mayo 04, 2016

Gendarmenmarkt, chocolate, música y codillo en la plaza mas bonita de Berlin

Konzerthaus Berlin por El Guisante Verde Project

Gendarmenmarkt, la plaza más bella de Berlín, es testigo de la Historia de la ciudad desde hace más de trescientos años y visualmente tan atractiva, cinematográfica, que eso sería, por si mismo, un buen motivo para visitarla durante cualquier viaje a la capital alemana. Por si fuera poco, a nosotros nos proporcionó tres experiencias memorables, que os contaremos tras situar la plaza en su contexto.

Gendarmenmarkt, antigua plaza de mercado, obtiene su nombre en 1799 para recordar al regimiento de coraceros o gens d’armes que tuvo aquí sus caballerizas hasta 1773.

Nació en 1688, como Linden-Markt, siguiendo el diseño de Johann Arnold Nering para formar parte de Friederichstadt, el suburbio donde se asentaron una gran parte de los hugonotes franceses, a los que Federico I de Brandeburgo, el “Gran Elector” había concedido derechos de ciudadanía y protección religiosa mediante el Edicto de Postdam en 1685.

Gendarmenmarkt con el Konzerthaus y la Catedral Francesa por El Guisante Verde Project

Las consecuencias del edicto fueron importantes para la plaza, puesto que Federico I de Prusia concedió, tanto a los franceses como a los luteranos prusianos, permiso para que construyeran sus iglesias, una a cada lado de la plaza. La Catedral Francesa se construyó siguiendo las directrices de Jean Louis Cayart. La historia de los emigrados hugonotes se recoge en el museo que alberga la torre. La Catedral Alemana, por su parte, se edificó en la misma época acorde a los planos de Martin Grünberg. La exposición de su torre recuerda las manifestaciones y muertes de las revoluciones de 1848.

Gendarmenmarkt con la Catedral Alemana por El Guisante Verde Project

Sin embargo, el verdadero artífice de la plaza tal y como hoy la vemos es Federico II de Prusia, que le dio su nombre actual, y aprobó el nuevo diseño según los trabajos de Georg Christian Unger que desmanteló las caballerizas, mandó construir la Comedia Francesa entre ambas catedrales a las que se añadieron sus antecuerpos clasicistas y las torres rematadas con cúpulas, según el diseño de Carl von Gontard, el cual se había inspirado en las iglesias de la Piazza del Popolo de Roma.

La plaza continuó evolucionando, y en 1802 el pequeño teatro fue sustituido por el Teatro Nacional, obra de Carl Gotthard Langhans que fue pasto de las llamas en 1817 y dio paso al Schauspielhaus (teatro) de Karl Friederich Schinkel finalizado en 1821. El estreno fue apoteósico, con “El Cazador Furtivo” de Carl Maria von Weber. Se vivieron momentos memorables, con los conciertos de Paganini, Liszt o Wagner que eligió el teatro para dirigir por primera vez en Berlín su obra “El Holandés Errante”.

Konzerthaus Berlin, interior, por El Guisante Verde Project

Años más tarde, se incorporó el monumento a Schiller, obra de Reinhard Begas con lo que la plaza quedó rematada. Gendarmenmarkt resultó, como gran parte de Berlín, gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial, y no recuperó su forma antigua hasta 1950, coincidiendo con el 250 Aniversario de la Academia Alemana de las Ciencias, motivo por el que se rebautizó como Platz der Akademie.

Gendarmenmarkt, monumento a Schiller y Catedral Francesa, por El Guisante Verde Project

De 1979 a 1984 la RDA acometió la reconstrucción, fiel al original, del teatro de Schinkel, con lo que su espléndido pórtico de columnas jónicas volvió a lucir como el primer día, a fin de conmemorar el 750 aniversario de Berlin, aunque su interior cambió completamente para convertirse, ahora, en una sala de conciertos, Konzerthaus.

Konzerthaus Berlin, pórtico, por El Guisante Verde Project

El 2 de octubre de 1990, la plaza fue el escenario del último acto público de la RDA cuando Kurt Masur dirigió la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven ante el gobierno de la república. Tras la reunificación, la plaza recobró su nombre, Gendarmenmarkt.

Gendarmenmarkt Berlin por El Guisante Verde Project

En Charlottenstrasse 55, junto a Gendarmenmarkt nos encontramos con la delegación berlinesa de Augustiner, la cervecería nacida de una abadía de Munich en 1328. Tiene un ambiente típico de brauhaus, aunque hacia el mediodía es frecuente que los turistas superen en número a los locales, lo que no debe desanirmarnos porque el precio es razonable (hay pocos platos por encima de los 20€ y menú del día), y encontraréis un buen número de especialidades típicas berlineses y bávaras.

Augustiner am Gendarmenmarkt, salchichas, por El Guisante Verde Project

Nostros hicimos una parada breve, así que optamos por el gulash de buey guisado con cerveza negra, y un plato de salchichas asadas, con puré de patata y col. Lo acompañamos, como debe ser, con cerveza de la casa. Edelstoff (rubia) y Dunkel (tostada), medio litro por 4 euros en un restaurante..., en Bilbao, donde vivimos, eso es, casi, ciencia-ficción. A juzgar por los comentarios y el aspecto que tenían, estamos seguros que tanto el codillo como el snitzel de ternera también son buenas opciones. Podéis terminar con un café y un strudel de manzana (se sirve templado) con crema de vainilla.

Augustiner am Gendarmenmarkt, por El Guisante Verde Project

Al caer la tarde subimos con decisión por la escalinata de acceso a las taquillas del Konzerthaus. Al igual que ocurre en buena parte de Europa, en especial centro y este, incluso durante la semana laboral o sesiones matinales, la afluencia de público a los conciertos y funciones de teatro y opera, es enorme y no resulta sencillo adquirir entradas, y menos en el momento, aunque tuvimos muchísima suerte. Solamente quedaban dos plazas libres, y fueron para nosotros. El programa era más que interesante, Scubert, Schumann y Beethoven. No podíamos pedir más, aunque la verdadera sorpresa llegó al acceder a la sala.

Mientras llegaba la hora del concierto, volvimos a atravesar Gendarmenmarkt, hasta llegar a Charlottenstrasse 60, en busca de Fassbender & Rausch, la chocolatería que fundó en 1863 Heinrich Fassbender y que rápidamente se convirtió en una referencia para la sociedad berlinesa. La calidad de las materias primas y de la manufactura ha permitido que el prestigio de la firma se mantenga durante 150 años.

Fassbender & Rausch, por El Guisante Verde Project

Fassbender & Rausch, chocolates por El Guisante Verde Project

En el primer piso encontraremos una pastelería repleta de tentaciones y reproducciones en chocolate de algunos de los monumentos más significativos de Berlín, como la iglesia memorial del kaiser Guillermo junto a Kufürstendamm. En el piso superior, con buenas vistas de Gendarmenmarkt, las vitrinas repletas de pequeñas tartas que convierten la decisión de elegir en una experiencia frustrante..., porque no se pueden probar todas. El café al chocolate adquiere aquí otra dimensión. Eso si, visitar Fassebender a menudo no ayuda a conservar la línea, avisados estáis... También ocupan un lugar destacado los bombones, y además podemos observar como se realizan, y asistir a talleres de repostería. Una oferta completa.

Finalmente llega la hora de regresar al Konzerthaus. El interior es sobrio y elegante, tal vez un poco frío. Nos dirigimos a nuestras butacas, una vez conseguimos descifrar lo que decía la entrada, y accedemos a la gran sala rectangular, altísima, que promete un sonido espléndido. Es realmente curioso que los espectadores ocupen los cuatro lados de la estancia.

Konzerthaus Berlin, auditorio, por El Guisante Verde Project

Konzerthaus Berlin orquesta, por El Guisante Verde Project

Nosotros estuvimos justo detrás de la orquesta, con una vista impresionante de todo el auditorio, de frente al director al que por una vez hemos podido ver como si fuéramos los músicos. Una experiencia que nos encantó, por diferente, y por la ejecución de las piezas, que nos emocionó y nos permitió sentirnos un poco más berlineses.

4 comentarios :

  1. Con las ganas que tengo de volver por Berlín no necesito que me animen mucho ... recuerdo esta plaza, pero no la cervecería. Una de las iglesias tenía andamios y el cielo no estaba tan azul ni de lejos. Se me hace la boca agua. además, yendo desde Suiza, los precios son de risa.

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    1. Entonces tienes pocas excusas Tawaki,jejeje, la verdad es que tuvimos muchas suerte con el tiempo. Y es verdad que las conexiones de Berlin con muchas ciudades europeas son muy baratas. Un abrazo ;-)

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  2. Una plaza que lo tiene todo, por si sola dan ganas de visitar Berlin. Un abrazo.

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    1. Podemos aseguraros Tiramillas que esto es sólo una muestra... Berlín es muuuucho más, y sólo con la oferta cultural que tiene... nos dan ganas de volvernos de nuevo ;-)))

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