febrero 22, 2013

La Cartuja de Pavía y la triste historia de Ludovico y Beatriz

Fachada de la Cartuja de Pavia al atardecer

El triste destino de Ludovico Sforza, el Moro, y Beatriz d'Este no es algo inusual a lo largo de la historia. Los amantes, separados en vida, y en ocasiones también en la muerte, son personajes, reales o literarios, protagonistas de la vida cotidiana durante el transcurso de los siglos. Y sus sepulcros se convierten en lugares de leyenda. 

Figuras en la ventana de la fachada de la Cartuja de PavíaRecordamos a Don Pedro de Portugal y Doña Inés de Castro, y su tumba en Alcobaça; Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla, los amantes de Teruel;  Romeo y Julieta, en Verona...,  y también Ludovico y Beatriz, poseedores estos últimos, de la morada eterna más magnífica que hemos visto.

Durante el mandato de Ludovico Sforza, Milán se convirtió en el centro donde se gestó el clasicismo que marcaría las directrices de la arquitectura del siglo XVI. Allí coinciden Bramante y Leonardo da Vinci. También Luca Pacioli, que llega en 1496 llamado por el propio Ludovico para enseñar matemáticas. Leonardo, paradigma del hombre renacentista, establece allí los fundamentos de la concepción clasicista de la pintura. Las artes viven una época de esplendor.

Portal de entrada a la Cartuja de Pavia
Gian Galeazzo Visconti fundo la Cartuja en 1396 como mausoleo familiar, y los trabajos concluyeron a mediados del siglo XVI, ya bajo los Sforza, convirtiéndose en uno de los grandes monumentos del renacimiento lombardo. 

Al encontrarnos frente a ella, lo primero que llama la atención es la profusión decorativa, un rasgo común a todo el complejo que incluye no solo la iglesia, sino el Palacio Ducal, los edificios para los servicios, y una vasta área de campos y terrenos cultivados.

Iglesia y edificios de la Cartuja de Pavia

Su construcción a lo largo de dos siglos, produjo la inevitable superposición de estilos artísticos: gótico, renacentista y barroco. Además de un gran número de arquitectos, trabajaron aquí numerosos escultores y canteros. La fachada asombra por sus mármoles de colores y las escenas escultóricas que la cubren casi por completo.

Vista del lateral derecho de la iglesia de la Cartuja de Pavia
El interior es igualmente rico en decoración; suelos, techos y paredes, espacios abovedados, luces que se filtran a través de las vidrieras, un silencio casi total... hicieron que el atardecer se convirtiera en un espectáculo difícil de describir y de olvidar. 

Los claustros, el mayor y el menor, con arquerías, conforman dos espacios llenos de luz, íntimos y en total armonía con su entorno. Hacía mucho, mucho tiempo que deseábamos visitar este monasterio. Ha merecido la pena.

Marmoles de colores y esculturas en la fachada de la Cartuja de Pavia
La obra más famosa de la Cartuja de Pavía es el monumento funerario de Ludovico el Moro y Beatriz d'Este, de un realismo sobrecogedor, realizado por Cristoforo Solari en 1497. 

Sin embargo, este no era el lugar elegido por los esposos para su descanso eterno, sino Santa María della Grazie, en Milán, donde Leonardo había terminado el fresco de la Última Cena.

Ludovico y Beatriz se casaron en 1491; la duquesa, muy culta, sumamente inteligente y con gran habilidad política, potenció las artes y el conocimiento, además de realizar una gran labor diplomática en apoyo de su esposo. Sin embargo, en 1497, a los veintidos años de edad, falleció durante el parto de un niño, que nació muerto.

Esculturas centrales fachada de la Cartuja de Pavia

Las desgracias no terminaron ahí para Ludovico, que en 1498 debió afrontar el hecho de que el recién coronado Luis XII de Francia, reclamase sus derechos al ducado de Milán, como nieto de Valentina Visconti.

Detalle del lateral izquierdo de la fachada de la Cartuja de Pavia
Ludovico en un primer momento huye para buscar refugio junto al emperador Maximiliano I en Innsbruck, para regresar en el año 1500, al frente de un ejército, que a la postre le traicionaría, y reconquistar buena parte de lo perdido, incluida Milán. 

A pesar de ello, fue derrotado en la batalla de Novara. Los franceses lo encarcelaron en el castillo de Loches hasta su muerte, ocurrida ocho años después.

Esculturas en la entrada a la Cartuja de Pavia
Beatriz fue enterrada en Santa María della Grazie, pero no en el monumento concebido por Solari, que, debido a las necesidades de fondos de Santa María fue vendido en 1564 a la Cartuja de Pavía.

Así, como para mostramos que no siempre los planes se cumplen, el monumento más admirado de la Cartuja es, en realidad, una tumba vacía, ocupada, tal vez, por los espíritus de Ludovico y Beatriz, al fin unidos para siempre.

Vista desde el exterior del conjunto de la Cartuja de Pavia

febrero 15, 2013

Mata do Buçaco

El también llamado bosque encantado se encuentra muy cerca de la ciudad portuguesa de Coimbra.

Un lugar único, para recorrer el mundo a través de su variedad de plantas y especies arbóreas. La Mata do Buçaco.

Sus orígenes se remontan hasta el siglo VI, de la mano de los monjes benedictinos, que por ese entonces se asientan en el valle, y registra su época de mayor esplendor bajo la orden de los carmelitas descalzos.

Estanque interior en la Mata de Bussaco
Ellos son los que rodean la finca con un muro y continúan plantando tanto especies exóticas provenientes de las colonias portuguesas, como autóctonas y europeas, de forma que hoy en día podemos contemplar más de setecientas especies diferentes.


Desde el aparcamiento ubicado junto al hotel se inicia el recorrido a la cercana Ermita de la Asunción y la Fuente FríaEste manantial, que brota entre las rocas, es una de las fontanas más hermosas de Buçaco. 

Vista del Valle de los Helechos en la Mata do Bucaco
Sus aguas descienden en interminable escalera hasta alcanzar el Vale dos Fetos (helechos), un pequeño paseo bordeado de decenas de ellos, entre calas, hortensias, rododendros y pseudoplátanos.

El punto más alto y con mejores vistas del bosque es la Cruz Alta. Descendiendo por el Vale dos Fetos se accede a la solitaria Porta das Lapas y desde aquí a las Portas de Coimbra.

Nosotros empleamos todo un día en recorrer el bosque. No presenta demasiadas dificultades, aunque en ocasiones puede ser fácil desorientarse debido a la densa vegetación, o a la falta de señalización.


El Hotel Palace de Bucaco
También nos encontramos con las huellas típicas del vandalismo que suele aparecer en lugares como este: carteles rotos, ausencia de los mismos, e incluso alguno dado la vuelta.


Es un lugar muy popular, y algunas zonas registran bastante afluencia de gente, especialmente algunas que se utilizan para pic-nic.

De todos modos, las partes mas abruptas y donde la vegetación es mas densa, la alfuencia de personas decae notablemente.

Vista del Palacio desde el tejado de una de las ermitas en Bucaco
Las vistas que se tienen desde los tejados de las ermitas repartidas por el recinto es asombrosa; un manto verde se extiende ante nosotros, y tenemos la sensación de encontrarnos en una selva tropical. Es lo más parecido que encontraremos en Europa, lo que ya de por sí hace que resulte atractiva su visita.


De hecho, paseando por el interior del parque, en las zonas más escondidas, donde el bullicio no llega, la humedad y la falta de luz a nivel del suelo, nos transporta sin problemas a la selva tropical.


Plano general de accesos e interior de la Mata do Bucaco
Existen planos de los senderos, pero no son imprescindibles para recorrer este lugar, aunque de cara a realizar una visita más a fondo, se han trazado dos tipos de recorridos, el histórico, y el botánico, y aquí sí resultan interesantes los folletos.


La historia de como nació este fantástico lugar, os la contamos hace algún tiempo en nuestra entrada El Bosque Encantado.