marzo 26, 2016

Valle de Arán, una isla en los Pirineos


Vielha es el corazón de la Val d´Aran, el Valle de Arán, una zona de los Pirineos que tiene la suerte de ser aún una de las que más nieve acumula, y ofrece para nosotros un mix de excepción, ya que podemos unir en ella dos pasiones, la cultura y la montaña. Siempre nos han atraído las alturas y el hecho de que buena parte del territorio de la Val d’Aran esté por encima de los 2000 metros, es un aliciente más para disfrutar de esta isla en los Pirineos.

El valle se mantuvo prácticamente aislado de sus vecinos catalanes hasta la construcción del Túnel de Viella en 1948, no hay que olvidar que el topónimo de esta localidad hunde sus raíces en la etapa romana y que la invasión francesa se produce precisamente a través de Vielha.


Es interesante indagar en la influencia occitana, las características propias de los araneses y el origen de su lengua, el aranés, que al mezclar el gascón de origen vasco y el latín de los romanos dio lugar a un idioma propio. A nosotros ya nos llamaba la atención el nombre, el valle de valle, ya que ese es el significado de haran en euskara.


Durante siglos esta zona había mantenido una administración singular, tierras comunales con la casa y la familia como base organizativa, que eludió incluso los gobiernos feudales. El rio Garona es el hilo conductor con Francia, nace en el valle y atraviesa la Gascuña hasta el Atlántico, aunque esa influencia francesa se quiebra cuando los araneses optan por la corona catalano-aragonesa en el siglo XIV.


Merece la pena adentrarse en un territorio tan singular, con 33 pueblos de montaña, para sentirnos muy lejos de todo, y es que el paisaje nevado tiene esa capacidad de trasladarnos en el tiempo. En el valle, a pesar del ir y venir de los viajeros, es fácil encontrar rincones donde la vida camina más tranquila, a su propio ritmo, como cuando tras un día de ruta por los senderos que sobrevuelan el valle, nos sentamos a la mesa para dar buena cuenta de una olla aranesa cocinada a fuego lento.


Sin embargo, primero hay que ganársela, así que os proponemos varias caminatas que os sabrán a gloria. Partiendo de la localidad de Tredós, nosotros nos decidimos por las raquetas de nieve para salvar el Alto de la Bonaigua, aunque el antiguo Camin Reiau o Camino Real nos sirve para acceder caminando y hacer esta ruta en cualquier época del año. También desde Tredós, donde se encuentra una de las joyas románicas del valle, la Iglesia de Santa María de Cap d’Aran del siglo XI, nos podemos dirigir hacía sus Baños Termales, situados a nueve kilómetros en dirección sur, con los lagos de Colomers en el horizonte y continuar desde allí por varias rutas que nos muestran los magníficos paisajes del Alto Arán.


Otra de nuestras elecciones ha sido disfrutar de la vista del Aneto y la Maladeta, fuera ya de los límites de Arán, desde lo alto del valle de la Artiga de Lin, una de las aproximaciones al macizo más bonitas, con el valle a nuestros pies y tras nosotros la, desde aquí impresionante, cadena montañosa de los Pirineos. En esta ocasión, la ruta parte de la capital, Vielha, donde podremos visitar el Museo de Cultura, Historia y Costumbres Aranesas, uno modo de acercarnos más aún al sentimiento de este valle.

Las cúspides nevadas no impiden que la zona nos regale con aguas termales y algunos restos romanos en Arties, Tredós… Combinar senderismo y raquetas de nieve nos ha permitido acercarnos a algunos de los espacios más bellos de la zona. Desde luego un buen mapa e información actualizada de la climatología, perfiles de nieve, previsión de aludes, nos parecen imprescindibles antes de ponernos en marcha, en especial durante el inverno.


Las raquetas eran imprescindibles para realizar con nieve una conocida excursión circular por los Lagos de Colomers. De nuevo una ruta para disfrutar en cualquier época que añade ahora el atractivo de los lagos helados.

Baqueira-Beret, otro de los lugares de interés del Valle de Arán, porque es quizá la estación de esquí más conocida y por ello con mayor número de infraestructuras y visitantes, aunque también nos tentaba la cercanía del Parque Nacional de Aigüestortes i Sant Maurici, al que finalmente nos aproximamos, dejando el esquí para otra ocasión.


Aunque saliendo ya de la Val d´Aran, teníamos que aprovechar el nuevo Túnel de Vielha, de 2007, para acercarnos a una de las joyas del románico, las iglesias del Vall de Boí, Patrimonio de la Humanidad.

Hace casi un siglo los frescos románicos de estas iglesias atrajeron la atención de numerosas colecciones, sobre todo en Estados Unidos. Era una época en la que las leyes sobre protección del patrimonio no existían. Nos recuerda mucho la historia de la iglesia de San Fructuoso de Bierge, en Huesca, que tiene repartidos parte de los murales de su altar por museos de medio mundo.


En el Valle de Boí se arrancaron los murales para evitar que saliesen de nuestras fronteras, algunos ya viajaban hacia Boston, y por eso hoy podemos ver los conjuntos de Sant Climent y Santa María de Taüll y Sant Joan de Boí en el Museo Nacional d´Art de Catalunya, MNAC, en Barcelona.

Es un debate que siempre permanece abierto, ¿se hubieran podido conservar estos tesoros sin llevarlos a las salas de los museos?. ¿Es cuando el patrimonio artístico supone ingresos derivados del turismo cuando se quieren recuperar para que luzcan en el espacio para el que fueron creados?.


En cualquier caso, el famoso Pantócrator de Sant Climent de Taüll, seguramente el más reconocido, “regresa” a las paredes originales gracias al videomapping, una increíble técnica que nos permite una inmersión muy diferente en el proceso de creación de la pintura románica, ante nuestros ojos se dibujan la mandorla, el Cristo, el tetramorfos…

Estas construcciones de estilo lombardo, a imitación de los campanarios italianos nos traen de vuelta a los siglos XI y XII, ya que para el profano es imposible apreciar que casi todas las pinturas que observamos son reproducciones.


Disfrutar del cambio de las estaciones es la excusa perfecta para volver a recorrer estos valles, tener la oportunidad de conocer algo más de su historia, arte, arquitectura, gastronomía, y sobre todo caminar por sus cumbres, nevadas o verdes, volveremos a la Val d´Aran sin duda alguna.





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14 comentarios :

  1. Gran viaje este, comparto la sensación de estar aparte del mundo. Es algo que en Arán se consigue. No tienes claro si estás en España, Cataluña, Francia o algo completamente distinto por la mezcla. Yo fui en verano y entre otras cosas hice Colomers, qué diferente con nieve! Aunque incluso en julio había en la zona del lago gelat. Fantástico el románico de Arán y qué decir del de Boí, patrimonio unesco. Otra excursión recomendable, pasando el puerto por el este, es acercarse al Estany Maurici.

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    1. Así es, Viaje al Patrimonio, y no olvidemos la gastronomía... En un espacio relativamente pequeño hay una oferta cultural y de naturaleza como no te esperas. También realizamos Maurici, aunque se quedó fuera del post porque ya no es Arán, aunque claro, estando allí, hay que acercarse, sin duda.
      ¡Saludos!

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  2. He estado por esos valles maravillosos, no una, sino incontables veces, y siempre te quedan ganas de volver. Claro que yo iba más en plan cultural que de senderismo, aunque ya veo que los paisajes no tienen nada que envidiar a los suizos. España es tremenda, y sólo nos queda valorarla como se merece.

    Por otro lado, si bien sería deseable ver los tesoros artísticos en su lugar de origen, creo más conveniente que se guarden en un museo, por motivos de conservación y de seguridad. La idea de proyectar los frescos en las iglesias me parece magnífica.

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    1. Tawaki como bien dices siempre te quedan ganas de volver, y como me gusta que los compares con los paisajes suizos, otro de los espacios que nos tiene enamorados. Es una suerte enorme tener tan cerca lugares así.
      Daría para escribir un libro las controversias de la conservación de tesoros artísticos, y lo cierto a problemas complejos es justo que le acompañen soluciones como esta, que por otra parte puede que no sirvan para otro enclave ¿verdad?
      Un abrazooooo ;-)

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  3. Aupa pareja! Artículo de planazos activo-culturales por uno de los valles que más aprecio de todo el Pirineo. Junto con Ordesa, la val d'Aran es el valle del Pirineo en el que más veces he estado, tanto esquiando como caminando por la montaña y pateando sus pueblos. Y bueno, sí, admito que las noches de juerga en Vielha también han sido unas cuantas, y de traca :). Ser el único valle del Pirineo "español" con orientación Sur les hace especiales y únicos, pero la verdadera esencia son su gente y su cultura. Como decís, el misterioso idioma, la gastronomía... Buena gente, con una conexión y feeling muy especial para con la gente de Euskadi, especialmente de Gipuzkoa, que frecuenta mucho ese valle, de acceso rápido vía carretera por Francia. SaludoX!

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    1. Jajajaja Lonifasiko suena tan bien tu experiencia que la próxima vez te pediremos consejo, seguro. Tomamos nota del importante detalle de la orientación sur, veo que tu como Roberto os orientais por el sol ¿no?
      La zona es para volver una y otra vez, como dices también a Ordesa, y al cercano Añisclo….
      Que suerte tienes de tener un acceso tan rápido, y cómo tira de nosotros la nieve….
      Un fuerte abrazo Miguel ;-)))

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  4. Preciosas fotos!! no conozco nada del Pirineo, muy mal por mi parte. Me ha parecido muy buena idea que representen los frescos que están en el MNAC a través de videomapping, así te haces una idea. Cuando visité el MNAC la verdad es que poco pude objetar de la forma en la que están expuestas las pinturas murales, me pareció espectacular, pero realmente es una pena que no estén en su sitio; siempre me he preguntado si podríamos contemplarlas hoy en día si se hubiesen seguido in situ...y en el hipotético caso de que así fuera, a saber las condiciones de conservación que hubiesen tenido, un tema complicado. Maravillosa entrada que hace que me replantee que tengo que ir a la mayor brevedad posible a los Pirineos. Un saludo.

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    1. Caliope, el Pirineo es como una prolongación natural de nuestro habitat, jajaja, y no nos cansamos de recorrerlo: bosques, prados, montañas, gastronomía, arte... Supongo que los que somos "del oficio" siempre tenemos esa misma duda, conservación in situ o en un museo... Es difícil dar una respuesta general porque se han hecho barbaridades en ambas opciones... Cada caso requiere de un estudio y que se tenga en cuenta a los que de verdad saben y no a criterios que nada tienen que ver con la conservación, pero en este país resulta, muy, complicado...
      ¡Saludos!

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  5. ¡¡Qué belleza!!¡¡Qué envidia sana!!¡¡Qué ganas de andar con raquetas por el Valle de Arán!! Hace mucho que no voy por allí...hace muchas lunas que no huelo a las montañas...a alta montaña...Verlo te puede hacer olvidar de momento donde estas, y que nuevos proyectos tienes...porque estando allí solo puedes vivir el presente.
    Gracias por compartir vuestras aventuras y enseñarnos rutas y viajes...y fotos...esas con las que una se le cae la baba, y dice...¿qué hago aquí frente al ordenador?
    Un beso enorme y seguir disfrutando mucho de todo lo que hacéis...incluso de esos viajes que solo están en el papel...aún...

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    1. Maria que no hay envidia sana, jejeje. Lo de las raquetas es verdad que te da autonomía y , ahora que lo dices, si que te sitúa en el “aquí y ahora” que tanto nos cuesta luego apresar en el día a día cuando estamos en casa.
      Comentarios como los tuyos nos ayudan, y mucho, a seguir disfrutando con nuestros planes de papel… ;-))))

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  6. Respuestas
    1. Es la nieve, que es muy agradecida, :) Lugares de Libro
      ¡Saludos!

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  7. Con muchas ganas de volver al valle!

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