septiembre 12, 2016

Bruselas a bocados, mas que mejillones y frites

Nuestra reciente visita a la capital belga, Bruselas, en busca de sus mejores obras artísticas, los #100Masters, nos ha trasladado a nuestros comienzos viajeros, a aquellos interminables recorridos por los museos de Europa, donde perdíamos el sentido del tiempo, y en ocasiones, el del espacio, hasta caer, literalmente, desfallecidos.

Chocolates . Bruselas, por El Guisante Verde Project

Afortunadamente de aquellas experiencias aprendimos que no solo el espíritu, sino también el cuerpo, necesita alimento para seguir adelante y, a diferencia de entonces, en esta ocasión también nos hemos tomado el tiempo necesario para sentarnos, de vez en cuando, a una mesa.

Catedral de Bruselas, por El Guisante Verde Project

Este es un pequeño recorrido gastronómico que os permitirá sobrevivir a un empacho artístico más que probable durante vuestra visita a Bruselas y que incluye tanto restaurantes donde terminar sin prisas la jornada, como lugares de paso que os aportarán la energía suficiente para seguir el camino, con poca inversión de tiempo y dinero. Encontraréis tres categorías: Mesa para Dos, restaurantes en los que nos hemos tomado más tiempo, platos elaborados y de mayor precio. Sobre la Marcha, locales para reponer fuerzas, platos sencillos que nos permiten seguir nuestro camino rápidamente. Azúcar, por Compasión. Cada esquina, plaza, calle, en Bruselas es una tentación para los golosos y los que no lo son. Estas paradas son inevitables.

Grand Place, Ayuntamiento . Bruselas, por El Guisante Verde Project

Mesa Para Dos. Relax al Final del Día

Bonsoir Clara
Un restaurante con decoración minimalista y colorida, con ambiente muy íntimo en su horario de cena, donde el diseño de los espacios mejor luce, una buena selección de cervezas y servicio a la altura del precio. Se encuentra en 22-26 de la rue Dansaert entre la Place Ste Catherine y Halles St Géry, dos conocidos lugares de Bruselas. Durante el día ofrece un menu por 14€ que incluye un entrante y un principal, postre y café.

Bonsoir Clara - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Nosotros nos acercamos al caer la noche, es un buen lugar para cerrar una jornada intensa. Mientras nos preparaban la mesa, pudimos probar un par de cervezas belgas en su pequeña barra, observando el ambiente del local, muy concurrido y con mayoría de clientela local.

Costilla de buey, Bonsoir Clara - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Abrimos boca con, literalmente, una croquette casera, para continuar rápidamente con los principales. Costilla de Buey irlandés y salsa bearnesa, de la que dejamos el hueso porque no quedaba otro remedio.

Muy originales las Chuletillas de Cordero con una fina salsa de mostaza y tomatitos asados, un plato para comer como en casa, con los dedos.

Chuletillas de cordero, Bonsoir Clara - Bruselas

Llegados a este punto, y aunque no lo parezca, estábamos en condiciones de afrontar un solo postre, nos decantamos por la fina, de sabor intenso y dificilísima de fotografiar, Mousse de chocolate negro y jengibre confitado.

Mousse chocolate, Bonsoir Clara - Bruselas


Chez Leon
Leon Vanlancker fundó este histórico y familiar restaurante en 1893 situado en pleno corazón de la capital belga, en el número 18 de la bulliciosa y repleta de locales, Rue des Bouchers, a tiro de piedra de la Grand Place. Habitualmente, a la hora de comer, huímos como Alma que lleva el Diablo de las calles que rodean a cualquier icono turístico de las ciudades, por muchas razones que seguramente también vosotros habréis experimentado. Aunque es cierto que siempre hay excepciones...

Filet de Cheval, Chez Leon - Bruselas por El Guisante Verde Project

Chez Leon, un laberíntico local con un indefinido número de alturas y de comedores, decorados con fotos antiguas junto a diversos elementos que repasan la dilatada historia del restaurante, imposibles de descubrir desde el exterior, respira un ambiente festivo y desenfadado, muy de cervecera, de frenética actividad, incluso durante la cena que es cuando nosotros traspasamos su puerta.

Waterzooi, Chez Leon - Bruselas por El Guisante Verde Project

A primera vista solamente veréis turistas y se encederán las alarmas... Si prestáis atención, también observaréis cuadrillas de belgas, así que tranquilos, es uno de los restaurantes más famosos de Bélgica. La Exposición Universal celebrada en Bruselas en 1958 no solo dejo recuerdos como el Atomium, sino que convirtió a la ciudad belga en la capital mundial de los mejillones con patatas fritas, y aquí Chez Leon se convirtió en un maestro. Los moules son inevitables, el problema viene al tener que decantarnos por una u otra presentación. Sin olvidar los numerosos platos de la cocina tradicional belga que componen la carta. Esta fue nuestra elección.

Mejillones, Chez Leon - Bruselas por El Guisante Verde Project

Optamos por unos sorprendentes Moules a l'escargot, excelentes y sabrosísimos. Que el nombre no os confunda, especialmente si no os gustan los escargots: ni rastro visible. Filet de Cheval, lo pedimos, debo reconocerlo, con cierta aprensión, supongo que por algún prejuicio cultural inconsciente. Estaba soberbio, en su punto y pleno de sabor. Un acierto, sin ninguna duda. Waterzooi de poissons, el plato nacional belga, este guiso al que le teniamos muchas ganas resultó una agradable sorpresa, con una buena cantidad de trozos de pescado que incluían lenguado, salmón y rape.

Chez Leon - Bruselas por El Guisante Verde Project


Le Cercle des Voyageurs
Ya que de viajes se trata, el nombre de este conocido y ecléctico local, en el 18 de Lievevrouwbroersstraat nos empujaba en su dirección desde el momento en el que volvimos a pisar las adoquinadas calles de Bruselas.

Circulo de los Viajeros - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Circulo de los Viajeros - Bruselas, por El Guisante Verde Project

En El Círculo de los Viajeros, abierto a diario, podemos tanto disfrutar de una copa como probar platos, no podía ser de otro modo, de cocinas del mundo, en un local donde los mapas decoran techoS, las viejas maletas y revistas de National Geographic tienen un protagonismo principal, y que trata de evocar el espíritu del viaje mochilero, aunque cierta premeditada sofisticación en el ambiente nos diga otra cosa.

Circulo de los Viajeros - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Como casa de los viajeros que trata de ser, realizan numerosas actividades, siempre relacionadas con el descubrimiento de otras culturas y otros lugares. Para ello cuentan con un espacio, a modo de biblioteca monacal, donde, por ejemplo el día que nosotros lo visitamos, una pareja belga de bloggers exponía sus impresiones tras un largo recorrido por Vietnam. También suele haber música en directo y pequeñas actuaciones en la bodega.

Waterzooi, Circulo de los Viajeros - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Fue nuestro tercer espacio de cena, el reposo del viajero. Waterzooi, la otra versión del plato nacional, en esta ocasión con pollo, acompañado de verduras y espléndidas patatas estofadas. Muy diferente al de pescado y tal vez menos sorprendente, un plato bien combinado y cocinado. Para repetir.

Burguer Circulo de los Viajeros - Bruselas, por El Guisante Verde Project

En el círculo presumen de burger, así que pedimos la Texas Burger, de ternera, acompañada de una buena ensalada verde y un cubo de frites. Todo lo que presenta el plato está rico, bien preparado y presentado, tal vez lo menos logrado sean las patatas. Sin sorpresas, lo que en muchas ocasiones es buena noticia. Este hamburguesa es un buen recurso, aunque en nuestra siguiente visita optaré por el magret de pato al curry... se trata de viajar un poco más lejos, ¿no?.

Fachada Comic - Bruselas por El Guisante Verde Project


Sobre la Marcha

Maison Antoine
Llegamos caninos a la Place Jourdan, en parte, tal vez por nuestra visita a los Iguanodontes del Museo de Historia Natural, que con sus fauces abiertas no dejaban de recordarnos que ya era hora de comer... Esta plaza, Jourdan, bien podría llamarse Place Antoine, en honor del más famoso puesto de frites de Bélgica, fundado en 1948, y así reivindicar, además, el origen belga de lo que para los estadounidenses son las french fries. Uno de esos curiosos errores históricos que se producen constantemente. En este caso, originado porque a los soldados de Estados Unidos, durante la II Guerra Mundial, les llamaron la atención esas patatas que comían unos soldados a los que escuchaban hablar en francés, solo que..., los soldados eran belgas.

Maison Antoine - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Las colas que se forman en este pequeño puesto de frituras, no solo de patatas fritas vive el hombre, son antológicas. Tanto que no son pocos los locales que, en redes sociales, se quejan amargamente de la media hora y a menudo mucho más, que deben soportar debido a la presencia, ingente, de turistas.

Tal es la fama de Maison Antoine que los dueños de las numerosas terrazas de la plaza permiten sentarse, pidiendo una consumición, para degustar tranquilamente las delicias que vende su famoso vecino. En nuestro caso, un pequeño accidente cervecero, nos distrajo lo suficiente como para olvidar hacer la foto de las frites, que estaban estupendas, aunque cuando las expectativas son tan altas...

Museo del Comic - Bruselas, por El Guisante Verde Project


Brasserie Horta
Uno de los puntos de referencia de Bruselas es el Centro Belga del Cómic, además de por el contenido, el propio edificio, de 1906, obra de Victor Horta para unos grandes almacenes merece una atenta visita. Junto a el, se encuentra un café, también modernista, donde detenerse a tomar un cafe, la Brasserie Horta, y continuar la visita.


Delirium Café
Bruselas es la ciudad de la cerveza, y entre los abudantes locales donde invertir una buena cantidad de tiempo eligiendo entre sus casi incontables variedades, el Delirium Café es un clásico. Presume de tener 3000 referencias. De dia o de noche, este local situado en el número 4 del Impasse de la Fidélité, frente a la pequeña Jeanneke Pis, muy cerca de la Grand Place, está siempre abarrotado.

Delirium Cafe - Bruselas, por El Guisante Verde Project

Nosotros tuvimos la fortuna de compartir un trago con dos compañeros viajeros, con los que coincidimos allí y a los que hacía tiempo no veíamos, Ignacio Izquierdo y Xipo. Un lujo.


Wittaminer
En la Place du Grand Sablon, un encantador lugar que ganaría muchísimo eliminando la aglomeración de vechículos, tenemos dos auténticas instuciones. Una de ellas es Notre-Dame du Sablon, una iglesia gótica de 1304, lugar de peregrinación y veneración de una estatua de la Virgen, robada de una iglesia de Amberes en 1348.

Notre Dame du Sablon - Bruselas, por El Guisante Verde Project

El segundo punto de interés en la plaza es el local de la familia Wittaminer, creado en 1910. Esta pastelería ofrece además de dulces, algunos platos salados y zumos revitalizantes. Una cervecita y una Quiche Lorraine nos salvaron de caer desplomados.

Quiche Lorraine, Wittaminer - Bruselas por El Guisante Verde Project


Azúcar, por Compasión

Mokafe

Una muestra más de que, a menudo, Bruselas rompe tópicos. En pleno centro turístico, la Galerie du Roi, una de las tres galerias que forman las Galeries St-Hubert, encontramos Mokafe, el lugar al que los locales acuden a comer un gofre de verdad.

Gofres, Mokafe - Bruselas por El Guisante Verde Project

Esta cafetería, que acusa en el interior el paso del tiempo, aunque tal vez sea precisamente eso lo que resulta atractivo, ofrece un gofre ligero, casi etéreo, de 24 cuadrados, espolvoreado con el azúcar justo, formado por finas capas de masa, a modo de hojaldre, que se deshace en la boca. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que hasta ese momento nunca habíamos probado un gofre. Pedimos uno con frutos rojos y otro tradicional, acompañado de una jarrita de chocolate negro...

Mokafe - Bruselas por El Guisante Verde Project

Mokafe - Bruselas por El Guisante Verde Project


Laurent Gerbeaud
En el 2 de la Rue Ravenstein está cafetería de aspecto un tanto setentero, aunque sin estridencias, y perfecta para retomar con fuerza la visita a los museos del Barrio Real, tomamos un excelente chocolate, acompañado de un bombón de cortesía, a elegir entre un surtido excepcional. Sin aditivos, alcohol o azúcar añadido podeís, además, aprender los secretos de su elaboración en los talleres impartidos por el dueño, Laurent.

Bombones Laurent Gerbeaud - Bruselas por El Guisante Verde Project

Laurent Gerbeaud - Bruselas por El Guisante Verde Project


Pierre Marcolini
Si existe un nombre propio en el mundo del chocolate, este es Pierre Marcolini, un belga nacido en Charleroi, con raíces italianas, y nombrado en 1995 Mejor Pastelero del Mundo, no deja de aumentar su fama y reconocimiento. Sus bombones son auténticas obras de arte, todo un, como el mismo dice, Voyage des Saveurs, asi que hacerle una visita es casi una obligación.

Pierre Marcolini - Bruselas por El Guisante Verde Project

En su local de Rue des Minimes 1, cuya fachada no pasa desapercibida, nos decantamos por los helados, por supuesto de chocolate, que disfrutamos paseando por una de las plazas mas animadas de Bruselas, la Place du Grand Sablon.

Bombones de Pierre Marcolini - Bruselas por El Guisante Verde Project

3 comentarios :

  1. Vaya recorrido gastronómico! me ha dado hambre. Tengo muchas ganas de volver por Bélgica, un país que me encantó y al que volveré seguro y llevaré apuntada vuestras sugerencias. Me ha hecho gracia cuando al principio relatáis lo exhaustos que quedabais tras horas y horas de museos, a nosotros nos pasaba alguna, alguna siesta he echado en un banco del Louvre....también he ido cediendo tiempo a otros menesteres. Un saludito :)

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  2. Madre mía qué pintaza tiene todo! Tengo que volver a Bruselas! Mi visita fue relámpago, solo 24 horas en la capital belga. Apenas pude degustar la ciudad y su gastronoía!!

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  3. Chez Leon, el único en el que he estado es toda una institución. ¡Qué ganas de poder juntar unos días para escapar a la capital belga! Pasé allí muy buenos momentos y me gustaría recordarla. Me apunto vuestras recomendaciones para cuando pueda hacer realidad mi sueño.

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