mayo 21, 2009

A Orillas del Bósforo II

"La noche envuelve el palacio de Beylerbé. Una fría humedad sube del Bósforo y las sombras invaden el salón de la Sultana Valida. 

Instintivamente las mujeres se han puesto a susurrar.

De puntillas, las esclavas se abren paso para encender las velas de los candelabros de cristal verde que, colocados en los cuatro rincones de la habitación, hacen pensar en grandes árboles frondosos."
Kenizé Mourad 
"De parte de la princesa muerta"

La época dorada de la civilización otomana se encuentra retenida entre los muros del Palacio de Topkapi, donde aun parece oírse el bullicio de la corte, de los sultanes y sultanas, los miniaturistas afanados en iluminar sus obras, el roce de la seda sobre los cuerpos; los olores..., adheridos a la madera, a los suelos; ungüentos, aceites, perfumes de las esclavas y damas del palacio; el refinamiento e incluso la crueldad están vivos en sus pasillos y corredores.
Todas estas sensaciones que fascinaron a los europeos de entonces, nos invaden y fascinan también a nosotros, siglos después.

Dentro del palacio hay un lugar que, a menudo, y cometiendo un gran error, se visita de forma apresurada, cuando no se omite, a pesar de que entre sus paredes es, más que en ningún otro lugar, donde el tiempo parece haberse detenido: El Harén.

Creado como un simple conjunto de pabellones de madera en tiempos de Solimán y su amada Roxana, hoy día es un auténtico laberinto de patios, cuartos, corredores, baños, dormitorios y calabozos, que reúne la esencia de Topkapi.
Una extensa parte del harén está decorada con la maravillosa cerámica de Iznik, y recorriendo sus pasillos, a veces en penumbra; sus salones, donde la luz se filtra a través de celosías y claraboyas, resulta inevitable tratar de imaginar cómo sería la vida de sus habitantes.

Un mundo cerrado en sí mismo, con sus propios líderes y parias, intrigas y conspiraciones; historias sencillas también, las de aquellos que únicamente trataban de sobrevivir.



Un lugar donde las esperanzas nacían y morían cada día, donde el sacrificio en beneficio de la familia que quedó atrás, hacía más soportable el encierro en esa prisión de oro. 

Un mundo organizado hasta el extremo, donde cada persona tenía su papel, que debía desempeñar hasta el final.

Para nosotros, que estamos de visita, las cosas son bien diferentes; dentro del harén te sientes maravillado ante el derroche de riqueza decorativa, del barroco y el rococó turco, y, es, sin ninguna duda, un lugar indispensable de la visita, no ya del Palacio de Topkapi, sino de la propia Estambul.


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mayo 14, 2009

Livraria Lello & Irmao


Vista desde arriba de las escaleras de la librería Lello e IrmaoLos libros fueron nuestros primeros compañeros de viaje; en realidad, con ellos comenzamos a viajar, leyendo sus páginas, imaginando que éramos los protagonistas, sintiendo, al igual que el autor, la magia de las palabras.


Tal vez es por eso que, siempre buscamos en nuestros viajes "reales", espacios donde detenernos un momento, rodeados de libros, escritos en otras lenguas, leídos por gentes de culturas diferentes, pero todos unidos en una misma búsqueda, que es, simplemente, el conocimiento, el intercambio, las miradas cómplices e incluso sorprendidas de quien no espera encontrar extranjeros en lugares así, edificios construidos para guardar tesoros de la literatura, o, simplemente librerías.
 
Portada de la guía de la liberería Lello e Irmao En el 144 de la Rua das Carmelitas, Porto, Portugal, se encuentra uno de esos lugares. 

Un lugar lleno de historia, de recuerdos, de anécdotas, grandes momentos, autores, lectores, curiosos, y sobre todo, libros.

La Livraria Lello e Irmao es un edificio que fue construido expresamente para ser librería, y se inauguró el 13 de Enero de 1906. Su estilo neogótico la convierte, para muchos, en la
librería más bonita del mundo.

Decoración del interior de la escalera de la librería Lello e IrmaoEn su magnífica fachada, a ambos lados de la gran ventana central podemos ver dos figuras que representan al Arte y a la Ciencia, lo que ya supone toda una declaración de intenciones, y nos recuerdan que ambos conceptos no son opuestos, sino complementarios. 

Lástima que los diseñadores curriculares lo hayan olvidadoy se fomente la separación entre ambos aspectos.


Emblema de la librería Lello e IrmaoEn su interior la decoración, en madera, te deja asombrado desde el primer momento. La escalera es sin duda, el elemento más destacado, ya que toda la disposición de la sala nos lleva a ella.

Asombra su decoración, el color rojo de sus peldaños, y, al menos a nosotros, su reducido tamaño, ya que las fotografías la hacen parecer mucho mayor. 

Interior de la librería Lello e Irmao
En este sentido, se parece a la Escalinata de la Biblioteca Laurenciana, de Miguel Angel.

Desde los pilares de la sala, nos observan grandes de la literatura portuguesa, Eça de Queiroz, Camilo Castelo Branco, Antero de Quental, Tomás Ribeiro, Teófilo Braga y Guerra Junqueiro.

Los dos pisos de la librería Lello e IrmaoYa en el piso superior, admiramos la vidriera central, los candelabros, la escalera, y el ir y venir de los clientes; olemos el café, nos sentamos y el tiempo se hace más humano, olvidando las prisas.


Probablemente, hoy día la repercusión obtenida por su aparición en la gran pantalla, habrá desvirtuado algo su carácter. 

No obstante, si Porto es vuestro destino, buscadla, deteneos y disfrutad de lo que es: una magnífica librería.



mayo 04, 2009

Shoshone Point

Vista del rio Colorado en el Gran CañonSeguramente habrá pocos, o tal vez ningún otro, trails en el Gran Cañon del Colorado con una relación esfuerzo-resultado tan magnífica como el sendero que lleva Shoshone Point.

Los recorridos por el Gran Cañon, es en realidad el propio National Park el que se organiza así, se divide en dos zonas, el South Rim y el North Rim. De los dos, el primero es el más conocido, el más explotado turísticamente, y también el más acondicionado.

Gran Cañon del Colorado
Todo el South Rim esta plagado de View Points, que son ciertamente espectaculares, no requieren ningún esfuerzo, salvo el de poder encontrar aparcamiento en las épocas de mayor afluencia de público y subir y bajar del coche. 


Atardece en el Gran Cañon del ColoradoLuego estan los trails, los senderos marcados que recorren el parque, y que, esta vez si, exigen preparación tanto física como psicológica, con una increíble excepción: Shoshone Point.

Se trata de un recorrido de aproximadamente dos millas, con una duración estimada de
entre 40 y 60 minutos, prácticamente sin desnivel, por lo que su calificación es, acertadamente, de recorrido sencillo.

La mayor parte de los view points a lo largo del South Rim, ofrecen una vista similar, y no permiten una contempación tranquila y silenciosa de la inmensidad del Gran Cañón. Este recorrido, lo hace posible, y además constituye un excelente punto de observación para planificar varios recorridos mucho más exigentes, como el Grand View.

El Gran Cañon del Colorado camino a Shoshone Point
Esta pequeña ruta, que incluso no aparece en muchas guías, tampoco está señalizada en su entrada. Partimos de Gran Canyon Village, por la Desert View Drive, debemos dejar el vehículo e internarnos por una senda sin señalizar, siendo necesario conseguir una guía donde aparezca este sendero, o pedir información en los lugares dispuestos para ello en el parque.

Nosotros utilizamos la excelente guía, Hiking Grand Canyon, (de la que muy pronto hablaremos en Lost Hiking), de Ron Adkison, editada por Falcon (en inglés), y no tuvimos problemas a la hora de encontrar el sendero.


Atardecer en Shoshone Point dentro del Gran Cañon del ColoradoTras una caminata entre pinos, de repente llegas al borde del abismo, y, eso, por si solo, supone dejarte sin respiración.

Caminando paralelos al borde llegamos a Shoshone Point, y alli nos resulta increíble tener esas vistas con tan poco esfuerzo, especialmente después de haber realizado el difícil Tanner Trail.
 
El atardecer es sin duda, la hora mágica para disfrutar del Shoshone Point; puedes sentarte al borde mismo del precipicio, viendo el rio Colorado -algo que no se consigue habitualmente en otros lugares-, y como la luz cambia el paisaje, resaltando formas y colores.


Atardecer desde Dessert View en el Gran Cañon del Colorado
Ante vosotros se muestra el South Rim en todo su esplendor, los Hance Rapids, los Tapeats, la Desert View Watchtower, e incluso la Marble Platform y los Echo Cliffs. 

Más cerca vemos la mole del Vishnu Temple; podemos fijar Powell Plateau, Point Sublime y Cape Royal, junto a Wotans Trone.
También se observan Sinking Ship, Coronado Butte, y otro de los lugares que recorrimos dentro del Gran Cañón del Colorado, Horsheshoe Mesa... Son muchos los caminos que recorren el Gran Cañón; son difíciles, abruptos, la mayoría, sin agua, y la soledad a veces resulta sobrecogedora.

Es una experiencia maravillosa
.


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