octubre 17, 2011

Vietnam the Hidden Dragon

Vendiendo fruta en el mercado de Dong Xuan de HanoiViet Nam, un pais que aun no ha cerrado totalmente las heridas de su pasado reciente, y  ya mira hacia el futuro con fuerza y un convencimiento absoluto en sus propias posibilidades.

Es, ahora sí, el dragón, cada vez menos oculto, que emerge de las aguas de la bahía de Ha Long para reclamar un lugar destacado en el mundo.

Un aparente caos circulatorio te rodea nada más llegar a Hanoi, igual que los ya viejos conocidos calor y humedad del sudeste asiático convirtiendo el simple acto de cruzar una calle en una aventura.

Nos llama la atención la juventud de la población. Niños en todas partes; haciendo ejercicio en los patios de las escuelas, acurrucados junto a sus padres y hermanos en las motocicletas que, como si fueran un rio, inundan las calles, aceras incluidas; correteando por plazas, jardines, arrozales... No en vano, la población de este país, que pronto llegará a cien millones, tiene una edad media de veinticinco años.


Arrozales de Cat-Cat en Sa Pa

Otro aspecto llamativo es el número de pagodas y templos que alcanzamos a ver por todo el país. Muy superior a lo que se espera en un régimen socialista como el de Vietnam. Hemos podido comprobar que el budismo, que en Vietnam adopta características propias, es parte fundamental de la sociedad vietnamita, aunque las nuevas generaciones no se sienten tan inclinadas hacia la práctica activa, como sus mayores.

Su naturaleza, su diversidad étnica, la convivencia entre tradición y modernidad, la presencia cada vez mayor de las redes sociales, en especial Facebook, pese a los problemas de censura que los vietnamitas salvan con ingenio, hacen que Vietnam sea un destino fascinante que ha superado muchas de nuestras expectativas.

Aun nos queda mucho trabajo por hacer, y tras estas primeras reflexiones, queremos dejaros un video para abrir boca. 

octubre 05, 2011

El Ocaso de un Imperio

Detalle del puente de la libertad, Budapest
¿Que tienen de especial las historias de familia, las novelas que narran el transcurso de generaciones para hablarnos de sus amores,  maldiciones, de sus muertos en el armario, esas narraciones que nos ayudan a realizar pequeños viajes al pasado de nuestra Historia?

A nosotros nos permiten, además, volver sobre nuestros pasos, buscar entre las fotografías que abarrotan el mac,  restos de una época. Ya sabéis de nuestra pasión por las tierras húngaras, por eso le toca el turno a algunas reediciones de Lajos Zilahy y Miklós Bánffy, autores algo menos cotizados que Sandor Marai, y que con sus sagas nos enseñan el antes y el después de la primera guerra mundial en estas densas novelas. 

Iglesia de Matyas en Budapest y Puente de las Cadenas

Trilogía Transilvana
Las almas juzgadas retoma la historia de los dos primos transilvanos que protagonizaban Los días contados

Las vidas de los condes Balint Abády y László Gyeröffy transcurren paralelas al destino político de su país.

Tanto la primera como la segunda parte terminan con dejando en suspenso la historia de amor entre Balint y Adrienne.

Convenciones sociales, protocolos y partidas de caza, castillos, el paisaje y la naturaleza húngara… la política, el devenir de la primera guerra mundial, los personajes históricos como telón de fondo y como eje las historias de amor, amor a la tierra, altruismo, afán de cambio y modernización… frente a los usos y costumbres, las diferencias de clase, la corrupción, la pelea estéril por el poder.

Gerbeaud Cucrászda, Budapest
La tercera entrega, El Reino dividido,  algo pesada, parece ofrecer cada vez más peso a la crítica situación de la clase política que no quiere mirar fuera de sus fronteras y a la brecha cada vez mayor entre las diferentes etnias que “conviven” en las fronteras húngaras de antes de la Gran Guerra.
"¿La experiencia hace a un hombre o un hombre es quién es por sus características innatas? ¿Sólo podemos renunciar a lo que ya es nuestro pero no a todo aquello que hemos tratado de alcanzar en vano?"

Los Dukay
Al igual que en la trilogía de Bánffy, más crónica de una época que una novela, Lajos Zilahy transmite para nosotros las andanzas de la aristocracia húngara, políglota y cosmopolita, que se codea con las casas reales europeas, y se recrea  en sus juegos de sociedad, donde la política es una parte más de los mismos. 

New York Kávéház, Budapest
"A ruegos de la condesa Julia, …., comenzaron a jugar al Apfelstrudel"

Francés, alemán, inglés salpican sus páginas como lo hacían en las conversaciones de salón, con la música de los zíngaros animando la velada.

Una Hungría, imperio que se mira sólo a sí misma :

"En este sentido los hombres eran imperialistas en el mundo entero y muy especialmente en Europa. Accidentalmente había poetas como Tennyson en Inglaterra y Petöfi en Hungría, que clamaban por las libertades individuales, pero tampoco ellos estaban muy seguros del verdadero significado de la palabra."

El Parlamento de Budapest

(…)"los conceptos de libertad universal y federación nunca estarían más alejados de la mente humana como durante la segunda mitad del siglo XIX".

(….) "Estadísticas dignas de crédito pueden obtenerse sólo de hombres como Dickens, Dowstoiewsky, Flaubert o Henry James, porque estudian al hombre y tuvieron la cordura suficiente para dejar que los historiadores asumieran la imposible tarea de estudiar la psicología de los pueblos o los sistemas políticos:"

"En aquellos tiempos el mundo se componía de seis Estados: Inglaterra, Rusia, Francia, Alemania, Italia y la monarquía de los Habsburgo. El resto no contaba."