diciembre 22, 2016

Navidad en Roma, de Caput Mundi a Ciudad Eterna

Fontana della Barcaccia, Piazza de Spagna - Roma, por El Guisante Verde Project

¡Es Navidad! Roma, la caput mundi de otros tiempos, es la ciudad que ha inaugurado nuestra Navidad este año. La hemos cogido casi por sorpresa, las vias princiales como el Corso ya listas para atraer con sus luces a todos los visitantes y con algunos árboles navideños aun en construcción, como el de Piazza Venezia que lució sus galas justo un día antes de nuestro regreso a casa.


Sala de los Mapas - Museos Vaticanos, por El Guisante Verde Project

Ha sido emocionante volver a caminar por los viejos adoquines de la capital de Italia y, aunque han transcurrido nada menos que 18 años desde nuestra anterior visita, nos ha recibido sin reproches, como a viejos amigos. También es un viejo amigo quien nos ha dejado este año, Umberto Eco.

Columna Trajana - Roma, por El Guisante Verde Project

Con él sentimos el frío, la soledad, el sabor de la tinta mortal en aquella abadía de El Nombre de la Rosa. Vivimos la frustración del que lee y no comprende, la tentación del abandono con El Péndulo de Foucault. Naufragamos, igual que Roberto de la Grive, aunque al final nos encontramos y todo cobró sentido, en La Isla del Día de Antes; nos fuimos de aventuras con Baudolino casi hasta el fin del mundo. Descubrimos los misterios que ocultaba el Cementerio de Praga, repartiéndonos la desdoblada identidad del capitán Simonini. Viajamos hasta los Jardines Colgantes de Babilonia, Jauja, el Paraíso Terrenal y otras Tierras y Lugares Legendarios con su último ensayo.

Galería Doria Pamphilj - Roma, por El Guisante Verde Project

Dijo Eco que "El que no lee, a los 70 años habrá vivido sola una vida, ¡la propia!. Quien lee habrá vivido 5000 años: estaba cuando Caín mató a Abel, cuando Renzo se casó con Lucía, cuando Leopardi admiraba el infinito..., porque la lectura es la inmortalidad hacia atrás." Nosotros, además de compartir esa reflexión, pensamos que también aquel que viaja no vive una sola vida, y así lo hemos vuelto a comprobar esta Navidad, en Roma.

Nuestros pasos han recorrido los antiguos foros, con el eco de los rumores, del bullicio de las tiendas, de las ceremonias en la Casa de las Vestales o las ofrendas en los templos a nuestro alrededor. Hemos imaginado, al borde de la arena, la grandiosidad y crudeza que en el año 80 representaron los juegos que el emperador Tito organizó para celebrar la finalización del Anfiteatro Flavio, el Coliseo. Nos hemos quedado, nuevamente, admirados ante esa cúpula milagrosa que se alza sobre el Panteón, como lo debió estar el emperador Adriano al ver la obra terminada. Nos deslizamos, atentos a lo que se susurraban Augusto, senadores y magistrados, junto a las paredes del Ara Pacis, tratando de asimilar la dimensión de un hombre que se convirtió en dios viviente.

Foro - Roma, por El Guisante Verde Project

Panteón- Roma, por El Guisante Verde Project

Ara Pacis - Roma, por El Guisante Verde Project

Anfiteatro Flavio, Coliseo- Roma, por El Guisante Verde Project

Encontramos, repartidos por toda Roma, los restos de una batalla, no incruenta, entre dos genios, Bernini y Borromini, y una historia que tantos paralelismos nos deja con ese Abel Sánchez de Pio Baroja. Nos sentimos un tanto abrumados por el poder que, siglo tras siglo, la iglesia católica fue incrementando y que se muestra pleno en el interior de la Basílica de San Pedro. Percibimos el sabor de la pintura en la boca, su escozor en los ojos, la rebeldía ante un trabajo impuesto, el cansancio que se apodera de quien ya ha vivido su tiempo, mientras contemplamos la obra de Miguel Angel en la Capilla Sixtina.

Sant'Agnese in Agone, Piazza Navona - Roma por El Guisante Verde Project

Extasis de Santa Teresa , Santa Maria della Vittoria - Roma, por El Guisante Verde Project

Basílica y Plaza de San Pedro - Vaticano, por El Guisante Verde Project

Experimentamos la misma incredulidad que los contemporáneos de Andrea del Pozzo debieron sentir mientras alzaban su mirada ante su obra maestra, el magnífico trampantojo que cubre la nave central y la cúpula del crucero en la Iglesia de San Ignacio.

Hemos buscado las huellas de Giulietta Massina y Federico Fellini en la via Margutta, el lado bohemio que pugna por sobrevivir al empuje de la globalización y del turismo masificado en el Trastevere, la Dolce Vita de la Fontana de Trevi por la noche, cuando los turistas la dejan sola con sus recuerdos...

Trampantojo nave principal Iglesia de San Ignacio - Roma por El Guisante Verde Project

Giuletta y Federico, Via Margutta - Roma, por El Guisante Verde Project

Fontana de Trevi - Roma, por El Guisante Verde Project

Visitar Roma trasciende el concepto del tiempo y el espacio, no es solamente un viaje sino que son muchos en uno. Os hemos anotado parte, queda mucho más de nuestro último paso por la ciudad eterna. Recordad, para este año que empieza, vivid más vidas, leed y viajad.

Museos Capitolinos - Roma, por El Guisante Verde Project

5 comentarios :

  1. Roma, en cada esquina, un tiempo y un espacio nuevo de Historia y emoción, una victoria, una traicion, una anécdota del tiempo, un espacio de encuentro con detalles del pasado, con grandes y pequeños protagonistas, y el encuentro natural con la gente en el discurrir del tiempo del discurrir de sus gentes en las calles. Roma es utopía hecha de retazos de ruinas y proyecciones de la imaginación histórica, madre de todos los Imperios y sus caídas. Cada piedra cuenta un fragmento del hombre en la Historia.

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  2. Roma una visita que teníamos pendiente desde hace mucho tiempo. Pero por fin nuestros deseos se han cumplido.
    Es difícil expresar lo que se siente cuando se visita Roma. Nosotros lo pasamos muy bien admirando su gran pasado y su presente por saber conservar mas de 2000 años de historia, sobrecoge e impresiona.Bien por los romanos.
    Felicidades por tan buen post.

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  3. Como nos gustó visitar por primera vez Roma en Navidad, una ciudad fascinante. Precioso relato.

    Un fuerte abrazo y espero que 2017 os venga cargado de viajes :D

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  4. Qué maravilla de ciudad. En mi caso hace 8 años de mi última visita y siempre quiero volver. Imagino que habéis estado en Villa Borghese. No concibo una visita sin ver a Bernini.

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  5. Estupenda entrada!Roma nunca defrauda... y, sobre todo, nos atrapa. Buen fin de semana!

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