junio 01, 2014

Postales desde Stavanger. Postcards from Stavanger


Stavanger es la gran desconocida de los fiordos noruegos, algo que su nombramiento como capital cultural europea en 2008 trató de cambiar, aunque no lo ha conseguido totalmente. Stavanger lucha por su identidad, por recuperar el papel que la historia le había reservado, porque la historia de Noruega comienza en Rogaland, la región que se extiende a su alrededor y de la que es capital.


Una región que fue testigo de las grandes gestas vikingas y que conmemora la unificación de Noruega en un solo reino bajo Harald Harfagre tras la batalla del año 872 mediante tres espadas clavadas en la montaña en Hafrsfjord.




La naturaleza, aun salvaje, que rodea Stavanger nos recuerda constantemente la fragilidad del ser humano, como cuando nos asomamos al borde del Preikestolen, el Púlpito, que se levanta en vertical hasta los 604 metros sobre uno de los fiordos más emblemáticos de Noruega, el Lysefjord, o Fiordo de la Luz. Ya en este primer contacto con los fiordos, nada más partir el ferry del puerto de Stavanger rumbo a Tau, supimos que sería difícil dejar Noruega.

O cuando pongamos nuestros pies sobre el Kjerag, la roca suspendida a 1000 metros por encima de las aguas, todo un reto que espera una segunda oportunidad. Y cuando frente al mar contemplamos las olas que baten las playas de Jaeren, paraíso surfista.




El pasado reciente de Stavanger nos ha dejado el mayor y mejor conservado conjunto de edificaciones de madera de todo el Norte de Europa, Gamle Stavanger, o Viejo Stavanger. Mas de 170 casas de color blanco, de los siglos XVIII y XIX, de dos pisos de altura en su mayoría, y tejado a dos aguas adaptado a las condiciones climáticas, vestigio de una vida dedicada al mar.



Un barrio de pescadores, en una ciudad donde el olor a pescado procedente de la poderosa industria del arenque era su seña de identidad, y de su riqueza, como muestran los edificios construidos en piedra, repartidos por todo el casco urbano, algo infrecuente dado que era un material importado de muy elevado coste.

Buena muestra es la Valberg Tarnet, la antigua atalaya desde la que se alertaba de los incendios, que ofrece privilegiadas vistas de la ciudad.


De ese pasado solo queda el recuerdo, las restauradas viviendas llenas de flores de Gamle Stavanger y las etiquetas de las conserveras, consideradas auténticos tesoros. Una herencia que los habitantes de Stavanger no olvidan y que guardan con celo en el Museo Marítimo y el Museo Noruego de las Conservas.




La historia de la ciudad, la del país en realidad,  dio un vuelco cuando en 1971 se encontró petróleo en la zona de Ekofisk. La gestión de ese recurso, que pertenece al estado y ha disparado el nivel de desarrollo del país se ilustra, también en Stavanger,  en el Museo del Petróleo. Ideado como si fuera una plataforma petrolífera, nos cuenta el proceso completo de explotación de este recurso natural de los yacimientos del Mar del Norte.



La Stavanger urbana de hoy en día es una ciudad dinámica, con multitud de  eventos culturales, y una gastronomía apoyada en la interpretación imaginativa de los productos locales, que tiene su máximo exponente en el festival gastronómico más grande de los países nórdicos, el Gladmat.




Ahora que se aproxima la estación estival, recordamos esos atardeceres que se prolongaban más allá de la medianoche, sentados en una de las muchas terrazas que animan la vida social de Stavanger, junto al agua, viendo los barcos cabecear suavemente en sus atraques, o entre las casas de colores de Holmegate, y nuestra mirada, casi sin quererlo, se vuelve hacia el norte.


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10 comentarios :

  1. Con esta entrada crecen los dientes seguro. ¿Como no va apenar marchar de un país así?

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  2. Qué preciosidad, los paisajes son increíbles... ¡Y qué decir de las fotos! =)

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    1. Muchas gracias, Ameseros Viajeros, tiene poco mérito, jejeje, allí es fácil.
      Saludos!

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  3. Vaya postales más bonitas. Me encanta la de Roberto sentado jajaja, ¡vaya vistas!

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    1. Muchas gracias Pedro Ramírez, lo que hay que hacer por el blog, ¿verdad?, Un abrazo a los dos!

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  4. Guauuuuuuu, yo quiero irrrrrrr!!
    Un saludo
    Carmen

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  5. Yo creo que Stavanger ya no es tan desconocida!! Quién no ha oído hablar de El Púlpito?? Me muero de ganas de poder visitarlo!!!!!
    Un abrazo pareja

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    1. Es verdad, M.Carmen Cruz, Stavanger ya suena pero, como dices, asociada al Preikestolen, y la verdad es que la ciudad merece mucho la pena, y sus alrededores también. Evidentemente, el púlpito es un foco de atracción, pero hay mucho más. Os animamos a descubrirlo, os va a gustar.
      Un abrazo!

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  6. Así es, Los Tiramillas, una naturaleza que te atrapa desde el primer momento.
    Un abrazo!

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