marzo 30, 2010

Nomaders Toledo

El pasado 26 de marzo, Nomaders, siguiendo con su apuesta por un turismo diferente, y por la promoción de los destinos de una manera original, incluso de los más conocidos, organizó el Tercer Evento Nomaders, en la ciudad de Toledo.

Reunidos en la Plaza de Zocodover, tras la presentaciones oportunas nos dirigimos hacia la primera de las sorpresas de la jornada: la visita al Teatro Rojas.


Allí, César Diéguez, hizo de cicerone, y tras una breve historia del edificio, nos mostró el interior de la sala, el escenario... 

Lo más interesante de todo: el mecanismo de madera que se encuentra bajo el patio de butacas y que permite que se eleve, toda una maravilla técnica que permanece en excelente estado de conservación.


Continuamos el recorrido hasta el Imperial Monasterio de San Clemente

Es un lugar habitualmente cerrado al público, y que resultó ser un auténtico tesoro escondido en pleno centro medieval por el que pudimos movernos con libertad.




Después de visitar numerosas dependencias guiados por dos de las hermanas, terminamos conociendo la historia del mazapán, que según cuenta la tradición nació aquí y aún continúa elaborándose artesanalmente, y por supuesto, comprando algunas cajas.

Podéis ver la historia e imagenes sobre nuestra visita a este lugar haciendo click aquí.
Para reponer fuerzas, nada mejor que una cata de vinos de la tierra acompañada de alguna tapa, algo ligero para continuar rápidamente nuestro periplo toledano.


Eso es lo que pensábamos, pero la realidad fue otra.
En la Taberna El Botero, catamos tres caldos de Bodegas Castiblanque de Campo de Criptana, acompañados por cocina de altura. 

No es porque estuvierámos en la segunda planta del restaurante, reservada para nosotros, no.


Degustamos "gintonic" de trufa negra comestible; mazapán de foie y tomate a la vainilla, y tigretón de mejillón (o deconstrucción de mejillón -tigre-).



Para terminar nos sorprendieron con un bizcocho de chocolate fluido amargo y mango acompañado de un gin-tonic de violeta.
 

Creemos que las imagenes hablan por sí mismas ...

Salimos raudos, veloces (y algo más), porque nos esperaban Julio y Gonzalo, que nos llevarían de paseo por el Toledo mágico.


Fue una experiencia interesante, muy bien narrada e hilada; durante la noche las leyendas toledanas, la Mesa del Rey Salomón, los Templarios, la brujería, serían nuestros acompañantes...

Partimos de la ermita de San Miguel, visitamos una de las mejores "cuevas" de Toledo, una vivienda islámica y terminamos, como no podía ser de otra manera, ante la fachada de la Escuela de Traductores de Toledo.

También recorrimos lugares tan interesantes como el Callejón del Diablo, la Bajada del Pozo Amargo...



La jornada terminó con una cena en Come y Cañas, un lugar donde nos sentimos realmente a gusto, rodeados de buenos alimentos y charlamos por los codos, como no, de viajes.


El descanso lo obtuvimos en un lugar propio de la nobleza toledana, el Hotel Del Cardenal.


Se encuentra junto a la Puerta de la Bisagra, integrado en las murallas de la ciudad y oculto tras unos hermosos jardines.

Podéis ver nuestra reseña del hotel, haciendo click aquí.

Queremos agradecer al entusiasta equipo de Nomaders, y en especial a Laura, Mario
, Egoitz y Alfredo, el habernos convocado para compartir esta experiencia, y también al personal de Turismo de Castilla La Mancha, así como al resto de personas que lo han hecho posible.




Participantes

Miguel, de A Salto de Mata.

Javier Romero, Mcallan

Guillermo y Mónica, de La Brújula Verde

Dulce María, Aguaqua
Miguel Angel y Jessica, Actualidad Viajes
Javier Hernández, Ruralka
Javier Esteban, Aprendiz 2.0
El equipo de Nomaders, Laura, Alfredo, Mario y Egoitz

marzo 24, 2010

Cathédrale Notre Dame de Paris

Notre Dame no es la más grande, ni la más rica, ni la más antigua de las catedrales francesas de la Edad Media. Incluso podría admitir que no es la más bella.

Sin embargo, es la más evocadora, y como decía Claudel ha de considerarse más como una persona que como un monumento, además de su importancia histórica, que llevó a Michelet a bautizarla como parroquia de la Historia de Francia.

París, nos gusta pensarlo, es nuestro segundo hogar. Nos sentimos cómodos paseando por sus calles, visitando sus museos, aspirando la esencia de una ciudad que nos atrapó desde el principio.
Recuerdo la primera vez que vimos la catedral. Parados frente a ella, en una plaza abarrotada de personas llegadas de todas partes del mundo, los omnipresentes andamios, y una sensación extraña entre la incredulidad por encontrarnos allí, y el ndrome de Stendhal provocado por una belleza que aun no se nos mostraba en su totalidad, pero que influía hipnóticamente sobre todos nosotros.

Recuerdo que era Semana Santa, y el interior de la catedral bullía de actividad. Paseando por las naves nos llamó la atención la gran cantidad de confesionarios dispuestos para acoger a los fieles, con sacerdotes que hablaban varios idiomas.


Recuerdo la luz que se filtraba por los rosetones y las vidrieras, y cómo se hizo el silencio al comenzar la misa. En ese momento, estoy seguro de que todos los presentes, creyentes o no, fuimos conscientes de vivir un momento mágico.

Desde aquel día hemos vuelto en varias ocasiones a París, con la tranquilidad que otorga conocerla, eligiendo lo que ver, y como hacerlo.

Nuestra última visita fue en 2008, y sobre ella hablamos en los posts Paris, je t'aime, Musée Marmottan, y Musée Guimet.

Por fin pudimos admirar Notre Dame en todo su esplendor, desnuda de andamios, un frío día de invierno, con el cielo azul… no se podía pedir mas.

Ahora, ¡nos vamos de visita!. Para más datos, medidas y otras curiosidades, podeís consultar su website, aquí

También os recomendamos que hagáis click sobre las fotos, merece la pena verlas más grandes...

Sucesora de los altares en honor de los dioses galos y posteriormente romanos, se erigió en el siglo VI una basílica cristiana, que fue destruida por los normandos en 857; pronto sería reconstruida, ampliada y embellecida.

A mediados del siglo XII, en 1163, y siguiendo el ejemplo del abad Suger, que había hecho levantar en Saint-Denis una basílica (bellísima, pero eso es otra historia), que albergase las tumbas de los reyes de Francia, Maurice de Sully decidió dotar a la ciudad de París , y a la dinastía capeta, de una catedral digna de ellas.

El altar principal sería consagrado en 1196, aunque las torres no se levantan hasta 1250. Notre Dame se mueve entre dos épocas de la arquitectura religiosa: por un lado será la última gran catedral de tribuna, y por otro, la primera con arbotantes. 

Todo el mundo se ve implicado en su construcción: el rey, clérigos y nobles mediante aportaciones económicas, al igual que las corporaciones; los más pobres ofrecerán su esfuerzo físico.


A partir de 1260 el proyecto original se modifica para dotar de más luz a la nave, agrandando los ventanales, alzar una galería delante del coro, y añadir capillas laterales. Las siguientes modificaciones importantes no llegarían hasta el siglo XVII, cuando Robert de Cotte reemplaza el altar y se le añade una decoración en bronce y mármol.

En el siglo XVIII, Soufflot, al objeto de facilitar el paso del dosel real durante las procesiones ampliará el pórtico central mutilándolo y peor aún, los canónigos de la catedral reemplazan las vidrieras por cristales blancos…

La Revolución consagró la catedral a la Diosa Razón, y en 1802, cuando nuevamente se abre al culto, no es más que un esqueleto.

Napoleón rinde homenaje a la catedral, que se encuentra en tan lamentable estado que los organizadores de la coronación (algún día hablaremos del extraordinario lienzo de David), cubrieron sus muros con tapices y banderas.

Victor Hugo mostró su indignación por el estado de la catedral en su obra Notre Dame y finalmente, Luis Felipe encargó en 1844 la restauración completa a Viollet-le-Duc que, a pesar de las críticas que se le puedan hacer, consiguió que catedral recupera gran parte de su esplendor original.


Su planta es sencilla: una larga nave central y un coro cruzados por un gran transepto y dos naves laterales. Su fachada principal siempre se ha considerado como la obra maestra del gótico francés; es lógico porque es la única gran catedral francesa que posee una unidad absoluta y una excepcional claridad conceptual. Tres plantas superpuestas que se completan con dos torres cuadrangulares, y el conjunto resultante puede leerse como un libro, a modo de Biblia Pauperum.

La primera planta consiste en una triple portada, coronada por la galería de los reyes. En el centro, la portada del Juicio, dominada por la colosal estatua del Cristo enseñando, rodeado de los doce apóstoles, obra anónima, aunque el autor dejó constancia de un gran sentido del humor: junto a San Mateo, vemos a un fiel que se aparta la larga cabellera para escuchar mejor.


En bajorrelieve las Doce Virtudes se oponen a los Doce Vicios. Debajo, aparece el Juicio Final: los muertos salen de sus sepulturas, San Miguel pesa las almas, los elegidos ven abrirse el cielo y los condenados (con un obispo entre ellos), siguen a los demonios. En la parte superior del tímpano aparece la Redención.

A la izquierda tenemos la portada de la Virgen. Originaria del siglo XIII, los tres profetas y los tres reyes del tímpano, la muerte y la coronación de la Virgen son de una perfección estilística y de ejecución magníficas; los bajorrelieves con trabajos propios de los distintos meses, para los ricos y para los pobres, ofrecen una interesante e ingeniosa ilustración de la vida cotidiana.

A la derecha se encuentra la portada de Santa Ana, compuesta por esculturas de diferentes épocas y estilos. En el tímpano figuran, junto a la Virgen y los ángeles, san Germán y el rey Childeberto.

Los goznes de hierro forjado son obras maestras de la herrería medieval. Bajo los pórticos se extiende la galería de los reyes de Judea: 28 estatuas que los revolucionarios derribaron en 1793 al confundirlas con los reyes de Francia, y que serían posteriormente reconstruidas. Las cabezas originales de 21 de ellas se encuentran en el Museo de Cluny.


El rosetón es el mayor del siglo XIII, y fue enormemente imitado por su luminosidad y el magnífico juego de colores que proyecta al interior.

Una hermosa galería calada une las dos macizas y majestuosas torres.
Violet le Duc pobló las esquinas de los contrafuertes de una multitud de quimeras y gárgolas; la vista desde las torres es magnífica. La torre sur posee una campana de 16 toneladas sostenida por una inmensa viga de madera.


Las fachadas laterales y el ábside de Notre Dame se articulan en tres plantas escalonadas. La portada de San Esteban se abre al square Jean XXIII, e ilustra en su tímpano la vida del santo, y también posee bajorrelieves que evocan la vida estudiantil.

La portada del claustro, por la que accedían los canónigos, conserva sobre su parteluz una estatua de la Virgen con el Niño entre sus brazos. Un maravilloso rosetón corona ambas portadas.

Uno de los rasgos más característicos de Notre Dame son los arbotantes, proyectados por Jean Ravy que en un alarde de innovación dota a la nave central de una corona perfecta, y produce una sensación de ligereza excepcional. El punto más alto, la aguja que Viollet le Duc devolvió a su lugar, se alza hasta los 90 metros.


El interior, se encuentra bañado por la luz que se filtra por las vidrieras y los rosetones. Las primeras fueron recreadas durante los años 60 del siglo pasado siguiendo procedimientos medievales, mientras que los rosetones del transepto y de la fachada han conservado, al menos en gran parte, sus vidrieras del siglo XIII.

En las capillas de las naves laterales pueden apreciarse grandes telas de tema religioso, llamadas mays, que el gremio de orfebres ofreció todos los primeros de mayo a la catedral desde 1630 a 1707. La decoración del coro, remodelada por orden de Luis XIII es bellísima, en especial las tallas de madera de la sillería. Detrás del altar mayor, las estatuas de Luis XIII y Luis XIV flanquean una Piedad de 1723.

Como decíamos al principio del post, tal vez no es la más…, pero nunca la olvidaréis.

marzo 16, 2010

BIBs

Esta entrada es un tanto especial.

Poco hay que añadir a lo ya escrito por Isi, Lammermoor y xGaztelu, aunque la experiencia de este fin de semana en Madrid con todos vosotros, se merece un pequeño homenaje también por nuestra parte. No está todo lo que fue -hay que preservar la identidad secreta (gracias Ade, jjijiji), de los secretos componentes de los BIBs- pero todo lo que está, fue.

Gracias.




marzo 05, 2010

Parque Nacional Braulio Carrillo

Desde hace algún tiempo, y gracias a nuestro amigo, infatigable viajero y enamorado de Costa Rica, Miguel Nonay, teníamos la idea de repasar nuestro recorrido por este pequeño país centroamericano, donde la naturaleza es la protagonista absoluta, como lo muestra el hecho de que a solo media hora de la capital, San José, nos encontramos con un bosque virgen, denso, surcado por ríos y cañones; poco explorado, a pesar de su gran biodiversidad, debido fundamentalmente a que los turistas no suelen pernoctar más de un par de noches en aquella ciudad.


La riqueza biológica del parque (está considerado uno de los espacios naturales más diversos del planeta), viene dada por la gran diferencia de alturas, que van desde los 50 metros de las llanuras húmedas orientadas al Caribe, hasta el bosque nuboso que surge al amparo del volcán Barva, a 2906 metros de altura, y las variaciones climáticas que en consecuencia se dan en él.
La única vía de comunicación entre San José y Puerto Limón era un vieja vía ferroviaria y una carretera que se convertía en pesadilla; para solucionar el problema del transporte entre la capital y el principal puerto del país, el gobierno decidió construir una autopista, cuya única ruta viable discurría entre los volcanes Barva e Irazú en un paraje de selva tropical virgen.

La conciencia ecológica es grande en Costa Rica, y ante el temor que producía semejante construcción, los conservacionistas consiguieron que se protegiera la selva, creando el Parque Nacional Braulio Carrillo, llamado así en honor de este presidente, que gobernó entre 1837 y 1842 Costa Rica, y concibió la idea de unir el Valle Central con la Costa del Caribe para exportar café a Europa.
Caminando por el bosque podemos observar innumerables especies de orquídeas, helechos, palmeras, las llamadas “paraguas de pobres”, aunque la exuberancia de la vegetación dificulta mucho la observación de las aves, y sobre todo de los mamíferos. Están catalogadas más de seis mil especies vegetales.

Entre las más de 515 especies de aves, se encuentran el mítico quetzal, el águila pescadora o el ave nacional, el yiguiro. Los mamíferos más grandes, como la danta, el saíno, el puma y el jaguar tienen aquí su hogar.


Más fácilmente visibles son el oso colmenero, o las tres especies de monos: carablanca, colorado y aullador. Son numerosos los ríos que lo atraviesan, y destaca especialmente el lugar donde confluyen las cristalinas aguas del río Hondura, y las amarillas por los minerales del llamado Río Sucio.

Alrededor del parque se han creado las llamadas zonas de descarga, reservas privadas que amortiguan la presión humana sobre el parque y que son verdaderos santuarios de fauna y flora, además de generar riqueza para la comunidad.


El Teleférico del Bosque Lluvioso, obra del biólogo Don Perry, es una experiencia magnífica, que nos situa en el dosel del bosque lluvioso, dentro de telecabinas abiertas. Son casi noventa minutos de recorrido que merece la pena hacer con un biólogo del parque ya que gracias a el veremos plantas y animales que de otro modo nos pasarían inadvertidos. Nuestra experiencia fue especialmente buena, ya que fuimos solos con un botánico, entusiasta de la flora que nos envolvía.

La obra apenas supuso impacto sobre la selva, ya que las pilonas se transportaron mediante helicópteros del ejército –Costa Rica no tiene- de Nicaragua. Las cabinas, cubiertas con lona y totalmente abiertas por los cuatro lados, permiten una visión global del parque que seguro recordareis durante mucho tiempo, al igual que nosotros.


Al comienzo del recorrido, la cabina roza las plantas más bajas, casi a nivel del suelo, pero a 40 metros de altura, las cosas cambian. Allí es donde se desarrolla la vida de un bosque lluvioso.


Los árboles, enormes, colosos vegetales, están cubiertos de epifitas que luchan por los rayos del sol que no llegan a las partes más bajas. Veremos bromelias, orquídeas, mariposas, insectos, perezosos, tucanes…, una sinfonía de la naturaleza, para los cinco sentidos, desde un lugar privilegiado.