agosto 21, 2008

La Isla Bonita

Después de recorrer varias de las islas del archipiélago canario, decididamente me quedo con una de las más pequeñas, la muy bien llamada La Isla Bonita, La Palma.

Es una isla de solamente 706 kilómetros cuadrados y con una población de unos 85.000 habitantes, donde el turismo no es un turismo de playa sino de monte, bicicleta de montaña y buceo. Para llegar hasta esta maravillosa isla solo hay una forma, avión con escala en Tenerife.

Una de las mejores opciones es comprar el vuelo por tu cuenta y luego reservar el hotel o apartahotel y el coche con una de las agencias locales de alli, nosotros asi lo hicimos y fue todo un acierto. Los Cancajos es un pueblo meramente turístico donde estan los apartahoteles, pero fuera de temporada es muy tranquilo y esta comunicado por guagua en escasos 20 minutos.

La altura máxima en esta isla es el Roque de los Muchachos con 2.426 m, donde se encuentra el famoso Observatorio Astrofísico aunque casi toda la cordillera central de la isla sobrepasa los 2.000 metros. Como el resto de las Canarias, y demás archipiélagos que forman la Macaronesia, es de origen volcánico, distinguiéndose de todas las demás por el verdor de sus montes, y la abundancia de agua, siendo La Palma la única isla canaria que tiene arroyos o pequeños ríos.

A pesar de ser una pequeña isla hay una gran variedad de actividades para hacer y lugares que visitar, desde el norte al sur. Haremos una pequeña degustación, para ir abriendo boca.

El Norte, justo el centro de la isla está ocupado por el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, un inmenso cráter, uno de los mayores del mundo, por el que se puede hacer trekking, y visitar la Cascada de Colores, un salto de agua roja debido a los minerales que contiene la tierra. Es un paisaje majestuoso de obligada visita, que se puede completar con una visita al observatorio del Roque de los Muchachos.

También en el norte y cerca de la caldera de Taburiente, se encuentran los maravillosos bosques, como por ejemplo el de Les Tiles, pequeño bosque de extraordinaria belleza, donde se puede disfrutar de uno de los bosques de laurisilva más importantes de Canarias. Desde aquí se puede llegar a los Nacientes de Marco y Cordero, para ello hay que estar preparado para andar y consultar en el centro de interpretación la posibilidad de acceder a los mismos.

Otro bosque cercano y con un encanto especial es el Cubo de la Galga. Es más pequeño que el anterior, pero en el se pueden ver helechos de gran tamaño. En nuestro recorrido podemos pasar por la capital y llegar hasta el extremo sur de la isla, donde esta se estrecha y se puede disfrutar de las coladas de los volcanes y tener la posibilidad de hacer una ruta de varias horas entre los volcanes de Cumbre Vieja.

El Volcan Teneguía sufrió la última erupción en 1971. Hay un centro de interpretación de los volcanes desde el cual se puede visitar este volcán y ver todavía algunas fumarolas.

Otro de los placeres de La Palma es la gastronomía; unos pescados a la brasa, viejas, cabritillas..., así como la miel de castaño o tajinaste.

Esta Isla merece más de una visita. Hay que disfrutarla con tiempo y tranquilidad.

Este post ha sido redactado por nuestra compañera de fatigas Inma, que ha decidido contribuir así al desarrollo de este blog. Esperamos que os guste.

agosto 14, 2008

Caperucita en Manhattan, Carmen Martín Gaite

Portada de Caperucita en ManhattanEs agradable reencontrarse con viejos amigos, y aun lo es más cuando esos amigos te han regalado tantos momentos especiales.

Volver a Martín Gaite y recorrer con ella las calles de Brooklyn y Manhattan es un auténtico regalo. Mi idea de New York era borrosa cuando leí por primera vez este cuento para adultos. Hoy, tras nuestro viaje a la gran manzana, es luminosa, clara, vibrante, y las imágenes están más recientes en mi memoria, cuando seguimos a Sara Allen por Columbus Circle, los alrededores del Lincon Center, Central Park…

Una preciosa metáfora de la Libertad, que te hace ver con otros ojos la estatua regalo de Francia en 1885 y realizada a imagen del la madre del escultor, Mr. Bartholdi...

Central Park New York

Recorrer sola Central Park, adentrarnos en nuestros miedos, mirar a la Libertad a los ojos… Como dice Antonio Muñoz Molina en “Ventanas de Manhattan”, en New York no soy Nadie, soy un don Nadie, y a la vez soy más yo que en cualquier otro sitio… Leed, reencontrad, disfutad, es agosto!!

agosto 06, 2008

San Francisco

Centro de San Francisco

Echo de menos el San Francisco de cuestas de montaña rusa, el azul radiante del cielo, cortado por amables rascacielos, desde los neogóticos Pacbell Building, Russ Building de 1925 y 1927, hasta los más modernos como el St. Regis Museum Tower de 2005, o el edificio triangular, la Transamérica Piramid, el más alto de la ciudad y que define su skyline.

El viento, que obliga al viajero no prevenido a comprar el souvenir más solicitado: la sudadera de San Francisco.

Lombart Street en San Francisco

Frisco, como la llaman sus habitantes, es una ciudad para callejear, subir y bajar Lombard St., Hyde St., Powel St...

Es sencilla la orientación con la Coit Tower como un faro en lo alto. No dejan de sorprender las vistas de la Bahía desde cualquier colina, aunque la más famosa es Russian Hill. Hay que probar los chocolates en Ghirardelli, y admirar las vistas y el atardecer con el Golden Gate al fondo.

Si, como nosotros, echas de menos esta ciudad con nombre de santo, tienes que ver la película de Hitchcock, Vértigo, donde aparecen todos los must de la ciudad, como la Misión Dolores, que da nombre al barrio (si bien la Misión en la que se centra la película es la de San Juan Bautista, a unas 90 millas de San Francisco), el Golden Gate, los Redwoods..., y también leer Los Subterráneos, de Kerouac, una obra menos conocida que On the Road, pero que describe la época efervescente de Frisco, y que puedes revivir todavía en el "Café Vesubio".

Plaza Ghirardelli en San Francisco