julio 02, 2009

El Bosque Encantado

Vista del Hotel Palace en BuçacoMuy cerca de Coimbra, existe un lugar conocido como "bosque encantado", la Mata do Buçaco que sorprende de forma inmediata.

Su origen se remonta al siglo VI, cuando una comunidad de monjes benedictinos recala en el valle, pasando posteriormente los terrenos a manos del Obispado de Coimbra, que, a principios del XVII lo cedió a los carmelitas descalzos, quienes construyen el monasterio, en 1628. Actualmente solo quedan la iglesia, cuya fachada principal tiene tres arcos, interior de nave única, y planta de cruz latina, y el claustro, rodeados por el hotel.

Los monjes, en su afán de conseguir un lugar para el recogimiento y la oración, deciden levantar un muro de piedra de 5750 metros de longitud que delimita el bosque, y continúan con la plantación de especies forestales exóticas, provenientes de las colonias portuguesas.

Escaleras de acceso al parque natural de Buçaco
Hoy día, podemos contemplar más de setecientas especies arbóreas, en una superficie de unas 400 hectáreas. Especies únicas, que requerirían viajar por todo el mundo para contemplarlas: abetos del Himalaya, acacias australianas, alcanforeros japoneses, araucarias brasileñas, cedros del Caúcaso, eucaliptos de Tasmania, fresnos de Pensilvania, ginkos biloba, palmeras de Asia, pinos mejicanos, secuoyas, tilo y tuyas americanos… Junto a ellos árboles autóctonos y flora europea: alcornoques, encinas, hayas, lentiscos, olivos, olmos, robles y tejos.

Los monjes obtuvieron del Papa Gregorio XV en 1622 una bula que prohibía la entrada a las mujeres, ingeniosamente sorteada cuando la Reina Catalina, viuda de Carlos II de Inglaterra, quiso visitar el Buçaco, abriendo una nueva puerta en el muro. Desde entonces hay una tercera entrada, llamada Portas da Rainha. Otra bula la concedió Urbano VII, y condenaba a la excomunión a aquellos que talasen o degradasen el bosque.

Ermitas de piedra dentro de la Mata do BuçacoEntre 1730 y 1750 los monjes construyeron once ermitas en el bosque para vivir en ellas en aislamiento, de las que continúan en pie nueve. Las vistas que se obtienen desde sus tejados son espectaculares: todos los matices de verde que se puedan imaginar, una alfombra densa y tupida, que te transporta a lugares mucho más lejanos, y nos recordaba, inevitablemente, a la película, “Los últimos días del Edén”.

Con la abolición de las órdenes religiosas en 28 de mayo de 1834, y los procesos de desamortización el Buçaco pasa a manos de la monarquía y del Estado que, continúan con las labores forestales y acrecientan su fama con la construcción del palacio.
También entonces se instaló el viacrucis de más de tres kilómetros que hoy en día está formado por veinte pequeñas capillas en cuyo interior están representadas las distintas estaciones mediante figuras modeladas en barro a tamaño natural.

Detalle de la fachada del hotel Palace en Buçaco
Una gran parte del viejo convento fue derribado a comienzos del siglo XX para construir un pabellón de caza para la familia real portuguesa. Del proyecto se hizo cargo el italiano Manini aunque también intervinieron arquitectos como Nicola Bigaglia, Manuel Joaquim Norte y José Alexandre Soares. Tras la primera guerra mundial, ya convertido en el Palace Hotel Buçaco, se convirtió en uno de los destinos de moda en Europa.

De estilo neomanuelino, su estructura exterior, en piedra de Ança, recuerda a la Torre de Belem y muestra motivos del claustro del Monasterio de los Jerónimos, así como arabescos del Convento de Cristo de Tomar.

Especialmente interesantes son la fachada Sur y sobre todo la llamativa galería Este, con varias escenas de la gesta portuguesa.

Vista lateral del hotel Palace de Buçaco
La entrada al hotel estaba prohibida para los “curiosos”, pero fieles a nuestra idea de que en cualquier hotel del mundo puedes pagar un café, nos cambiamos de ropa en el coche, ya que después de estar todo el día recorriendo el bosque no parecía muy apropiado entrar con botas y bastones, y nos dirigimos a la entrada. Pasamos, con algún recelo por parte de los porteros; pedimos un café, nada del otro mundo, por cierto, y recorrimos las diferentes estancias, algo que sin duda merece la pena.

Detalles de la fachada y jardines del hotel Palace de BuçacoEl suntuoso interior está decorado con paneles de azulejos, frescos y cuadros alusivos a la época de los descubrimientos portugueses, también a Os Lusíadas, los autos de Gil Vicente de y la "Guerra Peninsular" (Guerra de la independencia); esculturas de A. Gonçalves y Costa Mota; lienzos de J. Vaz ilustrando versos de la epopeya marítima de Camões; los frescos de A. Ramalho o las pinturas de C. Reis.

El mobiliario incluye piezas portuguesas, indo-portuguesas y chinas, realzadas por la fastuosa tapicería. Destacan también el techo morisco, el suelo de maderas exóticas y la galería real.

En definitiva, un lugar sorprendente, poco conocido fuera de Portugal y que supone el encuentro con una flora que difícilmente podremos ver en otro lugar. Si queréis recorrer sus caminos, os contamos como en nuestra entrada Mata do Buçaco.

11 comentarios:

  1. Nosotros hemos estado por esas tierras, pero precisamente en ese lugar tan espléndido no.
    Me ha gustado mucho la explicación de las especies forestales.
    Tengo ganas de pillaros en algo que tengais que decir, pues mira esto lo desconcemos, ya esta buenoooooo.
    Estupenda publicación. Un saludo.

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  2. Fantástica la entrada, super interesante, ni idea tenía yo de su existencia, cuántos lugares maravillosos en el mundo, que seguramente no llegaré a pisar, pero que puedo contemplar a través de los ojos y palabras de ustedes. Muchas gracias.

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  3. ¡¡Ooooooh!! ¡¡Es maravilloso!! No me extraña que se le conozca por ese nombre, es realmente un lugar de cuento de hadas. Me encantan vuestras reseñas de viajes, aprendo muchísimo con ellas, y me dan ganas de emularos. A ver si en vacaciones... jejeje.

    ¡Saludos!

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  4. Tiramillas, lo tenéis fácil, vosotros habéis estado en mucho sitios que nosostros no conocemos, así que, a ponerse las pilas...

    Estodevivir, es cierto que hay lugares maravillosos, y nosotros hemos conocido sitios que ni imaginábamos; nunca digas nunca!!

    Homo libris, esperamos esos deberes de vacaciones, :-DD, y me alegro de que te haya gustado la entrada. Es uno de esos lugares que te encuentras sin buscarlo, y lo disfrutas enormemente.
    PD. Lo del club tiene buena pinta, y eso que en verano es complicado, pero ha habido buena respuesta!

    Un saludo a todos, y buen finde!

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  5. Como siempre que os leo me pongo verde de envidia. Mi hermana se marcha a trabajar a Lisboa así que tendré campamento base para descubrir Portugal. Me temo que lo que conozco de nuestro país vecino se reduce a los pueblos más cercanos a la frontera gallega (como Loquemeahorro soy de las que vuelvo de allí cargada de toallas)
    A pesar de la envidia, es un placer leeros e ir descubriendo a través de vuestros ojos un sinfín de lugares interesantes ¡qué espero poder conocer también yo!
    Buen fin de semana.

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  6. ¡Dios mio! Yo he estado en Coimbra, y no fuí a verlo. No tenía ni idea de su existencia. A mi que me encanta el monte y la naturaleza, se me han puesto los dientes largos con tu entrada. Espero que no me vuelva a pasar algo así.
    Un saludo

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  7. Lammermoorm este...., ¿tu hermana que tal lleva recibir visitas? :-DDD
    Pues tienes una oportunidad inmejorable. Lisboa es precioso, sorprendente, increíble lo poco que se conoce... es una maravilla, y los alrededores, Queluz, Alcobaça, Batalha, Mafra (Memorial del Convento, de Saramago, se desarrolla allí), son tantos lugares que puedes ver desde la capital que no sabría por donde empezar. Si necesitas guía... ;-)

    Hilario, tranquilo, son cosas que pasan, jejeje; cuando la subímos ya pensábamos que te gustaría. No recuerdo bien como dimos con este lugar, pero creo que fue casualidad. Seguro que a tí también te habra sucedido, encontrar algo que no buscabas, y luego al comentarlo alguien dice, lo mismo que tú. ¿Como?¿Donde?, ¡¡si estuve allí mismo!! Bueno, al fin y al cabo no está tan lejos, así que ánimo, mochila y a darle al pie, jajaja.

    Un saludo, y buen finde para los dos.

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  8. Interesante entrada: leyéndola me ha venido a la cabeza otro proyecto en Portugal, el de EDUARDO SOUTO de MOURA para rehabilitar un antiguo convento en ruinas y convertirlo en hotel cerca de Braga: parece que el que aquí comentáis tiene mucho más interés artístico (no sé si “arquitectónico-contemporáneo: SOUTO es muy muy bueno), pero ... es lo que me ha venido a la cabeza.

    xG

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  9. Acabo de declararlos mi pasaporte oficial. Tengo a Balovega para los viajes con fines artísticos y ahora ustedes son mi nuevo destino: no dejaré de viajar así.
    Gracias, bellísima entrada.
    AD

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  10. Hola Gaztelu,
    he comprobado que el edificio que mencionas era el antiguo monasterio cisterciense de Amares, y claro es una de las obras relevantes de la arquitectura portuguesa contemporánea. Del que hablamos nosotros es un poco más viejo, jeje..
    Tomamos nota para la próxima visita a Braga ;-)

    Ade,
    encantados de que viajes con nosotros, y puesto que somos apasionados del arte, visitaremos Balovega, gracias ;-)

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  11. Vamos a iniciar la andadura de un club de lectura aún sin bautizar, pero que ya tiene su ubicación en Internet. Lo primero será decidir las lecturas a acometer (un autor, del que podremos leer uno o más libros, y un libro en concreto, de cualquier otro autor). Os invito formalmente a conocerlo en su sitio web de Grupos de Google, Bibliolandia, y a debatir sobre dudas que puedan surgir sobre su uso o inscripción en mi propio blog, hasta que nos terminemos de organizar.

    Os esperamos.

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