfido rojo de Egipto.

Mención especial merece la Columna de San Gregorio, o Columna que Llora. Una columna cubierta en su parte inferior con placas de bronce, presentando una de ellas un agujero por el que llora. Hay varías leyendas sobre su origen, aunque la mas extendida es que un día el emperador Justiniano recorría la basílica aquejado de un fuerte dolor de cabeza, que desapareció al apoyarla en la columna. El "milagro" se extendió en incluso en época otomana aparecieron versiones acordes a los tiempos…

Santa Sofía, columnas de pórfido rojo

Hoy dia, se dice que aquellos que saquen mojado su dedo del agujero de la columna sanarán de todos sus males. Desafortunadamente, nuestros dedos salieron completamente secos… Habrá que volver a intentarlo.

Sin embargo, ni la audacia de los arquitectos, ni la inscripción de los ladrillos, ni las plegarías que se prolongaron durante varios días con posterioridad a su inauguración, consiguieron que la cúpula superara con éxito el primer terremoto, que la hundió en el año 559. Isidoro de Mileto, el Joven, fue el encargardo de la reconstrucción y optó por no arriesgar tanto. Su opción fue reducir el diámetro y la altura de la cúpula, además de añadirle en el exterior sólidos muros de contención. Y, una vez más, Justiniano volvió a inaugurar la basílica, en la noche de Navidad del año 563.

Santa Sofía, Mosaico de León VI

Anteriormente reservada al cortejo imperial, hoy podemos acceder al interior por la triple Puerta Real, decorada con bajorrelieves en bronce, y en cuyo tímpano encontramos un mosaico que representa un Pantócrator sentado sobre un trono. La mano derecha levantada en señal de bendición, en la izquierda sostiene un pergamino con una inscripción en griego: “Que la paz sea con vosotros. Yo soy la Luz del Mundo”. A sus pies se encuentra el emperador León VI el Sabio, y en los medallones se representa a la Vírgen María y al arcángel Gabriel.

Santa Sofía, detalle rostro del Cristo del mosaico de la Deesis

En el ábside de la nave un finísimo mosaico de la Virgen con Niño contrasta con el entorno, propio de una mezquita. En la galería superior, a la que incomprensiblemente muchos visitantes no acceden, nos encontramos otras obras maestras, como el mosaico del Juicio Final.

Encontramos también los restos de una Déesis, del siglo XII, una plegaria en la que la Virgen y San Juan Bautista interceden por la humanidad ante Cristo. El rostro de este último, gracias a su excelente estado de conservación lo convierte en uno de los mosaicos más fotografiados de la basílica.

Santa Sofia, Vista general del mosaico de la Deesis

En esta misma planta, junto al ábside, un mosaico muestra a Cristo entre la emperatriz Zoe y su tercer esposo, Constantino IX Monomaco. Este mosaico fue adaptado al devenir de los acontecimientos, ya que en origen la emperatriz estaba acompañada por su primer marido, Romano III. El rostro del segundo esposo, Miguel IV se incluyó en el mosaico hasta su muerte, cuando fue reemplazado por el de Constantino.

Santa Sofía, Mosaico de Zoe

Santa Sofía, Mosaico de Comneno e Irene

Muy cerca del anterior encontramos el mosaico del siglo XI donde se representa a la Virgen, Juan II Comneno, la emperatriz Irene y su hijo Alesio.

Antes de abandonar la basílica, en el nártex interior, encontramos un mosaico descubierto durante la restauración de 1849. El emperador Constantino ofrece una maqueta de la ciudad a María, que sostiene al niño Jesús en el regazo, mientras que el emperador Justiniano, a la izquierda le presenta un modelo de la basílica.

Santa Sofía, mosaico de Justiniano y Constantino

El 29 de mayo de 1453 Nueva Roma, Constantinopla, Bizancio, la capital del Imperio Romano de Oriente se convirtió en pasado, y la que hasta ese momento fue la mayor iglesia de la cristiandad fue transformada en mezquita por Mehmet II el Conquistador, nuevo dueño de la ciudad.

Santa Sofía, fuente de las abluciones

Progresivamente, los sultanes fueron realizando las modificaciones necesarias para la islamización del edificio. En el exterior se encuentran la fuente para las abluciones, y los minaretes, que no son iguales, añadidos por Murat II, Mohamed II y Selim II. En el interior, esta transformación produce resultados más curiosos. En el ábside se añadió un mihrab que indica la dirección de La Meca, mientras que en su bóveda encontramos una representación de la Virgen con el Niño.

Santa Sofía, minbar

A la derecha del ábside, el minbar (el púlpito desde el que el imán lee el sermón de los viernes), construído en la época del sultan Murad III, y uno de los mejores trabajos en mármol de la época otomana del siglo XVI. En el centro del ábside se encuentra el mihrab, en mármol, restaurado en el siglo XIX, muestra un hueco poligonal decorado con figuras del sol y las estrellas cubierto con una semi-cúpula,  mientras que el borde se rodea con hojas de acanto.

Santa Sofía, mihrab

A la izquierda del ábside se encuentra la Galería del Sultán, de tiempos de Ahmet III, aquel del que os contábamos su historia y la de la fuente que lleva su nombre, la más bonita de Estambul en la entrada "Estambul y los tulipanes de Ahmet". También en la zona del ábside encontraremos un pasillo cubierto con preciosos azulejos de cerámica de Iznik.


Resulta curioso que los mosaicos no fueran tapados  (y a la vez protegidos del paso del tiempo), por una gruesa capa de cal hasta el siglo XVIII para ser nuevamente devueltos a la luz en el año 1847 cuando el sultán Abdulmecit acometió la restauración del edificio.

Es en esta restauración cuando los italianos Fossati añaden uno de los elementos más distintivos del interior de la basílica: los cuatro discos de madera que, sobre fondo verde, en oro llevan inscritos los nombres de Alá, Mahoma y de los primeros cuatro grandes profetas.

Hasta aquí nuestro paseo por Aya Sofya. Mucho más se podría contar de todo lo que ha visto y oído a lo largo de sus casi mil quinientos años de existencia, aunque esperamos que también para vosotros se convierta en una vieja amiga, y sea ella misma quien os lo cuente.

18 comentarios :

  1. Veo que va siendo hora de volver por Estambul, cuando fui me encontré la maravillosa Santa Sofía llena de andamios por dentro, en pleno proceso de restauración y limpieza; aun así me pareció impresionante, pero ahora luce mucho mejor. Preciosa entrada, Un saludito.

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    1. Calíope, ¡Estambul siempre merece una visita! A nosotros también nos tocaron andamios en un lateral de la nave principal, es difícil que este libre porque necesita una restauración completa. Aun así, nos encantó, como cuando la vimos por primera vez.
      ¡Saludos!

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  2. Otra vez nos habéis tocado el corazón con esta entrada. Sabéis que nos encantó Estambul y la ilusión que teníamos por ver Santa Sofía, ahora tenemos la satisfacción de haberla visto y admirado varias horas, si por fuera puede parecer "menos interesante" el interior asombra, no solo como está construida, también su decoración y tantos y tantos detalles que nos cuentan la historia del templo y la ciudad. No queremos olvidarnos de la noche en Estambul, la vista de Santa Sofía y la Mezquita Azul desde una terraza panorámica es difícil de olvidar. Como siempre un abrazo cariñoso.

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    1. Muchas gracias Los Tiramillas, para nosotros fue un reencuentro muy especial con la ciudad, y en vuestra compañía aun más. :)

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  3. ¡Qué gusto leer y ver las fotos sobre Santa Sofía! Para mí fue muy emocionante la visita al monumento, es maravilloso! Deseando volver, no sé cuándo, pero sé que algún día volveré. Vuestro post genial como siempre.Un abrazo

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    1. Es un lugar muy especial, Itziar de Paseandomm, muchas gracias por tu comentario. ¡Un abrazo!

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  4. Que bien lo explicáis, es como volver allí y contemplar esta obra maravillosa. Tengo que volver porque cuando yo estuve allí Santa Sofía estaba llena de andamios y casi no la pudimos disfrutar.
    Toda la ciudad es maravillosa, yo disfruté mucho paseando y viendo mezquitas, o comprando en sus bazares, tantas cosas se pueden hacer en esa mítica ciudad...
    Un abrazo
    Teresa

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    1. Cierto, Teresa Ibañez, una ciudad mítica. En esta ocasión también había algunos andamios en su interior. Creo que es algo complicado visitarla libre de ellos, porque sigue necesitando una restauración importante. Aun así esta segunda ocasión ha sido memorable para nosotros.
      ¡Un abrazo!

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  5. Preciosa entrada! Nosotros hace 9 años que estuvimos y aún recuerdo lo mucho que me cautivó e impresionó Santa Sofía. Guardo tan buen recuerdo que estoy deseando volver... De hecho, también yo se lo prometí, aunque de momento no hemos podido cumplir la promesa.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, M.Carmen Cruz, seguro que volveréis, fíjate nosotros, hemos tardado, aunque al final... Estambul es una ciudad para repetir, ya lo creo.
      Un abrazo!

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  6. Mis recuerdos de Santa Sofía son muy lejanos y muy difusos. Habrá que ponerle remedio, no?
    Una entrada preciosa!
    Saludos a los dos.

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    1. MertxeGL, cierto que hace mucho tiempo desde que estuviste. Estambul ha cambiado, y sigue haciendolo, veremos hacia donde... Una escapadita no estaría mal, no.
      Abrazos!

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  7. y que os digo yo después de leeros y de haber estado allí hace apenas 10 días. Que es fascinante. gracias por la entrada amigos. De 10!!! :-)

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    1. Jajajaja, Fran Soler, ¡buena envidia que nos has dado! Estambul es una ciudad increíble, muy europea en algunos aspectos y absolutamente oriental en otros, una mezcla que la hace única. Atentos a lo que cuentes, :)
      Un abrazo!

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  8. Debe de ser de esos lugares que dejan hueya. Nosotros tuvimos que cancelar un viaje a Turquía el pasado octubre y tenía muchísimas ganas de visitar este lugar, tiene que ser una maravilla. Espero ponerle remedio por fin este año.
    Un saludito, te seguimos ;)

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    1. Hola Laura (Donde me lleven mis pasos), una pena esa cancelación. Esperamos que este año podáis realizar el viaje. Estambul os encantará, y Turquía es un país increíble, con tradiciones y paisajes que se quedan grabados en la memoria.
      ¡Saludos!

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  9. He visto la promoción del post en "viajeros con arte" de FB. He leído bastantes de tus post, no sé cómo no vi este, teniendo en cuenta el similar que tu comentaste en mi blog.
    Poco que decir magnifico, puede que no para todos los públicos, pero en el mundo existen algunos lugares que merecen mandar al carajo a los gurus del marketing online, y hacer una entrada como merecen. Santa Sofía es uno de ellos.
    Por decir algo, la revuelta que se cargó el templo edificado por Constantino y luego ampliado por Teodosio es la revuelta de Nika del 532. Entre otras muchas razones se produjo por la fuerte crisis económica y social provocada por los inmensos gastos que Justiniano invertía en obras para la capital. La revuelta que termino en masacre, no solo no logro sus objetivos sino que facilito que se iniciara la más cara y costosa de todas las obras de Justiniano. Santa Sofía

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    1. Salvador Gutiérrez, gracias por tus palabras. Nosotros realmente nunca nos hemos dejado llevar por lo que "hay que publicar", asumiendo claro está, las consecuencias que eso tiene, porque hay que decirlo claro: lo de que el contenido es el rey es una patraña. El rey de verdad es la basura, bien vendida eso si, con todas las herramientas informáticas disponibles, que son muchas y que han llenado la red de "escritores" que nunca han leído un libro...
      En fin, el contexto histórico que ha permitido la construcción de una buena parte de lo que hoy denominamos Patrimonio de la Humanidad a menudo es convulso, por suavizarlo. Nosotros lo disfrutamos, otros lo sufrieron.
      ¡Saludos!

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