octubre 19, 2010

Auster Vs. Roth

"A los dos os encantan Tolstoi y Dostoievski, Hawthorne y Melville, Flaubert y Stendhal, pero en esa etapa de tu vida no puedes soportar a Henry James, mientras que Gwyn sostiene que es el mayor de los gigantes, el coloso a cuyo lado todos los demás novelistas parecen pigmeos. Estáis en completa armonía en lo que se refiere a la grandeza de Kafka y Beckett, pero cuando le dices que Céline pertenece a ese grupo, se ríe de ti y lo tilda de maníaco fascista. Wallace Stevens sí, pero en le puesto siguiente tú colocas a Willian Carlos Williams, no a T.S Elliot, cuya obra recita Gwyn de memoria..."

Invisible, Paul Auster


No puedo evitar relacionar cuanto leo, ver el esqueleto y obsesiones de los autores a los que sigo. Siempre encuentras huellas, guiños, personajes invitados, "cameos"..., la simple descripción de un personaje, su puesta en escena te trae a la memoria a otro que tal vez sólo estaba esbozado en una obra anterior.

Pero, ¿que ocurre cuando encuentras en un libro el de otro autor?

Es un párrafo un poco tramposo el que os he presentado, pero algo así me ha sucedido con dos monstruos, Roth y Auster, y sus novelas: "Indignación" e "Invisible".

¿Que sucede cuando ambos eligen como protagonista a un chico de dieciocho años, de origen judío, y se empeñan en explicarnos lo mucho que afecta al individuo la presión de un modelo de vida como el estadounidense?

Hay apenas quince años de diferencia entre ambos comienzos. La Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam son una amenaza para cada uno de estos dos un universitarios. Saben que si son expulsados serán llamados a filas; no deja de ser un sistema eficaz para que uno se mantenga dentro de las normas, ¿no?.

Hay, por supuesto, muchas diferencias. Ambos autores tienen un estilo bien diferenciado, y se mantienen perfectamente anclados a la época en la que desarrollan su historia, tanto en lo referente al despertar sexual, que es un protagonista más, como en el lenguaje empleado para describirlo.

Es curioso. Ambos escritores poseen una reconocida fama. Sus libros anteriores tratan de la decadencia, protagonistas maduros que sufren pérdidas, que tienen que rehacerse, reinventarse, y en esta ocasión vuelven su pluma hacia la juventud.

¿Casualidad? ¿Os sucede también a vosotros?¿recordáis libros gemelos?¿parecidos sospechosos?

"El 25 de julio de 1950, unos dos meses y medio después de que las bien adiestradas divisiones de Corea del Norte, armadas por los soviéticos y los chinos comunistas penetraran en Corea del Sur cruzando el paralelo 38 y se iniciaran los sufrimientos de la Guerra de Corea, ingresé en Robert Treat, una pequeña universidad en el centro de Newark bautizada en honor al fundador de la ciudad en el siglo XVII. Era el primer miembro de nuestra familia que trataba de tener una educación superior (...)
casi desde el día en que comencé las clases en Robert Treat a mi padre empezó a aterrarle la posibilidad de mi muerte."

Indignación, Philip Roth


Después he leído el último de Roth, "La Humillación", y todo vuelve a su cauce, de nuevo un protagonista al final de su etapa profesional, que debe reinventarse, últimas oportunidades, talento perdido, deseo erótico, una mujer más joven...

octubre 13, 2010

Viajes desde el Dock

A menudo hemos comentado la posibilidad de viajar gracias a los libros, a la música, a los recuerdos, a las fotos, a los olores... También lo hacemos al abrir el buzón, y nos encontramos postales como estas.

Nos sentamos en nuestro escritorio y leemos las palabras que nos llegan, a veces increíblemente, de tierras lejanas.




Os presentamos las tres últimas que hemos recibido, y componen una ruta alrededor de nuestro Planeta.

La primera, de nuestro amigo, casi invisible, Manuel, que hace un tiempo nos sorprendió desde
Rapa Nui.

Ahora nos trasladamos al País del Sol Naciente, a los grabados de Hokushai y sus Cien Vistas del Monte Fuji.


Manuel contempló esta vista, que comparte con nosotros; nos contaba que el tiempo pasa deprisa, que no importa el agotamiento, que debemos aprovechar el instante. Un concepto, el del paso del tiempo, la anatomía de un instante, que es común a todas las culturas.
La siguiente nos la envía María Eugenia. Continuamos siguiendo sus pasos por el continente negro, por África. La primera postal nos mostraba una vista de fauna africana, en Uganda.

Ahora, en Ruanda, nos cuenta que ha estado a un metro de los gorilas.
Una sensación que por sí misma justifica el viaje, que nos trae a la mente el trabajo de Dian Fossey en tierras ruandesas, y que le costó la vida en 1985. La importancia de los grandes simios en la historia de la humanidad, mostrada al mundo a través de los descubrimientos de Leakey en Olduwai, cobró nuevamente protagonismo gracias al trabajo de Dian.


Encontrarse junto a estos animales en libertad, debe ser una sensación increíble. Al ver las imagenes de María Eugenia, en medio de la vegetación, con los gorilas a su espalda, casi podemos sentir el latido de la jungla.

La última nos ha llegado desde una ciudad que todos conocemos, de una u otra manera, que es un poco de cada uno de nosotros.

Esa ciudad que es un mundo en si misma. New York City. La postal es el retrato de un viejo amigo, El Jinete Polaco, con muchas connotaciones artísticas y literarias.



Un regalo de alguien que, evidentemente, nos conoce bien. Loquemeahorro, nos escribía desde Lexington, disfrutando de la fauna, esta vez humana, y de una ciudad que, a partir de ahora, le acompañará para siempre.

octubre 02, 2010

Made in Japan II

La espléndida exposición dedicada a Yoshitoshi y su escuela, el arte del grabado ukiyo-e, que nuestro admirado Blas Sierra, director del Museo Oriental de Valladolid nos mostró en Bilbao, constituye el punto de partida de esta entrada.


El ukiyo-e, o pinturas del mundo flotante, se desarrolla durante el período Edo, a finales del siglo XVII y durante los siguientes doscientos años produjo algunas de las obras más bellas de la creación artística japonesa. Sus orígenes, como indica Blas Sierra en el Catálogo VIII del Museo se vinculan al mundo espiritual:


".... Ukiyo, fue un término budista que significaba este mundo de miseria, en alusión a la naturaleza transitoria de la vida humana en este mundo de sufrimiento."

El catálogo nos introduce en el arte del ukiyo-e comenzando por la necesaria aproximación al período histórico, para continuar con el origen del término, las diversas temáticas y las diferentes técnicas, aunque su parte esencial está dedicada al gran maestro Yoshitoshi, y su escuela, representada por Toshihide, Toshikata, Kogyo, Toshinobu y Toshikage, analizando las obras que el museo posee, un total de 129. La exposición recoge 58 obras, y algunas de ellas nos conectan directamente con una expresión cultural fascinante: el Teatro Noh, que probablemente es, junto al Kyogen el producto más original del teatro japonés d el medievo. Muchas de las imagenes que tomamos durante la exposición, las hemos incorporado en El Cortador de Bambú, uno de los más famosos cuentos de la literatura japonesa. Lo encontraréis en nuestra web, haciendo click, aquí.


Muchos aspectos de la cultura japonesa nos resultan totalmente ajenos e incomprensibles, atractivos, sugerentes y llenos de misterio. Si además tenemos en cuenta que el Noh que podemos ver hoy día no ha variado mucho del que se representaba en el siglo XV, tenemos los ingredientes adecuados para d edicarle la parte principal de esta entrada.


El Noh es, junto al Bugaku, Kyogen, Buraku y Kabuki, uno de los cinco géneros tradicionales del teatro japonés. Nace en una época de transición cultural, marcada por la asimilación de las doctrinas del budismo de Kamakura, el cual encontraría en el Zen una modalidad estética y una forma de espiritualidad que arraigarán fuertemente entre la aristocracia militar de los Ashikaga, los grandes patronos del género.
 

La raíz budista del Noh podemos encontrarla ya en el siglo VI, con la popularización de un género de espectáculo de origen chino, el sangaku: amalgama de canciones, danza, acrobacia y títeres en la que pronto predominó lo cómico y pasó a denominarse sarugaku, del que surgiría el Noh gracias a Kan’ami.

Fue él quien estableció la representación “realista” de los personajes, la expresión sutil y misteriosa de la belleza, la interacción quietud-movimiento y la comunión con el público.

Esto es, los pilares del Noh, que se definen asi:

Monomane, imitación, un realismo sublimado que plasma el actor mediante sus movimientos, el lenguaje poético, las máscaras, la música... Sugerir en lugar de representar.

Hana, la comprensión por parte del público de la belleza que se desarrolla en la representación; una belleza que sería superficial si no estuviera cargada de un trasfondo, o Yu Gen, un poder oscuro y oculto, que debe impregnar la actuación.


Ma, se define con la idea de que el sonido solo puede existir junto a la vitalidad del silencio. Los movimientos estilizados del Noh solo tienen sentido en relación con la quietud. Por eso la “actividad inmóvil” es el modo consumado de actuar. La peculiar síntesis que ofrece el Noh de sonido-música-movimiento se basa en la inactividad y el silencio.

El Noh está profundamente influido por el budismo, que considera la realidad de los hechos como ilusoria, y busca vislumbrar una realidad superior mediante técnicas escénicas que acentúan las imágenes, las metáforas y el simbolismo.La otra gran influencia que recoge el Noh se encuentra en el sintoismo, debido a su objeto primoridial de interés, el mundo viviente, que es la antítesis necesaria del mundo de ultratumba en el que se desarrolla la ceremonia Noh. 

Kan’ami puso en relieve el acompañamiento rítmico y marcó la estructura haciendo que el actor en declamador, cantante y danzante a un tiempo. Al morir, su hijo Zeami establecerá los principios interpretativos, que recoge en ensayos escritos entre 1400 y 1436. Sus ideas constituyen el canon del actual Noh.
El actor debe saber realizar correctamente los diferentes movimientos y posturas simbólicas que exige el espíritu de las diferentes categorías de Noh, evitando a toda costa cualquier aportación propia.
Existen unos doscientos movimientos, kata, en el Noh. Así, en el kata de llorar, el cuerpo no se mueve; la cabeza se ladea ligeramente y la mano izquierda se lleva lentamente a la frente.

 
Las máscaras se agrupan en siete categorías: anciano, dios, demonio, mujer, hombre, monje y espíritu.

emoción poderosa, que se encuentra acompañado por el waki (persona de al lado), que actua como delegado del público, para plantear las preguntas que un espectador pudiera hacer.

Una vez cumplida su misión, se retira a un rincón del escenario y permanece allí, inmovil, mirando al público. No tiene personalidad, y a menudo ni siquiera nombre. Es el lado pasivo, negativo, el yin, frente, al shite, el positivo, activo, brillante, el yang.


Además del waki, puede haber o no varios tsure, -acompañantes-; los kyogen o actores que narran con lenguaje sencillo lo acontecido en la escena, dando tiempo al shite para cambiarse de ropa. Los ayudantes, koren, visibles en escena, pero inexistentes teatralmente completan el censo.

Los guiones suelen ser cortos, y su mayor parte es poesía que alterna versos de 7 y 5 sílabas declamados por el actor o el coro, con versos de 12 sílabas, adecuados al ritmo de ocho tiempos de los músicos. Estos textos son auténticas obras maestras, llenos de ambiguedades, alusiones y juegos de palabras, difíciles incluso para un japonés culto.

Las obras que se representan actualmente se clasifican en cinco categorías:
- Obras de dioses: kamimono
- Obras de guerreros: shura-mono
- Obras de espíritus de mujeres, kazura-mono, obsesionadas por un gran amor.
- Obras “realistas” o “actuales”, zatshu-noh
- Obras de demonios, kiri-noh
Sobre el escenario desnudo aparecen los músicos, coro, y el waki, que anuncia la razón de su llegada. De entre las tinieblas, y por el pasillo del escenario surge el shite que puede encarnar varias formas, humanas o no, vivas o muertas. El shite canta aludiendo a su pasado y habla con el waki; el tiempo y el espacio se crean y destruyen mediante el ritmo, la música, la voz y el movimiento. Entonces el shite se retira y el actor kyogen narra lo acontecido.

En lo que para nosotros sería el segundo acto, el shite conversa con el waki con la esperanza de obtener su intercesión, algo que consigue finalmente.

El noh conserva sus orígenes rituales. Los hieráticos actores desempeñan sus antiguos papeles de intermediarios entre el mundo de los dioses y el de los hombres, algo que el público asimila en un ejercicio de aceptación de la vida y la muerte.





Como complemento hemos subido a Google Docs uno de los cuentos clásicos del Japón: El cuento del Cortador de Bambú, y le hemos añadido la mayoría de las fotografías que los grabados ukiyo-e de la exposición que citamos. El enlace al documento lo tenéis en el post)


Por último, os dejamos un interesante video.





Desde que publicamos Made in Japan I, han sido varias las entradas que los amigos nos habéis dejado sobre la cultura japonesa:

Mi Vecino Totoro, de xGaztelu, y Vero.
Botchan, de Vero.
La fórmula preferida del profesor de xGaztelu.
El maestro de go, de Homo Libris.
La especial versión de la cultura japonesa que ofrece Amelie Nothomb, reseñada por Isi, Ale, Carmina (I y II), e Hilario.