"No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar en donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé qué aspecto tiene. Es como Tiffany's...""Desayuno en Tiffany's", Truman Capote
Es un pequeño refresco, una corta pero densa historia, unida inevitablemente a la película protagonizada por Audrey Hepburn, canibalizada por ella y su magnética personalidad. Aunque la auténtica Holly Golightly es una mujer más real, menos ingenua, más fuerte. Merece la pena adentrarse en los huecos que, para el curioso, deja la película.
Ésta utiliza eficazmente los diálogos del texto original, aunque trastoca el orden y los protagonistas, para lograr ese toque al que Hollywood nos tiene acostumbrados, y encajar un happy end, que no propicia el cuento de Capote.
Él siempre elige un final más abierto, donde el lector tiene que imaginar, inventar, completar.
Un final más real donde las cosas no terminan con los títulos de crédito.
Que pena que la película descartase la escena de los caballos por Central Park, y desbocados en la 5ª Avenida... Hubiera sido grandioso.





