abril 23, 2016

San Juan de la Peña, en busca del Santo Grial

Monasterio de San Juan de la Peña por El Guisante Verde Project

El refugio que forma esa imponente visera de piedra, conocida como el Galeón, es un lugar asombroso para edificar un monasterio, y aunque esta no era nuestra primera visita a San Juan de la Peña, la verdad es que no recordábamos la leyenda que cuenta que el Santo Grial estuvo custodiado entre sus muros.

Monasterio de San Juan de la Peña , réplica del Santo Grial, por El Guisante Verde Project

La historia del edificio tiene todos los ingredientes para hacer interesante su visita; hay relato en la forma en la que fue elegido este risco para albergar el Monasterio Viejo. La leyenda cuenta que un cazador de Zaragoza, el joven Voto, se despeñó mientras perseguía a un ciervo al borde de la montaña. Durante la caída, se encomendó a su santo favorito, San Juan Bautista, y milagrosamente jinete y cabalgadura aterrizaron ilesos. Allí, el cazador descubrió el cadáver incorrupto de un eremita y una capilla dedicada a San Juan. En agradecimiento por haber salvado la vida, decide convencer a su hermano Félix para vender todos sus bienes y retirarse a vivir bajo este abrigo rocoso.

Monasterio de San Juan de la Peña - Monjes en el Claustro, por El Guisante Verde Project

En ocasiones, con un poco de suerte podréis ser testigos de escenas que parecen sacadas de otra época y que nos hacen creer, por un momento, que el tiempo se ha detenido.

A pesar de su reducido tamaño y lo recóndito de su ubicación, este monasterio es un excepcional testigo de la Historia desde la legendaria formación de los primeros focos de resistencia frente al invasor musulmán, y por tanto estrechamente vinculado al nacimiento del reino de Aragón y su monarquía, aunque fueron los benedictinos que huían del monasterio francés de Cluny los que le dieron fama y su nombre actual.

Monasterio de San Juan de la Peña - Frescos románicos, por El Guisante Verde Project

La iglesia baja, del siglo X, es la que contiene elementos de los cristianos emigrados desde Al-Andalus, los llamados mozárabes, como los arcos de herradura. En la capilla inferior podemos disfrutar de la policromía de los frescos románicos del siglo XII. La capilla gótica, la de San Voto del XVII o el Panteón Real del s. XVIII, conforman un recorrido por la historia del arte.

Monasterio de San Juan de la Peña, detalle portada capilla gótica por El Guisante Verde Project

El llamado Monasterio Viejo fue perdiendo protagonismo debido a la pérdida de donantes, la climatología adversa, el abandono institucional a medida que la monarquía se va trasladando hacia Huesca y Zaragoza, también Jaca pierde importancia dentro de la iglesia, y en especial el gran incendio que obligó a la construcción de un Monasterio Nuevo en el siglo XVII.

Monasterio de San Juan de la Peña, Monasterio Nuevo por El Guisante Verde Project

Hoy en día, un autobús recorre la distancia entre ambos monasterios facilitando la excursión, aunque merece la pena llegar caminando por el bien señalizado sendero desde un pueblo cercano: Santa Cruz de la Serós, donde sin duda hay que detenerse y disfrutar de la buena cocina aragonesa y de rincones como la magnífica Iglesia románica de Santa María.

Iglesia románica de Santa María en Santa Cruz de la Serós  por El Guisante Verde Project

Monasterio de San Juan de la Peña, capiteles del Claustro, por El Guisante Verde Project

Existe la posibilidad de realizar una visita guiada, aunque optamos por perdernos a solas en el Monasterio Viejo y su Sala de Concilios, el dormitorium monacal, o acercarnos al Panteón de los primeros monarcas de la corona aragonesa. Mención aparte merece el excelente claustro románico con capiteles que harían las delicias de cualquier contador de historias. La mayoría de los capiteles recrean escenas del Génesis, la vida de Jesús y de San Juan. Buscar, como si de pistas se tratase la información tallada en la piedra, es un ejercicio que nos hace sentir como niños en busca de un tesoro. Y en la penumbra de la iglesia vemos una pequeña copa.

Monasterio de San Juan de la Peña, Santo Grial, por El Guisante Verde Project

Resulta una grata labor de investigación comprobar las numerosas informaciones sobre ese Cáliz sagrado, que fue identificado durante años como el Santo Grial, y del que hoy día el Monasterio Viejo guarda una réplica, ya que el original se encuentra en la catedral de Valencia.

Hay muchas contradicciones en el itinerario seguido por esta reliquia desde Jerusalén, aunque casi todas las fuentes coinciden en señalar a San Lorenzo como el que escondió la pieza, a instancias del Papa Sixto II, y se las arregló para que llegase a su Huesca natal, lo que provocó su martirio y que terminase sus días sobre una parrilla. Era un momento de persecución de los cristianos y Lorenzo custodiaba los bienes eclesiásticos en Roma, incluido el cáliz llegado desde Jerusalén, y donde debía ser utilizado en la liturgia por el papado.

Monasterio de San Juan de la Peña, varios capiteles del Claustro, por El Guisante Verde Project

No podemos encontrar documentación de la época ya que es la tradición oral la que da lugar a los textos sobre el santo, que siglo y medio después de su muerte, recogerá San Agustín. En cualquier caso lo que si deja huella escrita es la donación que de la pieza hacen los monjes del monasterio de San Juan de la Peña al rey Martín I de Aragón, llamado el Humano, en 1399. La llegada del la pieza a Zaragoza, se recoge en un acto celebrado en el Palacio de la Aljafería donde se menciona de nuevo al bienaventurado Lorenzo que envió el cáliz al reino de Aragón.

Monasterio de San Juan de la Peña, iglesia mozárabe, por El Guisante Verde Project

Monasterio de San Juan de la Peña, panteón de nobles, por El Guisante Verde Project

Monasterio de San Juan de la Peña, detalle capitel del claustro,  por El Guisante Verde Project


Tenemos que pensar que durante muchos siglos, el reclamo más importante para atraer a los peregrinos eran las reliquias, los recuerdos traídos de Tierra Santa. Los propios monarcas eran ávidos coleccionistas y son muchas las cartas conservadas en las que escribían a otros reinos para conseguirlas. Incluso se menciona que los monjes de San Juan de la Peña recibieron del monarca otro cáliz de oro en su lugar.

Al igual que hoy en día, muchas informaciones sin contrastar se copian y trasladan de un medio digital a otro, han sido muchos los autores que avalan la llegada de la reliquia hasta San Juan de la Peña; de esta forma la leyenda ha ido creciendo.

Monasterio de San Juan de la Peña, iglesia románica, por El Guisante Verde Project

El cronista de Jaca y dean de su Catedral escribe en 1927 “El Santo Grial de Aragón”, detallando, o tal vez inventando, el viaje del Caliz por diferentes monasterios de Huesca. Es una buena excusa afirmar que la Catedral de Jaca era tan suntuosa porque fue construida para custodiar el Santo Grial, antes de terminar recalando en San Juan de la Peña. Algunas de las historias que escritores y cineastas han creado alrededor de la famosa copa que, según unos, contenía la sangre de cristo, recogida por José de Arimatea, o, según otros, la que Jesús utilizó para consagrar en la ultima cena, pueden desde luego contar con estos parajes como escenario ideal, una zona que incluye el Balcón de los Pirineos.

Balcón de los Pirineos

Algunas fuentes indican que la copa “peregrinó” de nuevo hasta San Juan de la Peña en 1950, fecha en la que se cumplía el considerado 1700 aniversario de su llegada a España. En 1960 llegó el momento de datar la pieza y buscar especialistas que dijeran si se trataba o no del Caliz de la última cena. Lo único que parece probado es que tiene más de 2000 años de antigüedad, al menos la parte superior, antes de ser añadidas las piedras preciosas y las asas en el siglo XIV, y que en 1399 se trasladó desde San Juan de la Peña hasta Zaragoza.

Lo cierto es que aquí podemos sentirnos un poco como Indiana Jones, Lohengrin, Parsifal en la corte del Rey Arturo o Baudolino de Umberto Eco en busca de nuestro propio grial, incluso parece tomar forma un Camino del Santo Grial que recorre los 518 km que separan San Juan de la Peña y la Catedral de Valencia.

Monasterio de San Juan de la Peña, Claustro románico, por El Guisante Verde Project

Y si todo esto no fuera suficiente, quedarnos a contemplar las escenas de los capiteles del claustro que nos transportan a los siglos XII y XIII con el fuerte contraste que aporta la gran Peña bajo la que se cobijan, en especial al atardecer, hará que el viaje merezca la pena. Leyenda, historia y arte nos esperan.

Monasterio de San Juan de la Peña, detalle del panteón de los nobles, por El Guisante Verde Project

12 comentarios :

  1. Un monasterio con mucho encanto, sobre todo por su ubicación. Siempre es un gusto visitarlo.

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    1. Tawaki precisamente hablaba con Roberto de la impresión que me causó la primera vez verlo “empotrado” en esa gran piedra, así que esta visita la hemos disfrutado con ganas, como ves ;-)))) No sabes la ilusión que nos hace encontrar tus comentarios, aunque luego seamos unos tardones… un abrazo ;-))))

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  2. Precioso monasterio, la primera vez que lo visite, había un montaje de luces en el interior, en el cual un monje cubierto por túnicas era proyectado como un holograma y hablaba a los presentes. Posteriormente supe que se quitó este montaje por que daba miedo a muchos visitantes.

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    1. Salvador Gutierrez, que curioso eso que comentas. Nosotros lo visitamos por primera vez hace mucho, mucho tiempo y, claro, holograma no había... Ahora te confirmo que tampoco, al menos no lo vimos... los de las fotos eran de carne y hueso... creo... :)
      ¡Saludos!

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  3. ¡¡Suena a aventuras!! Siempre que hablan del Santo Grial, mi mente vuela a las imágenes de Indiana Jones. Tiene que ser un lugar precioso, y saber que esta aquí, más cerca que otros rincones del mundo!! Algún día me gustaría mucho ir allí, quizá con capa y termo de té...jajaja...
    Un abrazo grande y que sigáis disfrutando mucho de todo lo que hacéis

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    1. Ya te imagino Maria como esos monjes que encontramos ensimismados leyendo la piedra y seguro que sería un gran reclamo: aventuras, misterios y té, jajajaja.
      La verdad es que estos días con tantas noticias y conexiones con Alcalá nos hemos acordado de ti, ¿te habremos visto sin saberlo? Ahí si que tenemos un misterio besosss ;-)

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  4. Precioso monasterio! me lo apunto, son lugares donde me siento bien, se respira tranquilidad y espiritualidad. Los relieves me encantan y las pinturas. A mí también el Santo Grial me recuerda a Indiana Jones a caballo galopando por el Siq jordano, a partir de ahora me trasladará también a este maravilloso lugar. Un saludito.

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    1. Gracias Caliope de vez en cuando está bien "aislarse" en lugares como este, ¿verdad?, aunque por lo que nosotros tardamos en responder cualquiera diría que vivimos en un lugar así, jejeje, un abrazo ;:))

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  5. Leyenda o realidad nos da lo mismo, la verdad es que el monasterio es precioso, y el entorno también, un tesoro del que podemos disfrutar, sobre todo de esos capiteles que son una maravilla. Un abrazo grandote.

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    1. Cierto, Tiramillas, lo de los capiteles da para otro post, es una clase de historia del arte concentrada, jejeje, un abrazo ;-)

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  6. Todo lo que se diga sobre el edificio antiguo es poco.En el esterior hay que visitar el balcon para observar los pirineos de Jaca.

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    1. Asi es, Siri, una auténtica joya y como dices, la vista de los Pirineos, es impresionante. ¡Saludos!

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