¡Cómo imaginar a nuestra llegada a Solsona que en ella se escondían tantos gigantes!. En los aleros de las casas, captan nuestra atención las enormes y amenazadoras cabezas talladas, que ya parecen hablarnos del rico bestiario popular.
Y por si eso fuera poco, comenzamos nuestra visita descendiendo a las profundidades de Solsona, a la Poza de Hielo. Es ahora, en invierno, cuando la Poza de Hielo cobra sentido; el hielo obtenido del río Negre o del lugar conocido como la Bofia, era almacenado para venderlo desde la primavera hasta el otoño. Un refrigerador gigante que cumplió su función del XVII al XIX.







