porque leyendo El jinete polaco soñé con ver en directo la tela de Rembrandt.
Gracias por ser generoso y compartir un regalo: la recomendación de visitar un espacio como la Frick. Ahora somos nosotros quienes recomendamos recorrer la ciudad con Ventanas de Manhattan en el bolsillo.
Gracias por crear un espacio como Magina, y por ese homenaje a tu padre que yo hubiera querido dedicar al mio: El viento de la luna…
Es un ejercicio de humildad el que trasladas en tus artículos, invitándonos a leer sin prejuicios.
Yo también creo que los libros llegan cuando tienen que llegar, y repaso mentalmente los tiempos, los abandonos y las emociones generadas por muchos que tu citas.
Gracias por recordar Los Maia, qué poco se oye hablar de Queiroz…
También Al faro de V. Woolf es uno de mis favoritos, cómo no encontrar puntos de encuentro, si los encuentro tan a menudo en las páginas de tus novelas…
Gracias por crear un personaje (un gran cobarde), que huye de la insensatez hacia la creación, la esperanza, la cultura... en tu última novela La noche de los tiempos.
Gracias por presentarme a Valdés en su espacio de trabajo; por volver a ver para nosotros a Antonio Lopez. Por hacer de tus obras cuadros, telas, impresiones, textos para los cinco sentidos, por sentir Manhattan para nosotros y contarlo. Por comparar su azul con el del cielo en Madrid…
Llegué a tu cuaderno sin papel gracias a las entradas que sobre tu participación en Getafe Negro escribieron dos amigas en sus blogs, De Libro en Libro y Mis detectives favoritos, y ahora que, tras un año, has dejado tu blog por un mes en manos de tus lectores, me apetecía volver a darte las gracias.
Espero que hayas disfrutado en Roma viendo Caravaggios.
Me gustó saber que tu miniviaje a Lisboa precipitó el final de Invierno en Lisboa, pero me quedo con las ganas de saber cuál es el cuadro de Cezanne que sirvió de arranque…
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