junio 08, 2014

Descubrir Aragón, un viaje en silla de ruedas


Descubrir Aragón desde una silla de ruedas, el paisaje abrupto de gargantas y barrancos en la Sierra de Guara, la diversidad de la flora del Moncayo, el frío del Monasterio de Veruela, los exteriores e interiores del Mudéjar Aragonés en Tarazona y Teruel, una cena a ciegas y catas en la Ruta del Vino de Cariñena o en un almazara de aceite en Bierge, han sido algunas de las pruebas de este viaje. Un ExperienceTrip en el que tuvimos como compañeros a Avistu, de Viajablog; Pruden y Lupe, de Los Apuntes del Viajero; Txaber, de El Cocinero Fiel, todos bajo la batuta de Miguel Nonay, A salto de Mata, y Turismo de Aragón.

Almazara, Alquézar, Aljafería.. La herencia musulmana nos acompaña en nuestro recorrido por tierras de Aragón. Mudayyan es el vasallo o tributario, el que tiene permiso para quedarse. Son estos musulmanes que vivían en tierras cristianas los artífices del Arte Mudéjar. Una arquitectura donde el ladrillo, la cerámica vidriada, o las techumbres de madera, son los protagonistas y exponentes de la riqueza  y  la mezcla de culturas que también hoy definen a sus hospitalarios habitantes.


Poniendo a prueba los cinco sentidos, nos acercamos al pueblo de Bierge, a la almazara Ferrer. Sergio nos inicia en la cata de aceites con las tres variedades de la zona: Verdeña, Alquezrana y Negral. Siempre apostando por el virgen extra. El primer detalle interesante es el recipiente azul para ocultar el color y poder calentar el aceite en la mano para que afloren los aromas, dulce en la punta de la lengua, amargo en los lados y picante en el paso por la garganta. Nos rodean las antiguas prensas manuales, los capachos, y nos cuentan que aún pervive la costumbre de llevar tu cosecha para obtener tu propio aceite, una práctica denominada maquila.


Eva, que se encuentra al frente de la Hostería de Guara, nos hace sentir en familia, un lugar donde la palabra descanso cobra sentido, y tanto la cena como el desayuno son una apuesta por los productos de la zona, viandas contundentes para recorrer las tierras de Somontano.


En Sierra de Guara, Benjamin Soto, nos recibe en el centro de interpretación del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Aquí si que empieza la experiencia, acostumbrados a la montaña y a asomarnos a senderos y barrancos con libertad, comenzamos la ascensión del Camino de Támara, premio europeo de accesibilidad. No tenemos la maestría de Miguel pero ya en el inicio notamos que el reto es difícil, la silla no avanza por culpa de la arena, cuesta rodar y aún con ayuda y empujando nos cuesta demasiado recorrer los 500 metros que llevan al mirador. La vista compensa y al ser primavera el barranco está silencioso, sólo para nosotros.

Imperdonable estar tan cerca y no hacer una parada en la villa medieval de Alquezar, casi imposible para las sillas. Preciosas vistas y un lugar para practicar la escalada… Allí nos vamos, fuera de ruta, si, la improvisación también forma parte del viaje.


Una lección de biodiversidad nos espera en el Parque Natural del Moncayo, donde Andrés Omeñaca, apasionado de su trabajo,  nos ameniza una perfecta mañana entre hayedos, aguileñas, orquídeas y abedules. Se suceden las anécdotas junto al sauce blanco, el abeto douglas americano; tenemos suerte y no sopla el Cierzo. El Moncayo es una montaña única para aprender botánica, guarda el resto de tres glaciares y su estratificación reúne los biótopos de carrascal, rebollar, robledal, pinar y hayedo. Sin ninguna duda tenemos que volver a caminar por ella en otoño.


Tarazona es un cruce de caminos, frontera con los reinos de Castilla y Navarra, el paso por estas tierras de visigodos, árabes, judíos y cristianos dan forma su casco histórico.

Si el arte siempre está presente en nuestros recorridos, la restaurada Catedral de Tarazona es un regalo para la vista. Muestra del gótico francés, y con el peculiar Óculo que otorga el Papa Luna a las catedrales aragonesas.

Las vidrieras de alabastro y las pinturas de la cúpula con grisalla, única en Europa, la mezcla entre figuras clásicas y bíblicas en la decoración interior del cimborrio, la belleza de la tracería del claustro ya son suficientes atractivos para viajar hasta aquí.


Además, hay que acercarse a ver la fachada del Ayuntamiento, con el friso que conmemora la entrada triunfal de Carlos V en Bolonia; aquí todo invita a disfrutar de la fiesta del cipotegato, el personaje que cada 27 de agosto sale del ayuntamiento para ser perseguido por una lluvia de tomates. Nos paseamos hasta la peculiar plaza de toros y las casas colgadas de la judería, otra muestra más de la mezcla de culturas.


Rodando nos vamos a la entrada de los legos, en el cisterciense Monasterio de Veruela, para admirar el claustro y la sala capitular que nos parecen inmensos desde la silla de ruedas, un espacio que invita al recogimiento como debió de pensar Becquer al elegirlo como lugar de retiro. Hoy el Monasterio dedica un sentido homenaje a los escritos y los dibujos y pinturas del creador y coleccionista de leyendas.


Anexo al monasterio se encuentra el Museo del vino de la D.O. Campo de Borja, que recoge la historia de la explotación vitivinícola en esta comarca, y del que destacamos los audiovisuales.

De vuelta a nuestro centro de operaciones en Zaragoza, en el hotel Confortel Romareda donde nos espera una lección sobre accesibilidad universal. Mariola Valladares, la directora, es nuestra guía y anfitriona. Detalles en los que no reparamos, contrastes de colores y texturas en la decoración y mobiliario que ayudan a orientarse, alarmas lumínicas, despertador por vibración…


La sorpresa del día es una cena a ciegas. Perdidos, sin las referencias habituales, es un reto servir el agua, cortar la carne o llevarse a la boca algo que no sean cucharadas de aire. Las precisas indicaciones de Mariola y nuestros camareros nos dan una pista de la importancia del resto de sentidos en la comunicación cuando la vista no puede guiarnos.

Teruel es conquistada por Alfonso II de Aragón en 1171, y es en la capital donde se concentra el Mudéjar. Aunque la iglesia de San Pedro y la Catedral se inician bajo la influencia del románico, las torres del Salvador y de San Martin nos hacen pensar en los alminares musulmanes. Antes de poner nuestra atención en la cerámica vidriada que decora estas torres y cimborrios, vamos a comprobar el delicado trabajo de estas piezas que luego "dibujarán" en el ladrillo.


En la casa taller de cerámica de Muel, el sentido del tacto está presente en todo el proceso, el torno, la decoración, el más mínimo poro va a estropear la pieza, tomamos conciencia de por que hay un círculo que escapa al baño antes del horno, ¡si no quedaría pegado a el!



Carlos Berges nos espera en Bodegas Care de Cariñena para poner a prueba nuestras papilas gustativas, cata de vino y un almuerzo con maridaje en la cocina Silvio González, Ruta del vino de Cariñena.


Si Isabel de Segura y su historia de amor es el principal reclamo de Teruel capital con la Fundación Amantes, la ciudad también nos ofrece otras leyendas como la competición por Zoraida entre los constructores de las torres mudéjares de San Mártin y la del Salvador, torres que cómo la de la Catedral son a la vez atalaya, puerta y campanario.

La plaza del torico, con decoración modernista, tiene en su centro al diminuto toro embolado, símbolo de la fiesta y la leyenda de conquista, cuando teas encendidas en los cuernos de los animales hicieron huir al enemigo.


Nos perdemos con las sillas de ruedas por el Museo de Arte Sacro, que está perfectamente adaptado, pasillos amplios, iluminación inteligente…, una visita que nos prepara para enfrentarnos a uno de los lugares más emblemáticos de nuestro recorrido.


Tenemos una mañana espléndida para una visita de diez con Sara a la Catedral, Santa Maria de Mediavilla, que nos guía por la obra cumbre del mudejar aragonés, ella nos ayuda a encontrar entre los alfarjes de esta techumbre única, entre los múltiples relatos en imágenes, a personajes como la "valenciana", carpinteros y diferentes gremios, la  lucha del bien y del mal o tal vez la lucha aragonesa, muestras de caligrafía latina e islámica, y  visitar la restaurada Capilla de la Inmaculada, muy teatral, repasar  la iconografía de la Girola con un avestruz "imposible" pintado "de oídas" y otros animales mitológicos.


Con un calor más propio del verano probamos ternasco, carrilleras con vino blanco de Teruel... en el Mesón del Ovalo, en el paseo del mismo nombre, que se asoma a la monumental escalera, preparando nuestra despedida.

Aunque no es la primera vez que nos subimos a la silla de ruedas, y vemos el mundo a medio metro del suelo, este viaje ha vuelto a retar nuestra conciencia y nuestra percepción, comprobando que cuando las gafas desde las que ves el mundo no son las tuyas y adoptas otra mirada, surgen multitud de detalles, es como detener el tiempo para revisar a cámara lenta y con un zoom cuanto te rodea.

Personas diferentes que viajan juntas. Sentir  y contar que la ilusión, la curiosidad, la diversión son herramientas poderosas que animan a descubrir, a viajar de verdad con nuestros sentidos permanentemente alerta, como si no hubiera mañana, nos vuelve a dejar en deuda con Miguel Nonay, para nosotros un superhéroe que nos convierte en Viajeros sin Límite.

8 comentarios :

  1. Muy buena crónica y fotos, amigos :) Nos alegra haber vivido (y ahora revivido) el viaje en vuestra compañía. Nos vemos en próximas aventuras!!

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    1. Esperamos que sea así, y pronto, además, Pruden Rodriguez, ya había ganas de compartir un poco más de tiempo, y además hemos conocido a Lupe, así que no podemos pedir más. ¡Un abrazo!

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  2. Una entrada muy completica chicos, nos enseñáis maravillas de Aragón, y algo muy importante también, ponerse en la piel del otro. Un abrazo.

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    1. ¡Gracias a vosotros, siempre apoyando! :) Aragón es bastante desconocido, casi todo el mundo piensa en la parte de la montaña, en el Pirineo, que es una maravilla, pero hay mucho, muchísimo más. Y, bueno, ponerse en la piel de personas como Miguel, aunque sea un momento, nos hace mejores a todos.
      Abrazos!!

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  3. Me encanta descubrir mi tierra a través de los ojos de las personas que la visitan. Me han encantado vuestro relato, vuestras fotos y vuestras sensaciones.
    Ya os dije que para la próxima os espero para unas tapas en El Tubo ;-)
    Un abrazo,

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    1. Muchas gracias, Libreta Viajera, es una satisfacción leer comentarios de los habitantes por donde pasamos, y que les guste lo que ven, aun mejor, :) Por supuesto, ese tapeo por El Tubo queda pendiente.
      Abrazos!

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  4. Que maravilla de entrada, me ha encantado el recorrido y las fotos son sensacionales!
    Un saludo
    Carmen

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    1. Aragón tiene mucho que mostrar, Carmen O, gracias por el comentario.
      Saludos!

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