agosto 29, 2014

Green Lakes un regalo de los glaciares en Nueva York


En lo que empieza a parecerse a una especie de mantra viajero, os mostramos un nuevo paraje del estado de Nueva York que es mucho más que la propia New York, y su icono más conocido, Manhattan. Para esta ocasión hemos reservado un regalo de la última glaciación, los Green Lakes.


Adentrarse por el interior del estado nos muestra la cara más rural de los Estados Unidos, o al menos una de ellas, la del este del país, tan diferente a la de las Llanuras Centrales, las Montañas Rocosas o la de la Costa Oeste. Colinas, prados, bosques casi impenetrables, lagos, cataratas, pequeñas ciudades,  comunidades que ejercen economías cooperativas, granjas ecológicas, viñedos... el estado de Nueva York no deja de sorprendernos a cada paso, como ya  nos ocurrió al descubrir esa maravilla natural que es Watkins Glen State Park.




Los glaciares han sido, en gran medida, los dibujantes de buena parte del atípico paisaje que podemos ver hoy día en el estado de Nueva York, el llamado Empire State. Hoy es el turno de un vestigio de esa última era glacial, hace unos 15000 años, los Green Lakes, así conocidos, aunque en realidad son dos lagos los que forman el parque, Green Lake y Round Lake.



El parque estatal que los acoge conserva la mayor proporción de bosque primario de todo el centro de Nueva York.  Rodeando los lagos encontraremos tulíperos de Virginia, arces, hayas, tilos, abetos y cedros blancos, con lo que el espectáculo del color otoñal que nos brindan los árboles está garantizado.

Estos lagos son realmente especiales, fundamentalmente por dos características. Por una parte, pertenecen al grupo de los llamados meromícticos, lo que significa que las capas de agua profundas y las superficiales no se mezclan nunca creando ecosistemas que permiten investigar como fue la vida en estos lagos miles de años atrás, y de hecho, Green Lake es uno de los más estudiados del mundo en este sentido.

Por otra, sus aguas poseen un característico e inusual color verde-azulado, especialmente si se observa desde su costa oriental, debido al diferente origen y proporción del agua que los forma.



Casi la mitad del agua que entra en los lagos proviene del subsuelo, atravesando el lecho de roca de la garganta en la que se encuentran, por lo que contiene gran cantidad de minerales disueltos que no están presentes en el agua de lluvia ni en la nieve, los otros dos elementos que aportan contenido al lago. Las aguas profundas tienen altos contenidos de azufre, calcio y magnesio que, anualmente, precipitan formando cristales de calcita, lo que unido a la incidencia de los rayos solares proporciona a las aguas su extraordinario color.




Existen varios senderos que nos permiten recorrer el parque. Como es habitual, se encuentran muy bien señalizados, incluso los trabajos de mantenimiento para recuperar el suelo, o para restaurar laderas caídas por efecto de la lluvia y la nieve, de forma que nos aseguremos de no pisar ningún área protegida.  Grandes paneles, ante los que merece la pena detenerse, nos cuentan la historia geológica del parque, su flora y fauna, abundante y variada, de los cérvidos a los gansos canadienses en migración, un espectáculo magnífico.




Y una vez más, ya lo habíamos visto en otras ocasiones, nos llamó la atención como se captan fondos que permitan mantener el parque más allá de lo presupuestos oficiales. En esta ocasión utilizando los bancos repartidos por los caminos que recorren las orillas de los lagos, que son patrocinados por particulares, especialmente para recordar a sus seres queridos.


Nosotros visitamos Green Lakes en otoño, cuando a cada paso hay que detenerse para admirar  el colorido de los árboles y las hojas que cubren los caminos. Si tenéis ocasión, no lo dudéis, es la naturaleza en su esplendor,  un mosaico de colores como nunca habíamos visto. También recorrimos buena parte del estado de Vermont, que nos llevó a escribir el post sobre lo que para nosotros es el otoño perfecto.




En esta parte de Estados Unidos,  todas las estaciones tienen personalidad propia y se dejan notar. A lo largo del año, en los Green Lakes podemos observar el verde intenso de la primavera sobre los bosques que se extienden más allá de lo que abarca la vista; el verano, cálido, con el lugar repleto de bañistas y la playa a pleno rendimiento. El otoño, incomparable. Y el invierno, donde recorrer los senderos en silencio solo interrumpido por el roce de los esquíes sobre la nieve nos proporciona una sensación de libertad difícil de explicar.


Nota: Gracias a Monika y Alvaro que nos han enviado algunas de las imágenes, en especial las invernales,  que nos han permitido completar esta entrada mostrando la riqueza natural de este lugar.

19 comentarios :

  1. Menos mal que habéis puesto la Nota. Vuestras fotos y las de Monika y Alvaro son espectaculares.

    Qué buena pinta tienen estos lagos! Espero poder disfrutar de estos paisajes y del estado de Nueva York pronto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. MertxeGL era de obligado reconocimiento. En breve, como dices espero que puedas disfrutar y compartirlo, ya sabes que llevamos mucho tiempo esperando tus crónicas... ;-)))

      Eliminar
  2. Un recuerdo precioso es lo que tenemos de los Green Lakes en otoño. Sus aguas rodeadas con el colorido de los arboles es todo un espectáculo. Caminar por el sendero que los rodea es como un sueño al que contribuye la colorida y esponjosa alfombra de hojas que cubre el suelo. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. los tiramillas un entorno para encender nuestros recuerdos, desde luego. LLega en seguida, así que habrá que buscar comparación ¿no?
      Un abrazo ;-))

      Eliminar
  3. Un lugar diferente en cada estación. Nos recuerda que el valor de los matices es el valor del viaje también. Nunca se está dos veces en el mismo lugar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alvaro LLosa Sanz en este lugar la cita tiene textura... Y todas las versiones que desde Heráclito han hecho los viajeros y pensadores sobre este concepto bien podían haber comenzado en lagos y paisajes como estos ¿no? ;P

      Eliminar
  4. Los colores del otoño en esa zona son impresionantes...emocionante estar ahí, lástima que por ahora no pueda viajar en esos meses, pero es uno de mis sueños, Vermont y alrededores en otoño. Y por supuesto Green Lakes en NY...me alucina la naturaleza de USA, es una pasada. Gracias por esta entrada, me dan unas ganas inmensas de coger el primer avión para cruzar el Atlántico

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Caliope para nosotros también lo era, la verdad es que surgió casi sin buscarlo, y fue mucho mejo de lo que podríamos haber pensado. Es verdad que la naturaleza en USA es otra cosa, hay lugares increíbles, un auténtico mundo por descubrir.
      Saludos!

      Eliminar
  5. ¡¡Muchas gracias!! Tras esta explosión de imáges de color, que emiten sensaciones de agustito, sin duda alguna, queda anotado este lugar...Algún día tendré que volver a cruzar el charco y pasear por estos paisajes con los que nos tentáis.
    El Otoño es una de las estaciones en la que más me gusta viajar,...así que...de nuevo mil gracias. Green Lakes queda anotado.
    Si algún día tenéis ocasión...y preferiblemente también en Otoño, os recomiendo la Isla del Principe Eduardo, en Canadá...creo que os enamorará...
    Un beso grande!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maria estoy anotando y ya sabes que iré a tu blog para repasar que lecturas, que librerías, que pensamientos te acompañaron y se volvieron contigo de la Isla del Principe Eduardo. Gracias por descubrirnos nuevos destinos, jejeje. Estos grandes espacios abiertos son de verdad tentadores... besos ;-)))

      Eliminar
  6. Que maravillosos paisajes con esos colores tan bonitos que pinta el otoño.
    Anotado queda!
    Un saludo
    Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que lo son, Carmen O, si tienes ocasión no lo dudes, es un espectáculo!
      Saludos!

      Eliminar
  7. Gracias por dedicarle a los Green Lakes un post extenso. Como sabéis, para nosotros es un lugar especial. Amamos estos parajes, y no solamente por su belleza, por su variedad de fauna y flora, sino por ese vestigio geológico que poseen. Cuando paseamos por ellos la sensación de libertad es absoluta, pero además le inspira a uno otra sensación de magnitudes enormes que supongo que tiene algo de telúrico. Impone el saber que los pies de uno pisan un suelo tan antiguo y ancestral. Esta zona de Central New York o Upstate New York está plagada de zonas boscosas y lagos. Los Finger Lakes son una buena muestra de ello, así como el lago Onondaga (nombre nativo), Beaver Lake, y la infinitud de lasgos pequeños y grandes de los montes Adirondacks, nominados con números al ser tantos, Lago 1, Lago 2... Pero es cierto que los Green Lakes son especiales, incluso entre todos estos, y que el color de sus aguas es magnético. En verano, y hasta el día del trabajo (Labor Day) uno puede bañarse en el Green Lake (el Round Lake está protegido), e incluso merece la pena alquilar un bote y recorrerlo. Y si bien el otoño, como decís, es una época de ensueño, merece la pena, al menos una vez en la vida, traerse los skies de travesía (o alquilarlos por 15 euros en cualquier tienda de deportes de la zona) y hacerse el recorrido de ambos. Es un parque público, con entrada gratuita salvo en la época estival (6 euros por día), pero está habilitado para el senderismo, el ski de travesía. En el verano se abre el camping, con lo que quienes desean disfrutar de la naturaleza en su esplendor, tienen una oportunidad de oro en este lago que está a 15 minutos de la ciudad de Syracuse. Tienen un centro educativo que, al igual que en Beaver Lake (Green Lakes y Beaver Lake forman parte de la misma infraestructura de parques estatales) organiza actividades durante todo el año. Los voluntarios organizan desde películas para los niños al aire libre, hasta recorridos nocturnos en raquetas o sesiones educativas acerca de los animales. Para los aficionados al golf, el parque cuenta con un club de extenso y hermoso paraje en el que poder practicar este deporte, eso sí, con cuidado de no herir a ningún ciervo ;-D. Animo a que os déis una vuelta por aquí. La ciudad de Nueva York es un destino turístico imprescindible, pero el estado de Nueva York es enorme, y como decís, Guisantes, alberga parajes de ensueño, y gentes amables y deseosas de que se conozcan sus pequeñas ciudades y pueblos. Hay muchos más en Nueva York que sólo la ciudad de Nueva York. Abrazos, y gracias de nuevo por este post maravilloso. Por cierto, os dejo la página de Facebook: https://www.facebook.com/greenlakesstatepark o la página web del parque: http://nysparks.com/parks/172/details.aspx

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lógico que os gusten, M Pd un entorno como ese tan cerca de la ciudad, y con tantas posibilidades… Recordamos el campo de golf, que buenas vistas, y que colores de otoño había. No nos cansamos de decirlo, hay que descubrir el estado de Nueva York.
      Abrazos!

      Eliminar
  8. Ay, lo olvidé. A partir de la primavera también se puede pescar en el lago más grande, el Green Lake. Todo un lujo, vaya. Gracias de nuevo, por este post, Guisantes.

    ResponderEliminar
  9. Vaya con el parque, si es que en Estados Unidos tienen unos parajes naturales impresionantes y muy bien cuidados, como se nota que les gusta proteger lo suyo y disfrutar de ello

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son un ejemplo de como gestionar esos espacios naturales, Machbel, aunque como en todas partes, siempre hay intereses enfrentados. Afortunadamente, hasta el momento, estos espacios están a salvo. Y hay que disfrutarlos.
      Saludos!

      Eliminar
  10. Precioso. EEUU es tan grande y variado.
    Un saludo viajeros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Grau Y con tanto que ver fuera de los tópicos, que también hay conocerlos!
      Saludos!

      Eliminar

Déjanos un comentario, es gratis y sienta genial