junio 30, 2017

La Batalla de Vitoria: ¡es la guerra!


Como si nos hubiéramos convertido en agentes del Ministerio del Tiempo, viajamos hasta el 21 de junio de 1813 para asistir a la Batalla de Vitoria. Este acontecimiento marcó el camino de salida de España a los invasores franceses y se convirtió en el principio del fin de la Guerra de Independencia. Las tropas que escoltaban a José Bonaparte en su camino sin retorno hacia Francia se vieron superadas por un grupo heterogéneo de soldados españoles, británicos y portugueses bajo el mando de Arthur Wellesley, el que sería futuro Duque de Wellington.




La recreación histórica de este acontecimiento se celebra de forma bianual en los años pares, organizada por la Asociación de Recreación Histórica "Batalla de Vitoria 1813", en diversos lugares de la capital alavesa. Nosotros caminamos entre los campamentos, asistimos a los preparativos de la contienda, con los grupos de combatientes desfilando, ensayando movimientos de ataque y defensa, poniendo a punto de la artillería, los caballos... y, mas tarde, a la batalla. Un espectáculo fascinante. (Nota: no olvidéis las palomitas para el video...)





La Primera Recreación Histórica de la Batalla de Vitoria se llevó a cabo en 2013, conmemorando su Bicentenario. Desde la Asociación que se ocupa de la organización, debido a la buena acogida que tuvo, se decidió continuar la experiencia, con una frecuencia bianual. Sin embargo, esto hubiera provocado su coincidencia con el Bicentenario de la Batalla de Waterloo, en 2015, por lo que la Segunda Recreación Histórica se escenificó en 2014 y a partir de ese momento, se celebra cada dos años, en los años pares. La, hasta ahora última recreación, se ha realizado en 2016, en las campas de Olarizu.



En el plano histórico, además de la derrota en si misma, los franceses se vieron obligados a abandonar sus puestos en la Península, excepto en Cataluña, y Napoleón hubo de devolver la corona a Fernando VII (Tratado de Valençay), aunque los monarcas de ambos reinos, Fernando VII y Luis XIII, no sellarían el acuerdo de paz definitivo hasta el 30 de julio de 1814, poniendo fin a la Guerra de la Independencia.

La Batalla de Vitoria también puso al descubierto la política de saqueo que el rey impuesto por Napoleón Bonaparte, su hermano José, llevó a cabo de forma sistemática y que tuvo su culminación en la huida hacia Francia de "su Majestad intrusa". Benito Pérez Galdós, trató ampliamente el asunto en "El Equipaje del rey José", la última novela de sus Episodios Nacionales dedicada a la Guerra de la Independencia.

"-En palacio están empaquetando a toda prisa cuadros y alhajas, prosiguió Salvador con alborozo y orgullo, propios de la juventud, al verse portador de nuevas estupendas. Ayer embaulamos juntamente con la batería de cocina una tabla pintorreada que llaman el Pasmo de Sicilia... Nos llevamos hasta los clavos... Dentro de pocos días se van a embargar todos los coches y carros de la villa, y aún no bastará". El Equipaje del Rey José.





El ya derrotado ejército francés, obligado a una rápida huída, abandonó hasta dos mil carros (otros casí mil llegaron a Cataluña), cargados hasta las cartolas con obras de arte provenientes de las colecciones reales, joyas, libros y, por supuesto, dinero. El botín de las familias afrancesadas y, claro está, el de José I Bonaparte conocido popularmente como Pepe Botella.

"En la mañana del día que siguió a estos sucesos salieron los pocos franceses que quedaban en Madrid. Les mandaba el general Hugo y llevaban consigo convoy tan inmenso, que al verlo creeríase que en la capital de la monarquía no quedaba un alfiler. Desde muchos días antes habían sido embargados cuantos coches y carros y calesas rodaban por las calles de la villa, y casi toda la servidumbre se ocupaba en el embalaje de las diversas riquezas que José y los suyos se habían apropiado. Estos señores hacían buena presa donde quiera que ponían la mano y no eran nada melindrosos ni encogidos para esto del incautarse. Murat despojó la casa de Godoy y el real palacio, y José mandó traer de Toledo, de Valladolid y del Escorial cuanto pudiese ser transportado; esta última circunstancia salvó las piedras del edificio". El Equipaje del Rey José.





Lo incautado a los franceses, sin embargo, fue objeto de pillaje por las tropas aliadas, incluido el propio Wellington que recibió la mayor parte del botín, aunque ante la magnitud de lo robado se ofreció a devolver lo que había caído en sus manos. Un gesto reconocido por el rey Fernando VII, que lo rechazó, concediendo la propiedad de los objetos al Duque, que los trasladó a su residencia de Hyde Park, hoy Museo Wellington.

En lo militar, la Batalla de Vitoria se engloba en el contexto de las guerras napoleónicas. La derrota francesa en la Batalla de Arapiles, 1812, obligó a los franceses a abandonar Madrid, un preludio de su expulsión de la Península Ibérica. En el exterior, la catastrófica campaña rusa obligó a desplazar numerosos efectivos desde España, lo que dejó al gobierno de Jose I en una situación aun más precaria. El avance del ejército aliado se producía desde todos los puntos cardinales, para confluir en los alrededores de Vitoria, donde se habían desplegado las fuerzas imperiales.






A las 8.30 de la mañana del 21 de junio de 1813 comenzaron las hostilidades; los franceses se vieron superados en todos los frentes, y el propio José Bonaparte se salvó de milagro cuando un regimiento de húsares ingleses se lanzó a la carga sobre su berlina. Sin mirar atrás, José I huyo al galope en su caballo, abandonando el botín que le acompañaba. Ha sido la primera vez que hemos presenciado una recreación histórica de esta magnitud, y solo podemos deciros una cosa: en 2018 tenéis una cita en Vitoria.

1 comentario :

  1. Una recreación estupenda en la que se pone la carne en el asador. Se ve que lo viven de verdad y que los apasiona. Es algo que se transmite. Tengo que echar un vistazo a ese museo en Londres.

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