agosto 21, 2014

El Museo de Shanghai y el detective Chen Cao


El pasado colonial ha dejado su particular huella en diversos lugares de Shanghai, aunque el más espectacular, sin duda, es el Bund o Wai Tan, que recorremos con calma, atentos a las historias que nos cuentan sus edificios.

Enfrente, al otro lado del Huangpu, en el distrito de Pudong, la China del siglo XXI levanta sus nuevos Tian Tan.

La China milenaria resulta, por contra, más difícil de rastrear en Shanghai. Sin embargo, hay un lugar en pleno centro de la ciudad, en la Plaza del Pueblo, donde pasado y futuro conviven en perfecta armonía.

El Museo de Shanghai, un moderno edificio lleno de simbolismo, acoge una extraordinaria colección de arte antiguo chino. En gran parte de las salas, las piezas se encuentran expuestas en vitrinas individualizadas, lo que permite contemplarlas totalmente. Este hecho, así como la espléndida iluminación de las salas y de los objetos distribuidos en ellas, convierten la visita en un descubrimiento, un viaje en el tiempo que deseas no termine nunca.

Para un occidental el arte asiático siempre es un misterio. En especial el que proviene de un país continente como es China, una cultura milenaria que todavía hoy nos cuesta descifrar.


La alta valoración en Europa de sus cerámicas y bronces es muestra del gusto de los primeros viajeros y coleccionistas; ellos encontraban exóticas muchas piezas que acabaron llenando los gabinetes de curiosidades. Es extraño encontrar un palacio europeo que no tenga una sala dedicada a lacas, jades, porcelanas… No hay que olvidar que los primeros que viajan a Catai, al “Centro del Mundo” , son los misioneros y para ellos las pinturas faltas de perspectiva en comparación con las de las escuelas europeas, no suscitan demasiado interés.

Así como en Europa identificamos movimientos artísticos, estilos,  que nos sirven para la cronología y situación en contexto histórico, la forma en que la cultura China es devota de los maestros anteriores y considera la “copia” un homenaje a sus ancestros, dificulta a nuestros ojos su valoración.


En una visión eurocentrista la mayoría de nuestros planes de estudios apenas nos preparan para apreciar su pintura, su escultura que sentimos lejana, con códigos que, como sucede en el arte románico o medieval, obliga a un conocimiento muy preciso de la materia por parte de quienes la observamos.

El hecho de que durante muchos siglos los autores y los compradores compartiesen una educación erudita y una misma posición social es tal vez una pequeña explicación de las diferencias del arte chino. Muchos de los más afamados artistas entienden como un “pasatiempo” la creación artística, una extensión de sus amplios conocimientos en poesía, literatura, mitología, que contienen las pistas para entender sus obras.


Lo cierto es que para los chinos la caligrafía está por encima del resto de las artes, incluso de la pintura. Una escritura que a base de pictogramas fuerza la creatividad de quien utiliza el pincel y establece una conexión con quien “lee” e interpreta la dirección, la fuerza y la intensidad de las pinceladas.

Son los llamados ocho excéntricos de Yangzhou, tal vez siguiendo las mitologías chinas de los ocho inmortales, los primeros pintores que tienen la libertad para innovar realmente. Su trabajo no sólo es figurativo, se mueve hacia la abstracción y aunque reciben muchas críticas por abandonar las “formas clásicas” nos han dejado delicadas piezas. Eran literatos, dispuestos a cobrar por sus obras, abandonando así el espíritu de los pintores eruditos desde la dinastía Ming. Vendían a viajeros y aficionados, y encontraron así un espacio de libertad para avanzar en nuevas técnicas y lecturas. Una muestra de su éxito es que poseer un Zheng, uno de los ocho estrafalarios, llegó a ser un símbolo de estatus.


Como muchos de vosotros ya sabéis, acompañamos siempre nuestros viajes con lecturas, en parte para preparar nuestra inmersión en el destino y una vez visitado para revivir y recordar la experiencia. China nos parecía tan compleja de asumir que el número de autores y lecturas, ensayos, novelas..., no deja de crecer en nuestra biblioteca, como ya contábamos en La Montaña del Alma.

Un poco menos denso y más apropiado para el verano, queremos recordar las novelas de Qiu Xiaolong y su protagonista el inspector jefe Chen Cao en Shanghai, un verdadero poeta erudito, que aprovecha en todo momento el contexto y las pistas de la investigación en curso para rememorar a los clásicos chinos como “Sueño en el Pabellón Rojo.


Las novelas de Xiaolong son una forma de seguir en parte la evolución de este increíble y gigantesco país. La extendida corrupción, los privilegios de los altos cargos del partido, el llamado capitalismo chino, los disidentes y las redes sociales, o los daños al medio ambiente, son algunos de los hilos conductores.

Siempre nostálgico de tiempos mejores, a la manera de los artistas eruditos mencionados, nuestro detective aprovecha para hablarnos de valores confucianos, proverbios, de los versos de los grandes poetas, en un continuo homenaje a la época de esplendor de China, en especial desde la dinastía Tang.



Llaman la atención las críticas más claras en autores europeos de novela negra como Camilleri o Márkaris, mientras que  la contención está presente en los autores chinos, incluso en aquellos que escriben desde fuera de sus fronteras. Es llamativo que la mayoría de los que llegan a nuestras estanterías están prohibidos o recortados en su país. Para los lectores chinos Chen Cao trabaja en la ciudad H.

Un país increíble, con cifras que se nos escapan, da lugar a superventas como los de El Don de Mai Jia, un relato que precisamente nos habla de códigos, criptografía, en la que los chinos, que utilizan unos 3000 caracteres, 10.000 para una lectura culta , del total de 50.000 inventariados, parece que tienen las de ganar, ¿no?. La universidad N en la ciudad C y el país X o Y… Un genio, un excéntrico es la excusa para repasar la historia del gigante asiático desde el siglo XIX, el libro promete,  aunque haya tardado ¡12 años! en llegar a occidente. 

China sigue siendo un país por descifrar, antes, durante y después del viaje ¿os animáis a descubrir algunos de sus códigos?


Nuestras entradas sobre China

La Ciudad Púrpura Prohibida de Beijing
Chengde, el jardín del Imperio
Los Guerreros de Terracota de Qin Shi Huang. En busca de la Inmortalidad
El Pozo del Dragón

14 comentarios :

  1. Con estas explicaciones tan claras, yo me animo a seguir descifrando códigos.
    Muy buena entrada!
    Un saludo
    Carmen

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    1. Carmen O nada, nada, nosotros seguiremos añadiendo pistas, jejeje, muchas gracias!!
      ;-))

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  2. De la novela negra actual, Cao se distingue por ser un policía poeta, que lo hace juzgar el presente en relación con la tradición del pasado, de la escritura anterior de una China que ha dejado de existir para valorar la escritura de la historia acial asiática, que Xiaolong descifra para los occidentales desde fuera de su país (vive en EEUU). También, Xiaolong comentó hace un tiempo en una entrevista su conexión poética con el personaje que crea, extraída de sí mismo y su relación con la tradición anterior: "Chen es poeta como yo. Soy poeta, escribo poesía, aparte de la que aparece publicada en las novelas. Además siempre me pareció una buena idea que el inspector dedicase parte de su tiempo a esta ocupación. En las novelas clásicas chinas hay poesía: al principio de cada capítulo e incluso al final hay una cita de un poema clásico, también se incluyen versos para marcar el ritmo. El hecho de ser un escritor chino y tener un personaje chino me permite mezclar esta estructura poética también en mis novelas."
    Leí Historia de dos ciudades y me pareció un relato muy claro de cómo están cambiando las cosas por allí.

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    1. Alvarotienes razón, la musicalidad de esos versos también nos aleja como lectores occidentales.
      Es inevitable pensar en Cao como el Alter Ego de un Xiaolong que ejerce una "doble traducción" de códigos entre ambos mundos, ya que las palabras de Faulkner, Joyce…llegaban a sus compatriotas en sus traducciones. Un descifrador de enigmas.

      Daría para otra entrada hablar de las diferentes formas en las que Xaolong, Mai Jia, o el Nobel Xingjian incorporan la herencia de la novela clásica china. Una muestra de lo complejo que su mundo es para nosotros son los extensos anexos que hoy acompañan a las modernas ediciones.
      Tal vez porque hemos hablado ya otras veces de "transmedia", el contexto artístico, las piezas del museo, la música, son también parte del relato donde un escritor de novela policiáca es poeta y un poeta es pintor y un coleccionista es en el fondo un contador de historias. Gracias por complementarla ;-))

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  3. Sensacional entrada, más después de venir de ver el museo.
    Saludos viajeros

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    1. Paco Piniella que reciente lo tienes, gracias! Saludos ;-))

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  4. Me ha encantado esta entrada. Cuánta razón tienes con que el nuestros planes de estudios brilla por su ausencia cualquier referencia cultural de oriente, siempre lo eché de menos…lástima, y lo peor, no creo que ese error se subsane nunca, en fin…me has dejado con muchas ganas de visitar China y por supuesto este museo. Un abrazo.

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    1. Qué bien Caliope haber suscitado tu interés. Desde luego nos gusta decir que Asia es "pegajoso", un imán para nosotros, y afortunadamente nos queda mucho por aprender. Las conexiones y la influencia que la cultura china tiene por todo el continente asiático nos hace sentir rastreadores de tesoros….Un abrazo ;-)

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  5. El arte oriental nos resulta muy complicado, pero apreciamos su belleza y delicadeza. En el Museo Oriental de Valladolid disfrutamos un montón. Un abrazo.

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    1. Es verdad los tiramillas tenemos muy cerquita un espacio perfecto para aprender, Blas Sierra del Museo Oriental de Valladolid si es un auténtico erudito en arte asiático, sus libros también nos ayudan a seguir descifrando..
      Un abrazo ;-))

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  6. Impresionante exposición de una cultura donde se cuidaban los detalles al máximo ... perfección! ...
    Un saludo.

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    1. Gracias Alfonso somos unos admiradores entregados. Nos anima a seguir contando.Saludos!

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  7. Es verdad, en todos los palacios que he visitado hay un cuarto oriental, señal de que a los occidentales nos fascina ese arte aún sin conocer su explicación.

    Realmente no lo comprendemos, porque no conocemos sus razones, así que gracias por acercarnos un poco sus referentes.

    pd. Al detective sí lo conozco, pero de oídas.

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    1. Son múltiples los códigos Loquemeahorro que utilizan y se nos escapan, siempre estamos aprendiendo, y a menudo nos sorprendemos con nuevos hallazgos. Chen Cao es todo un personaje, a ver si algún le ponemos cara... :)
      Saludos!

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