Un lugar único, para recorrer el mundo a través de su variedad de plantas y especies arbóreas. La Mata do Buçaco.
Sus orígenes se remontan hasta el siglo VI, de la mano de los monjes benedictinos, que por ese entonces se asientan en el valle, y registra su época de mayor esplendor bajo la orden de los carmelitas descalzos.

Ellos son los que rodean la finca con un muro y continúan plantando tanto especies exóticas provenientes de las colonias portuguesas, como autóctonas y europeas, de forma que hoy en día podemos contemplar más de setecientas especies diferentes.
Desde el aparcamiento ubicado junto al hotel se inicia el recorrido a la cercana Ermita de la Asunción y la Fuente Fría. Este manantial, que brota entre las rocas, es una de las fontanas más hermosas de Buçaco.
Sus aguas descienden en interminable escalera hasta alcanzar el Vale dos Fetos (helechos), un pequeño paseo bordeado de decenas de ellos, entre calas, hortensias, rododendros y pseudoplátanos.El punto más alto y con mejores vistas del bosque es la Cruz Alta. Descendiendo por el Vale dos Fetos se accede a la solitaria Porta das Lapas y desde aquí a las Portas de Coimbra.
Nosotros empleamos todo un día en recorrer el bosque. No presenta demasiadas dificultades, aunque en ocasiones puede ser fácil desorientarse debido a la densa vegetación, o a la falta de señalización.

También nos encontramos con las huellas típicas del vandalismo que suele aparecer en lugares como este: carteles rotos, ausencia de los mismos, e incluso alguno dado la vuelta.
Es un lugar muy popular, y algunas zonas registran bastante afluencia de gente, especialmente algunas que se utilizan para pic-nic.
De todos modos, las partes mas abruptas y donde la vegetación es mas densa, la alfuencia de personas decae notablemente.
Las vistas que se tienen desde los tejados de las ermitas repartidas por el recinto es asombrosa; un manto verde se extiende ante nosotros, y tenemos la sensación de encontrarnos en una selva tropical. Es lo más parecido que encontraremos en Europa, lo que ya de por sí hace que resulte atractiva su visita.
De hecho, paseando por el interior del parque, en las zonas más escondidas, donde el bullicio no llega, la humedad y la falta de luz a nivel del suelo, nos transporta sin problemas a la selva tropical.
Existen planos de los senderos, pero no son imprescindibles para recorrer este lugar, aunque de cara a realizar una visita más a fondo, se han trazado dos tipos de recorridos, el histórico, y el botánico, y aquí sí resultan interesantes los folletos.
La historia de como nació este fantástico lugar, os la contamos hace algún tiempo en nuestra entrada El Bosque Encantado.





Muy bonito parece el jardin del edén.Portugal es muy bonito,nosotros hace años estuvimos unos dias y lo que vimos nos gustó mucho.
ResponderEliminarExcelente explicación.Un abrazo
Gracias, Tiramillas, Portugal es precioso, nosotros siempre decimos que es la gran desconocida. Hay que remediarlo.
EliminarAbrazos!
Parece precioso! De Portugal sólo me falta comocer el norte así que espero poder acercarme algún día a Buçaco.
ResponderEliminarEs precioso, Elena, para caminar tranquilamente y sorprenderte paso a paso con la variedad de especies que se encuentran allí.
EliminarA nosotros nos falta el Algarve!
Un abrazo!
Yo estuve en el Algarve pero hace muchos años así que no me importaría volver.
ResponderEliminarElena Y a nosotros conocerlo! Después de dos largas escapadas a Portugal, en la tercera tiene que caer!
EliminarSiempre es gratificante pasear en un bosque tropical y muy curioso que se pueda hacer tan cerca nuestra!! Me gusta el lugar!! Saludos
ResponderEliminarMuy sorprendente Fran, es relativamente pequeño y no cuesta nada imaginarse en otro continente. Te gustará seguro.
EliminarSaludos!
Sí que es una sorpresa encontrar un lugar así en Coimbra.
ResponderEliminarSobre todo para los que sepan por dónde cae Coimbra ;-)
Jajaja, Loquemeahorro, ya sabes que no nos gusta contarlo todo, todo...
Eliminar