febrero 19, 2015

Mata do Buçaco, el bosque encantado de Portugal

Mata do Buçaco, el bosque y el hotel Palace

Muy cerca de Coimbra, existe un lugar conocido como el bosque encantado, la Mata do Buçaco que sorprende de forma inmediata.

Su origen se remonta al siglo VI, cuando una comunidad de monjes benedictinos recala en el valle, pasando posteriormente los terrenos a manos del Obispado de Coimbra, que, a principios del XVII lo cedió a los carmelitas descalzos, quienes construyen el monasterio, en 1628 y que le proporcionaron al lugar su época de mayor esplendor. Actualmente solo quedan la iglesia, cuya fachada principal tiene tres arcos, interior de nave única, y planta de cruz latina, y el claustro, rodeados por el hotel.


Los monjes, en su afán de conseguir un lugar para el recogimiento y la oración, deciden levantar un muro de piedra de 5750 metros de longitud que delimita el bosque, y continúan con la plantación de especies forestales exóticas, provenientes de las colonias portuguesas.

Hoy día, podemos contemplar más de setecientas especies arbóreas, en una superficie de unas 400 hectáreas. Especies únicas, que requerirían viajar por todo el mundo para contemplarlas: abetos del Himalaya, acacias australianas, alcanforeros japoneses, araucarias brasileñas, cedros del Caúcaso, eucaliptos de Tasmania, fresnos de Pensilvania, ginkos biloba, palmeras de Asia, pinos mejicanos, secuoyas, tilo y tuyas americanos… Junto a ellos árboles autóctonos y flora europea: alcornoques, encinas, hayas, lentiscos, olivos, olmos, robles y tejos.

Los monjes obtuvieron del Papa Gregorio XV en 1622 una bula que prohibía la entrada a las mujeres, ingeniosamente sorteada cuando la Reina Catalina, viuda de Carlos II de Inglaterra, quiso visitar el Buçaco, abriendo una nueva puerta en el muro. Desde entonces hay una tercera entrada, llamada Portas da Rainha. Otra bula que concedió Urbano VII, condenaba a la excomunión a aquellos que talasen o degradasen el bosque.

Ermitas en piedra en la Mata do Buçaco, Portugal

Entre 1730 y 1750 los monjes construyeron once ermitas en el bosque para vivir en ellas en aislamiento, de las que continúan en pie nueve. Las vistas que se obtienen desde sus tejados son espectaculares: todos los matices de verde que se puedan imaginar, una alfombra densa y tupida, que te transporta a lugares mucho más lejanos, y nos recordaba, inevitablemente, a la película, Los últimos dias del Edén. Es lo más parecido que encontraremos en Europa a una selva tropical, lo que por si solo hace que la visita resulte atractiva.

Con la abolición de las órdenes religiosas en 28 de mayo de 1834, y los procesos de desamortización el Buçaco pasa a manos de la monarquía y del Estado que, continúan con las labores forestales y acrecientan su fama con la construcción del palacio.

También entonces se instaló el viacrucis de más de tres kilómetros que hoy en día está formado por veinte pequeñas capillas en cuyo interior están representadas las distintas estaciones mediante figuras modeladas en barro a tamaño natural.

La Fuente Fría en la Mata do Buçaco, Portugal

Desde el aparcamiento ubicado junto al hotel se inicia el recorrido a la cercana Ermita de la Asunción y la Fuente Fría. Este manantial, que brota entre las rocas es una de las fontanas más hermosas de Buçaco.

Sus aguas descienden en interminable escalera hasta alcanzar el Vale dos Fetos (helechos), un pequeño paseo bordeado de decenas de ellos, de gran altura, entre calas, hortensias, rododendros y pseudoplátanos.

Valle de los Helechos, Vale dos Fetos en la Mata do Buçaco, Portugal

El punto más alto y con mejores vistas del bosque es la Cruz Alta. Descendiendo por el Vale dos Fetos se accede a la solitaria Porta das Lapas y desde aquí a las Portas de Coimbra.

Nosotros empleamos todo un día en recorrer el bosque. No presenta demasiadas dificultades, aunque en ocasiones puede ser fácil desorientarse debido a la densa vegetación, o a la falta de señalización.

También nos encontramos con las huellas típicas del vandalismo que suele aparecer en lugares como este: carteles rotos, ausencia de los mismos, e incluso alguno dado la vuelta, en buena parte debido a que es un lugar muy popular, y algunas zonas registran bastante afluencia de gente, especialmente algunas que se utilizan para pic-nic. De todos modos, las partes mas abruptas y donde la vegetación es mas densa, la presencia de personas decae notablemente.


De hecho, paseando por el interior del parque, en las zonas más escondidas, donde el bullicio no llega, la humedad y la falta de luz a nivel del suelo, nos transporta sin problemas a la selva tropical.

Existen planos de los senderos, pero no son imprescindibles para recorrer este lugar, aunque de cara a realizar una visita más a fondo, se han trazado dos tipos de recorridos, el histórico, y el botánico, y aquí sí resultan interesantes los folletos.

Hotel Palace e Iglesia en la Mata do Buçaco, Portugal

Una gran parte del viejo convento fue derribado a comienzos del siglo XX para construir un pabellón de caza para la familia real portuguesa. Del proyecto se hizo cargo el italiano Manini aunque también intervinieron arquitectos como Nicola Bigaglia, Manuel Joaquim Norte y José Alexandre Soares. Tras la primera guerra mundial, ya convertido en el Palace Hotel Buçaco, se convirtió en uno de los destinos de moda en Europa.

De estilo neomanuelino, su estructura exterior en piedra de Ança, recuerda a la Torre de Belem, y muestra motivos del claustro del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, así como del Convento de Cristo en Tomar, refugio de los últimos templarios

Especialmente interesantes son la fachada Sur y sobre todo la llamativa galería Este, con varias escenas de la gesta portuguesa.

Hotel Palace Buçaco en la Mata do Buçaco, Portugal

La entrada al hotel estaba prohibida para los “curiosos”, pero fieles a nuestra idea de que en cualquier hotel del mundo puedes pagar un café, nos cambiamos de ropa en el coche, ya que después de estar todo el día recorriendo el bosque no parecía muy apropiado entrar con botas y bastones, y nos dirigimos a la entrada. Pasamos, con algún recelo por parte de los porteros; pedimos un café, nada del otro mundo, por cierto, y recorrimos las diferentes estancias, algo que sin duda merece la pena.

Detalle de la galería del Hotel Palace en la Mata do Buçaco, Portugal

El suntuoso interior está decorado con paneles de azulejos, frescos y cuadros alusivos a la época de los descubrimientos portugueses, también a Os Lusíadas, los autos de Gil Vicente de y la Guerra Peninsular (Guerra de la independencia); esculturas de A. Gonçalves y Costa Mota; lienzos de J. Vaz ilustrando versos de la epopeya marítima de Camões; los frescos de A. Ramalho o las pinturas de C. Reis.

El mobiliario incluye piezas portuguesas, indo-portuguesas y chinas, realzadas por la fastuosa tapicería. Destacan también el techo morisco, el suelo de maderas exóticas y la galería real.

En definitiva, un lugar sorprendente, poco conocido fuera de Portugal y que supone el encuentro con una flora que difícilmente podremos ver en otro lugar.

20 comentarios :

  1. Nosotros hemos estado en Portugal pero no teníamos idea de la existencia de tan bonito lugar.
    Siempre pasa lo mismo,al volver de un viaje nos enteramos que nos hemos dejado algo maravilloso sin ver,por suerte tenemos vuestro blog que nos compensa de estas cosas.Un abrazo.

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    1. Los Tiramillas, realmente es muy difícil conocer la existencia de todos los lugares interesantes de un país, aunque sea uno tan cercano como Portugal. Por eso hay que repetir, en la medida de lo posible, jejeje. Un abrazo, y gracias por la visita, :)

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  2. Hace más de treinta años que estuve y aún lo recuerdo. Tal fue la impresión que me causó. Me ha gustado recordarlo a través de tu entrada.

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    1. Es un lugar muy bonito, Tawaki lo hemos visitado en dos ocasiones y nos ha encantando ambas, :) ¡Gracias por la visita!

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  3. Estuve allí en julo de 2008 y ahora, otra vez, contigo

    PAQUITA

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    1. Nos alegra que te traiga buenos recuerdos, Caminante. ¡Un saludo!

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  4. Fantástica la entrada, super interesante, ni idea tenía yo de su existencia, cuántos lugares maravillosos en el mundo, que seguramente no llegaré a pisar, pero que puedo contemplar a través de los ojos y palabras de ustedes. Muchas gracias.

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    1. Estodevivir, es cierto que hay lugares maravillosos, y nosotros hemos conocido sitios que ni imaginábamos; nunca digas nunca!!

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  5. ¡¡Ooooooh!! ¡¡Es maravilloso!! No me extraña que se le conozca por ese nombre, es realmente un lugar de cuento de hadas. Me encantan vuestras reseñas de viajes, aprendo muchísimo con ellas, y me dan ganas de emularos. A ver si en vacaciones... jejeje.

    ¡Saludos!

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    1. Homo libris, esperamos esos deberes de vacaciones, :-DD, y me alegro de que te haya gustado la entrada. Es uno de esos lugares que te encuentras sin buscarlo, y lo disfrutas enormemente.
      PD. Lo del club tiene buena pinta, y eso que en verano es complicado, pero ha habido buena respuesta!

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  6. Como siempre que os leo me pongo verde de envidia. Mi hermana se marcha a trabajar a Lisboa así que tendré campamento base para descubrir Portugal. Me temo que lo que conozco de nuestro país vecino se reduce a los pueblos más cercanos a la frontera gallega (como Loquemeahorro soy de las que vuelvo de allí cargada de toallas)
    A pesar de la envidia, es un placer leeros e ir descubriendo a través de vuestros ojos un sinfín de lugares interesantes ¡qué espero poder conocer también yo!
    Buena semana.

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    1. Lamermoor este...., ¿tu hermana que tal lleva recibir visitas? :-DDD
      Pues tienes una oportunidad inmejorable. Lisboa es precioso, sorprendente, increíble lo poco que se conoce... es una maravilla, y los alrededores, Queluz, Alcobaça, Batalha, Mafra (Memorial del Convento, de Saramago, se desarrolla allí), son tantos lugares que puedes ver desde la capital que no sabría por donde empezar. Si necesitas guía... ;-)

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  7. Interesante entrada: leyéndola me ha venido a la cabeza otro proyecto en Portugal, el de EDUARDO SOUTO de MOURA para rehabilitar un antiguo convento en ruinas y convertirlo en hotel cerca de Braga: parece que el que aquí comentáis tiene mucho más interés artístico (no sé si “arquitectónico-contemporáneo: SOUTO es muy muy bueno), pero ... es lo que me ha venido a la cabeza.

    xG

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    1. Hola Gaztelu, he comprobado que el edificio que mencionas era el antiguo monasterio cisterciense de Amares, y claro es una de las obras relevantes de la arquitectura portuguesa contemporánea. Del que hablamos nosotros es un poco más viejo, jeje..
      Tomamos nota para la próxima visita a Braga ;-)

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  8. Acabo de declararlos mi pasaporte oficial. Tengo a Balovega para los viajes con fines artísticos y ahora ustedes son mi nuevo destino: no dejaré de viajar así.
    Gracias, bellísima entrada.
    AD

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    1. Ade, encantados de que viajes con nosotros, y puesto que somos apasionados del arte, visitaremos Balovega, gracias ;-)

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  9. Siempre es gratificante pasear en un bosque tropical y muy curioso que se pueda hacer tan cerca nuestra!! Me gusta el lugar!! Saludos

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    1. Muy sorprendente Fran, es relativamente pequeño y no cuesta nada imaginarse en otro continente. Te gustará seguro.
      Saludos!

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  10. Sí que es una sorpresa encontrar un lugar así en Coimbra.

    Sobre todo para los que sepan por dónde cae Coimbra ;-)

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    1. Jajaja, ya sabes, Loquemeahorro, que no nos gusta contrarlo todo, todo... :)

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