noviembre 24, 2007

Los Maia - Eça de Queiroz

"Fue lo que más le gustó, aquel macizo y silencioso palacio, sin florones ni torres, patriarcalmente asentado en medio del caserío, con sus hermosas ventanas manuelinas que le daban un noble semblante real, el valle a sus pies, frondoso y fresco, coronado por aquellas dos chimeneas, colosales, desmedidas, que todo lo resumían, como si aquella residencia no fuera otra cosa que una gigantesca cocina hecha a medida de la gula de un rey que a diario devora su reino..."(pag. 274).

Un viaje a la Lisboa, 1875, la hidalguía, la alta burguesía aristocratizante, las influencias francesas, inglesas, la vida de los Maia.

Afonso, patriarca y hombre admirado, y su nieto Carlos, idealista, diletante y romántico. Una historia de pasiones. Maria Monforte y Pedro Da Maia, Raquel Cohen y Joao Da Eça, la condesa de Gouvarinho y Carlos; Maria Eduarda y Carlos... una historia de fin de siglo, una historia de hombres: Afonso Da Maia, Alencar, Cruçes, Taveira, Craft..., maduros, hombres ricos, hombres sólos, hombres de buen vivir, hombres envidiados y envidiosos (Dámaso).

Una historia sobre el fin de la juventud, y una historia sobre la amistad, donde las mujeres son solo el reto, la aventura, la diosa que adorar, la pérdida que rehuir, "el amor mas fuerte que las leyes humanas".

Una historia de un país, su capital, "la Lisboa de mármol y basura", Sintra, Mafra, Olivais, Santa Olaia, la vida en la ciudad frente a la vida en el campo -idealizada-, acompañada de fayenzas, de bric a brac, de muebles del siglo XVIII, estilo Luis XV; el coche de punto, el faetón, el break..., para el transporte. La toilette, el paletó, el clac ..., para el vestuario.

Una historia donde la forma importa tanto o mas que el fondo. "Hay seres inferiores para quienes la sonoridad de un adjetivo es más importante que la exactitud de un sistema... Yo soy uno de ellos", Carlos Da Maia (Eça De Queiroz).

"Nunca se realiza la vida que proyectamos en la imaginación. Decimos: -Voy a ser así porque es hermoso ser así-, y nunca somos así sino asado, como decía el pobre marqués: "A veces mejores, pero siempre diferentes", pag. 826.

Diez absorbentes y apasionados días vividos en otro siglo, donde lloramos el mundo que acaba de Afonso Da Maia, envidiamos y juzgamos el de Carlos, y olvidamos y apartamos el de Maria...

2 comentarios :

  1. Qué buen comentario, la mejor manera de hablar de Os Maias. Te has lucido/a

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  2. Muchas gracias, Diego, por la visita y por comentar en esta entrada tan antigua. Para nosotros es un gran libro, palabras que evocan una época.
    Saludos!

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