abril 23, 2009

Chengde, el Jardín del Imperio

Ocho Monasterios Exteriores - Chengde, por El Guisante Verde Project

Resulta muy frecuente que, al charlar sobre los lugares que visitamos en China y decir Chengde, se tome por Chengdu, mucho más conocida. Cuando comenzamos a planificar el viaje, teníamos claro que visitaríamos pocos lugares, al fin y al cabo hablamos casi de un continente!, y que intentaríamos salir un poco de las visitas convencionales, aunque, lógicamente, hay lugares que son de visita obligada, siempre considerando que nos moveríamos en una zona pequeña.

Escultura leona jugando con el cachorro en Chengde

Estando alojados en Beijing, decidimos irnos a pasar el fin de semana al campo, cosa bastante común, por cierto. Tomamos el tren, en segunda clase, y el recorrido ya fue un espectáculo. El espectáculo, lógicamente, éramos nosotros. Nos repartimos por el vagón ya que no teníamos asientos contiguos, y después de la sorpresa inicial, algunos viajeros se atrevieron a hablarnos. Un rato más tarde, ya estábamos totalmente integrados en la cotidianeidad del viaje en tren.

Imagen de varios de los Monasterios Exteriores en Chengde

El paisaje, nada más salir de Beijing, ya captaba nuestra atención, montañas, valles, rios, pueblos.... En el vagón, un canadiense, único occidental aparte de nosotros, vio el cielo abierto y se durmió tranquilamente confiando sus pertenencias a nuestros compañeros que se sentaron junto a él.

Enfrente de nosotros, un hombre, delgado y alto, masticaba algo indescifrable que sacaba de una bolsa de plástico. Fuimos incapaces de saber que era... Luego llegaba el repartidor de agua caliente, para los fideos, para el te..., el revisor, la vendedora de chuches (chinas, claro), y la cosa se animaba por momentos.

Entrada a uno de los ocho templos en Chengde

Fieles y Monjes celebrando en Monasterios de Chengde

Un poco más adelante, un grupo de viajeros locales jugaba a una especie de poker, que por mucha atención que pusimos, no entendímos. A la vuelta, lo volvimos a intentar, sín éxito.

También resultaban curiosas las miradas, sin ningún recato, como es costumbre en China, que nos escudriñaban hasta el mínimo detalle; nosotros, lógicamente correspondíamos de la misma forma, lo que resultó muy útil en el viaje de vuelta, ya que coincidímos con muchos de los viajeros, y nos saludamos efusivamente.

Cilindros para la oración en los Monasterios de Chengde

A media mañana, llegamos a Chengde. Una prefectura de la provincia de Hebei de la República Popular China, situada al noreste de Beijing, y se la conoce, sobre todo, por la Residencia de Montaña, un jardín imperial catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1994.

Su construcción se llevo a cabo durante 89 años, entre 1703, a instancias del emperador Kangxi, y 1792. Ocupa un área total de 5,6 km², casi la mitad de toda el área urbana de Chengde. Es un vasto complejo de palacios y de edificios administrativos y ceremoniales, que incluyen templos realizados en estilos arquitectónicos diversos, así como jardines imperiales, además de ser un vestigio histórico sobre el final de la sociedad feudal en China.

Banderas budistas en el Templo Putuozongcheng de Chengde

Los emperadores Kangxi, Qianlong y Jiaqing pasaban largos meses en esta residencia para poder escapar del calor del verano de Pekín. Y pudimos comprobar por nosotros mismos que era una excelente idea. La zona del palacio así como la parte más al sur tienen un diseño que recuerda al de la Ciudad Prohibida.

Consta de dos partes: una corte en la parte delantera, donde el emperador recibía a los altos oficiales, a los nobles, a los miembros de las minorías étnicas y a los enviados del extranjero; y una zona de habitaciones en la parte de atrás donde residía la familia imperial.

Posteriormente, la historia de esta población sufrió numerosos avatares. Durante la República de China, Chengde fue la capital de la provincia de Rehe. Desde 1933 a 1945, la ciudad estuvo bajo control japonés formando parte del estado independiente Manchukuo.

Realizando ofrendas en el Templo Putuozongcheng

Después de la Segunda Guerra Mundial, el partido político nacionalista chino Kuomintang recuperó la jurisdicción. En 1948, el Ejército Popular de Liberación se hizo con el control de Chengde. La prefectura siguió siendo parte de Rehe hasta 1955, cuando se abolió la provincia y la ciudad se incorporó a Hebei.

Hoy en día, su importancia turística crece poco a poco, y su visita resultó ser todo un descubrimiento. La ciudad, nos resulto relativamente sencilla para desplazarse por ella, y la experiencia gastronómica fue apoteósica, aunque esa otra historia.

Patio interior con banderas budistas en Chengde

Uno de los lugares más impactantes de esta visita fue el conjunto llamado Ocho Monasterios Exteriores.

En las laderas de las montañas al norte y el oeste de la villa se encuentra un majestuoso conjunto de ocho templos, aunque eran doce en realidad, si bien solamente ocho tenían lamas enviados por la corte Qing y recibían aportaciones económicas del Ministerio de Asuntos Étnicos para desarrollar sus actividades, y fueron construidos entre 1713 durante del reinado de Kangxi y 1780 durante el reinado de Qianlong. Al encontrarse al norte de la Gran Muralla, se les denominó Monasterios Exteriores.

Tejado Dorado en Monasterios Chengde

Estos son el Templo Puren, el templo Fushang (destruido), el Templo Pule, el Templo Anyuan, el Templo Puning, el Templo Sumeru, el Templo de la Secta Putuo y el Templo con la Imagen de Manjusri. Basándose en el estilo han (chino), estos templos recogen también lo mejor de la arquitectura de los mongoles, tibetanos y uigures.

El más grande de esos edificios es el Templo Putuozongcheng, llamado popularmente Pequeño Palacio Potala. La estructura de piedra se construyó en 1771 a modo de réplica del Palacio Potala de Lhasa y cuenta con más de 60 salas y terrazas. Actualmente se usa como museo, y aunque, lógicamente, no puede compararse con el original, sirve para hacerse una idea del mismo.


De los otros siete grandes templos, varios son usados con fines religiosos. Monjes tibetanos y mongoles viven en el Templo de Sumeru, Felicidad y Longevidad, que se construyó para una visita del sexto Panchen Lama del Tibet en 1780.

Los monjes cantan todos los días en la Sala de la Elevación y la Solemnidad, en el centro del templo. Nosotros tuvimos ocasión de observar algunas celebraciones, con monjes y orantes, vestidos de naranja los primeros, de amarillo los segundos, y fue impresionante. Una demostración de que, a pesar de todo, el budismo sigue muy vivo en China.

Detalle de la fachada del Templo Putuozongcheng

El Salón Xuguang (Luz del Sol) del Templo Pule (Templo de la Felicidad Universal), tiene un techo redondo con aleros dobles, similar al Salón de Oración de la Buena Cosecha del Templo del Cielo en Beijing. 

El templo fue construido en 1766 para un oficial mongol, un budista llamado Bulu Ke. Los peregrinos acostumbran a orar ante tres estatuas gigantes, siendo la más importante la de Siddhartha Gautama (Shakyamuni, para los chinos), el fundador del budismo en el siglo VI a.C.

En el Salón de Bodhisattva del Templo Puning, Templo de la Tranquilidad Universal, se puede admirar una estatua de madera de Guanyin, de 22,33 metros de altura y 110 toneladas de peso, y es la más grande y la más alta hecha de madera en el mundo. Su visita impacta de una forma tremenda.

Tejadillos de templos en Chengde

Hay mucho más que contar y mucho más que ver en esta ciudad, famosa y reconocida mundialmente, aunque no tanto en España, y frecuentemente olvidada por los circuitos tradicionales. Si váis a Beijing, en viaje organizado o por libre -la mejor forma, sin duda alguna- dejad un par de días para visitar este lugar.

No os decepcionará.

8 comentarios :

  1. No puedo exterderme en dar una opinión de algo que desconozco,pero si dejar volar mi imaginación hacia ese lugar tan maravilloso llamado Chengde,el Jardín del Imperio.
    Pero hay algo que me hace recordar mis tiempos de juventud,el viaje en el tren, yo tambien hice un bonito viaje en un tren de los años 50.
    Conoces gente que no te puedes imaginar, cuesta entrar en conversación, pero pasadas unas horas se rompe el hielo y comienza el coloquio.
    Se habla de casi todo, menos de politica eso era tabú por eso me imgino que lo habreis pasado muy bien.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Pues es la excusa perfecta para que cuelgues algo sobre ese viaje tuyo...
    Viajar en tren es algo diferente, te permite ver un paisaje a veces inaccesible de otra forma, conversar con la gente, disfrutar, en una palabra, del recorrido.
    Lástima que no siempre sea posible utilizarlo...

    ResponderEliminar
  3. Yo no he estado (aún) en China, pero me ha parecido muy interesante esta mini crónica. En mi libro de texto nos hablan de la comida de Sichuan y, muy por encima, de Beijing y Shanghai, pero eso es todo. ^^

    Saludos. Me pasaré de cuando en cuando a cotillear por aquí. :)

    ResponderEliminar
  4. Alétheia, no te preocupes, cuando vayas a China te parecerá alucinante, y se te abrirán fácilmente puertas que nosotros casi tuvimos que derribar a empujones :-))
    Si bien es cierto que al viajar la pelea idiomática es incluso divertida, no lo es menos que nos obliga a un trato menos profundo con la gente, especialmente en lugares como China, donde casi nadie, digan lo que digan, habla otra cosa que no sea chino. Pero eso no será problema para tí, que envidia!!
    Un saludo, y, por cierto, buen blog. Nos veremos!

    ResponderEliminar
  5. Como siempre, perfecta la descripción de la escapada a Chengde, experiencia muy enriquecedora.
    Por un lado el viaje en tren: la llegada a la estación de tren de Beijing corriendo entre la gente para no perder el tren, el tren abarrotado, paisajes preciosos, primera visión de la Gran Muralla China, ¡qué paseos nos dimos por ella en las 2 ocasiones en la que la recorrimos!, gente trabajando en el campo, pequeñas granjas, situaciones cotidianas de un viaje en tren en China, ...
    Por otro lado, visita de un lugar impresionante: el paisaje, los palacios a cual más impresionante, el "gran murmullo" que organizaban la gran cantidad de turistas chinos que visitaron el lugar junto a nosotros, la comida, ...
    Mereció la pena incluirlo en nuestro recorrido por este gigante y hermoso país.

    ResponderEliminar
  6. Mertxe, te has superado esta vez. Enorme comentario!!, y además totalmente acertado.
    Si que estuvo bien la escapada, si.

    ResponderEliminar
  7. No había visto el blog hasta ahora. Me parecen muy buenas descripciones y transmites muy bien la sensación del viajero.
    Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  8. Me viene a la cabeza la fantástica película de Bertolucci, cineasta genial que descubrió a Occidente el esplendor de la antigua China....todos tenemos en mente el increíble despliegue de fasto de la dinastía Quing con la cabeza rapada y trajes manchús que filmó de forma magistral en su entorno natural.
    Acabo de leer por ahí que necesitaban siete días a caballo para que la la corte y su séquito de 10.000 hombres llegaran desde Pekín a la residencia de verano de los emperadores manchús.
    Después de leer el relato del viaje en tren...alucino sólo de pensar como contariais el viaje a caballo.......
    Besitossss
    ana

    ResponderEliminar

Déjanos un comentario, es gratis y sienta genial