mayo 08, 2015

Restaurantes El Tizon y Naguar. De la tradición a la innovación gastronómica en Oviedo

Coulant de Cocido de Garbanzos. Restaurante Naguar. Oviedo

En ocasiones la casualidad se alía con la suerte y los viajes de trabajo se convierten en otra cosa, en una experiencia que va mucho más allá. Así nos ha ocurrido en Oviedo. Tirando del hilo de anteriores encuentros, Vanina Edith Posada de Dos Maletas y un Destino, nos convoca para servir de colofón a un proyecto que ha dirigido durante varios meses sobre  Actividades abiertas a la Innovación Turística, promovido por Turismo de Oviedo y EOI.

En la capital del Principado nuestros compañeros de viaje fueron  María Victoria Rodriguez, Marita Acosta, Christian Córom y Alfonso Ruiz de Eguino, todos dispuestos para hablar sobre lo que nos apasiona: los viajes, las redes sociales, compartir, crear y colaborar.


(Imagen del equipo, cortesía de Alfonso Ruiz de Eguino)

Un viaje de apenas 24 horas, con una intensa jornada de trabajo que, además,  nos permitió por una parte redescubrir el Balneario de Las Caldas, del que ya os hablaremos, y por otra, adentrarnos en la tradición gastronómica asturiana de la mano de la cocina de El Tizón; continuando, sin perder de vista los orígenes, en una evolución lógica hacia la innovación, por los fogones del Naguar.

El ambiente de El Tizón, que posee una historia de más de dos décadas, respira tradición por todas partes, desde el comedor con maderas oscuras, grandes mesas y pesadas sillas, al mimo con que se trata a los comensales por parte del personal de sala.

Ensalada de Quesos Asturianos. Restaurante El Tizón. Oviedo

Pensando en que por delante teníamos una jornada de cinco horas, el menú fue todo lo ligero que en Asturias se puede esperar, tratándose de cocina tradicional. El comienzo, una ensalada de quesos asturianos y frutos secos, en una acertada combinación de curados y tiernos, muy agradable y ligera. Una mezcla que varía, y puede incluir Cabrales, Gamonéu, Arangas, Pría, Vidiago, Ovín…

Repollo Relleno de Carne. Restaurante El Tizón. Oviedo

Un sorprendente Repollo relleno de Carne, al que la imagen, de verdad, no hace justicia, y que nos gustó especialmente.

Las fabes con su imprescindible compango. Una materia prima de calidad debe ser el fundamento de un plato como este. Las fabes, de buen tamaño, nos reconciliaron con esta legumbre después de algunas experiencias no tan afortunadas. Una piel inapreciable, buena textura en boca, cremosas y consistentes a un tiempo.

Fabes y Compango. Restaurante El Tizón. Oviedo

El compango, pulcramente presentado sobre bandejas, nos tentaba con chorizo, morcilla (asturiana, por supuesto), tocino entreverado…, un caprice des dieux, que no nos atrevimos a disfrutar plenamente pensando en que, al fin y al cabo, estábamos en Oviedo para trabajar. A la hora de escribir este post, reconozco que estoy deseando volver y que me sirvan lo que sobró.

Estamos en Asturias, no lo olvidemos, así que poner punto y final con las fabes supondría otorgar a la velada un calificativo de frugalidad absolutamente deshonroso, que en El Tizón no estaban dispuestos a conceder, a pesar de nuestras, tímidas eso si, protestas.

Continuamos nuestro recorrido gastronómico con la Merluza a la Sidra. Otro clásico, que ya habíamos probado en otros lugares, incluso alguno de cierto renombre y que no había terminado de convencernos. Me comí, junto con la merluza, mi opinión anterior. Nos encantó, por la suavidad de la salsa y el buen punto de la merluza.  Aunque os suponga un esfuerzo, nos os marchéis sin probarla.

Merluza a la Sidra. Restaurante El Tizón. Oviedo

Con toda esta tradición culinaria entre pecho y espalda, nos dirigimos al Auditorio Príncipe Felipe, dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos, o al menos lo que quedara después de la experiencia gastronómica previa. Afortunadamente creo que entre todos lo conseguimos.

Una vez finalizada la jornada, y liberados al fin de los nervios, que eran muchos al menos por mi parte, al enfrentarse a un público ávido de conocimiento, llegó la hora de cenar. En esta ocasión, nuestros cicerones Vanina y Alfonso nos pusieron ante una cocina muy diferente, en el Naguar.

Moderno en su decoración, oscuro para promover cierta intimidad aunque lo suficientemente iluminado como para no echar de menos unos ojos de gato;  un ambiente, como en el mismo restaurante afirman, que se inspira en el art-decó, años 20, Bauhaus, jazz primigenio… Nos acomodamos en unos confortables sillones en espera del espectáculo, del que solo os mostraremos parte, desarrollado bajo la batuta de Pedro Martino.

Mousse de Fabada con Verduritas. Restaurante Naguar. Oviedo

Iniciamos con la Mousse de Fabada con Verduritas, Asturias una vez más, y el pan (porque es un plato para untar) al fondo. Alegra ver que aquí se entiende que el pan es, cada vez más, un elemento a cuidar, y que su calidad, o más bien la falta de ella,  puede arruinar la mejor carta. La mousse de fabada, solo recuerda a la fabada en su inicio, un regusto ahí en el fondo del cerebro,  porque rápidamente su sabor nos traslada a otras tierras, a Oriente, al humus que tanto nos gusta. Sacamos brillo al cuenco…

Seguimos, comiendo con las manos, no hay que asustarse. Nos presentan un plato galardonado (cuya imagen abre este post), delicado y para engullir de un solo bocado: Coulant de cocido de garbanzos, con una gelatina de vinagre de sidra, un garbanzo relleno de comino y hoja de menta para refrescar el paladar. Alucinante.

Globos de Pan. Restaurante Naguar. Oviedo

Estos Globos de Pan rellenos de leche de tigre, la esencia del ceviche, como nos explicó Victoria, también de bocado, son toda una explosión de sabor. Por suerte el personal de sala explicó que las piedras de la fuente eran realmente piedras, que si no…

Cerraremos con el Tataki de Secreto Ibérico con puré Robuchon, del que os contaremos, precisamente alguno de sus secretos... Vamos allá. La carne solo se marca al fuego y se deja macerando durante tres dias en una mezcla de especias y hierbas compuesta de... (secreto). A la hora de servir, se regenera al calor con una demiglas de cerdo emulsionada con los jugos de la maceración. Sencillo, ¿no?. El sabor intenso y fresco (el toque cítrico es una sorpresa), de la carne se suaviza con el puré que el maestro francés que le da el nombre ha elevado a categoría de gran plato.

Tataki de Secreto Ibérico con puré Robuchon - Naguar. Oviedo

Hasta aquí este breve paseo gastronómico por Oviedo que esperamos os lleve hasta allí, hay mucho por descubrir.

6 comentarios :

  1. Un buen post para ver después del almuerzo, de lo contrario se corre el riesgo de que nuestro menú nos quite el apetito. Desde luego para el poco tiempo que habéis tenido, lo habéis aprovechado muy bien, y sobre todo nos metéis el gusanillo en el cuerpo para darnos una vuelta por Oviedo. Un abrazo grande.

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    1. Lo cierto, Los Tiramillas es que ya siendo hora de os acerquéis por la capital del Principado, que tiene mucho para ver, y como habéis leído, para comer… :)
      ¡Abrazote!

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  2. Ha sido ver las fotos y salivar sin remedio. Asturias tiene muchas cosas buenas, pero la comida es la mejor del mundo. Conocí a alguien que decía que para comer mal en Asturias hay que conocerla muy bien.

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    1. Jajaja, que bueno Tawaki, nos alegra no ser lo únicos a los que les sucede. Es verdad lo que te dijeron, ya lo creo.
      Saludos!

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  3. Ayyy que rico todo!! Como buena vasco/asturiana me gusta comer y beber bien y estos menús son totalmente de mi agrado, a mi lejos de quitarme el apetito al verlo, me lo abre. Tomo nota para pasarme por Oviedo y darme un homenaje ;)
    (Tawaki, te robo la frase, me ha encantado!)

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    1. Así es Carmen O, es una zona en la que comer y beber tiene un auténtico ritual. La frase de Tawaki es acertadísima, :)
      Saludos!

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