En 1895, pocos o tal vez ninguno de los vecinos de Getaria, imaginaban que un recién nacido, al que llamarían Cristobal se iba a convertir en el mejor modisto nacido entre nuestras fronteras.
La historia de sus comienzos y sus logros es la historia de un sueño, de una pasión, del esfuerzo y la tenacidad.
Cómo entendía Balenciaga su profesión se resume en esta frase que destaca sobre las paredes de su museo:
"Un buen modisto debe ser: arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida".
La época en la que desarrolló su labor fueron tiempos convulsos por diferentes motivos: la Primera Guerra Mundial, los Años Veinte, la Gran Depresión, la Guerra Civil española, la II Guerra Mundial y la Guerra fría.
Aun así, Balenciaga crea, innova y renace de sus cenizas hasta 1968, año en que deja la alta costura y cierra todas sus casas de París, Madrid, Barcelona y San Sebastián.
Aun así, Balenciaga crea, innova y renace de sus cenizas hasta 1968, año en que deja la alta costura y cierra todas sus casas de París, Madrid, Barcelona y San Sebastián.
Ahora podemos recuperar parte de la magia de este artista del que Christian Dior dijo:"Con los tejidos nosotros hacemos lo que podemos. Balenciaga hace lo que quiere", visitando el excelente Museo Balenciaga en Getaria.
Un edificio con personalidad, amplio en su entrada e íntimo a la hora de mostrar la colección, juega con la luz que inunda el atrio, y la penumbra que preserva telas y rodea de un halo de misterio y clandestinidad a la visita.
Una serie de imprescindibles audiovisuales nos sitúan en el espacio-tiempo al comienzo de cada una de las salas, enriqueciendo notablemente la experiencia del visitante.
En ocasiones, las palabras se quedan cortas para describir la belleza, esta es una de ellas.




